La Comunión Tradicionalista tiene
por miembros suyos a cuantos mantienen los principios de la monarquía
tradicional (http://carlismo.es/acerca-de/ideario-carlista/) y se proponen
defenderlos en la práctica.
No es un partido político
encaminado a ejercer influencia dentro de un sistema democrático, precisamente
porque rechaza de raíz semejante sistema.
El carlismo, a lo largo de su
dilatada historia, no ha tenido inconveniente en oponerse al sistema liberal
desde su propio interior, concurriendo a las elecciones bajo denominaciones
diversas. Pero siempre lo ha hecho dejando bien claro que su finalidad era
oponerse al orden constitucional y democrático y a las cortes liberales
dominadas por los partidos. S.M.C. Don Carlos VII, que había dado la orden de
que la Comunión concurriera a las elecciones de 1871, cuando vio que los
diputados electos intentaban actuar como tales dentro de las cortes liberales,
tuvo que aclarar con enérgicas palabras el papel que se esperaba de los
diputados y senadores carlistas en el parlamento liberal:
La cuestión parlamentaria es ésta
en resumen: ¿Es una partida carlista nuestra minoría [parlamentaria], es decir
una guerrilla avanzada que tiene la honra de estar destinada a abrir fuego?
¿Sí? Entonces hago bien en mandarla y ¡Ay del gobierno de Don Amadeo! … ¿Son
nuestros diputados procuradores del Reino? Entonces son libres, independientes;
tienen derecho a hacer lo que les dé la gana y crean lo que su conciencia les
dicta; pero con esto sólo reconocen la legalidad de las Cortes; reconocen a Don
Amadeo; reconocen su sistema y ¡Ay de España! ¡Ay de España!
Animados por ese mismo espíritu,
hemos legalizado un partido político y le hemos dado el nombre de Candidatura
Tradicionalista (CTRAD). No hemos podido registrarlo con ninguna de las
denominaciones clásicas porque ya estaban legalmente inscritas por personas que
no las emplean para nada o las emplean desnortadamente. El nombre de
Candidatura Tradicionalista, con tener el inconveniente de su novedad, aventaja
a otros porque pone de manifiesto su carácter de instrumento coyuntural.
Conviene mantener vivo este
instrumento jurídico, a pesar de que las autoridades ponen cada vez más
dificultades con su afán de control minucioso y amenazador. Por el momento, lo
emplearemos para encuadrar como simpatizantes a quienes se van dando cuenta que,
dentro del desorden reinante, el carlismo es la única tabla de salvación para
España. Al mismo tiempo lo usaremos para allegar los medios económicos que
permitan mantenerlo vivo y, en su día, cuando las circunstancias lo exijan,
desarrollar una acción de mayor envergadura. ¿Cuándo tendremos que hacer uso de
este partido? Dios lo dirá. En sus manos está el futuro de nuestra Patria que
vive en una confusión próxima al caos. Pero eso no quita, sino que más bien
supone, nuestro trabajo y entrega; y una buena manera de empezar a hacerlo es
hacerse simpatizante de la CTRAD.
Quienes quieran apoyarnos como
simpatizantes deberán comunicarlo al correo electrónico siguiente:
y recibirán la información
especialmente dedicada a ellos. Se les pedirá que ingresen una cuota anual
mínima de 20€, sin que nada les impida apoyarnos de manera más sustanciosa.
También serán incluidos en la categoría de simpatizantes, si así lo desean,
quienes pertenezcan y coticen en los círculos de la Comunión y quienes, no
estando en condiciones de hacer el ingreso mínimo, nos lo comuniquen. Cuando
sea conveniente, los simpatizantes podrán adquirir, de conformidad con los
estatutos, la categoría de afiliados a la Candidatura Tradicionalista, con
todos los derechos de participación que ello lleva anejo.
La información sobre los ingresos
se hallará en este enlace:
Debate en Lágrimas en la lluvia sobre la Corrupción, con la intervención de don Miguel Ayuso Presidente del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, frente cultural de la Comunión Tradicionalista.
Con ocasión del 80º aniversario
del Alzamiento Nacional, Agustín De Beitia entrevistó al profesor Miguel
Ayuso en el diario LA PRENSA sobre el verdadero sentido de la Cruzada de
Liberación 1936-1939: La Guerra Civil como lucha espiritual Fuente AQUÍ
-El análisis de la guerra debe
partir de la República. ¿Diría que hoy prevalece una visión romántica de ésta?
