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martes, 9 de febrero de 2016

La libertad de expresión con Miguel Ayuso y Juan Manuel de Prada

Interesante entrevista al profesor Miguel Ayuso y al intelectual Juan Manuel de Prada, sobre diversos aspectos culturales, Pensamiento fuerte para un mundo en ruinas y decadente.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Fuego Y Raya, y Verbo, los arietes de la Tradición católica e hispánica

A fines de julio se distribuyó el número 9 (correspondiente a abril de 2015) de FUEGO Y RAYA, revista semestral hispanoamericana de historia y política.

La sección Artículos, que abre la revista, contiene dos. El primero es de Manuel Vargas de la Torre, de la Universidad Autónoma de Guadalajara (Jalisco), y se dedica a la Virgen de Guadalupe y la Hispanidad. Ofrece una visión histórica, poética y teológica del descubrimiento de América y de la conquista de la Nueva España, visión compenetrada en el Codicilo de la Reina Isabel y confirmada por la Virgen de Guadalupe. El segundo artículo es de Juan Ramón de Andrés Martín, de la Universidad Panamericana de México. Hace un estudio documentado de los esfuerzos diplomáticos de la Corona española para contarrestar la injerencia anexionista de los Estados Unidos en apoyo a la insurgencia liberal neohispana en los años 1817 y 1818.

El dossier central sigue y concluye la línea de investigación de los tres números anteriores de Fuego y Raya, sobre la democracia cristiana. En este número centrada en Colombia, en Portugal y en el americanismo, error originario de los EE.UU. pero no limitado a sus fronteras. Escriben Juan David Gómez Rubio (Universidad Sergio Arboleda, Bogotá), Luis Andrade dos Santos (Coimbra Portugal) y John Rao (Universidad San Juan, Nueva York). Haciendo balance, escribe la Dirección en la Introducción a este dossier, último temático de la serie:

"La democracia cristiana, en todos lados en donde existió y existe, ha sido y es la encarnación de una política anticristiana que, lejos de realizar el Reino de Cristo en lo socio-político, profundiza el reino de la democracia, esto es: el estatismo y los derechos humanos cada vez menos humanos y más torcidos".

El Documento es en esta ocasión del carlista norteamericano Frederick D. Wilhelmsen (1923-1996), metafísico tomista de larga e intensa trayectoria, estrechamente vinculado a la Asociación Felipe II que fundara Francisco Elías de Tejada y que hoy continúa el Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, editor de Fuego y Raya. Del Profesor Wilhelmsen se reproduce "El error democristiano", capítulo de su obra El problema de Occidente y los cristianos (Delegación Nacional del Requeté, Sevilla 1964) Se cita también como otro importante título de su producción de filosofía política en español su libro Así pensamos (publicado primero bajo el pseudónimo "Un requeté", en 1977, por la Delegación Nacional del Requeté; y más recientemente en 2011 por Ediciones Scire en la Colección De Regno)

Cierran este número seis reseñas bibliográficas de considerable interés.


Pueden consultarse la portada, sumario y otros datos del número 9 de Fuego y Raya en el cuaderno de bitácora del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II.

50 años al servicio de la formación cívica y de la acción cultural según el derecho natural y cristiano.

«… no se edificará la ciudad de un modo distinto a como Dios la ha edificado; … no, la civilización no está por inventar, ni la nueva ciudad por construir en las nubes. Ha existido, existe: es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de instaurarla y restaurarla, sin cesar, sobre sus fundamentos naturales y divinos, contra los ataques siempre nuevos de la utopía malsana de la revolución y de la impiedad: “omnia instaurare in Christo"».

San Pío X, Carta sobre Le Sillon “Notre charge apostolique” (I, 11)

Sumario del número 535-536 de Verbo:

PRESENTACIÓN
ESTUDIOS Y NOTAS
  • Los ejércitos y su función, por Antonio de Mendoza.
  • Tiranía y ruptura de la tradición, por Juan Manuel de Prada.
CUADERNO: MONARQUÍA Y DEMOCRACIA
  • Las formas de gobierno y sus transformaciones, por Miguel Ayuso.
  • La monarquía en la "doctrina social de la Iglesia", por Bernard Dumont.
  • La monarquía parlamentaria. Orígenes y causas de la desnaturalización de la monarquía, por Juan Fernando Segovia.
  • La monarquía contra la oligarquía, por John Rao.
  • La monarquía hispánica como forma política, por José Antonio Ullate.
  • La monarquía en la teología de la historia, por Javier Barraycoa.
  • La monarquía y el poder político, por Danilo Castellano.
IN MEMORIAM
  • Armando Marchante Gil
CRÓNICAS
  • Monarquía y democracia.
  • Actividades novohispanas.
  • Coloquios de Antígona.
  • Luis de Trelles, venerable.
  • Alejandro Ordóñez, académico honorario de Jurisprudencia.
  • El derecho natural como fundamento.
  • Dinero, demogresca y otros podemonios.
  • Escuela de verano Pro Civitate Dei.
  • Roman Forum 2015.
INFORMACIÓN BIBLIOGRÁFICA
Verbo. Serie LV, núm. 535-536, mayo-junio-julio 2015
ISSN 0210-4784. D.L. M-12.688-1960
Suscripciones y pedidos: Fundación Speiro. C/. José Abascal (ant. General Sanjurjo), 38. 28003 Madrid, España. Teléfono +34 914473231.Correo electrónico

domingo, 30 de agosto de 2015

El Estado como sujeto inmoral


Intervención de don Miguel Ayuso Torres, Presidente del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, frente cultural de la Comunión Tradicionalista, en el curso "Del buen gobierno y el liderazgo", del Instituto de Filosofía Práctica de Buenos Aires, sobre "El Estado como sujeto inmoral". Examinó el origen del Estado (moderno) como artefacto éticamente neutro, su evolución hacia el ·"Estado ético" rousseauniano (que no es el Estado sometido a la Ëtica sino el que pretende crearla), su debilitación en Estado "modular" (puesto al servicio de los caprichos de los individuos) y su conversión reciente en "Estado moralizador" pero inmoral.

