lunes, 26 de agosto de 2013

La Monarquía Social en el tradicionalismo político


LA MONARQUÍA TRADICIONAL ES SOCIAL

EL término fué empleado primeramente por la Tour du Pin.

Después se ha venido usando, aunque sin definirlo. Unos han entendido una democracia cristiana que si nos atenemos a sus orígenes sillonistas no son de carácter tradicional. Otros lo convierten en una nueva edición del despotismo ilustrado de los filosofistas del siglo XVIII. Otros, en fin, pretenden, al amparo de la Monarquía una demagogia reñida con la tradición, donde todo es orden y armonía. Sin embargo, La Tour du Pin había sido claro y contundente. «El Rey presidente hereditario de las Repúblicas Corporativas»
.
No es pues la Monarquía Tradicional en su carácter social lo que nuestros adversarios y los no tradicionalistas entienden. Nosotros entendemos por Monarquía social la organización de las fuerzas sociales en grandes Corporaciones, libres e independientes en su esfera interna, pero están sujetas a la autoridad real en el bien común y en la defensa propia. En la Monarquía social hay corporaciones de Trabajo y hay corporaciones que podríamos llamar Intelectuales. Corporaciones de Trabajo que tienden en su actividad a que sus incorporados gocen de beneficios morales y materiales. No son los Gremios antiguos, pero tampoco los Sindicatos modernos, aunque en ciertos aspectos los Anarco-Sindicalistas tuvieron un concepto de la Confederación de Corporaciones mucho más aproximado al tradicionalista que los partidarios de los modernismos totalitarios. Se comprende: En muchos autores anarquistas hay un claro reconocimiento de la tradición corporativa. Y hasta el mismo Karl Marx tuvo que reconocer que el capitalismo es obra de la sociedad posterior a la Tradición.

LA Monarquía social no es pues la que levanta Universidades Laborales, ni la que crea Escuelas Profesionales, ni edifica viviendas. Esto depende de las mismas Corporaciones que sabrán hacerlo mejor y más barato, sin parásitos y sin burocracia, porque son sus intereses los que se juegan. La Monarquía tradicional en el orden social crea, protege, ampara y defiende las corporaciones, y estas actúan coordinando sus esfuerzos uniendo sus recursos y defendiendo sus prerrogativas. Ellas se gobiernan, se administran y se desenvuelven independientes y en su esfera soberanas. Organizan su beneficencia, su formación profesional, sus actividades culturales, sus normas de trabajo, etc, es decir, todo lo que tiene un elemento vivo dentro de un Estado Moderno. Pero el Estado, por el Rey, que es el representante, defiende derechos, evita abusos que lesionan el bien común, es arbitro en las disputas cuando hay dos distintos intereses en pugna o con dificultades, y como que el Rey no depende de ningún litigante, como que el Rey es por sí mismo dispensador de justicia, da la razón al más débil, no por ser más débil, sino porque tenga razón, y sentencia contra el más fuerte, no por ser el más fuerte, sino cuando su pretensión es injusta.

No hay necesidad de Ministros de Trabajo, no otras alharacas. A lo más podrá crear el Rey el Consejo de Corporaciones, ya que un fuero nuevo se ha creado; el fuero de la Corporación. Y el Rey dispensa sólo Justicia. Brazo de Justicia para todo, encima de todos, al servicio de Dios y de la Patria.
(FERRER)

sábado, 17 de agosto de 2013

El Sindicalismo carlista del Movimiento Obrero Tradicionalista (M.O.T), 1963-1970

La lucha del Movimiento Obrero Tradicionalista se desarrolló tanto a nivel teórico, como al de alternativas prácticas. Entre estas segundas destacan la creación  de Cooperativas, como la de Viviendas CEVA y la de Producción CIAT, en Zaragoza en 1965; o la de Cooperativas de servicios en Alicante en 1966, o la Agrícola de San Carlos en Barcelona en el año 1968, entre otras. También se crearon asesorías jurídicas y cursos formativos para obreros por toda España.