-Primeramente, en efecto, la
República viene identificada de modo general con la democracia, pese a que
desde el inicio se caracterizara por una política revanchista llena de odio, en
particular a la religión. No hay que olvidar que antes de cumplirse un mes de
su proclamación se produce la primera quema de conventos. Identificación que
pronto se reduce a la izquierda sin más. De ahí la ecuación Republica=Democracia=Izquierda,
que hace que pese a que las elecciones de 1933 las gane la derecha (la
democracia cristiana por más señas) no pueda gobernar sino en coalición con el
partido radical de cuño masónico y, aun así, se produzca de resultas una revolución,
como la de Asturias, de 1934, atizada no sólo por el Partido Comunista sino
principalmente por el Socialista, en la que muchos han visto el origen
inmediato de la guerra civil. Las elecciones de febrero de 1936, ganadas por el
Frente Popular en un clima pre-bélico, desencadenan un conjunto de desórdenes,
con amenazas a los enemigos políticos que llevan incluso al asesinato de uno de
los líderes de la oposición parlamentaria, José Calvo Sotelo, crimen en el que
la policía y el gobierno aparecen implicados.
-¿Qué factores contribuyeron a que
se haya impuesto esa lectura?
-Aunque parezca increíble a la
luz de hechos bien contundentes, la visión idílica de la República se ha
impuesto por el sectarismo de la izquierda, que lógicamente no perdonó su
derrota y dedicó sus poderosas conexiones en el mundo de la cultura y los medios
de comunicación para acuñar esta leyenda. Pero también por la
"exquisitez" de los liberales, siempre dispuestos a entregarse a la
izquierda para hacerse perdonar su condición de burgueses y que en consecuencia
se muestran equidistantes entre las fuerzas en liza.
-Usted se ha referido a la
existencia de una serie de mitos de la izquierda sobre el origen del conflicto.
¿Puede recordarlos?
-Se trataría, en la línea de lo
que acabo de decir, de la destrucción de una supuesta democracia ejemplar por
unos militares fascistas sostenidos por las fuerzas de la reacción y la
oligarquía, con la Iglesia a su cabeza. Esto es insostenible, porque es la
izquierda social-comunista la que estaba dispuesta a romper con la República
burguesa, hasta el punto de hallarse preparada para la revolución, lo que los
militares frenaron con el golpe. Golpe fallido que desembocó en una guerra.
Unos militares además en su mayor parte masones y liberales pero que no estaban
dispuestos a dejar que los comunistas se impusieran por la fuerza. En realidad,
de haber sido por el Ejército se habría tratado de una simple reacción
moderadora de los extremismos de la República, una especie de "buena
República". Pero lo que dio el tono a la guerra fue la religiosidad del
pueblo tradicional, de modo singular en el norte, en Navarra especialmente,
donde el levantamiento fue imponente y henchido de fervor religioso y
monárquico. Hay que tener en cuenta que el Carlismo era allí muy activo y sin
su concurso no se puede explicar el sentido de la guerra. La Falange, en
cambio, fascistizante, era prácticamente inexistente al principio, y sólo el
signo de los tiempos y el oportunismo de Franco la convirtieron en una fuerza
decisiva.
-¿Las explicaciones que se han
dado a la guerra son insuficientes?
-Hay una serie de
categorizaciones ampliamente difundidas que son insuficientes cuando no falsas.
En primer lugar, por ejemplo, se ha querido explicar la guerra desde un ángulo
sociológico como el campo "nacional" contra la ciudad
"roja", pero no se trata sino de una diferencia cuantitativa, pues en
los dos bandos hubo campesinos y obreros. O, a continuación, en términos
económicos, ricos contra pobres, pero igual que en Extremadura o Andalucía los
braceros pudieron estar con la República y las clases acomodadas con el
Alzamiento, en Castilla o Navarra fue al revés y son las clases populares las
que se adhirieron a la España nacional. Una tercera lectura, de cuño
internacional, que ve en la guerra de España un anticipo de la II Guerra
Mundial, con la lucha entre fascismo y comunismo o entre fascismo y democracia,
tampoco es satisfactoria, por más que la situación agitada de la época en
Europa pueda considerarse un factor concomitante pero en modo alguno decisivo.
-Lejos de esa interpretación,
usted distingue unas causas coyunturales y otras remotas de la guerra. ¿Cuáles
son?
-En efecto, a mi juicio no se
puede entender el fenómeno de la guerra de España sin distinguir sus causas
remotas de otras próximas. Las primeras nos llevan a un siglo y medio de
tragedias que comienzan con la escisión espiritual de España producida de
resultas de la invasión napoleónica y donde surge una lucha con motivación
religiosa, cívico-religiosa mejor dicho, contra el liberalismo. Es el
liberalismo, con sus raíces intelectuales en el protestantismo, el que a través
de un error político provoca la cuestión social. De ahí que el pueblo,
proletarizado por las desamortizaciones, y arrojado a la miseria, se convierta
al menos en parte en masa volcada a la revolución. A lo largo del siglo XIX el
proceso va madurando y en los años treinta del siglo XX, en el seno de una
crisis profunda, esa sí coyuntural, prende de modo violento. La mecha radica en
la II República, que exaspera y hace estallar el conflicto que la llamada
Restauración, esto es, el sistema de la monarquía liberal establecido en 1874 y
que se extiende hasta la proclamación de aquélla en 1931, había represado.
