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miércoles, 6 de abril de 2016

Un servicio del Carlismo a la Cristiandad: la Argelia francesa

El Mediterráneo escenario histórico del combate entre la Cristiandad y el Islám

UN SERVICIO DEL CARLISMO A LA CRISTIANDAD: LA ARGELIA FRANCESA

El canónigo pamplonés José Fermín Yzurdiaga fue un falangista célebre por su verbo florido y churrigueresco; sin embargo a él se debe una conceptuación de Don Javier que fue acogida con simpatía y usada por los carlistas por lo preciso y exacto de la misma. Dijo de Don Javier que era el último gran Príncipe de la Cristiandad”. Y en efecto, en el contexto de un mundo que se desmoronaba al paso del avance de la Revolución liberal Don Javier encarnó como nadie en su tiempo el papel de una realeza que aún tenía alguna capacidad de influencia efectiva sobre el devenir de los acontecimientos históricos. En este sentido fue el gran confidente y estrecho colaborador de S.S. Pío XII dentro de la realeza, cumpliendo grandes misiones políticas al servicio de la Santa Sede, que la nueva pastoral del Concilio Vaticano II varió con la irrupción de nuevos actores y los consiguientes frutos, devastadores para la Cristiandad y la fe de los pueblos. Por eso, continuando la senda de su padre y siguiendo con las definiciones llanas y concretas se ha podido definir a Don Sixto como “el último gran Príncipe tradicionalista, pues los tiempos hodiernos han venido a desplazar ese papel que tenía la realeza, pero no así sus principios.
Don Javier, y su hijo el Príncipe Sixto Enrique, Príncipes de la Cristiandad

En el capítulo de los grandes servicios a la Cristiandad, entrelazándose en cierto modo con los deberes que para con Francia señalase SMC Carlos VII para la dinastía carlista en su Testamento político, Don Javier prestó una gran ayuda a la causa de la Argelia francesa (que en puridad es el Oranesado español) y a su servicio puso las estructuras, precarias, de la Comunión Tradicionalista en España. Más allá de los intereses geopolíticos  estaba el derecho de los españoles y franceses que habían colonizado enormes espacios inhóspitos a los que llevaron la civilización y el progreso tecnológico y ahora iban a ser expulsados –como a la postre ocurrió- de la tierra que levantaron sus abuelos en medio de una enorme violencia. Y existía un elemento capital más: quien alimentaba esa violencia era un islamismo radical con el apoyo del bloque soviético que patrocinaba una supuesta liberación mientras mantenía sojuzgado al Este de Europa. También desde sus partidos comunistas satélites en las democracias liberales realizaba una enorme tarea de contaminación propagandística, lanzando la típica acusación de fascistas contra los patriotas de la Argelia francesa, muchos de los cuales había combatido a los nazis con las armas en la mano mientras los comunistas firmaban con ellos el Pacto Ribbentrop-Mólotov.
Puerta de España en la Alcazaba de Orán (Argelia)

En una España con una raquítica libertad de expresión para las ideas tradicionalistas y donde apenas llegaba información solvente sobre los grandes ámbitos en que la Cristiandad se encontraba amenazada fueron los boletines carlistas, muchos clandestinos y otros autorizados, los que más noticias traían sobre el proceso del terrorismo mahometano en la Argelia francesa. Los comunistas dentro de España obviamente se posicionaron a favor de los mahometanos. Con la intención de dotar de una mayor visibilidad al conflicto no se dudó en realizar actos de gran simbolismo, como nombrar en un Montejurra Requeté de Honor al General Salan. Y en un ámbito más restringido muchos carlistas pusieron medios y en juego su libertad para apoyar a los patriotas franceses que combatían al yihadismo en la Argelia francesa por orden de Don Javier. Se estableció un primer contacto a través de carlistas que hablaban la lengua francesa (muchos la dominaban por el estudio de los clásicos contrarrevolucionarios franceses) con los células de combatientes que se encontraban en España. Desde el primer momento la sintonía fue absoluta. Los carlistas proporcionan amarres para las embarcaciones de pequeño calado que transportaban patriotas y material desde Argelia hasta Málaga o Alicante. En la frontera franconavarra también se realizan este tipo de acciones, el Requeté de Navarra proporcionó armas a los patriotas franceses y ayudó a cruzar clandestinamente la frontera a varios miembros de la OAS, el Requeté tenía bien controlados los pasos pirenaicos por su labor de vigilancia contra los maquis comunistas. Se llegó a imprimir desde un ciclostil clandestino de los carlistas de Pamplona propaganda de la OAS dirigida a la metrópoli. 

