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lunes, 29 de febrero de 2016

Vicente Manterola Pérez: La voz de la Unidad Católica (vista por un liberal)

VICENTE MANTEROLA PÉREZ: LA VOZ DE LA UNIDAD CATÓLICA (VISTA POR UN LIBERAL)

Que las guerras carlistas fueron guerras eminentemente religiosas, como se vio forzado a reconocer un anticarlista como Menéndez Pelayo, es un hecho empírico contrastado. Cuando con mayor brío clamó el grito de la legitimidad fue cuando más fuerte atacaba la Revolución liberal, que hiciera pública adhesión al averno con aquella copla de

Muera Cristo
Viva Luzbel
Muera Carlos
Viva Isabel

Mientras asesinaban prontamente a decenas de religiosos en julio de 1834.

El desencadenante esencial de la III Guerra carlista fue la política anticlerical y la proclamación del principio impío de la libertad de cultos, que introducía en España el protestantismo y daba carta de naturaleza al enemigo que había ensangrentado, dividido y destruido la Cristiandad. Tuvo su impugnador en las Cortes al canónigo de Vitoria Don Vicente Manterola Pérez, diputado carlista por Guipúzcoa en las elecciones de 1869, que tuvo el honor de cantar las glorias de la Unidad Católica de España y la dignidad de abandonar las Cortes cuando se aprobó el principio opuesto de la libertad de cultos, marchándose al exilio para organizar el levantamiento carlista. Durante la guerra siguió siendo hombre de confianza de Don Carlos.

El discurso más brillante de Manterola  tuvo lugar el 12 de abril de 1869 como réplica al republicano Castelar, con motivo de la discusión de la nueva constitución española, declarado partidario “de todas las buenas libertades”, Manterola llamó la atención sobre los artículos 20 y 21, que debían ser objeto de debate. El primero porque, según su redacción, “el Estado en España no tiene religión, no cree en Dios”, reclamando que fuera proclamada la católica como la religión del Estado español. El artículo 21 porque sancionaba la libertad de cultos. 

Una vez abandonadas las Cortes para unirse activamente a la preparación del alzamiento carlista, Manterola publicó en 1871 tres folletos en apoyo de Don Carlos: "Don Carlos o el petróleo", "Don Carlos es la civilización" y "El espíritu carlista". En el primero alerta, que si no se quiere otra Comuna en España, es preciso que reine Don Carlos, el único baluarte contra la Internacional es el carlismo. En el segundo escrito, es notable, en particular, la impugnación que hace del capitalismo. En el tercero, llama la atención, la condenación del despotismo. 

Francisco Cañamaque, periodista liberal de la época, relata desde su óptica contraria este memorable discurso y no puede dejar de reconocer la fuerza de los argumentos de Don Vicente:

"Iba a librarse ruidosa y formidable batalla: la intransigencia contra la libertad, ayer contra hoy, el catolicismo contra el progreso. Todos la esperaban, nadie la sentía. El choque, sin embargo, debía ser terrible. Eran muchos siglos contra la audacia de uno contra los agravios de todos.

¡Qué hermoso espectáculo! España iba a decir el por qué de su rompimiento con la tradición, el motivo de su divorcio con la intolerancia, el derecho de conservar libres las ideas de su pensamiento y las preces de su conciencia.

Se presenta pidiendo plaza en nombre de la unidad católica un joven fuerte, vigoroso, de aire profano y atrevido. Viste el traje de la Iglesia, es sacerdote. Tiene los ojos negros y vivos, la tez morena, la boca grande, arqueadas las cejas, rapada como un quinto la cabeza. El todo de su fisonomía es varonil, pronunciado enérgico. Más que la de un sacerdote parece su cara la de un seglar animoso y fuerte. Preguntémosle como se llama: dice que es canónigo y que se llama Vicente Manterola.

En efecto, él es: teólogo, periodista, orador católico intransigente, político apasionado, enemigo irreconciliable, carlista en el llano y en la montaña, hombre instruido y de talento en todas partes.