-¿Podría decirse que la fe está
en el trasfondo del conflicto? ¿Por qué?
-Sí, pero debo decir que no se
trata del acto de fe individual, comprendido al modo protestante, sino
corporeizado comunitariamente según la tradición católica. Lo que se dilucidó
con sangre en los campos españoles no fue una mera cuestión de poderío o
dominio sino una lucha espiritual, de ideas, entre quienes pretendían fundar la
convivencia sobre bases estatales y laicas y quienes se aferraban a la
comunidad de base religiosa. La causa inicial fue pues el sentimiento religioso
herido o, más exactamente, un catolicismo entrañado comunitariamente que no puede
aceptar verse reducido a condición privado dentro de un orden civil o
secularizado. El laicismo violento y perseguidor de la etapa republicana,
prolongado en la zona roja durante la guerra (con el asesinato de trece
obispos, cerca de siete mil sacerdotes y religiosos, sin contar los laicos),
por tanto, alcanza particular relieve.
-La bibliografía sobre el período
de la guerra es muy abundante. Hay quien dice que ronda los 40 mil volúmenes.
¿Es aún hoy la Guerra Civil española un campo de batalla ideológico? ¿Por qué
sigue siendo así? ¿Qué es lo que está en juego hoy?
-Creo que la bibliografía sobre
la guerra de España supera a la de la misma II Guerra Mundial, hecho que
refuerza la interpretación que hemos ofrecido y que excede en cambio sus
categorizaciones parciales. Es lógico, pues, que siga siendo un campo de
batalla ideológico. Se dijo hace decenios respecto de los Estados Unidos, lo
que admite traslado sin dificultad a otros ámbitos, que puede predecirse la
posición política futura de periodistas e intelectuales a partir de su actitud
ante la guerra civil española. Lo que se evidencia en muchos ámbitos. No es
principalmente, me parece, el descrédito del régimen de Franco lo que se busca
por cierta historiografía. Pues Alzamiento, guerra y régimen de Franco son
hechos distintos en su origen y motivaciones, y consiguientemente deben también
diferenciarse los juicios sobre ellos. Sin que pueda establecerse una
convertibilidad entre la guerra y el régimen que le siguió, quizá porque se
trató sólo de una Cruzada y no una verdadera guerra civil. Una guerra civil es
fundadora y una Cruzada busca sólo la defensa de la fe. Es el fondo macabaico y
no cainita del conflicto cuando se contempla dese las alturas de la teología de
la historia el que sigue concitando el odio en muchas ocasiones.
#BuenosAires, 27 julio 2016. Durante su visita a la capital argentina, el profesor Miguel Ayuso participó en el programa «8, 9, 10» del canal TLV1, dirigido por Juan Manuel Soaje Pinto, que versó sobre «El ethos español y las independencias hispanoamericanas». El programa contó asimismo con la participación de Patricio Lons, periodista e investigador en Historia Hispánica.
S.A.R Don Sixto Enrique de Borbón ha visitado en diversas ocasiones Santiago de Compostela, entre otras visitas, en el año Santo Jacobeo de 2004, Don Sixto peregrinó a la tumba del Apóstol Santiago, Patrón de España
Don Sixto fue recibido en Santiago por un buen número de carlistas y de jóvenes de las Juventudes Tradicionalistas
Su Alteza presidió la Santa Misa Tradicional en la Iglesia de San Martín Pinario, con la que culminaba una magna peregrinación tradicionalista con motivo del año Santo Jacobeo. Más de ochocientos peregrinos hicieron
a pie el camino, con el recogimiento necesario para ganar el jubileo, y en el
espíritu de Cristiandad propio del santuario del Hijo del Trueno.
Don Sixto conversa con Paolo Caucci von Saucken Presidente de la Asociación Internacional de amigos del Camino de Santiago
El Príncipe fue obsequiado, por parte de los carlistas gallegos, con diferentes productos típicos de la tierra gallega
Los carlistas acompañaron en todo momento la presencia del Regente del carlismo en su estancia en Santiago
Una joven margarita catalana, hizo entrega a Don Sixto del CD Voces de Gesta, con diversas canciones carlistas y patrióticas
Acompañaron a Don Sixto Enrique líderes del legitimismo portugués, Antonio Noronha Lorena y Luis de Castro Santos, junto al senador colombiano don Pablo Victoria, que años después escribiera unos magníficos libros sobre el héroe hispano Blas de Lezo, yLuis García Gallardo, de la
Comunión Tradicionalista argentina, carlistas procedentes de
Argentina, Asturias, Islas Canarias, Castilla, Cataluña, Galicia y Murcia; las
peregrinas de la SAS (Sociedad San Andrés, asociación piadosa fundada por
Celina García Gallardo inspirada en la organización carlista de las Margaritas
y extendida por varios países hispanoamericanos); así como numerosos peregrinos
de Francia, entre quienes se veía algún estandarte legitimista, y otras
naciones europeas.