Muy recomendable, por su calidad y profundidad teórica e intelectual. 

jueves, 19 de febrero de 2015

"El despertar de la señorita Prim" en los Coloquios de Fuego y Raya

Tras el éxito los pasados meses de los dos primeros «Coloquios de Fuego y Raya», el Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II invita al tercero, que tendrá lugar (D.m.) el día 7 de marzo de 2015, festividad de Santo Tomás de Aquino, sábado, a las 19:30 horas (siete y media de la tarde), en sus locales de Madrid, calle de José Abascal (antes del General Sanjurjo) 38, bajo izquierda (Metro Alonso Cano o Gregorio Marañón, L-7; Iglesia, L-1), y consistirá en un diálogo de la escritora y periodista Natalia Sanmartín Fenollera con el escritor Juan Manuel de Prada y el presbítero José Ramón García Gallardo, a propósito de su popular novela El despertar de la señorita Prim.
Natalia Sanmartin Fenollera, autora de esta sorprendente novela:"El despertar de la señorita Prim" editorial Planeta

"Creen que añoran el pasado, pero en realidad su añoranza tiene que ver con el futuro"
(John Henry Newman)

El Matiner Carlí recomienda vivamente esta preciosa novela que es todo un inteligente alegato contra la modernidad y sus mitos. Novela fluida, amena y divertida pero con una gran carga de profundidad contra el llamado "Mundo Moderno".

Narra la historia de la llegada de Prudencia Prim a un pequeño pueblo llamado San Ireneo  de Arnois, una pequeña "colonia de exiliados del mundo moderno" al abrigo de un monasterio benedictino tradicionalista y su tradicional liturgia romana; el enclave no deja de recordar al  distributismo donde se dislumbra la suave sombra de G.K Chesterton y H. Belloc, y su amor "a las cosas sencillas y pequeñas" Un lugar donde pervive la vieja Civilización y los perennes principios que la vitalizaron. La cultura clásica, el amor al arte, la recia espiritualidad,  junto a la sencillez y armonía social y económica...la Tradición.

Novela bañada de una fuerte espiritualidad católica, donde van apareciendo temas como el pensamiento tomista, que busca y se adhiere a la Verdad, frente al  vago sentimentalismo del pensar moderno, la condición y naturaleza humana frente a todos los idealismos ideológicos, la educación clásica frente a la moderna, el matrimonio... Giños a ideas tolkinianas etc. Todo ello de forma exquisita.

Una bella trama de amor y sentimientos, donde aflora un bello Despertar.

sábado, 20 de septiembre de 2014

En defensa de las Juntas Vecinales

EN DEFENSA DE LAS JUNTAS VECINALES

Si como misión nos proponemos la defensa de los fueros universitarios y las libertades concretas, no es óbice para que tratemos lo concerniente a las Juntas Vecinales que vemos mermar por la labor acaparadora y totalitaria de un gobierno (de ocupación) centralista y liberal que viene a romper, como lleva haciendo desde la usurpación monárquica, con las libertades concretas que ligan al hombre con sus ancestros y su arraigo natural tomando forma en la propia ley natural hoy corrompida y desvirtuada en forma de llamados derechos humanos y libertad abstracta. Bien, así venía tal gobierno (de ocupación) el pasado 13 de junio con su ministro Cristóbal Montoro anunciando una reforma que implicaría el fin de las juntas vecinales, quedando los bienes de las pedanías absorbidos por los ayuntamientos. El gobierno (de ocupación) ha anunciado, con su ministro a la sazón, que tendrá preparada esta nueva ley antes de final de año.

Desde la AET queremos hacer ver que si el hombre unido a su familia forma la pedanía y el municipio, romper los lazos de la comunidad que une a cada hombre, a cada familia, con las demás en una continua convivencia y en el compartir un pasado común, una misma fe (recordamos que al pueblo español le ha unido y vivificado la unidad católica) y tradiciones comunes, separar al hombre de la comunidad en aras de un mayor aprovechamiento económico no es por un modelo económico meramente, sino antropológico o, en todo caso, un modelo económico contra natura que conduce a un modelo antropológico de la destrucción del hombre y de la comunidad. Si se ha gozado de libertades concretas hoy deformadas por las llamadas "libertades individuales", ha sido por la inextricable union del hombre a la ley natural y, así, a la comunidad. Hoy se nos presenta la ruptura del hombre con la comunidad, del hombre como individuo en abstracto y sin unos cuerpos intermedios que sean realmente los representantes del hombre y la comunidad ante un Leviathan cada vez mayor. Ante eso respondemos que no dejaremos de luchar desde las premisas del tradicionalismo hispánico por la comunidad, por las juntas vecinales de nuestras pedanías y municipios, por los cuerpos intermedios, esto es, por la unidad de las familias en la comunidad como base y fundamento del hombre y de la Cristiandad con la que se viene a romper desde las premisas revolucionarias que agostan el llamado bien común de lo que se llamó en un momento la res publica Christiana. Intentaremos, pues, por todos los medios que las juntas vecinales sigan existiendo y prestando como hasta ahora servicios imprescindibles. Al fin y a la postre, que todo lo que siempre ha pertenecido al pueblo, siga perteneciendo. Si el monstruo Leviathan con sus gobiernos de turno vienen (como hacen desde dos siglos atrás) a romper con la unión del hombre a su familia, a su pedanía, a su municipio, esto es, a la comunidad; el pueblo español, las familias, las comunidades universitarias, las juntas vecinales y todos aquellos cuerpos que forman la comunidad de los hombres verán en el tradicionalismo hispánico esa voz de denuncia y de reconstrucción de la comunidad derribada que se contempla en la noche. El principio de subsidiariedad es inseparable de la comunidad de los hombres o, si se prefiere, de la comunidad política, las libertades civiles del hombre en comunidad defendida por Juan B. VALLET DE GOYTISOLO como "sociedad de sociedades" integrada a través del principio de subsidiariedad, principio que se debe mantener en su integridad como fue cultivado y mantenido por la Cristiandad frente a la subsidiariedad individualista de Mastrique en palabras del Dr. AYUSO TORRES. Y es que con la defensa de las juntas vecinales y de los diferentes cuerpos intermedios venimos a decir y defender, con GALVAO DE SOUSA, que la sociedad ha de representarse en el Poder en su más amplia variedad sin ser sustituidas por los partidos políticos que hoy suplen la verdadera labor de los cuerpos intermedios nacidos espontáneamente de la sociedad pero rompiendo la independencia de éstos del Poder y deformando a su antojo los intereses de la sociedad para amoldarlos a los intereses partidistas que, a la postre, son los del Levithan y sus gobiernos de turno. Se viene así a invertir el sistema representativo, convirtiéndose los partidos políticos en las únicas formas de representación de la sociedad.