A nivel teórico, el M.O.T desarrolló una importante labor de propaganda y formación obrera, tanto en sus revistas periódicas como Vanguardia Obrera Tradicionalista, Lucha Obrera de Cataluña (M.O.T-Cataluña) o Información-M.O.T (Alicante), como en manifiestos, octavillas, cuadernos y documentos editados por toda España.

Se realizaron numerosos cursillos formativos: Bilbao, Jerez de la Frontera, Manresa, Pamplona, Elda, Zaragoza etc. En el Cursillo Nacional de Elda (Alicante) de 1966, asistieron 128 representantes de 39 provincias. Hubo tanto Congresos Nacionales, como territoriales, con una importante elaboración doctrinal.

El 24 de marzo de 1965, se producían las primeras detenciones y procesamientos en el TOP (Tribunal de Orden Público) contra militantes del M.O.T, acusados de propaganda ilícita. Fue en la ciudad de Zaragoza.

De todo este trabajo teórico podemos resaltar los principales puntos del ideario de los M.O.T.

Para el M.O.T el sindicato ha de ser:

“1-Libre, es decir independiente de cualquier intromisión o tutela por parte de organismos que son ajenos a el, ya sean el Estado, los partidos políticos o cualquier grupo capitalista de presión.

2-Único por rama de producción.

3-Democrático. El sindicato se organiza de abajo a arriba, siendo los mismos sindicatos, los que  elijan libremente a sus líderes.

4.Horizontal. En el mundo capitalista el sindicato auténtico es un sindicato de lucha, es decir sólo de trabajadores. La presencia  del capitalismo dentro de los sindicatos, en lo que consiste la verticalidad, falsea la misión del sindicato. Este es el sindicato que corresponde a esta etapa de transición hasta que se llegue a la reforma de la empresa.

5.Órgano de representación política. Los trabajadores debemos participar en la vida política del país, siendo el medio más eficaz el Sindicato. El Sindicalismo ha de estar presente en los Ayuntamientos, Cortes y en los Órganos de Planificación Económica.

Se añadía además:

“Un sindicalismo libre, democrático y profesional ha de constituir la primera fuerza política de un país. Negar al sindicato funciones representativas, como en las democracias liberales, equivale a cortarles las alas, impedirle el acceso a ese mundo de la política, donde se toman las decisiones que han  de fertilizar la vida comunitaria”

Y sus fines los siguientes:

“1.Representar los intereses de los trabajadores

 2.Reforma de la empresa, superando la propiedad capitalista 

 3.Control de la seguridad social, evitando que esté en manos del Estado o del Capitalismo.

 4.Creación de una Banca Sindical. Como cauce de ahorro de los trabajadores.

 5.Conseguir la municipalización del suelo urbano para impedir la especulación urbanística.

 6.Promoción Obrera: profesional, académica, cultural e informativa.

 7.Transformación de la Sociedad. El sindicalismo pugnará por sustituir la riqueza, como factor vertebrado de la sociedad, por el trabajo.

Otros puntos del pensamiento de los M.O.T son el rechazo al principio de lucha de clases y al internacionalismo, auspiciados ambos por los sindicatos marxistas.

En el “Manifiesto del M.O.T a los Hombres del Trabajo” de 1964, se decía:

“Los hombres no se resignan a formas impuestas y buscan, en la revolución, lo que no les dan las mal llamadas democracias. Se está abriendo paso una nueva época en lo económico y como consecuencia en lo social y en lo político. Esta renovación, que ha de hacerse por ley inexorable de la Historia, por imperio de la necesidad, solo podrá ser de dos formas: marxista o cristiana. Por el odio y la lucha de clases, o por el amor y la lucha por la superación en la justicia, la libertad y la verdad” (...)