Mirad como empezó, qué elocuentemente: 

<< Yo, señores diputados, que vengo a decir la verdad, toda la verdad; yo, que os debo toda la lealtad de mi alma, no puedo menos de afirmar que he oído con el corazón profundamente lastimado, no lastimado tan solo, con el corazón destrozado con el corazón hecho pedazos y manando sangre, los cargos tremendos que se han dirigido a la Iglesia católica, cargos injustos, cargos gratuitos, cargos infundados. Debo, pues, señores, ante todo, vindicar a la Iglesia católica, para quién es toda la sangre de mis venas, todos los latidos de mi corazón, toda la energía de mi espíritu, todo mi ser, todo mi yo; y después descendiendo a los señores de la comisión, tratares de estudiar su obra partiendo de mi criterio católico; y estudiando su obra desde mi punto de vista católico, me permitiré decir que ese proyecto no me parece pueda satisfacer las necesidades imperiosas, las aspiraciones más legítimas del pueblo español, porque me parece que ese proyecto es mezquino, y vosotros sabéis que es grande y fue siempre grande el pueblo español. Ese proyecto no es bastante católico, y el pueblo español… ¡oh! El pueblo español es el pueblo más católico del mundo>>.

Este periodo, dicho con palabra fácil y desenvuelta, con calor y entusiasmo, terciado el manteo y en movimiento las manos, es un periodo que basta para acreditar a un orador. Demostró, pues, en tan breves palabras que sabía hablar; pero demostró también que, de naturaleza ardiente, sabía herir. ¿No es impropio en cualquiera, en un sacerdote altamente censurable, llamar mezquina a la obra de unas Cortes? Este fue el primer arañazo de sus garras, la primera manifestación de su apasionamiento. Ríos Rosas, que era uno de los autores de aquella mezquindad , a punto estuvo de tirarle el bastón y detrás del bastón el sombrero; pero se contuvo, reprimió un rugido y calló.

Desde sus primeros disparos Manterola no cesa de aludir acautelar; quiere medir su brillante palabra con la inimitable del gran tribuno. Defiende al catolicismo del cargo justísimo de enemigo de la libertad y de la ciencia, y sin recurrir más que a su buena memoria, afirma en los siguientes términos que la creación de los grandes centros del saber humano es obra de los Papas.

<< ¿Dónde estaba el protestantismos, señores diputados, cuando ya en el año 895 se fundaba la Universidad de Oxford? ¿Dónde estaba cuando se fundaron las Universidades de Cambridge el año 915, la de Pádua en 1179, la de Salamanca en 1200, la de Aberdeen en 1213, la de Viena en 1237, la de Montpellier en 1289, la de Coimbra en 1290? …

<< ¿Os fatigo, señores diputados? Es que las grandezas de la Iglesia católica abruman bajo su peso a todos los que las consideran…… >>

lunes, 27 de diciembre de 2010

ZU BETI GURE BIHOTZEAN

JOSÉ MARÍA ARRIZABALAGA ARCOCHA, 32 AÑOS DESPUÉS

Nueve disparos rompieron el silencio de la tarde en la biblioteca municipal de Ondárroa. Era el 27 de diciembre de 1978. Y quien quebrantó tan abruptamente el silencio, descerrajando nueve tiros cobardemente sobre su víctima desarmada, se dejó abierto el libro; el libro que fingía estar leyendo, el libro que no leía, el libro que no leyó y con el que disimulaba sus designios criminales.

Cuando encontró la ocasión favorable, el pistolero perpetró su cobarde asesinato, apretando el gatillo a bocajarro y su pistola alevosa escupió nueve balas del 9 milímetros Parabellum sobre su víctima. Después de cometer su atentado, el sicario se dio a la fuga.

Exánime, en el suelo, yacía José María Arrizabalaga Arcocha, Jefe de las Juventudes Tradicionalistas del Señorío de Vizcaya, que había entregado su alma a Dios. Jose Mari no tuvo tiempo para coger en sus manos la cadena del Rosario que siempre llevaba consigo.

Jose Mari era un bizarro ejemplar de la raza vasca. Un auténtico vasco que no tenía que falsificar sus apellidos para serlo. Un verdadero vasco que había mamado desde la cuna el amor a la Santa Religión y a España. Y por eso lo mataron los esbirros del extranjero.