En la brecha de la defensa de tales cuerpos intermedios tomando forma en los fueros, juntas vecinales, comunidades universitarias (con los respectivos fueros universitarios) frente a la monopolización por los partidos revolucionarios y sus intereses estará la el tradicionalismo hispánico encarnado, especialmente en este campo, en la AET.

Jesús de Castro

domingo, 14 de septiembre de 2014

Congreso: Maestros del Tradicionalismo hispánico

Organizado por el Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, frente cultural de la Comunión Tradicionalista, se ha celebrado el congreso internacional MAESTROS DEL TRADICIONALISMO HISPÁNICO DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX, el sábado 13 de septiembre de 2014, en el Hotel NH Zurbano, de Madrid.
El Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, que preside el Dr. Miguel Ayuso Torres y cuyo patronazgo ostenta S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, fue el convocante de este Congreso.
Próximamente se publicaran las actas de este importante Congreso tradicionalista
Programa completo del temario de este Congreso:PULSA AQUÍ

lunes, 1 de septiembre de 2014

Bosquejo a Doña Magdalena: Orden natural versus orden artificial

Hoy primero de septiembre, acabando el verano y volviendo muchos a la rutina del mundo, recordamos a la última Reina de España Doña Magdalena de Borbón Busset. Apellido que suena a esperanza y llena incluso de melancolía los corazones de muchos de nosotros. Apellido que ha sido discutido y vilipendiado por numerosos "españoles de buena voluntad" con un wishful thinking que incluso hoy nos irrumpe en numerosos círculos y grupos donde el pensamiento en España y su visión como el muerto a quien no se reconoce se ha vuelto voluntarista y heterodoxo por ajenos a la Causa que hacen de ésta una suerte de amalgama de ideas que fueran cultivadas por aquellos menos relacionados con ella y a quienes parece ser les estuviera que estar agradecida.

Como bosquejo a la antesala de la situación en que reinaría Doña Magdalena desde el exilio sirva citar aquí al eximio profesor Gambra Ciudad: "La España de 1936 llevaba ya más de un siglo sometida a la acción de un régimen liberal, conformado según los esquemas de la Revolución francesa. Las bases sociológicas (familiares, locales) para la conservación de un patriotismo arraigado, habían sido profundamente minadas, y las corrientes ideológicas dominantes se habían ya ensañado con el sentimiento patrio español en la misma medida que éste poseía unas raíces religiosas, católicas. Un eco profundo de la llamada "leyenda negra" se había extendido ampliamente en la mentalidad universitaria española. No es así extraño que una resurrección del patriotismo fuera entre nosotros proclive, por el mismo suelo teorético en que habría de producirse, al nacionalismo, es decir, a su visión abstracta, teórica o voluntarista.

"Recordemos - continúa el maestro - las ideas sobre España de Ortega y Gasset: España es como la inmensa polvareda que ha dejado un gran ejército a su paso por la historia... "España - pensamiento orteguiano - es un dolor enorme, difuso. España no existe como nación. Gravitan sobre nosotros tres siglos de errores y de dolores" España invertebrada, exánime... Patriotismo no de pasado, sino de futuro, de destino. Imaginemos un pueblo dividido en rivalidades y banderías. Lograd en él un buen número de vecinos que se interese por nuevos métodos de cultivo que lleguen a ver en ello una grande y fecunda tarea; las divergencias desaparecerán o se purificarán, se reducirán las luchas y aquella colectividad se salvará en "la verdad de las cosas" y del quehacer comunitario. "Si sentimos que España es un pozo de errores y dolores, nos aparecerá como algo que debe ser de otra manera."

"Estas ideas van a influir en el fundador del falangismo, José Antonio Primo de Rivera: "Amamos a España - cita del fundador falangista - porque no nos gusta." España como una "unidad de destino en lo universal". Si acaso, una afirmación de poderío, voluntarista: "Voluntad de Imperio". Para definir ese Imperio refluye una metafísica de carácter religioso-panteístico: "Por el Imperio hacia Dios". Sabido es que el himno de la Falange revela una inspiración poético-pagana, y se termina con una invocación voluntarista a España en los gritos "de ritual" - Una, Grande, Libre - que se incorporaron como lema al escudo de los Reyes Católicos, erigido en nacional en 1937, durante la guerra.

"Este nacionalismo, que concibe a España como protorrealidad metafísica, y no como fruto de una historia en común, vivida a partir del amor a la casa y la tierra paterna, explica el desinterés del Régimen por realidades políticas tan esenciales al pensamiento tradicional como el regionalismo o foralismo. Lo cual, como diré, revierte en una contradicción interna con la legislación fundamental del mismo y con la representación orgánica."

Sería ese, pues, el panorama político que camparía a sus anchas en España durante unos años totalitarios hasta, en la praxis, 1944. Habrá entonces un giro hacia una quizá suerte de democracia cristiana (con lo desastroso que ésta implica) y, a la postre, conservadurismo que se prolongaría hasta después de la muerte del General.
En esta situación los carlistas se mantenían fieles a la Monarquía que, tras Don Alfonso Carlos, encarnaría el Rey Don Javier y la Reina Doña Magdalena. No sin sufrimientos y desasosiegos puesto que en palabras Don Manuel Polo y Peyrolón el carlismo no es algo de buen sabor y victorias fáciles, sino que viene a dejar en numerosas ocasiones el desaliento en algunos de sus leales ante un mundo que los intenta seducir. Un mundo que ya entonces se extranjerizaba y europeizaba fiel al deseo orteguiano.

Para quienes se apoyaban y apoyan en el orteguismo no cabe una continuidad sino una ruptura con el pasado, con un pasado que es la oscuridad de la religión y la Cristiandad mayor venida a Christianitas minor con la evolución al protestantismo de los países europeos; quedando como resquicio de esa Christianitas maior España. Pero aún con la Christianitas minor, para el pensamiento moderno cabe una única salida hacia el futuro y es la ruptura voluntarista con la tradición española, es decir, católica.