A continuación tuvo lugar una
comida de hermandad, con asistencia del clero, los dirigentes carlistas y sus
invitados, donde Su Alteza dirigió unas palabras e impuso boinas rojas a
jóvenes carlistas
Magnífica exposición del profesor Miguel Ayuso Torres, Presidente del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, frente cultural de la Comunión Tradicionalista, sobre la HISPANIDAD.
El Tradicionalismo es la continuidad venerable de la Tradición común de los pueblos hispánicos, esparcidos por los cinco continentes, el Carlismo ha venido a ser la prolongación de un modo de ser que sucesivamente han cancelado el absolutismo, el liberalismo y el socialismo. En este sentido profundo, como la vieja Cristiandad medieval se continuó durante el período de la Casa de Austria en el mundo hispánico, convertido en una suerte de Christianitas minor, el Carlismo es una suerte de reserva de esa Cristiandad menor.
En su chispeante
crítica de la democracia ateniense Aristófanes censuraba que dicho régimen
había transformado al ateniense de antaño, vigoroso, austero, frugal, entrenado
para los deportes y la guerra, cerrado a especulaciones disolventes, duro en el
trabajo y vigoroso en las diversiones en un “rábula” débil, malsano, pedante,
parlanchin, enredador, preocupado sólo por gozar e interesado. Denigra la
demogogia, que ha entregado el poder a una criatura tan inestable y ciega como
Demos, así como las innovaciones filosóficas que ponen en peligro las virtudes
tradicionales y la depravación de las costumbres políticas.
Aquella democracia
ateniense tenía bastantes deficiencias estructurales, pero no deja de ser
alabada como “inspiradora” de las modernas partitocracias. Pese a todo las
diferencias son esenciales: la especulación política del ciudadano se hacía
sobre la base del ejercicio de una acción pública entendida como virtud y a la
que los mismos se encontraban íntegramente consagrados, por mor de la
existencia de un modelo social de base esclavista que permitía el cultivo
absoluto de dichas virtudes. Por tanto el bien común no se veía tan preso de
banderías ideológicas, y aún así la demagogia no dejaba de hacerse presente.
El régimen actualmente
institucionalizado en España encierra lo peor de ambos modelos. No puede ser más
actual la descripción que hace Aristófanes de la depravación a la que los
paradigmas democráticos han conducido al antaño sano pueblo español, limitado
en su horizonte vital a la satisfacción de lujos pequeño burgueses cada vez
más vulgares. El parlamentarismo genera
pseudogobiernos débiles, esclavos de poderes ocultos, al tiempo que deja a la
sociedad sin instrumentos de defensa de su propia libertad y autonomía. La
ficción de la voluntad popular como única fuente de legitimidad del poder
genera potestades arbitrarias en el orden temporal, sin auténtica auctoritas, y que interfieren y
violentan la vida de los cuerpos intermedios y aún de los propios individuos,
anestesiados por libertades abstractas de perdición.
Si los carlistas han
participado excepcionalmente en procesos electorales han sido sin fe en los
mismos y sin reconocer su legitimidad. La deriva electoral hace que cada año
que pasa más se acentúen los vicios que ya hace más de 2500 años denunciase
Aristófanes. Se vota sin criterio y al servicio de la demagogia más sangrante;
se votan programas fuera de la realidad para la satisfacción de los instintos
más elementales, se vota por miedo o por mera emotividad burdamente manipulada. Si en la imperfecta democracia ateniense la acción política
aún se elevaba al rango de las mayores virtudes el parlamentarismo liberal ha
degradado la política al charco de los más hediondos vicios.
El juego electoral del parlamentarismo es una burda farsa de dominación política por parte de las élites económicas de la plutocracia.El control social ejercido desde
los mass media capitalistas y el voto inorgánico y manipulable del pueblo reducido a masa individualizada y desarraigada, mera Opinión Pública, imposibilita toda representación social y política real. En palabras de Francisco Elías de Tejada; Es la actitud que en realidad desconoce
qué sea el pueblo, porque lo reduce a la noción amorfa y pulverizada de lo que
Francisco Suárez llamaría "multitud", coexistencia inorgánica que
nada tiene de común con la sociedad independiente y membrada, integrada por
comunidades autárquicas y libremente constituidas que es la verdadera calidad
del pueblo.