“Sin Patria nada es. Un hecho evidente es la caída de los nacionalismos, pero no el de Patria. En ella nacemos. De ella vivimos. Y por ella somos. Nos da el fondo, el estilo y un peso histórico que no podemos arrojar, si no queremos morir como pueblo, si no queremos perder perspectiva y misión. No creemos en los internacionalismos cuando va implícita la pérdida de algo tan serio y sagrado como es la Patria”

Sobre este último punto en el breve cursillo de formación de dirigentes M.O.T, se leía:

“los trabajadores forman una gran familia internacional. Esto no quiere decir que no tengan Patria, como dice el marxismo (…) esto conviene resaltarlo cuando el capitalismo hace mucho tiempo que opera a escala internacional y éste si que no tiene patria”.

El M.O.T también defendió el derecho a la huelga como arma de lucha sindical, separándose, así, de todos los "amarillismos" sindicales. 

“Esta afirmación, del derecho a la huelga, de un Movimiento Obrero que se titula Tradicionalista puede parecer chocante para quienes desconocen toda la esencia de la Tradición. El fundamento doctrinal está clarísimo en la doctrina de nuestros teólogos del siglo XVI cuando exponían las tesis de la licitud de la resistencia al mal gobernante. No tenemos más que trasladar esta doctrina del plano político al social y los principios continúan manteniendo toda su validez. El sistema capitalista no deja resquicio jurídico alguno para que las reivindicaciones populares puedan prosperar. La Ley garantiza la explotación capitalista y el trabajador solo puede invocar principios de justicia no legales. Y el actual sistema  judicial se ve frenado por el legalismo burgués. De ahí la licitud de la huelga como arma del Sindicalismo para conseguir sus objetivos, porque el capitalismo no va a ceder de buen grado por la simple vía del diálogo.” (El M.O.T de Cataluña y la reforma sindical, 1968)

Sobre el Sindicalismo y el Poder Político, los M.O.T también marcaron su postura:

“El Sindicalismo es una fuerza al servicio de la Justicia, dentro de la libertad. Por ello, el espíritu sindical se complace en el incremento constante de instituciones autónomas y comunitarias, en cuya opción los hombres puedan cotidianamente ejercitar su libertad. La lucha sindical acarreará la desaparición del actual Estado centralista. Pero siempre ha de existir un poder político, representante del Bien Común, al que debe sumisión el Sindicalismo, ¿Cuál es la naturaleza de las relaciones entre el Poder Político y el Sindicato? Existe una palabra del vocabulario tradicionalista que lo expresa maravillosamente: El Fuero. Si, el Fuero Sindical. El Estado debe respetar toda la vida interna del Sindicato, sin intromisiones de ninguna clase; la actuación exterior del Sindicalismo se mueve dentro del orden jurídico tutelado por el Estado, y puede ser sujeta a limitaciones. Limitaciones que han de estar basadas en el Bien Común y recogidas taxativamente en la ley recogida en Cortes, auténticamente representativas (…)

Finalmente el M.O.T, convencido de que para realizar todo cambio social ha de producirse una profunda transformación política, trabaja activamente por la instauración de una Monarquía Popular y Sindical. (El M.O.T de Cataluña y la reforma sindical, 1968)

martes, 13 de agosto de 2013

El Movimiento Obrero Tradicionalista en la estela de los Sindicatos Libres: El carlismo obrerista

(Propaganda de la revista  "Unión Obrera" de los Sindicatos Libres carlistas en los años "20")

El Movimiento Obrero Tradicionalista, tiene su origen en los primeros años de la década de los sesenta en el seno del carlismo. Sus primeros pasos se dieron en Murcia en 1963, con el claro objetivo de enlazar con la tradición obrerista del carlismo, especialmente con la experiencia de los Sindicatos Libres, creados por el carlismo en la primera mitad del siglo XX.