Campando a sus anchas el pensamiento moderno y potenciado desde las altas esferas, que no serían otras que la plutocracia internacional y de cuño protestante-calvinista, quedaba ese rescoldo de Christianitas que sería el carlismo en la persona del Rey Don Javier y la Reina Doña Magdalena.

Va a fomentar que lo llamemos resistencia el internacionalismo que dará un giro en la política española europeinzante y democratizante que rompe con las libertades patrias. Todo ello en aras de "una empresa común". Empresa que cuyos dirigentes se mantendrán a la sombra gobernando desde fuera pues no interesa que la multitud conozca quiénes son realmente. Todo esto es lo que se revestirá y llamará tecnocracia, como gobierno de los técnicos, gobierno de muchos.

Sobre esta tecnocracia escribiría el Prof. Ayuso Torres que "la constante escalada izquierdista en el exterior - refluyente en España - y el desamparo internacional, condujeron del España es (políticamente) diferente hasta el España es (políticamente) análoga al resto de la Europa occidental. El convencimiento de que no era posible una aventura española desligada del contexto europeo propició esa solución técnica." "La Ley Orgánica del Estado de 1966, cerrará, junto con la parte organizatoria de los poderes, el complejo normativo fundamental. Además, durante este tiempo, se aprobarán otras tres leyes de neto significado asimilacionista: la Ley de Prensa e Imprenta (1966); la Ley de Libertad Religiosa (1967), consecuencia del Concilio Vaticano II; y la Ley General de Educación (1970), una ley inequívocamente made in UNESCO."

Así se iba construyendo avant la lettre un régimen de corte europeo y liberal que era en sí una consecuencia inevitable del romper con la tradición política española cultivada y acrecentada durante siglos para la ulterior traición del accipiens político que la recibiría salvando el caso de los Reyes legítimos. Claro que éstos gobernando desde el exilio, lo cual es sumamente difícil y muestra la heroicidad de un poder natural y jerarquizado que intenta mantenerse allí donde ha sido implantado a golpe de martillo el desorden y la des-jerarquización natural. Una autoridad natural que intenta mantenerse allí donde gobierna a sus anchas la autoridad artificial e impuesta, la autoridad acaparadora del Estado moderno y lo que se ha dado en llamar derecho nuevo. Ese espíritu de retorno a la agricultura tan vivo en Don Jaime que plasmara el Conde de Melgar y que heredado por Don Javier se verá frente a la plutocracia capitalista e industrial reinante en España consecuencia de la cual vemos hoy las extranjerizaciones de las costumbres y la desvinculación familiar y religiosa al querer cerrar como una postilla ese régimen plutocrático y extranjero - ilógico y artificial - sobre el pensamiento y las costumbres del pueblo español que, sin la esperanza que le hubiera dado su espíritu tradicional y religioso, imita a las falsas costumbres impustas por una Europa - americanizada - que se ha convertido en el monstruo totalitario revuelto contra el orden y la autoridad naturales.

Orden y autoridad naturales que encarnó la última reina de España, Doña Magdalena de Borbón-Busset. Sirva, pues, como bosquejo a la Reina y a la esperanza que ella fue y encarnó, puesto que no nos quedaremos en la consideración de su persona sino en los valores eternos que representa, contrapuestos a estos Estados hodiernos diametralmente opuestos y artificiales que, a la postre, no es más que el totalitarismo enmascarado - aunque cada vez esa máscara vaya desmoronándose más -.

Jesús de Castro

jueves, 7 de noviembre de 2013

Superando la dialéctica partitocrática burguesa

"Le aclararé al lector que yo no soy ni me siento de derechas, ni de centro, ni de izquierdas. Teóricamente me une a la derecha lo que dice y no hace sobre religión y patriotismo; al centro lo que dice y no hace sobre convivencia, moderación y equilibrio; a la izquierda lo que dice y no hace sobre justicia social transformadora. Pero sé muy bien que derechas, centro e izquierdas, como tres grupos divisores y enfrentados, llevarán a España a la ruina y a la perdición"

Jesús Evaristo Casariego. Histórico dirigente de la Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias

jueves, 12 de septiembre de 2013

La propiedad privada en la doctrina tradicionalista

(Victor Pradera)

Pero la propiedad privada —nacida de los demás elementales principios del Derecho natural, amparada por la justicia social, y reclamada por la conveniencia de la sociedad— no constituyó nunca, ni puede constituir jamás, un derecho absoluto sin limitaciones de carácter religioso, moral y social.

Naciendo la propiedad de las cosas de una donación divina con destino a la satisfacción de las necesidades humanas, su uso deberá adecuarse racionalmente a esa satisfacción si no ha de ser ilegítimo; y teniendo todos los bienes de la tierra un fin social y no meramente individual o privado, ha de afectar a la propiedad una “función social”, aunque «ella no lo sea». Y el corolario que se desprende de estas dos consecuencias es obvio: gravan la propiedad privada de las cosas diversas tácitas hipotecas.

En el orden religioso, aunque el hombre pudiera aniquilar materialmente la sustancia y naturaleza de las poseídas, no llega el legítimo ejercicio de su derecho ni aun a destruir la forma de las mismas, sin finalidad alguna superior, y a usarlas irracionalmente o a su capricho; en el orden moral, aun teniendo la facultad de administrar sus bienes y destinarlos a satisfacer no sólo sus necesidades y las de los suyos, «sino el debido decoro de su persona del modo que a su estado convenga» (esta frase entrecomillada la toma Pradera de la Encíclica «Rerum Novarum»), está obligado en caridad a socorrer a sus semejantes en las suyas; y en el orden social, el derecho privado no puede ser obstáculo al interés público ni al caso de extrema necesidad, autorizando el primero la expropiación, sin perjuicio del propietario, o la imposición, antes de ella, en utilidad social de condiciones en orden al uso y cultivo, y el segundo, a la disposición libre de bienes ajenos por quien se halle en peligro de su vida.