El historiador carlista Melchor Ferrer, en el tomo I de su magna obra Historia del Tradicionalismo español, dejó consignada la verdadera dicotomía entre el parlamentarismo liberal y la representatividad política tradicional, evitando la falsa y manipuladora dicotomía liberal entre democracia y dictadura.
"No ha de admitirse que sea el
individuo suelto, disgregado, el punto de arranque de la sociedad, porque el
individuo es ser sociable, pero no social, hasta que no se asocie,
constituyendo la familia. No es el individuo, sino la familia la primera célula
social. Es la familia la que contrae las primeras obligaciones, los primeros
deberes; por eso le corresponden derechos. El individuo solo no es nada, y de
la nada, nada sale. No es concebible el hombre aislado, y en cuanto, por
inclinación o por necesidad, abandona su aislamiento, ya es ser social, porque
de algún modo se ha asociado, al relacionarse, y toda relación es referencia,
trato, enlace, concordancia. La sociedad, por tanto, la Nación ha de
fundamentarse sobre núcleos vivos y efectivos, que son los núcleos sociales,
los que, con acción social, deben y pueden influir y actuar en su propia atmósfera,
en la sociedad nacional. El voto aislado, el voto suelto,
el voto universal inorgánico es contrario a la naturaleza del hombre pensante,
porque se deja en cierto modo a la casualidad, a lo que salga; el voto
corporativo, por gremios, por profesiones, por clases, por organismos, que
tienen, cada uno, su ser y su razón de ser, su interés, su aspiración, es un
voto lógico y consciente, además de ser natural, porque resulta conforme con la
naturaleza de la sociedad, que es un conjunto de grupos sociales, con causas y
efectos propios"
Charles Maurras, autor del conocido
y tajante apotegma La democracia es el mal.
La democracia es la muerte, ya advirtió de lo letal que significaba el
parlamentarismo burgués para la vida de los pueblos. Hoy la democracia liberal-parlamentaria sigue manipulando y envileciendo a las naciones, mientras las grandes decisiones políticas y económicas se deciden en gabinetes ocultos de organismos transnacionales y en los feudos financieros apátridas, muy lejos de la voluntad de los pueblos. El parlamentarismo cumple la función de demoler todo cimiento social, político, o moral que se pueda oponer al poder del Dinero.Los corsés de las estructuras y
castas partitocráticas corruptas a su servicio, los convierten en agentes de
una verdadera dictadura de los partidos políticos, utilizados para el medro
personal y la total absorción de la vida social.
El parlamentarismo es hoy el paradigma dominante, el sagrado dogma impuesto por el nuevo totalitarismo tecnocrático liberal del pensamiento único, al que incluso todas las pretendidas izquierdas se han rendido.
El carlismo se ha opuesto en toda su historia, con la pluma y con las armas, a esta nueva tiranía, que destruye a los hombres, sus libertades reales, sus tradiciones y culturas. En defensa del sentido comunitario y el bien común frente al individualismo burgués. El parlamentarismo engendra gobiernos títeres entre facciones del mismo sistema liberal, que perpetúan el idéntico proceso disolvente y se reparten el poder entre sus castas políticas partidistas. Juan Vázquez de Mella, el Verbo de la Tradición, nos lo sintetizó para memoria perenne de los hombres libres.
“La del parlamentarismo, o,
concretando más, lo que llamamos ahora, antiguo régimen; es decir, el
conglomerado de grupos y partidos, o, más claro, la gusanera, que, bajo ese
parlamentarismo, soportaba y odiaba el más sufrido de los pueblos. Durante medio siglo se
repartieron los distritos, Ayuntamientos, Diputaciones y el presupuesto único,
porque era el modelo y la regla a que había de ajustarse el de los Municipios y
provincias. Ni un cartero, ni un caminero podían moverse en la última aldea sin
su permiso. Los grupos y su clientela eran los amos absolutos. Los abusos de ese centralismo
monstruoso fueron innumerables; pero también fue enorme el reparto de
beneficios a los amigos que formaban la casta privilegiada, el patriciado de
esa tiranía”
"Los partidos doctrinarios y
radicales de la Revolución no han tenido más que un programa: demoler, desde
los cimientos a las bóvedas, todo el edificio que con sublimes y seculares
esfuerzos habían ido levantando generaciones católicas y monárquicas sobre un
suelo amasado con su sangre; oponer a cada empresa histórica una catástrofe, a
cada gloria una ignominia, a cada derecho una licencia, a cada virtud cívica
una corrupción, y, finalmente, a la comunidad de creencias, de sentimientos, de
instituciones fundamentales, de tradiciones, de recuerdos y de aspiraciones
comunes que constituían el espíritu nacional, un solo principio: el de negar
ese espíritu, y una sola libertad: la de romper esas unidades y de disolver la
Patria. Eliminar los partidos
parlamentarios no es cercenar el ser de la Patria; es aliviarla de un peso que
la oprime, es remediar a un cautivo y levantar del suelo a una reina
desfallecida y humillada"
La
motivación mayoritaria de los partidarios de la salida del Reino Unido de la UE
ha respondido a un puro nacionalismo británico muy arraigado entre las clases
populares fundamentalmente inglesas. Sin embargo los pequeños grupos
tradicionalistas de las islas también han tomado partido por el Brexit por los
mismos motivos por los que lleva luchando el carlismo contra la europeización
de España. El propio Don Sixto Enrique de Borbón ha mantenido esa relación
entre carlistas y jacobitas que tuvo su momento más acentuado durante la III
Guerra Carlista. Primero por su sangre, por ser descendiente de los Estuardo
por su abuelo el Duque Roberto de Parma. Y por su presencia en diversas
actividades jacobitas, como la Cena de la Rosa Blanca de la Royal Stuart Society
en 1989, cuando la misma era mucho más combativa y a ella pertenecían varios
carlistas. La misma tuvo lugar en el Brown’s Hotel, donde en el siglo XIX se habían alojado
varios miembros de la Dinastía legítima española.