Uno de los primeros inspiradores fue el sindicalista  vasco Périco Olaortúa, antiguo militante de los “libres”, defensor de la propiedad sindical, pero no estatista y contrario al principio de la lucha de clases. En la circular de presentación, en 1963 del M.O.T, se leía:

“Este movimiento obrero de la Comunión Tradicionalista quiere ser dentro de la interpretación católica de la cuestión social, el germen  de un nuevo y renovado impulso en el carlismo, para su proyección en el mundo del trabajo”

Su órgano difusor fue la revista “Vanguardia Obrera Tradicionalista”. En 1964 el VOT transcribe en su número 3 un manifiesto  de Ramón Sales,  líder de los Sindicatos Libres carlistas, donde entre otras cosas se decía:

“Los Sindicatos Libres aspiran a la abolición del sistema capitalista”

El M.O.T de Cataluña también se consideraba continuador de la obra de Sales y de los Libres, y en un documento se definen como:

“No en vano es la vanguardia de la lucha obrera, la continuación de aquellos Sindicatos Libres, fundados en los años 20 por Ramón Sales”. (El M.O.T de Cataluña y la Reforma Sindical)

En las Conclusiones del Tercer Congreso del M.O.T celebrado en Madrid los días 31 de octubre y 1 de noviembre de 1965, se declaran partidarios del Corporativismo, en la más genuina tradición social católica:

“El Cooperativismo es un sistema social cristiano por excelencia, en donde el hombre vuelve a ocupar el puesto de primacía que le corresponde en la actividad productiva, sometiendo el capital a su servicio y reduciéndole a sus justos límites de instrumentos de la producción y no como medio de dominio del hombre (…) Frente a la propiedad privada de unos pocos y a la propiedad colectiva que es de uno solo, el cooperativismo supone la propiedad privada para todos a la vez, que es una propiedad social al servicio de los socios. (…) El Tradicionalismo, fiel a los principios sociales cristianos que constituyen  la esencia de su doctrina, propugna el sistema cooperativo como una solución que contribuirá a resolver el problema social económico de nuestros días.”

En el mismo Congreso se proponen como textos básicos de formación para los militantes del M.O.T los siguientes libros: “Breve historia del Legitimismo español” de Melchor Ferrer, “La Monarquía Social y Representativa” de Rafael Gambra y “Antología de textos de Vázquez de Mella” también de Rafael Gambra. Así como el Breve curso del M.O.T; en este texto tras una feroz crítica al capitalismo liberal y a los sindicatos verticales franquistas, se definía de la siguiente forma al sindicalismo anarquista y marxista:

“Los anarquistas son fieles al ideal obrero del reparto y de la propiedad en manos común. Pero dos fallos garrafales cometieron: 1-emplear como única táctica la violencia, ejercida muchas veces contra inocentes 2- sus dirigentes están al servicio de la burguesía masónica (la historia de España los confirma). Los sindicatos marxistas representan la traición plena al ideal obrero. Estatismo, materialismo dialéctico en oposición al recio humanismo de la familia obrera, sacrificio de todo respeto a normas morales en aras de una táctica absorbente. Como decía Marx y repetía Lenin el marxismo no es un movimiento obrero sino una fuerza dirigida por intelectuales burgueses. La subordinación ciega de estos sindicatos al partido los incapacita para representar la causa obrera”.

Sobre el marxismo se añadía:

“La colmena es el resultado de la aplicación del marxismo a una sociedad. Es otro intento de superar el liberalismo que conduce a una masificación peor que la occidental. En la sociedad marxista pura, la China, porque la rusa parece querer asomarse a Occidente, ha desaparecido hasta la apariencia de libertad. Libertad ¿para qué? Decía Lenin.

Los caracteres de la colmena soviética son:

1-Solidaridad entre hombres, impuesta coactivamente, nacida del odio a otros hombres. Los odiados reciben muchos nombres: contrarrevolucionarios, fascistas, imperialistas etc. Nótese que lo que define al enemigo no es el ser obrero o burgués, sino el estar excomulgados por el dogma marxista. Hay burgueses marxistas y obreros anticomunistas, estos son sus peores enemigos.

2-Las decisiones de gobierno pertenecen en exclusiva a una minoría oficialmente definida: el partido.

3-Capitalismo de Estado. Las bases del capitalismo siguen  en pie; el único capitalista, el único patrón es ahora el Estado. El obrero sigue siendo una máquina; los peores salarios, las jornadas más duras de trabajo son las comunistas.