(VÍCTOR PRADERA)

miércoles, 11 de septiembre de 2013

El origen divino del Poder, un problema vigente

El origen divino del Poder, un problema vigente
Por Jesús de Castro

Cuando en los albores de lo que hemos denominado modernidad observamos el bosque cultivado durante siglos de la Cristiandad y nos detenemos poco a poco en cada uno de sus árboles nos damos cuenta que han sido talados cual fiera arrasa con todo aquello que no le resulta conveniente y que una vez talado el árbol principal que es centro de todos, los demás resulta que progresivamente van desapareciendo como consecuencia del anterior. Así ese bosque en el que todo el tiempo parecía ser mayo y abril, por consiguiente, desaparece dejando unos resquicios que podrían llamarse la herencia de un bosque que en algún lejano tiempo tuviera gloriosa vida pero que de esas “raíces” ahora parecen emanar otros árboles muy distintos que dan lugar a un bosque que resulta ser una amalgama de distintas especies que, necesitando un clima cada una, resultan no poder convivir juntas.

El primer bosque es, pues, la Cristiandad sembrada por una larga tradición en la doctrina de la Iglesia que progresivamente iba siendo mejorada y custodiada sin nunca contradecir las enseñanzas anteriores. Por otra parte el árbol principal diremos que son los Estados católicos o reinos que se constituyen en subordinación al derecho natural haciendo como regla el bien común que definiera D. Francisco Suárez como aquél en donde se procura el bien temporal de los miembros de la comunidad y la salvación de las almas de éstos. Es pilar básico, por tanto, la subordinación de la ley positiva a la ley natural, al contrario de lo que ocurre en los hodiernos Estados apóstatas donde no se trata solamente que no se esté sometido el derecho positivo al derecho natural sino que únicamente impera el derecho positivo pues el iusnaturalismo clásico se ha marginado con anteriores deformaciones mediante el iusnaturalismo racionalista que daría lugar al constitucionalismo del llamado derecho nuevo. Derecho nuevo del que emanarían diferentes legislaciones que resultan ser en la mayoría de los casos amalgamas de numerosas aporías sin significado concreto al servicio del poder tiránico de las oligarquías que en sus distintos turnos se encargarán de adaptarlas, formarlas y deformarlas al antojo y capricho del tirano oligarca de turno. Claro que una oligarquía al servicio de la plutocracia que domina la institucionalización del pecado original[i] en aquellos Estados donde la tiranía parece ser la única forma de poder. Una tiranía maquillada siempre en aras de la libertad, la democracia y la igualdad; sin tratar la tolerancia pues al no existir culpa no hay mal que tolerar[ii].

Todas estas consecuencias que han llevado al agostamiento de un bosque donde el principal árbol resultaba ser ese que hemos denominado como los reinos de la Cristiandad, recoge en su corpus doctrinal (amparado siempre bajo la doctrina de la Iglesia Católica, en la que se marcaría un antes y un después con una notable ruptura en la década de 1960 viéndose los Estados que, como España, aún se mantenían aunque fuera aparentemente bajo el derecho natural y cristiano, para dar paso a ese orden del mundo positivista y de raigambre anglosajona e incluso, en gran parte de los casos, americanista[iii]) el origen divino del poder.

El poder, pues, no nace del capricho arbitrario de las mayorías que pueden un día opinar que el cielo es azul y otro día que la luna es cuadrada sino que es otorgado por derecho divino que se transfiere en forma de legitimidad (en el caso nuestro, la Monarquía, la legitimidad de origen conservada y apoyada por la legitimidad de ejercicio). Claro que el origen divino del poder al tener raigambre y naturaleza genuinamente católica comenzaría a ser cuestionado por los filósofos racionalistas del XVIII que tomaría forma en la Revolución francesa con su marcado carácter anticlerical (propio de las revoluciones[iv]) para ulteriormente deformar el derecho natural cristiano llegando al iusnaturalismo racionalista culpable de las numerosas constituciones que nacerían de los procesos revolucionarios teniendo como embrión las ideas de aquellos filósofos racionalistas anteriores a la propia encarnación de los acontecimientos propiamente revolucionarios.
 
Barrido el derecho natural y cristiano del ordenamiento jurídico, lo que se impondría a base de legislaciones tiránicas sería, pues, condenado por el magisterio de la Iglesia remarcando el carácter dictatorial y totalitario[v] de los Estados llamados modernos. Barrido el ancien régime en Francia, tardaría más en imponerse en las Españas aunque con poco margen de tiempo introduciría continuamente pócimas constitucionalistas que al menos mantendrían en guerra a buena parte de las Españas defendiendo su constitución histórica. No es mi intención centrarme en los hechos históricos en estas líneas, así que en lo que refiere a la Historia daré por zanjado el problema aquí aunque ulteriormente haga alguna sucinta referencia.
(Nuevo e imprescindible libro del sello Itinerarios del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II)

El problema hoy del origen divino del poder y de la Monarquía católica y representativa supone, con su marginación y el imperio de los sistemas positivista, el resultado de la constante tiranía por parte de los oligarcas[vi] pues “en tanto no se pruebe lo contrario hay que admitir que gobierna mal el usurpador, entre otras razones, porque no correspondiéndole ejercer el Poder necesita apoyarse en la fuerza para mantenerse en el puesto que ocupa indebidamente, para prevenir toda probable tentativa de recuperación por parte del legítimo poseedor o poseedores. Y no podrá haber justicia allí donde el encargado de administrarla y de velar por ella gobierna a pesar de la justicia, y no se tendrá en consideración el público provecho donde todos y cada uno, a ejemplo del tirano o cuerpo de tiranos, atienda a la rapiña despreciando todos los preceptos divinos y todas las leyes huamanas”.[vii]