El Brexit
supone una gran noticia, pues demuestra que las estructuras políticas de la
postmodernidad son débiles, pese a su apariencia de leviatanes. Pone de
manifiesto además las contradicciones intrínsecas del paradigma democrático. Y
pone a la vista muy claramente el carácter antipopular de las estructuras
burocráticas de la UE. Sus principales defensores, en los oscuros centros de
poder financiero de la City, demuestran que la burocracia europeísta está
controlada por élites dependientes del dinero. Las cuales se abrazan con el
pensamiento débil y líquido del progresismo multiculturalista. El peligro de
islamización anejo a estos paradigmas ha pesado mucho en la opción mayoritaria
por el Brexit.
El modo en
que se produjo la integración británica en la UE hace que este golpe no haya
sido lo suficientemente letal. Los carlistas llamamos al pueblo español a que
se movilice para vencer al leviatán y recuperar nuestra dignidad nacional,
nuestra independencia y nuestro tejido productivo. En 2005 la Comunión
Tradicionalista realizó un gran esfuerzo de agitación propagandística contra el
proyecto de Constitución europea, que a la larga quedó frustrado por el voto
negativa de franceses (nuevamente tuvo mucho peso la acción de los
tradicionalistas) y neerlandeses. Las razones de aquel NO siguen siendo
plenamente actuales. Los acontecimientos demuestran que el proceso plutocrático no es irreversible, que las resistencias y reacciones nacionales son posibles y viables.
La oposición tradicionalista a la Unión Europea tiene sus razones en la perversa implantación de las estructuras europeístas y los fines que las sustentan: El avance de las organizaciones
supranacionales con la voladura de las patrias y de los Estados, que a pesar de su
génesis antitradicional custodian mejor la policitidad humana que los entes
mundialistas. Imposición de la laicidad y el laicismo (que no son sino dos
versiones de una misma ideología) que están
inscritos igualmente en el corazón de la "construcción europea". El
déficit de la participación que supone la tecnocracia de las instituciones
europeas, haciendo que el poder, su ejercicio y su control sea cada vez más
oculto. La violación del principio de subsidiariedad que aparece en una versión
desnaturalizada y administrativizada, el falso federalismo funcional que en
realidad esconde un centralismo en manos de la Comisión europea, y la censura
sistemática que desde diversas instituciones de la Unión se hace contra
cualquier iniciativa de influencia católica. En este contexto se inscribe
nuestra radical oposición al europeísmo por todo lo que tiene de vehículo de
imposición del liberalismo y del capitalismo. La UE se configura así, como un gran mercado a las
órdenes de la finanza internacional, que desconoce las tradiciones y las
culturas.
Acto en Madrid contra la Constitución Europea, de la Comunión Tradicionalista, presidido por S.A.R Don Sixto Enrique de Borbón
Madrid, 29 enero 2005. Más de 500 personas, la mayoría jóvenes, llenaron hasta la bandera el aforo del memorable acto carlista contra el europeísmo antihispánico, plutocrático y demoliberal. Las Españas frente a las
tentativas de “construcción europea” basada en la coexistencia laica de
pareceres, la postergación del papel político y económico de España y la persecución
de la religión católica, al servicio de la masonería y los poderes ocultos.
En España los partidos del régimen son unánimes en su
cipayismo europeísta. Incluso el partido de extrema izquierda Podemos ha hecho
campaña por el "sí" a la Unión Europea en Gran Bretaña, demostrando
así que, como buenos trotskistas (aunque su táctica inicial haya sido
espartaquista), son fieles aliados del gran capitalismo transnacional.