La red de colaboradores se amplía y en ella se implica el falangista disidente y represaliado por el franquismo Narciso Perales, que por aquel entonces funda el Frente Sindicalista Revolucionario. Sin embargo, pese al confusionismo de la doctrina falangista y el propio relato biográfico que sus seguidores --los llamados falangistas auténticos o hedillistas- hacen de él, su preocupación por los temas sociales y obreros no tenía nada que ver con el progresismo, siendo Narciso Perales un ferviente y devoto católico. Esto y su profesión de médico hizo que en el punto de la colaboración con los patriotas de la Argelia francesa se entendiese perfectamente con los carlistas, entre los cuales tenía varios colegas de profesión.
Cartel propagandístico de la OAS

Conforme se tensaba la situación los miembros de la OAS reclamaban a los carlistas gestiones de mayor altura, algunas de índole militar. El jefe delegado José María Valiente reconocía que esas misiones sobrepasaban en ese momento histórico a la Comunión de entonces. Paradójicamente aumentaba el nivel de comprensión por parte de los patriotas franceses del choque civilizacional que suponía lo que se jugaba en Argelia. De la mera reacción instintivamente defensiva ante el ataque contra la libertad y las posesiones de los franceses se pasaba a profundizar una postura políticamente contrarrevolucionaria. En 1962, la Editorial Acervo, radicada en la calle Padua de Barcelona, publicaba la obra “El Occidente en Peligro”, firmada por el doctor Lefevbre. La obra es un alegato anticomunista escrito desde las posiciones católicas tradicionalistas que el doctor homeópata había sostenido siempre. Reproducía además el “Manifiesto Corporativo” de René de la Tour Du Pin como anexo, un clásico de doctrina social y obrera tradicionalista y algunas notas sobre la “Guerra Revolucionaria”. En esta línea tradicionalista también se sitúan los escritos del Coronel Dufour que son reproducidos en los medios carlistas de la época. Un año después la misma editorial Acervo inició la publicación de una revista quincenal, titulada “Juanpérez”, de la que aparecieron unos 150 números durante cuatro años. El número 1, un redactor, entrevistaba al Coronel Château-Jobert, último jefe de la OAS-Metro. También esta editorial publicó la obra El proceso al general Salan”. 
 Coronel Pierre Château-Jobert, "Capitán Conan", último jefe de la OAS-Metro

El Coronel Pierre Château-Jobert, cuyo nombre de guerra era “Conan”, de trayectoria militar heroica, no se limitó nunca a la acción de fuerza y realizó una importante labor teorizadora que tuvo gran influencia en los ámbitos tradicionalistas hispánicos de ambos lados del Océano. Así sus obras “Manifiesto Político-Social”, “Confrontación Revolución-Contrarrevolución” y “Doctrina de acción contrarrevolucionaria” fueron editadas por la editorial rioplatense y distribuidas en España por “Cultura y Tradición”. Hasta su muerte mantuvo la amistad con destacados miembros de la Comunión Tradicionalista y con S.A.R. Don Sixto de Borbón.

"El carlismo, siguiendo el espíritu del más fiel tradicionalismo, se identifica con la causa de la contrarrevolución, al punto que un carlista que no es contrarrevolucionario no puede ser considerado como un verdadero carlista. Y, sin embargo, otros también se dicen los "verdaderos" carlistas porque están apegados a esa continuidad dinástica (...) además es posible que contrarrevolucionarios potenciales, una vez formados en la contrarrevolución, descubran en el carlismo fiel a la ideología de la tradición más pura de Europa, el espíritu que presenta a la España tradicional como la mejor garantía contrarrevolucionaria que poseemos los católicos" (Coronel Pierre Chateau-Jobert)
La cosmovisión de un combate global, teorizada