A las cinco y media de la tarde la parroquia de Santa María de Ondárroa estaba a tente bonete. Una muchedumbre de vecinos se había congregado para el funeral. Con la rabia concentrada, alguno sin poder contenerse las lágrimas, la feligresía asistió al funeral: todos eran familiares y vecinos de Ondárroa y, entre los asistentes, no faltaban tampoco vecinos nacionalistas.

Sobre el féretro, la bandera rojigualda. En el féretro, el cadáver de Jose Mari Arrizabalaga, amortajado con el uniforme del Requeté, tocado con su boina encarnada, le habían puesto Santo Rosario en las manos y un paño anudado a su cabeza que le pasaba por debajo de sus viriles barbas.

A cencerros tapados quisieron darle sepultura. La Guardia Civil acordonó Ondárroa, obturando los accesos a la Muy Noble y Leal Villa. La Policía Armada se apostaba en las inmediaciones del templo parroquial. El párroco Jesús Garitaonaindía pidió que cesara la violencia. El celebrante, Padre Basterrechea, no pronunció homilía. Su Alteza Real Don Sixto Enrique de Borbón-Parma había querido asistir al sepelio, pero la Guardia Civil se lo impidió.

Años de vergüenza y asco. Años de insoportable discurso aborregado y embustero. Años de democracia dicharachera e inútil. Años de impostura, de guerra sucia encomendada a mercenarios y socialistas robando de los fondos reservados, dándole a los terroristas el gusto de justificar lo injustificable. Años... ¿Qué digo años? ¡Décadas, Señor Nuestro! ¡Décadas de intolerable pacifismo de gallos capones! Pobre España, ¿en manos de quién estás?

José María Arrizabalaga Arcocha tenía 27 años cuando ETA lo mató. Hoy se cumplen 32 años de aquel asesinato político. Pero si algo tenemos los tradicionalistas es memoria, y un corazón reverente para venerar a nuestros Caídos. Por eso mismo no olvidamos. Con todo lo que esa incapacidad de olvido trae consigo.


Por eso hoy -27 de diciembre de 2010- queremos proclamar, 32 años después de perder a nuestro correligionario, su nombre y apellidos limpios y honrados.

Y gritamos en vasco, para que nos escuche desde los Ejércitos Celestes de San Miguel Arcángel:

¡¡¡JAUNGOICO AREN AURREAN EZ ZERA DESESAGUNA ISANGO!!!

¡¡¡ZU BETI GURE BIHOTZEAN!!!


Y tras esa invocación
lanzar quiero un irrintzi
chillido de guerra
y no de paz,
un relincho
que romperá
el silencio muerto
de los montes ferríferos
de la Noble y Leal Vizcaya,
un relincho que atraviese
los frondosos bosques
de Euscalerría,
un irrintzi que despierte,
en cada cementerio de España,
a la Santa Hueste que forman
las Almas Benditas
todos los carlistas
Caídos
por Dios y por España,
desde 1833 hasta 1978... (*)

Un irrintzi que nos alerte
para estar en guardia
y no descansar
ni aceptar
que los traidores mercadeen
con la sangre de nuestros Caídos
NUNCA MÁS.

Texto tomado del magnífico blog Libro de Horas y Hora de Libros.

(*) Queremos señalar que tras el atentado contra Arrizabalaga la banda criminal de izquierda separatista ETA aún acabó con la vida de otros carlistas vascongados y navarros hasta mediados de los 80.

viernes, 20 de agosto de 2010

José María Hinojosa Lasarte: Tradición política y Vanguardia artística.


(El mártir carlista José María Hinojosa. El 22 de agosto es el aniversario de su asesinato en 1936 por los antecesores de los de la "memoria histórica")

José María Hinojosa Lasarte nació en Campillos el 17 de octubre de 1904. Fue un poeta carlista cuya vida está repleta de anécdotas e interesantísimas peripecias. Su cruel asesinato por los rojos lo condenó al más absoluto ostracismo. Hijo de labradores acomodados influyó mucho en él su piadosa y ejemplar madre, Asunción Lasarte Juárez, de ascendencia vizcaína. En la década de 1920 se mudan a la ciudad de Málaga. José María estudiará entonces en el Colegio San Fernando y con los jesuitas del Palo. La carrera de Derecho la hace, brillantemente, en Granada y luego en Madrid, donde en las tertulias del Café Gijón hace amistad con un grupo de jóvenes poetas que formarán después la llamada Generación del Veintisiete. En Madrid rechaza quedarse en la Residencia de Estudiantes por su carácter laicista. En Málaga se relaciona también con Manuel Altolaguirre y Emilio Prados; con ellos y con José María Souvirón funda la revista " Ambos" en 1923, precursora de"Litoral".