Sólo la Comunión Tradicionalista se ha mantenido en
todo momento contraria a la Unión Europea, a la OTAN y a los demás organismos
transnacionales que impiden la independencia y libertad de la Patria y hurtan
la prosperidad a los españoles.
"El conservadurismo demuestra ser el peor enemigo de la Tradición" (Don Sixto Enrique)
S.A.R Don Sixto Enrique de Borbón
Comunión Tradicionalista
Candidatura Tradicionalista- CTRAD
No a la Constitución: atea, burguesa, partitocrática, capitalista y anti-nacional
Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II
Frente cultural de la Comunión Tradicionalista
Agencia Faro
Servicio de prensa y documentación del carlismo
Una resistencia olvidada,Tradicionalistas mártires del terrorismo
Ediciones AUZOLAN
El Carlismo en marcha
Justicia Social
Foralismo Federalismo
La Tradición frente al nacionalismo
Catalanitat es hispanitat
Contra el Europeísmo
HISPANIDAD POLÍTICA
Por la Confederación de pueblos hispánicos. Por la Monarquía hispánica
FUEGO Y RAYA
Revista semestral hispanoamericana de historia y política
El Requeté
"Ante Dios nunca serás heroe anónimo"
Montejurra 1976
Combate cultural
Poesía para el combate
Los fundamentos del tradicionalismo hispánico
Enrique Gil Robles
“La burguesía oligárquica que usufructúa el país por medio del parlamento necesita tener montada corriente y expedita la máquina electoral que lo produce; y al efecto, los partidos en que la plutocracia burguesa se divide, para turnar en el poder explotador” (Enrique Gil Robles)
Juan Vázquez de Mella
"En el fondo de toda civilización moderna late la barbarie, porque es barbarie todo lo que sea sublevación contra los principios morales y religiosos" (Vázquez de Mella)
Rafael Gambra Ciudad
“Consecuencia para los hombres es que la Ciudad humana, falta de su asiento religioso permanente, no otorga ya sentido a sus vidas, expuestas desde ahora a la incoherencia del relativismo y a la corrupción que de él emana. En el término de este proceso se encuentra el hombre que se sirve sólo a sí mismo, que a nada sirve, porque carece de sobre-ti y de "principios". Es el momento del culto al Hombre, esa "idolatría de los últimos tiempos" en la que el hombre se adora a sí mismo en la vacuidad de un humanismo sin sentido ni contenido” (Rafael Gambra)
Francisco Elías de Tejada
“Venimos a tus plantas a pedirte la gracia de seguir siendo católicos a la española usanza, intransigentes hasta el fanatismo, violentos hasta la heroicidad, caritativos hasta la comprensión, fieles a tu Nombre divino en la alegría como en la tristeza” (Elías de Tejada)
Francisco Canals Vidal
“En España un tradicionalista que se definiese temática e intencionadamente como no carlista sería comparable a un irlandés que a finales del siglo XVII se hubiese definido como amante de su patria y católico romano pero "orangista". Esta actitud evidentemente le hubiese permitido la conservación de sus propiedades y cargos; pero es obvio que no hubiese sido conducente para la perseverancia de su nación en la fe católica y en su autenticidad irlandesa” (Francisco Canals)
Federico D. Wilhelmsen
"Tenemos que recordar que el liberalismo ya había borrado lo religioso de la vida pública. Por lo tanto, la fe se retiró de los rincones del alma no tocados por la vida pública. La religión se redujo a la beatería, un fenómeno típicamente liberal. Muchas familias, cuyo bienestar dependía del robo de los bienes de la Iglesia, no faltaban nunca a sus devociones en la iglesia, domingo tras domingo. Como la conciencia liberal quería engañarse a sí misma, no es de extrañar que el comunismo, por haberse dado cuenta de esta mala fe, fuera capaz de engañar a las masas. ¡Si esto es el cristianismo, entonces, abajo el cristianismo! Es una lástima tener que decir que aquí el comunismo tenía razón"(Federico D. Wilhelmsen)"
MIguel Ayuso Torres
“La POLÍTICA que merezca verdaderamente el nombre, ha de fundarse en una doctrina. La auténtica llamada política no tiene que ver con la ironizada por Gustave Thibon al presentar a unos hombres que se destrozan mutuamente para decidir si la casa ha de pintarse de azul, de verde o de rojo, sin advertir que está a punto de desplomarse. No se trata de un brillante barniz o un alicatado de color. Al contrario, es un cimiento, una roca” (Miguel Ayuso)
Javier Barraycoa