El General Salan pasó una temporada en España a principios de 1960, tras la brutal traición de De Gaulle. Sus movimientos estaban controlados por servicios de información españoles y franceses. Pues de hecho la política extrapeninsular de Franco iba a ir en la línea que iniciaría De Gaulle, pasando de la retórica imperialista de la Falange a la descolonización mundialista, el gobierno portugués de hecho tuvo que oír en las Naciones Unidas que no habría apoyo español a sus reivindicaciones.
El General Raoul Salan, fundador de la O.A.S, Requeté de Honor en Montejurra 1963

El General Salan se alojaba en el hoy desaparecido Hotel Princesa, al inicio de la madrileña calle de tal nombre, cercana a la Plaza de España y actualmente está la Plaza de los Cubos. Allí mantenía un contacto continuo con los carlistas, y estos realizaban labores de contrainformación (controlaban a los que controlaban al General Salan). La necesidad de discreción o la posibilidad de responder a un intento de atentado o detención contra Salan llevó a que se trazasen medidas de protección y planes para evacuarlo con rapidez. Uno de los carlistas puso a disposición del General Salan una habitación en el hoy también desaparecido Sanatorio San Carlos, situado entre las calles Vitruvio y Jorge Manrique, propiedad de unos familiares y simpatizantes para afrontar tal eventualidad. También se habían hecho las gestiones para que pudiese salir desde una avioneta en el aeródromo de Cuatro Vientos. En un momento dado el plan tuvo que ponerse en marcha. El General Salan abandonó el Hotel Princesa por una escalera que llevaba a un patio interior. De allí fue hasta el sanatorio y desde allí, en una ambulancia fue trasladado al aeródromo. Se burlaba de ese modo una tentativa muy avanzada para limitar sus movimientos. Juzgado in absentia y condenado a muerte sin poder defenderse Don Javier lo nombró como ya señalamos Requeté de Honor en 1963. Lo que tuvo un gran valor para restablecer precisamente el honor mancillado del militar fiel a su juramento.
Miles de pieds-noirs fueron acogidos en España, donde agradecidos rompieron sus pasaportes franceses. Foto del referéndum de 1966

De Gaulle aceleró la entrega de Argelia, que acogió a un buen número de carlistas exiliados tras la III Guerra Carlista, como recoge el libro "Los españoles en la Argelia francesa (1830-1914), abandonando a su suerte a los argelinos de origen francés y español y a los argelinos mahometanos que habían colaborado con Francia (“harkis”). El FLN inició una campaña de masacres contra la población europea de Argelia, arrasó con los vestigios de Cristiandad y con un patrimonio cultural y religioso de valor incalculable e inició las venganzas contra los “harkis” que no pudieron salir a tiempo el país antes de la independencia. España acogió a miles de aquellos pieds-noirs que habían sido totalmente abandonados por Francia, teniendo que abandonar Argelia y sus posesiones, fruto de muchos años de trabajo. El Carlismo, dentro de sus posibilidades, prestó un gran servicio a la Cristiandad.

viernes, 18 de diciembre de 2015

La Comunión Tradicionalista ante las elecciones del 20 de diciembre de 2015

La Comunión Tradicionalista ante las elecciones del 20 de diciembre de 2015

La triste farsa de las elecciones generales se repite en España este domingo 20 de diciembre. Los medios y los partidos políticos del régimen se esfuerzan por arrastrar a las urnas a cuantos votantes puedan: lo cual puede servir de indicación a los españoles responsables.

No hay una sola candidatura católica. Ni una sola defensora de la verdadera España. Ni una cuyos integrantes proporcionen siquiera el atisbo de una mejoría en las tristes circunstancias de nuestra Patria.

Tampoco existe el deber moral de ejercer el voto, por más que algunos así lo prediquen. Hay otras formas de hacer política, verdadera política, que no pasan por los espejismos electorales. En ellas estamos empeñados los tradicionalistas. Sin que excluyamos volver a presentar candidaturas en el futuro: pero sólo como un instrumento más en la reconstrucción de España y de sus regiones, una reconstrucción que conducirá necesariamente a la desaparición de los partidos políticos, de los candidatos irresponsables y del sufragio universal inorgánico.