No es, pues, en vano que nos ocupemos en la actualidad del origen divino del Poder y el problema que supone para las actuales estirpes y sociedades la marginación del legítimo poseedor de la legitimidad que encarnaría el origen divino del Poder teniendo como sólidas bases la doctrina tradicional de la Iglesia con dos mil años de vigencia y tradición así como el corpus doctrinal que a partir de la catolicidad desarrolla el tradicionalismo hispánico y, en concreto el carlismo, siempre emanando del iusnaturalismo clásico y tomista. De esta forma la encarnación del origen divino del Poder en el legítimo poseedor de la legitimidad viene a significar no el poder del pueblo más sí el bien común del pueblo, pues ¿qué provecho recibe el pueblo otorgando a unos gobernantes oligárquicos el poder de gobernarles si el gobierno que estos ejercen, tras haber sido elegidos, es despótico y tiránico? Pues bien, “para el liberalismo auténtico, la única limitación de la soberanía popular es la de no poder dicho pueblo renunciar a su soberanía. Y el pueblo gobernado con arreglo a los principios liberales expresa soberanamente su voluntad con los intervalos señalados por la ley, mediante el sufragio universal, directo y secreto[viii]. Para un liberal, pues, la legitimidad estará en el pueblo, en las urnas, pero será reverenciada, pero será reverenciada, e incluso en pueblos en que el liberalismo domina, como Francia, se acusará a la Monarquía legítima caída de haber usurpado los poderes que sólo al pueblo pertenecen”[ix], dando lugar a un desorganizado sistema de intereses que en su concentración oligárquica se encargará de favorecer a los muchos que gobiernan puesto que como ya nos advirtiera Santo Tomás de Aquino: “el poder cuando es de muchos tiende a ser más tiránico que cuando es de uno”.

Por consiguiente, el sistema moderno que codena al ostracismo el derecho natural y el origen divino del Poder con su representante en la legitimidad de origen reforzada por la de ejercicio viene a poner de manifiesto que se pone en plural el pecado original, pues con Jean Madiran[x] aquello de que la ley es la expresión de la voluntad general “constituye una fecha clave en la historia del mundo, la fecha en que los hombres decidieron que en lo sucesivo la ley sería “la expresión de la voluntad general”, es decir, la expresión de la voluntad de los hombres; la fecha en que los hombres decidieron darse a sí mismos la ley; la fecha en que pusieron en plural el pecado original… Pecado fundamental, revuelta esencial por la que el hombre quiere darse a sí mismo la ley, apartando la que había recibido de Dios. En 1789 esta apostasía fue un acto colectivo. Después se ha convertido en fundamento del Derecho Político. La democracia moderna es la democracia clásica en estado de pecado mortal.”

Ahora bien, cuando los Estados apóstatas han olvidado conscientemente la ley y orden natural con el ulterior origen divino del Poder centrándose y sustituyéndolo por el poder de las mayorías en aquél orden donde impera la propiedad de tal forma que el hombre olvidado de lo trascendental se considera a sí dueño de sí mismo y, por ende, no debe responder ante ley  natural alguna, la Salvaguarda de la Revelación debe dar respuesta ante el problema jurídico que se plantea con un importante trasfondo espiritual , afirma Bernard Dumont[xi], el efecto que genera la aplicación política y jurídica del corpus conciliar (padre del modernismo eclesial[xii]) es una contradicción insalvable entre la lógica democrática en vigor y la concepción tradicional de la filosofía del derecho, basada en el concepto universal de bien, y que implica que la ley positiva se someta al imperio de la ley natural.

La esperanza es ese “cambio de paradigma” para que se reconozca el imperio de la ley natural sobre el resto quedando éstas subordinadas al derecho natural que Francisco Elías de Tejada llamaría “base de la civilización”.



[i] Al respecto se desarrolla la “institucionalización del pecado original” en Miguel Ayuso, La constitución cristiana de los Estados, Ed. Scire, Barcelona.
[ii] Se ha escrito recientemente una obra que por parte por parte de Danilo Castellano, Miguel Ayuso, Bernard Dumont, José Miguel Gambra, bajo el título Cambiar de paradigma. En tal obra se desarrolla y considera por parte de dichos autores el progresivo desarrollo del II Concilio Vaticano y sus afectos en la secularización de los Estados o, en puridad, la apostasía de los Estados que otrora formasen la Cristiandad. Busca dicha obra dar una visión distinta para cambiar el rumbo que se tomó en su momento por parte de la jerarquía de la Iglesia teniendo en cuenta las nefastas consecuencias a las que ha llevado. Recientemente la revista VERBO ha dedicado un cuaderno a los asuntos de aquél libro con el nombre de IGLESIA Y POLÍTICA. CAMBIAR DE PARADIGMA. Mismo nombre que lleva la obra. En tal párrafo hago referencia sucinta al capítulo de Bernard Dumont Hitos para salir de una crisis, págs. 473-496, VERBO nº 515-516.
[iii] Sobre el americanismo, sus bases y condena católica es imprescindible la encíclica de S.S. León XIII Testem Benevolentiae Nostrae.
[iv] Cabe en este caso recordar el testimonio permanente y siempre vigente del eximio español D. Juan Donoso Cortés, quien repetiría que su Fe estaba afianzada por la gracia inmerecida y el estudio de las revoluciones. Es, pues, carácter genuinamente revolucionario el odio y rechazo del orden natural y, por consiguiente, el asunto que aquí nos centra: el origen divino del poder.
[v] Maquillado siempre en aras de la libertad, como más arriba señalé.
[vi] Aunque no compartiremos numerosas afirmaciones del autor, la ley de hierro de la oligarquía que Robert Michell describiera en su obra Los partidos políticos puede servir de referencia para considerar la tendencia oligárquica de todos los poderes de partidos políticos en los hodiernos Estados al servicio, a la postre, de la plutocracia.
[vii] Fernando Polo, ¿Quién es el Rey? La actual sucesión dinástica la Monarquía Española, Editorial Tradicionalista, Madrid 1969. D. Fernando Polo, quien moriría a temprana edad, se desvivió por la Causa hasta el último de sus días dejándonos un breve libro escrito con excelente calidad de datos, intención y escritura. Representa una solución al problema de la sucesión dinástica tras la muerte de S.M.C. Don Alfonso Carlos I recayendo la legitimidad de origen en quien más tarde sería Rey Don Javier I de Borbón Parma, de excelente memoria y padre del actual Regente S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón y Borbón Busset.
[viii] Teniendo, por ende, igualdad al elegir tanto el más vicioso como el más virtuoso; el más desarrollado intelectualmente como el más lego en conocimientos; el más inteligente como el más demencial. Al respecto recomiendo Eugenio Vegas Latapie, Consideraciones sobre la democracia, Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Madrid, 1965.
[ix] Fernando Polo, Ibid. Pág. 18.
[x] Jean Madiran, On ne se moque pas de Dieu, París, Nouvelles Editions Latines, 1957. En tal obra afirmaría Madiran que “la democracia moderna es religiosa; reemplaza a las religiones por la religión del hombre”. Se encuentra recogido por D. Eugenio Vegas Latapie en Consideraciones sobre la democracia, Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Madrid, 1965.
[xi] Bernard Dumont, Hitos para salir de una crisis, Una incidencia jurídica, pág. 480-481. VERBO nº 515-516.
[xii] Al que Michele Federico Sciacca haría referencia como “clericalización” de la sociedad en tanto en cuento se acepta el orden del mundo en la sociedad como lo aceptaría la burguesía eclesial. 