En París, donde estudia francés en La Sorbona, traba amistad con los jóvenes pintores surrealistas y llega a ser el introductor de esta tendencia en la poesía española. En parte de su obra se ve también la influencia del creacionismo y del ultraísmo, así como del futurismo, siendo un acendrado admirador sobre todo de la vanguardia futurista en la pintura y en la arquitectura. Precisamente es otro malagueño, que con los años también seria asesinado cobardemente por los rojos, Alfonso Ponce de León, el introductor del surrealismo en la pintura española. De vuelta a España entra en los círculos íntimos de destacados grupos de intelectuales coincidiendo con Alberti, Juan Ramón Jiménez, Aleixandre, Cernuda, Dalí, Giménez Caballero o Buñuel (este llegará a señalar en carta a Pepín Bello: "Tú, Hinojosa, Moreno Villa y [...] Dalí sois los únicos amigos con que cuento". A partir de 1926 comienza a ser invitado de excepción de las tertulías gongoristas de Andalucía, donde su poesía empezará a converger con la de la Generación del 27, llegando a ser uno de sus principales exponentes. En mayo de 1927 acude a una cena-homenaje a Valle-Inclán celebrada en El Oro del Rhin y es premiado por su intervención en el concurso de noticias y días después se convierte en uno de los principales participantes en el homenaje a Góngora. El verano de este año se destacará en una de sus grandes pasiones, la fiesta de los toros. Al disfrutar de un permiso militar atraviese Málaga, Cádiz, Sevilla y Córdoba siguiendo las tardes de faena del torero Gitanillo de Triana. Tras una estancia en Londres, viaja en 1928 con José Bergamín a la entonces Unión Sovietica, de donde vuelve horrorizado por la destrucción llevada a cabo por el comunismo lo que le decide a implicarse decididamente en actividades anticomunistas en España. Su poesía está traspasada por una enorme riqueza de imágenes, singularidad de asociaciones y una extraordinaria sensualidad, con un aire apasionado y desmedido de libertad. También destaco en otros ámbitos de la cultura, como en el teatro, siendo un notable actor. Y en el cine, del que fue un gran propagador (recordemos que otro gran surrealista español, Ernesto Giménez-Caballero fue el fundador del primer cine-club de España). En 1930 fue el encargado de recibir en Málaga al destacado actor de cine mudo Buster Keaton.

Fue notable su labor profesional como abogado, ejerciendo en un despacho propio en Málaga desde el que obtuvo destacados exitos en los tribunales. Defendía de modo desinteresado y voluntario a las gentes más humildes de su pueblo, Campillos. Uno de sus triunfos más importantes fue la absolución ante el Tribunal Supremo de varios vecinos de Campillos acusados injustamente de tenencia ilícita de armas durante los disturbios provocados por la huelga revolucionaria de 1934. También destacará como gestor técnico durante el periodo al frente de la Delegación del Gobierno en los Servicios Hidráulicos del Sur de España, llevando multitud de obras públicas, en una gestión impecable, a multitud de pueblos andaluces.