4-Dictadura del proletariado. Oficialmente se llaman democracias populares. Pero en realidad es un régimen totalitario en que todas las libertades fundamentales del hombre están encadenadas.

5-Toda la información es arma de propaganda política. Hablar de verdad o de mentira en cuanto lo que se diga coincide con la realidad de los hechos, carece de sentido político aplicado a la propaganda soviética. Si interesa decir que el descubridor de América fue un ruso, pues se dice. Si se afirma que el Papa es un servidor, hoy, de los intereses capitalistas y mañana que ha aceptado las tesis marxistas, no hay ningún rubor en proclamarlo.

6-El partido comunista verdugo y heredero de los antiguos grupos de presión. Los mata, hereda sus privilegios, los incrementa y ahoga la sociedad de forma total; controla todas sus manifestaciones religiosas, culturales, artísticas, políticas etc.”

El M.O.T desapareció en 1970 no pudiendo superar la alocada deriva huguista y la demagogia impuesta por la traición del ex-príncipe, truncándose así una interesante experiencia, no carente de errores y mimetismos epocales, pero muy sugerente en la proyección social anticapitalista del carlismo contemporáneo.


lunes, 22 de julio de 2013

En el cumpleaños de S.A.R Don Sixto Enrique de Borbón, esperanza de las Españas

En el cumpleaños de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón y Borbón-Busset, esperanza de las Españas.
(Jesús de Castro)

El tetralema del carlismo por el que desde 1833 se han desvivido multitud de estirpes y familias reviviendo la tradición religiosa y política de las Españas resultaría sin sentido en caso de carecer del carácter regio del pueblo encarnado en la persona del Rey o el Príncipe. Conforme al pensamiento clásico libre de toda heterodoxia malsana, la monarquía se caracteriza siempre por el mando de uno, la legitimidad familiar y el origen divino del poder, es decir, la sacralización del poder de la cual carecen los hodiernos Estados llamados democráticos y constitucionales (o constitucionalistas siguiendo el pensamiento político de D. Pietro Giuseppe Grasso) en el que tal desacralización con la consiguiente secularización darían lugar a los “Estados modernos” del llamado Derecho nuevo.

Cuando hoy nos detenemos en considerar la progresiva delicuescencia de lo que fueron los Estados católicos afectando en última instancia temporal a España encontramos en la mayoría de los casos un denominador común que antecede a la deriva del Derecho iusnaturalista clásico: la pérdida de la monarquía tradicional por medio de los poderes fácticos que asfixian a los pueblos otrora llamados Cristiandad. [i] Conforme en estos pueblos se fue desmoronando la tradición encarnada en la monarquía representativa y tradicional a la par que era sustituida por regímenes dictatoriales o liberales observamos esa ruptura de la tradición que desde el instante en que se merma desde las alturas institucionales con la propia reacción del pueblo marcadamente fiel a sus reyes y a su religión[ii] que veía cómo se le imponían regímenes completamente ajenos a su constitución histórica. No tardarían, así, en llegar los continuos cambios de poder y los dictados del iuspositivismo racionalista plasmados en numerosas constituciones democráticas y contrarias al iusnaturalismo clásico.

En numerosas ocasiones serían aquellos más cercanos a la familia legítima quienes traicionaran la tradición situándose cual traditor.