domingo, 12 de agosto de 2012

La usura, en el corazón de la modernidad

Pero la raíz de toda la falacia capitalista está en el principio de que el dinero está destinado a reproducirse: la usura. Con toda consecuencia, Aristóteles condena toda usura (obolostatiké) como contraria a la naturaleza de las cosas, concretamente, a la del mismo dinero. Porque el dinero tiene como fin el servir para el intercambio de bienes y no el de reproducirse, como parto (Jtókos) de sí mismo; los intereses del dinero son, pues, "hijos del dinero"(nómisma nomísmatos). Son, por lo tanto, el modo de adquisición más contrario a la naturaleza, y, por ello, justamente odiado.

A esta misma conclusión debe llegar la teoría jurídica no perturbada por la influencia crematística. Porque, siendo el dinero una cosa consumible, cuyo fin es su consumición jurídica, el "gastarse", y no siendo posible que las cosas destinadas al consumo se reproduzcan en forma de frutos, se concluye que el dinero no puede producir más dinero, a modo de fruto civil, es decir, de "renta".

No se trata aquí de poner un límite al préstamo de interés, como ha hecho la doctrina tradicional, sino de negar que el interés sea fruto del dinero prestado; la consecuencia principal de esto está en negar que el inversionista aporte a la sociedad un bien productivo que le pueda justificar como "socio"; siendo así que sólo es un prestamista, un acreedor que queda fuera de la sociedad empresarial.

Si el préstamo va acompañado de una obligación de intereses, tenemos una promesa que aumenta la cantidad prestada en razón del aplazamiento de su devolución, casi como una pena, aunque convencional, por el retraso; es la misma razón que justifica los intereses moratorios que puede fijar un juez, o el aumento del precio de una compraventa por el convenio de su pago "a plazos", porque también el precio aplazado es dinero acreditado, es decir, prestado.

Lo que aquí importa dejar aclarado es que el dinero, por su misma naturaleza de bien consumible, no puede, en buena medida, rentar intereses.

El fraude doctrinal a esta evidencia jurídica puede atribuirse a la Ética calvinista y, concretamente, a Demoulin, que llegó a negar el carácter consumible del dinero por la engañosa razón de que las monedas no se consumen físicamente por su uso, sin distinguir que la consumibilidad puede ser, no sólo física, sino también jurídica. Pero su doctrina ha sido fundamental para toda la Ética económica de la modernidad.

La palabra latina reddere significa "dar algo en propiedad a alguien". La lengua española deriva de ella dos verbos distintos: "rendir" y "rentar". El objeto propio de "rendir" son los "servicios"; el de "rentar", el "dinero". Tenemos en esta distinción la misma que debe hacerse entre los "servicios" de la Economía y las "rentas" de la Crematística, e, indirectamente, entre la felicidad y el placer: un gran reto para el hombre de nuestro tiempo.

El Capitalismo, partiendo de que el dinero ha de rentar, no sólo ha erigido al dinero —un dinero ya abstracto, no corporal— en patrón y medida del valor de todas las cosas, sino en estímulo y fin de toda la actividad humana. De este modo, el hombre ha dejado de ser considerado por sus "virtudes", para serlo por la rentabilidad de sus "valores". Consecuentemente, la "filosofía de los valores" debe ser entendida como la propia del Capitalismo. Cuando hoy se habla tanto de "valores", no conviene olvidar la genealogía y la malicia de este concepto, incluso, para seguir la expresión de Carl Schmitt, su "tiranía".

Álvaro D´Ors. La Crematística,(revista Verbo). Para leer todo el texto PULSA AQUÍ

miércoles, 11 de julio de 2012

El municipalismo foral esencia de los pueblos libres

Por tanto es en el municipio donde reside la fuerza de los pueblos libres. Las instituciones municipales son a la libertad lo que las escuelas primarias a las ciencias; ellas son las que la ponen al alcance del pueblo; le hacen gustar de su uso pacifico y lo habitúan a servirse de ella. Sin instituciones municipales, una nación puede darse un gobierno libre, pero carecerá del espíritu de la libertad.

Pasiones fugaces, intereses del momento o del azar de las circunstancias pueden darle formas aparentes de independencia; pero el despotismo, arrinconado en el fondo del cuerpo social, tarde o temprano reaparece en la superficie (…) Ahora bien, despojad al municipio de fuerza e independencia, y no encontraréis en él más que administrados, pero no ciudadanos”.

Alexis de Tocqueville

sábado, 2 de junio de 2012

Tecnocracia, totalitarismo y masificación

1-Nuestro análisis de la tecnocracia, efectuado en la comunicación anterior, nos permite resumir que la tecnocracia, ceñida  a su propia función, se caracteriza porque parte de una concepción ideológica del mundo que admite la mecanización dirigida centralmente por unos cerebros capaces de impulsarla de un modo eficaz, que propugnan y tratan de operar la racionalización cuantitativa de todas las actividades, si bien dando primacía a las económicas y, en general, a las utilitarias.

Presupone la más tajante efectividad de la escisión cartesiana entre la res cogitans, o sea el mundo del pensamiento, y la res extensa, es decir, el mundo inerte de las cosas materiales, entre las que es situado el mismo hombre y las sociedades humanas en cuanto se las hace objeto de experimentación y racionalización. Una tal concepción tiende a centralizar toda la res cogitans en unas pocas mentes de expertos, los tecnócratas, que han de asumir las palancas de mando del mecanismo construido para racionalizar la res extensa, incluyendo en ésta la inmensa masa de los hombres, para cuyo bienestar han de proveer.