Con el advenimiento de la Segunda República empieza a intervenir muy activamente en política, colaborando asiduamente en la prensa local con artículos contrarrevolucionarios. En enero organiza la visita del diputado carlista Lamamie de Clairac a Málaga. La llegada fraudulenta de la Segunda República multiplica su compromiso. Tradicionalista de militancia y convicción, tras pasar brevemente por el Partido Nacionalista Español del doctor Albiñana (partido que en 1936 terminaría disolviéndose y uniéndose, motu proprio, a la Comunión Tradicionalista) militaría activamente en el Carlismo andaluz. El 9 julio de 1931 Lamamié de Clairac, diputado carlista, iba a dar un mitin en Campillos, pero hay incidentes y detienen a Francisco Hinojosa, su hermano. En agosto de ese año el propio José María presenta a la líder tradicionalista María Rosa Urraca Pastor en el teatro-cine Petit-Palais. Es uno de los intelectuales represaliados por el gobierno de la República con ocasión del intento de golpe de Estado del general Sanjurjo, el 10 de agosto de 1932. El poeta nada tenía que ver con dicho golpe, pero su condición de patriota y de tradicionalista lo llevó junto a otros miembros de la Comunión Tradicionalista, de Acción Española y del Partido Nacionalista Español a un cruel encarcelamiento.

Tras el inicio del alzamiento cívico militar del 18 de julio contra los desmanes del Frente Popular nuevamente fue arbitrariamente detenido y posteriormente fusilado en la Prisión Provincial de Málaga junto con su padre, Salvador Hinojosa Carvajal, y su hermano, tras haber sido hechos prisioneros unos días antes; con ellos serán cruelmente torturadas y asesinadas otro medio centenar de personas, entre ellas un hermano de Altolaguirre.

La Diputación Provincial de Málaga lo nombró en 1998 Hijo Predilecto de la Provincia de Málaga.
Muchos de sus libros fueron ilustrados por Benjamín Palencia, Salvador Dalí, Bores o Moreno Villa. Algunos de ellos son:
Poema del campo (Madrid, 1925). Poesía de perfil (París, 1926). La Rosa de los vientos (Málaga, 1927). Orillas de la luz (Málaga, 1928). La flor de California (Madrid, 1928). La sangre en libertad (Málaga, 1931).

"SIEMPRE ELLA"

Precisamente porque estaba sola
tendida en una rama de la noche
no quise vadear el arco iris
para unir en un beso nuestras voces.

Ella guardaba dentro de sus ojos
una pareja de palomas blancas,
ella tenía dentro de sus párpados
la nieve derretida de sus lágrimas.

Esta noche de seda, cómo cruje
y se hace toda ecos, a mi paso,
ocultando en sus pliegues las palabras
que escapan sin querer de nuestros labios.

Precisamente porque estaba sola,
yo me había disuelto con el aire,
dejó volar aquel par de palomas.

(José Mª Hinojosa, Orillas de la luz, 1928)

"ERÓTICA IMPREVISTA"

Hundido entre juncales,
eludí la pasión
de la mujer sin carne.

Eludí la pasión,
dentro de mi ramaje
y sin quererlo yo.

Perdida entre arenales
la mujer, ya voló
mi carne con su carne.

"PASIÓN SIN LÍMITES"

Vuela mi corazón
unido con los pájaros
y deja entre los árboles
un invisible rastro
de alegría y de sangre.

Las gotas de rocío
se helaron en las manos
abiertas y floridas
de los enamorados
perdidos en la brisa.

Vuela mi corazón,
mi corazón atado
con cadenas de estrellas
a la sombra de un árbol
atado con cadenas
y con cantos de pájaros.

VIAJE CON REGRESO

Escondido en la luz,
mi cuerpo todo luz, difuminóse,
dejando un surco leve
abierto por la estela de la noche.

Nadie oye el ruido
de los pasos perdidos en tinieblas;
de mis pasos opacos
desmoronados sobre mi cabeza.

Ya preso entre paréntesis,
la luna acalla el ritmo de sus olas,
se desborda mi cuerpo
y mana espuma por sus cuencas rotas.

Cruzan de esquina a esquina
doce bustos de mármol patinado
de doce emperadores
que husmean en mi pecho esmerilado.

Busca a tientas mi mano
sus ojos y su mano de ceniza,
enlazada con yedra,
que flota sobre un agua sin aristas.

Mi cuerpo todo luz
cayó tendido en tierra calcinada
y brotaron de él
un manantial de luz y otro de escarcha.