Frente a todos los cambios que parecían representar un cataclismo ora histórico, ora jurídico en los pueblos de tradición católica la legitimidad encarnada en los reyes en el exilio continuaría siendo defendida con una labor infatigable que arma al brazo y pluma en mano haría llegar y transmitir el legado de la tradición a las siguientes generaciones y estirpes. La tradición que fuera la de las Españas como machaconamente repitiera el profesor D. Francisco Elías de Tejada que transcribo a continuación para esclarecer la visión del eximio profesor: “Históricamente, la tradición de las Españas es el haz unitario, el cálido crisol donde se integran y sintetizan los conjuntos de las tradiciones de cada uno de los pueblos componentes. O sea, es la tradición única, pero variada y multiforme, en sus expresiones sociales e históricas a tenor de la idea de los fueros. En la Península Ibérica comprende las tradiciones particulares de Asturias, Galicia, León y Portugal; de Castilla, Navarra y Vascongadas; de Cataluña, Aragón, Valencia y Baleares; de Extremadura, la Mancha y Murcia; de Jaén, Córdoba, Sevilla y Granada; de Canarias. En América comprende la de todos los pueblos que hay desde el Río Grande del Norte y las misiones de Florida, Tejas y California, hasta los estrechos descubiertos por Fernando de Magallanes. En Oceanía, la de Filipinas y otras más menudas. En Asia y África, las de las provincias portuguesas en ambos continentes. Y en Europa, la Europa geográfica, los pedazos que un tiempo fueron hispanos en plenitud de ideas, de gestas y de sentires, como Nápoles y el Franco-Condado, Cerdeña y Flandes, Sicilia y el Milanesado, Malta y el Finale. Todos ellos, pueblos partícipes en la empresa universal que capitaneó Castilla y sostuvo León, la soñadora de imperios. Tal variedad era el aspecto interno de una solidísima unidad exterior, cimentada en la fuerza inquebrantable de la vigencia de la fe religiosa y de la pasión monárquica, del sentido católico misionero y de la lealtad al rey común de las Españas. La variedad foral fue posible porque cristalizaba en realidades de historia cuajada en culturas y en instituciones aquella ciclópea ilusión de servir mancomunadamente al mismo Dios y al mismo rey”.[iii]

En los hodiernos regímenes que ocupan los territorios que forman las Españas y sin los cuales no se entendería un ápice de la historia y la tradición de tales pueblos, podría pensar que el iuspositivismo imperante en tales pueblos impuesto a pesar de la reacción del pueblo[iv] de las Españas que sería marcadamente antiliberal y como diría el maestro (D. Marcelino Menéndez Pelayo) en su Historia de los heterodoxos españoles al referirse a las herejías y heterodoxias que arrasaban en otros lugares del Orbe y el escaso éxito en España de tales heterodoxias (ora donatistas, ora luciferianas, ora arrianas, ora gnósticas, ora mahometizantes) escribía: “Quiso Dios que por nuestro suelo apareciesen, tarde o temprano, todas las herejías, para que de ninguna manera pudiera atribuirse a aislamiento o intolerancia esa unidad preciosa , sostenida con titánicos esfuerzos en todas las edades contra el espíritu del error. Y hoy, por misericordia divina, puede escribirse esta historia[v] mostrando que todas las heterodoxias pasaron, pero que la verdad permanece, y a su lado está el mayor número de españoles, como los mismo adversarios confiesan. Y si pasaron los errores antiguos, así acontecerá con los que hoy deslumbran, y volveremos a tener un solo corazón y una alma sola, y la unidad, que hoy no está muerta, sino oprimida, tornará a imponerse, traída por la unánime voluntad de un gran pueblo, ante el cuál nada significa la escasa grey de impíos e indiferentes”[vi]

Así pasaron y pasarán pues tras el correr del tiempo desde 1833, con la encarnación de la legitimidad en el exilio significando la esperanza de las Españas, desde D. Carlos V hasta D. Javier I de Borbón Parma y el Príncipe D. Sixto Enrique de Borbón,  el carlismo vive y vivirá mientras siga encarnada la única tradición en las flores de lis de las legítimas familias y hoy en S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón que es la esperanza y salvaguarda de las Españas.