La idea y el concepto de sistema expresan esa perspectiva tecnocrática que sustituye al concepto medieval de ordo y al burgués de equilibrio (económico, de poderes, internacional, etc.), tal como explica García Pelayo. Este autor observa el pensamiento tecnocrático en correlación histórica con el factum de los grandes sistemas tecnocráticos organizativos, y deduce que el sistema —dentro del cual caben subsistemas— abarca, en el plano del pensamiento, todo lo existente, sea natural, artificial, material o intelectual; pero, y esto es lo que le caracteriza, «no significa tanto algo dado por la realidad, cuanto un instrumento mental (sistema abstracto) "definido por la inteligencia", para captar y, supuesta la captación, controlar la realidad». Es decir, que resulta un instrumento operativo de dominación.

El mismo autor reconoce, explícitamente, que el General  System Tbeory (G. S. T.) y, «en general, el modo de pensar sistemático son expresión, en el campo del pensamiento: de la configuración de la realidad histórico-social en un conjunto de sistemas, de la posibilidad de construir y manipular sistemas y de la presencia de la legalidad de las cosas, que, al articularse ella misma en sistema, se transforma en Systemawang, en la coerción del sistema».

El predominio de esa concepción tecnológica ha tenido inevitables consecuencias sobre el orden político. García Pelayo  advierte que la profecía de Saint Simón de que, con el desarrollo de la industria, el poder sobre las personas sería sustituido por la administración de las cosas, ha sido rectificado «en el sentido de que la disposición sobre las cosas amplía e intensifica la dominación sobre las personas». Tanto más, por cuanto los mismos que impulsan el cambio tecnológico, incluso políticamente, a la vez insisten, como el mismo autor observa, en «la necesidad, en que se encuentra el marco político institucional, de adaptar su estructura a las estructuras de la sociedad de la época tecnológica, y dado que estas estructuras son constantemente cambiantes, el proceso de adaptación ha de ser permanente, con independencia de que éste se lleve a cabo formal o informalmente, lo único que se exige es que tales adaptaciones sean funcionales, importando muy poco su modalidad.

Digamos que esta alegada necesidad de permanente adaptación a las cambiantes estructuras de la sociedad tecnológica está en íntima relación con el fenómeno denominado de la aceleración de la historia , originada por el carácter artificial, forzado, rígido y monolítico de las estructuras de la sociedad tecnológica que quiere construir modelos pensados e imaginados. Estas estructuras son difíciles de mantener, provocan desequilibrios que requieren nuevas medidas también artificiales, ya sea para sostenerlas o bien para contrarrestar o colmar los desequilibrios producidos por ellas en el entorno. Un cambio fuerza nuevos cambios. No es posible detenerse. Quienes creen cabalgar en la máquina del cambio, no pueden detener su carrera, pues, en ella, huyen hacia adelante, en la única dirección en la cual aún esquivan y difieren la caída catastrófica, ya que el equilibrio resulta cada vez más difícil, con amenaza progresivamente creciente, tanto en proximidad como en extensión e intensidad). El hombre, que ignora las leyes del universo y de su creador, ha desencadenado las fuerzas de aquél, al que no domina, y al no tener una clara conciencia de su designio, resulta que, aquellas fuerzas le arrastran, cabalgando en su «megamáquina». Así, montados en ésta, algunos tenemos, como Yves Lenoir , la impresión de que, sometiéndonos a sus reglas, «evitamos una catástrofe actual preparando otra mucho más terrible para mañana».

2. Estamos en el triángulo tecnocracia-totalitarismo-masificación, ante el que tantas vueltas hemos dado. Existe una recíproca interacción e interdependencia entre los tres fenómenos.

Puede, en un futuro, llegarse a un super-Estado mundial totalitario; pero, hoy, estamos todavía en la fase del totalitarismo estatal. Por ello nos referimos a éste específicamente cuando hablamos de totalitarismo.

Partiendo de ella, recordamos la inquietante afirmación de Bernanos : «El Estado totalitario es menos una causa que un síntoma. No es él quien destruye la libertad, se organiza sobre sus ruinas». Pero esas ruinas tampoco las produce, por sí sola, la inhibición de la sociedad sino que recibe la activa colaboración del Estado intervencionista, que suplanta y desalienta las iniciativas individuales y sociales. Se forma un círculo vicioso, y la tecnocracia se encarga de hacerlo girar. Para que llegue el Estado totalitario —que no es una forma de gobierno sino la omniestatalidad—, y para que se imponga, es necesario que concurran determinadas circunstancias.

Ante todo, una concepción inmanentista, en la que el Estado ocupa el lugar de Dios, al no hacer derivar la sociedad política de la naturaleza social del hombre sino estimarla creación artificial humana —-he ahí la diferencia fundamental entre el contrato social moderno y el pactismo medieval —. Ya nada trasciende al Estado ni le limita desde lo alto: su poder se convierte en absoluto.

— Seguidamente, dada la pretensión de liberar al hombre de sus viejas ataduras, para conseguirlo y a medida que lo produce, el Estado absorbe todas las instituciones, arrebatando el poder a las formas de vida preestatales, imponiendo una concepción social estimativa de «que todos los miembros de la ordenación de la estructura fluyen desde arriba hacia abajo partiendo del centro estatal». Es decir, surge allí «donde desaparezca la construcción desde abajo hacia arriba», como ha expresado Emil Brunner ; con lo cual desaparecen para el Estado las limitaciones que, desde abajo, conforme al orden de la naturaleza, le suponían la autonomía de estos cuerpos sociales con sus libertades y franquicias jurídico-políticas.

— La alienation totale del individuo —que se siente liberado de las «viejas ataduras»— en el Estado —que, apoyado en la volonté genérale— puede modificarlo y configurarle todos los derechos.

Y, finalmente, los nuevos medios técnicos permiten mecanizar el trabajo del mando inferior, lo que facilita la manipulación de las masas, así como el dominio central de la economía, la efectividad de la presión fiscal etc (...)

Juan Vallet de Goytisolo. Revista Verbo.

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