(Orillas de la Luz)

José María Hinojosa sentado y fumando en pipa, junto con otros vanguardistas de su época que conformaban la denominada "Orden de Toledo", extravagante reunión de amigos impulsada por Luis Buñuel con Toledo como centro onírico y de diversión.

domingo, 27 de junio de 2010

Ramón Sales Amenós: Obrerismo y Tradición

Dentro del inmenso patrimonio moral, cultural y social del carlismo la figura de Ramón Sales Amenós destaca, junto a otros obreristas como el sevillano Ginés Martínez Rubio, por su singular perfil al lograr consolidar un sindicalismo obrerista radicado en la Tradición, libre de mediatizaciones políticas y patronales, en las más difíciles condiciones políticas y sociales. Para El Matiner supone el cumplimiento un deber de piedad filial el recordar y homenajear su ejemplar conducta, pues su pueblo natal, La Fuliola, se encuentra muy cerca de nuestro pueblo materno.

Campesino y requeté, nacido en 1893 en el pueblo leridano de La Fuliola, con quince años se trasladó a Barcelona, junto con sus hermanos, al enviudar su madre. Trabajó como dependiente en unos almacenes, y en 1918 ingresó en el Sindicato Mercantil de la CNT. Al estar en desacuerdo con su ideología libertaria, en diciembre de 1919, con otros miembros del Ateneo Obrero Legitimista (Baró, Roig, Fort, Clavé, etc.), fundó la Unión de Sindicatos Libres, de la que sería líder indiscutible. En 1919, se producía una reunión en el Ateneo Obrero Legitimista de Barcelona, presidida por Pedro Roma, Miquel Junyent, el escritor Rico Ariza y el concejal Salvador Anglada. En esta reunión se decidió la necesidad de organizar un sindicato obrero, independiente, pero basado en la doctrina social del Carlismo, tal y como ya se organizó en otros lugares de España, como Bilbao (gracias al empeño de otro destacado obrerista carlista: Pedro Ullaortua), Pamplona o Zaragoza. Ramón Sales fue elegido presidente y diferentes cuadros tradicionalistas entraron en la labor sindical convirtiéndose en la élite culta del sindicato que se ocupó de la doctrina, redactar estatutos, relaciones públicas y dirigir la organización. Estos hombres fueron José Baró, Jordi Bru, Estanislao Rico, Santiago Brandoly, Domingo Farrel, Juan Laguía Lliteras, Ceferino Tarragó, Ignacio Jubert, Feliciano Baratech y Mariano Puyuelo. Los intelectuales se encargaron de la divulgación en prensa, pero los resortes de la organización fueron controlados por obreros, algo que no había sucedido en los sindicatos católicos. Sales fue un orador con un estilo claro, directo y contundente y casi siempre en catalán, porque hablaba mejor dicha lengua española.

La Liga Patriótica Española

Antes de la creación de los Sindicatos Libres, en 1918 y dentro del ámbito del obrerismo carlista Ramón Sales creó la Liga Patriótica Española y la Entidad Fe y Patria, grupos de combate frente a las pretensiones de la Lliga Regionalista de Francesc Cambó. En este punto el carlismo catalán se hallaba divido entre la tendencia pro-Solidaridad Catalana (es decir, los partidarios de unirse electoralmente con el regionalismo catalán derechista y burgués de Cambó), representada por el Carlismo burgués, cuyo portavoz era el periódico “El Correo Catalán” y la tendencia anti-Solidaridad, representada por el Carlismo obrero, cuyo portavoz era el periódico “La Trinchera” y de donde nace la citada Liga Patriótica Española. Para los obreros carlistas era inaceptable el concurrir electoralmente con un grupo que representaba tan claramente los intereses de la oligarquía como la Lliga Regionalista. La Liga Patriótica editó un manifiesto fundacional (“¡Viva España!”) dirigido “A todos los buenos españoles” denunciando que en “este trozo de España que se llama Cataluña” unos malvados catalanes “pretenden intervenir en la conferencia de paz [de París] para que le sea concedida a Cataluña la independencia que los villanos sueñan les llegue impuesta por el mandato de Europa”, como Cuba al mediar EE.UU. El texto exhortaba “un día y otro día a aclamar ¡Viva España! para ahogar con él las vociferaciones de esos perros separatistas”. Si bien al regionalismo derechista de Cambó no se le podía tildar de “separatista” hay que tener en cuenta que en torno a los muy heterogéneos grupos que esos años eran partidarios de la Mancomunidad concurrían algunos elementos armados claramente separatistas (los llamados “escamots”) organizados por el ex – militar español Francesc Macià y que acabarían fundando Estat Català. Los obreros carlistas de la Liga Patriótica Española opondrían la violencia defensiva frente a las pretensiones de los lliguistas y los separatistas de tomar las calles con su propaganda.