¿Cuál será el resultado de estas próximas elecciones? Las variables han aumentado por la presencia de (supuestamente) nuevos partidos y candidatos respaldados por gran ruido mediático. Entre los que hay revolucionarios de salón, o de aula, que buscan su oportunidad, y oportunistas varios que buscan incorporarse a la casta del régimen oligárquico vigente. Cabe incluso en lo posible que ese resultado sea indeciso e inestable, y que pronto vuelvan a ser convocados los españoles a las urnas.

En ese momento, quizá (sólo quizá) aparezcan candidaturas tradicionalistas. La mejor preparación para ello será una gran abstención en estas elecciones generales. Rechacemos la farsa.

En varias localidades españolas se celebran también este domingo elecciones a juntas vecinales. A éstas, en cambio, animamos a la participación, para evitar la desaparición de instituciones tradicionales verdaderamente representativas.

Madrid, diciembre de 2015
--
Secretaría Política de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón
Comunión Tradicionalista
Apartado de Correos 50.571
E-28080 Madrid

http://www.carlismo.es/

domingo, 14 de septiembre de 2014

Congreso: Maestros del Tradicionalismo hispánico

Organizado por el Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, frente cultural de la Comunión Tradicionalista, se ha celebrado el congreso internacional MAESTROS DEL TRADICIONALISMO HISPÁNICO DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX, el sábado 13 de septiembre de 2014, en el Hotel NH Zurbano, de Madrid.
El Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, que preside el Dr. Miguel Ayuso Torres y cuyo patronazgo ostenta S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, fue el convocante de este Congreso.
Próximamente se publicaran las actas de este importante Congreso tradicionalista
Programa completo del temario de este Congreso:PULSA AQUÍ

lunes, 1 de septiembre de 2014

Bosquejo a Doña Magdalena: Orden natural versus orden artificial

Hoy primero de septiembre, acabando el verano y volviendo muchos a la rutina del mundo, recordamos a la última Reina de España Doña Magdalena de Borbón Busset. Apellido que suena a esperanza y llena incluso de melancolía los corazones de muchos de nosotros. Apellido que ha sido discutido y vilipendiado por numerosos "españoles de buena voluntad" con un wishful thinking que incluso hoy nos irrumpe en numerosos círculos y grupos donde el pensamiento en España y su visión como el muerto a quien no se reconoce se ha vuelto voluntarista y heterodoxo por ajenos a la Causa que hacen de ésta una suerte de amalgama de ideas que fueran cultivadas por aquellos menos relacionados con ella y a quienes parece ser les estuviera que estar agradecida.

Como bosquejo a la antesala de la situación en que reinaría Doña Magdalena desde el exilio sirva citar aquí al eximio profesor Gambra Ciudad: "La España de 1936 llevaba ya más de un siglo sometida a la acción de un régimen liberal, conformado según los esquemas de la Revolución francesa. Las bases sociológicas (familiares, locales) para la conservación de un patriotismo arraigado, habían sido profundamente minadas, y las corrientes ideológicas dominantes se habían ya ensañado con el sentimiento patrio español en la misma medida que éste poseía unas raíces religiosas, católicas. Un eco profundo de la llamada "leyenda negra" se había extendido ampliamente en la mentalidad universitaria española. No es así extraño que una resurrección del patriotismo fuera entre nosotros proclive, por el mismo suelo teorético en que habría de producirse, al nacionalismo, es decir, a su visión abstracta, teórica o voluntarista.

"Recordemos - continúa el maestro - las ideas sobre España de Ortega y Gasset: España es como la inmensa polvareda que ha dejado un gran ejército a su paso por la historia... "España - pensamiento orteguiano - es un dolor enorme, difuso. España no existe como nación. Gravitan sobre nosotros tres siglos de errores y de dolores" España invertebrada, exánime... Patriotismo no de pasado, sino de futuro, de destino. Imaginemos un pueblo dividido en rivalidades y banderías. Lograd en él un buen número de vecinos que se interese por nuevos métodos de cultivo que lleguen a ver en ello una grande y fecunda tarea; las divergencias desaparecerán o se purificarán, se reducirán las luchas y aquella colectividad se salvará en "la verdad de las cosas" y del quehacer comunitario. "Si sentimos que España es un pozo de errores y dolores, nos aparecerá como algo que debe ser de otra manera."