“Hoy la política de reflexión y de participación ha sido sustituida por la política espectacular, donde el ciudadano no aspira a participar en el gobierno de la vida pública sino a refrendar a los profesionales de la política en función de los sentimientos e impresiones causados por las campañas electorales... Con los media-política, los ciudadanos se han infantilizado, y ya no se comprometen en la vida pública y son alienados y manipulados a través de artilugios e imágenes; la democracia se ha desnaturalizado y pervertido. La dominación mediática al servicio de la estructura de poder lleva no sólo a la apolitización, sino la aniquilación de todo símbolo de identificación colectiva e histórica” (Javier Barraycoa)
José Miguel Gambra
“El último error, que deseo resaltar, nace de lo que podría describirse como la disolución del deber patriótico entre los católicos. Según mi interpretación ese deber se extiende a todas las sociedades a que pertenecemos, y culmina en la más elevada de esas sociedades, cuyo gobierno tenga poder real, legítimo o no, sobre nosotros. Tenemos respecto de esas sociedades la obligación ordinaria de contribuir al verdadero bien común y el deber accidental de atender a sus necesidades extraordinarias. En nuestro caso, eso se concreta, a mi parecer, en el deber extraordinario de enfrentarnos, por los medios que tengamos a nuestro alcance y con la debida prudencia, a esos gobiernos, regionales, nacionales o supranacionales ilegítimos que están sobre nosotros. Tenemos que oponernos a ellos, con no menos entusiasmo que a un enemigo exterior, que hostigara o conquistara nuestra patria desde fuera” (J.M Gambra)
Al servicio de la formación cívica y de la acción cultural según el derecho natural y cristiano
La cultura contra el mundo moderno
"Auden ha afirmado que para mí "el Norte es una dirección sagrada". Eso no es cierto. El Noroeste de Europa, donde yo (y la mayoría de mis antepasados) he vivido, tiene mi afecto como es propio que lo tenga el hogar de un hombre. Amo su atmósfera y sé más de sus historias y sus lenguas que de otras partes, pero no es "sagrado" ni agota mis afectos. Por ejemplo, siento un particular amor por la lengua latina, y entre sus descendientes, por la española. Que no es verdad en relación con mi historia, debería demostrarlo la mera lectura de las sinopsis. El Norte era el asiento de la fortaleza del Diablo. El avance de la historia culmina con lo que se parece mucho más al restablecimiento de un Sacro Imperio Romano eficaz con su asiento en Roma que a nada que hubiera sido concebido por un "nórdico"". (J.R.R. Tolkien)
Marcelino Menéndez Pelayo
“España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectores o de los reyes de taifas.” (Menéndez Pelayo)
P. Leonardo Castellani
“No nos pedirá cuentas de las batallas ganadas, sino de las cicatrices de la lucha” (Leonardo Castellani)
G.K Chesterton
"Decir que debemos tener socialismo o capitalismo es como decir que debemos optar porque todos los hombres entren en los conventos y unos pocos tengan harenes… porque el gran ‘trust’ no tiene más derecho de absorber en un monopolio todas las fortunas privadas y afirmar que así defiende la institución de la propiedad, que el que tiene el Gran Turco de raptar a todas las mujeres y encerrarlas en un serrallo, afirmando que así defiende la santidad del matrimonio”. (G.K Chesterton)
Hilaire Belloc
"El lugar donde uno nace es la envoltura del alma. La iglesia donde uno reza es parte del alma misma" (Hilaire Belloc)
Listado de programas de Lágrimas en la Lluvia
Clásicos contra-revolucionarios
René La Tour du Pin
“La plutocracia como poder de las riquezas, la forma de jerarquía social que sustituye a la de las aristocracias históricas...al ideal del honor sucede entonces el del interés" (La Tour du Pin)
Jaime Balmes
"El trabajo es un título natural para la propiedad del fruto del mismo, y la legislación que no respete este principio es intrínsecamente injusta" (Jaime Balmes)
P. Julio Meinvielle
"Más aún. Creemos, y lo decimos muy en serio, que la ciudad Maritainiana de la Persona Humana coincide, en la realidad concreta y existencial, con la ciudad secular de la impiedad. Medimos todo el alcance de nuestra afirmación y desafiamos muy formalmente a cuantos la consideren falsa o exagerada a que así lo demuestren" (Julio Meinvielle)
P. Osvaldo Lira
“Todo en el régimen totalitario viene impuesto de arriba; todo en un régimen humano brota espontáneo de adentro. Y este contraste entre lo impuesto y lo espontáneo, entre lo natural y lo postizo, es la síntesis de la oposición entre la doctrina totalitaria y la ley natural. Querer comparar los regímenes totalitarios con un régimen de ley natural, con un estado medieval verbigracia, sería lo mismo que equiparar un autómata a un ser viviente” (Osvaldo Lira)