El colectivo tuvo su sede sobre el teatro Petit Pelayo, en la Rambla (desde donde hostilizaba actos de signo nacionalista y de la Lliga), y su “grito de guerra” fue la canción “La hija de Malasaña” que cantaba en el teatro Goya la cupletista “Mary Focela” y concluía así:

Lucho como una leona/ al grito de viva España!/ Y es que por mis venas corre/ la sangre de Malasaña”.

Sindicatos Libres: lucha por el obrero y defensa contra el anarquismo y el socialismo.

La denominación de “Libres” dejaba clara su independencia respecto de cualquier formación política así como respecto de la patronal, con el fin de asegurar una verdadera defensa de los intereses de los trabajadores. Como el carlista vizcaíno Pedro Ullaortua los definió “unidad de los trabajadores contra el sistema capitalista en total autonomía”. Sin embargo el carácter carlista de la doctrina que promovían era evidente, así como el legitimismo de sus miembros (y recíprocamente era enorme la cercanía de los Reyes Legítimos por dichos sindicatos). Y en su propaganda ambos aspectos quedaban claros, con la denuncia y la lucha contra separatistas, marxistas, liberales y anarquistas. Los Sindicatos Libres organizaron huelgas, bolsas de trabajo, seguros sociales y asistencia obrera. Su labor fue enorme para dignificar las condiciones de vida de las masas obreras, condenadas a la explotación por el liberalismo capitalista.

El Sindicato Libre pronto chocó con la CNT, y también hubo de hacer frente a la Patronal, que pretendía subordinarlo a sus intereses. Sin embargo, los Libres también crearon sus grupos de autodefensa armada. No obstante, los Libres estaban naciendo (murieron 53 dirigentes a manos de pistoleros anarquistas) y la pérdida de dirigentes les hacía más daño. Para colmo, las autoridades restauracionistas en premisa de proteger el orden liberal establecido detenía tanto a sindicalistas cenetistas como Libres. Para poder contextualizar esta violencia hay que tener en cuenta que en el anarquismo el pistolerismo y la extorsión llegó a convertirse en un modus vivendi creando auténticas organizaciones gansteriles, mientras que el uso de la violencia en los Sindicatos Libres solo era ocasional y respondía a exigencias de autodefensa. El pistolero cenetista José Serra reconoce en su libro de memorias “Diario de un pistolero anarquista” que en aquellos años “los límites entre la acción revolucionaria y la rapiña eran cada vez más difusos”.

En 1923, el Sindicato Libre contaba casi con 200.000 miembros, tres cuartas partes en Cataluña. Los Libres eran el sindicato de los trabajadores catalanes, frente a la querencia ugetista de los trabajadores emigrados de otras partes de España. El crecimiento había sido grande debido al interés de algunas agrupaciones sindicales por defender sus intereses profesionales y no preocuparles los fines revolucionarios y terroristas de los anarquistas. Estos sindicalistas se afiliaron a los Libres, como los únicos capaces de defenderlos frente a la Patronal conservadora, y el carácter no reivindicativo de los llamados sindicatos “católicos” (clericalistas).

Durante la dictadura del General Miguel Primo de Rivera (1923-1930) se extendió por toda España como Confederación Nacional de Sindicatos Libres e igualó en afiliados a la Unión General de Trabajadores socialista, pese a que dicha sindicato era promocionado por el Directorio Militar con el cual colaboraba. Muchos dirigentes de los Libres fueron encarcelados, algunos acusados de “catalanismo” solo por redactar propaganda en catalán, mientras que los dirigentes socialistas ocuparon puestos en el Consejo de Estado, Consejo de Trabajo, Consejo Interventor de Cuentas del Estado, Comisión Interina de Corporaciones, Consejo Técnico de la Industria Hullera, Tribunal de Cuentas y otros organismos; al tiempo que luchaban contra los sindicatos Libres. Caso singular se dio en la minería asturiana, donde la mayoría de los mineros eran carlistas y por presión de los dirigentes socialistas se prohibió cualquier tipo de sindicación que no fuese en la UGT.