Baste como coda la exposición de ciertas opiniones respecto a los regímenes parlamentarios hodiernos y contrarios a la tradición de las Españas encarnada en la legitimidad familiar y , por ende, en la monarquía tradicional y representativa, que antes del eminente profesor Danilo Castellano, por ejemplo, en Constitución y secularización (Costituzione e secolarizazione) sería advertido por Harold J. Lasky: “un Parlamento no es una colección de expertos distinguidos; si lo fuese, tendría aún peor éxito del que tiene, porque de que un hombre sea eminente en los negocios, en Ingeniería, en Economía, o en Medicina, no hay base para deducir que lo sea también en las tareas peculiares de un Parlamento; que un hombre sea capaz de construir acertadamente un puente o de penetrar en los misterios del átomo o de dirigir una gran empresa, no prueba su talento en el arte de dirigir un Estado”[vii] Frente a réplicas de “organizar la democracia”, el fundador de Action Française Charles Maurras escribiría de la siguiente forma con la poca ambigüedad que lo caracterizó como defensor a ultranza de la legitimidad y tradición: “No se organiza la democracia. No se democratiza la organización. Organizar la democracia es instituir aristocracias; democratizar una organización es introducir en ella la desorganización. Organizar significa diferenciar, es decir, crear desigualdades útiles; democratizar es igualar, o sea, establecer en lugar de las diferencias, de las desigualdades, de las organizaciones, la igualdad, que es estéril e incluso mortal”[viii].

Valgan las opiniones de los eximios pensadores referidos como reacción y defensa de la legítima monarquía tradicional y representativa que a diferencia de las hodiernas formas de gobierno y desgobierno corresponden con la esencia de las Españas encarnada hoy en la persona de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón y Borbón-Busset hijo de S.M.C. Don Javier de Borbón Parma y Doña María Magadalena de Borbón-Busset. Es hoy la esperanza de las Españas para verse reconstruida sin conservar la destrucción sino el espíritu reaccionario que sepa volver a la grandeza de lo que engloba territorial, política y espiritualmente las Españas. Dejaré para acabar los versos del ilustre poeta D. José Pancorvo a S.A.R.

Príncipes Borbón Parma, Dios, Altezas Reales,
ama de Vuestros hijos al más reaccionario
como el que elige entre sus hojas espirituales
la oración más urgente de su devocionario.
Altezas de los lises, Dios, sagrados Borbones,
Dios, que os alzó diez siglos los áureos corazones,
hoy en día en que ve su honor más agraviado
más áurea ira os pide que en el tiempo dorado:
os pide abominar el bajamar oscuro
que sepulta las almas en sus lavas triunfales
porque flamas pretéritas llaman iras actuales
y a quien más reverbere le dará más futuro.
Y florece el futuro, con los lises de ayer
en su frente consagrada, Sixto Enrique de Borbón,
el Infante, Duque y Príncipe, el hijo del Rey Javier.
Y en el alba la melena se estremece del león.[ix]




[i] Aunque no me detendré en ello, me parece interesante hacer referencia al desarrollo que el Dr. Miguel Ayuso Torres hace de la Christianitas maior y la Christianitas minor en publicaciones como La constitución cristiana de los Estados, Ed. Scire, Barcelona o El Estado en su laberinto, Ed. Scire , Barcelona.
[ii] Recientemente ha sido publicado el trabajo del eximio tradicionalista italiano D. Francesco Maurizio di Giovine 1815-1861 De la Italia de los Tratados a la Italia de la Revolución, Ed. Scire, Barcelona, que resulta un retrato y desmitificación de la unificación italiana desde las esferas institucionales contra la voluntad de todo un pueblo.
[iii] Referencia en FRANCISCO ELÍAS DE TEJADA, 30 AÑOS DESPUÉS por Miguel Ayuso  recogida en los Anales de la Fundación Francisco Elías de Tejada referente a la obra ¿QUÉ ES EL CARLISMO? Por el que fuera catedrático de la Universidad Hispalense de Sevilla junto al profesor D. Rafael Gambra Ciudad.
[iv] Al respecto del espíritu reaccionario ante la imperante legislación individualista fruto del llamado Derecho nuevo cabe recordar en los pueblos de la América hispana al ilustre escritor decimonónico D. José de la Riva Agüero que reafirmaría públicamente: “Conservador no, reaccionario sí”
[v] Viene a referirse a la importantísima obra Historia de los heterodoxos españoles.
[vi] Ibid. Libro 1, capítulo 3.
[vii] Harold J. Lasky, La democracia en crisis, Madrid, Revista de Derecho Privado, 1935. Recogido por Eugenio Vegas Latapie en Consideraciones sobre la democracia, Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Madrid, 1965.
[viii] Charles Maurras, La democratie religieuse, París, 1921.
[ix] José Pancorvo, Boinas rojas a Jerusalén, Lima.