La relación con los sindicatos “católicos” (clericalistas) fue difícil, debido a como hemos señalado a su carácter poco reivindicativo. Los Libres siempre dejaron claro que su acción iba en defensa estricta de los derechos profesionales del obrero y no se iban a plegar jamás a los intereses de los empresarios, como había pasado con algunos sindicatos profesionales y “católicos”, que habían nacido por el patrocinio de algunos notables conservadores (como el Marqués de Comillas) y se sentían obligados a defender el orden constituido.

No obstante, los católicos-libres fundados por los dominicos (el Beato José Gafo y Pedro Gerard) habían mantenido una postura más combativa en los intereses obreros y mantenían un buen diálogo con los carlistas. Estos sindicatos tenían casi su única fuerza en la región vascongada y en Navarra por lo que la simbiosis carlista y sindicalista se daba en muchas zonas como Azpeitia. Esta amistad se prolongaría de tal modo que en 1924 en el congreso de Pamplona decidieron fusionarse en la Confederación Nacional de Sindicatos Libres.

Persecución y martirio

Tras la proclamación de la Segunda República, comenzó una represión feroz contra el Sindicato Libre, auspiciada por el abogado ex-cenetista y presidente de la Generalidad de Cataluña, Luis Companys, del partido ERC que suscribió el llamado Pacto del Hambre, por el cual la patronal acordó con la CNT y la UGT no contratar a ningún trabajador afiliado a los Sindicatos Libres. Unos 4.000 trabajadores catalanes fueron afectados por dicha medida, quedando más de 200 que por edad no pudieron trabajar nunca más condenados a la pobreza y a la marginalidad.

Ramón Sales tuvo que exiliarse a Francia, donde vivió de albañil y otros oficios. En 1935 volvió a Barcelona en la clandestinidad. Su ausencia determinó una infiltración de elementos del Bloque Nacional de José Calvo Sotelo en los mismos, lo que provocó ciertas divisiones en el sindicalismo carlista.

Capturado por milicianos de la CNT en la primavera de 1936, se escapó el 19 de julio y volvió a huir a Francia. Retornando de nuevo para organizar la quinta columna barcelonesa fue capturado el 30 de octubre y descuartizado vivo en las Ramblas, ante las oficinas de Solidaridad Obrera: "Encadenaron los pies y las manos de Sales a cuatro camiones. Acto seguido los camiones emprendieron la marcha, en direcciones distintas."

Con el estallido del Alzamiento el 18 de julio, algunos miembros sindicales consiguieron unirse a los sublevados. Entre ellos, Augusto Lagunas, Ramón Colom y Pedro Navarro murieron en combate, otros como José Baró, Jaume Fort y Anselm Roig fueron fusilados por la FAI-CNT.Nuestra más sentida deuda de gratitud al mártir de la lucha por los derechos de los trabajadores Ramón Sales Amenós.

( Propaganda de los Sindicatos Libres: su encarnación persigue al anarquismo, el separatismo, la masonería, el comunismo y el judaísmo)

El Piquete. Página obrera carlista

miércoles, 27 de enero de 2010

El Beato Josep Samsó: Otro carlista en los altares.

"...tanto el Párroco de Santa María como el Ecónomo de San José, a título meramente personal eran socios afiliados a la Comunión Tradicionalista de Mataró, tal como nos explica su antiguo directivo y hoy Párraco de Barcelona Dr. Antonio Llensa Borrás"

(El Dr. José Samsó Elías. Párraco-Mártir de Sta. Mª de Mataró- Barcelona y su tiempo. de Mn. Salvador Nonell i Bru. Página 79)

Mossén Josep Samsó Elías, mártir de la persecución religiosa (1936)

Beatificado el 23 de enero de 2010. Fusilado por los "tolerantes laicistas" en 1936.