viernes, 10 de mayo de 2013

Fuego y Raya nº5: Hispanidad y tradición

El número 5 de FUEGO Y RAYA, revista semestral hispanoamericana de historia y política.

Ofrece, como siempre, artículos del máximo interés; un dossier dedicado a Marcelino Menéndez Pelayo; un texto tradicionalista de Rubén Calderón Bouchet, a quien también se dedica, junto a Dardo Pérez Guilhou, el in memoriam inicial.

Entre las reseñas, que son cuatro, destacan las del libro de tema mejicano de Jacek Bartyzel y la de Elegía criolla de Tomás Pérez Vejo, respectivamente de José Díaz Nieva y José Antonio Ullate.

Puede verse el sumario pulsando AQUÍ

martes, 2 de abril de 2013

Activismo en Málaga y Sevilla: Andalucía leal, por Dios, la Patria y el Rey

Málaga Plaza llamada de la Constitución
 Junto a la Catedral de Malaga
Por Dios, la Patria y el Rey, también en Málaga
La catedral de Málaga de fondo al activismo carlista
Sevilla, también recibe la propaganda tradicionalista
 El Prado de San Sebastián zona Juzgados, Sevilla

viernes, 22 de marzo de 2013

Novedades editoriales en La Librería Católica

Cuando se ha cumplido ya un siglo y medio de la unificación de Italia, el momento es propicio para revisar un proceso cargado de graves repercusiones que llegan hasta nuestros días. El mito impulsado por el Risorgimento de una unificación deseada por el pueblo que habría expulsado a tiranos y extranjeros de sus tronos en la península italiana no resiste el más mínimo análisis.

Maurizio Di Giovine documenta en esta obra un proceso muy distinto al que encontramos habitualmente en los libros de texto al uso, traumático, traicionero e impulsado por un fanatismo anticatólico de matriz masónica.

Tras la lectura de esta obra, y tras conocer qué ocurrió realmente en el Reino de Nápoles, en los ducados de Parma o Módena, o en los Estados Pontificios, nunca volveremos a pensar en Italia del mismo modo.


El sello editorial del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, Itinerarios (de cuya parte técnica se ocupan impecablemente las navarras Producciones Gaudete) acaba de publicar ese prometido libro, El bien común. Cuestiones actuales e implicaciones político-jurídicas, edición al cuidado del profesor Miguel Ayuso. Leemos en la contraportada: «En el mejor de los casos el bien común está hoy reducido a palabrería hueca, cuando no pervertido o desnaturalizado. El presente volumen constituye una presentación completa y orgánica del bien común, tema central de la filosofía de las cosas humanas, para lo que desbroza sus implicaciones político-jurídicas a la luz de las cuestiones del tiempo presente, sentando así las bases para su necesaria rehabilitación»

Un vistazo al índice de este cuidado volumen de 312 páginas puede darnos idea de su importancia, tanto por sus temas como por sus autores: Pulsa Aquí

Ayuso, Miguel (ed.), El bien común. Cuestiones actuales e implicaciones político-jurídicas. Itinerarios, Madrid 2013. Rústica con solapas, 21 x 14 cm. 312 páginas. ISBN 978-84-939550-4-5. Depósito Legal NA-233-2013. P.V.P. 17,00 €

Venta en librerías. También en línea: La Librería Católica

LOS PAPELES DE BENJAMÍN BENAVIDES.
Leonardo Castellani.
Prólogo de Juan Manuel de Prada.
Homolegens, 2012.
448 páginas. Precio 25 euros