"Estas ideas van a influir en el fundador del falangismo, José Antonio Primo de Rivera: "Amamos a España - cita del fundador falangista - porque no nos gusta." España como una "unidad de destino en lo universal". Si acaso, una afirmación de poderío, voluntarista: "Voluntad de Imperio". Para definir ese Imperio refluye una metafísica de carácter religioso-panteístico: "Por el Imperio hacia Dios". Sabido es que el himno de la Falange revela una inspiración poético-pagana, y se termina con una invocación voluntarista a España en los gritos "de ritual" - Una, Grande, Libre - que se incorporaron como lema al escudo de los Reyes Católicos, erigido en nacional en 1937, durante la guerra.

"Este nacionalismo, que concibe a España como protorrealidad metafísica, y no como fruto de una historia en común, vivida a partir del amor a la casa y la tierra paterna, explica el desinterés del Régimen por realidades políticas tan esenciales al pensamiento tradicional como el regionalismo o foralismo. Lo cual, como diré, revierte en una contradicción interna con la legislación fundamental del mismo y con la representación orgánica."

Sería ese, pues, el panorama político que camparía a sus anchas en España durante unos años totalitarios hasta, en la praxis, 1944. Habrá entonces un giro hacia una quizá suerte de democracia cristiana (con lo desastroso que ésta implica) y, a la postre, conservadurismo que se prolongaría hasta después de la muerte del General.
En esta situación los carlistas se mantenían fieles a la Monarquía que, tras Don Alfonso Carlos, encarnaría el Rey Don Javier y la Reina Doña Magdalena. No sin sufrimientos y desasosiegos puesto que en palabras Don Manuel Polo y Peyrolón el carlismo no es algo de buen sabor y victorias fáciles, sino que viene a dejar en numerosas ocasiones el desaliento en algunos de sus leales ante un mundo que los intenta seducir. Un mundo que ya entonces se extranjerizaba y europeizaba fiel al deseo orteguiano.

Para quienes se apoyaban y apoyan en el orteguismo no cabe una continuidad sino una ruptura con el pasado, con un pasado que es la oscuridad de la religión y la Cristiandad mayor venida a Christianitas minor con la evolución al protestantismo de los países europeos; quedando como resquicio de esa Christianitas maior España. Pero aún con la Christianitas minor, para el pensamiento moderno cabe una única salida hacia el futuro y es la ruptura voluntarista con la tradición española, es decir, católica.

Campando a sus anchas el pensamiento moderno y potenciado desde las altas esferas, que no serían otras que la plutocracia internacional y de cuño protestante-calvinista, quedaba ese rescoldo de Christianitas que sería el carlismo en la persona del Rey Don Javier y la Reina Doña Magdalena.

Va a fomentar que lo llamemos resistencia el internacionalismo que dará un giro en la política española europeinzante y democratizante que rompe con las libertades patrias. Todo ello en aras de "una empresa común". Empresa que cuyos dirigentes se mantendrán a la sombra gobernando desde fuera pues no interesa que la multitud conozca quiénes son realmente. Todo esto es lo que se revestirá y llamará tecnocracia, como gobierno de los técnicos, gobierno de muchos.

Sobre esta tecnocracia escribiría el Prof. Ayuso Torres que "la constante escalada izquierdista en el exterior - refluyente en España - y el desamparo internacional, condujeron del España es (políticamente) diferente hasta el España es (políticamente) análoga al resto de la Europa occidental. El convencimiento de que no era posible una aventura española desligada del contexto europeo propició esa solución técnica." "La Ley Orgánica del Estado de 1966, cerrará, junto con la parte organizatoria de los poderes, el complejo normativo fundamental. Además, durante este tiempo, se aprobarán otras tres leyes de neto significado asimilacionista: la Ley de Prensa e Imprenta (1966); la Ley de Libertad Religiosa (1967), consecuencia del Concilio Vaticano II; y la Ley General de Educación (1970), una ley inequívocamente made in UNESCO."

Así se iba construyendo avant la lettre un régimen de corte europeo y liberal que era en sí una consecuencia inevitable del romper con la tradición política española cultivada y acrecentada durante siglos para la ulterior traición del accipiens político que la recibiría salvando el caso de los Reyes legítimos. Claro que éstos gobernando desde el exilio, lo cual es sumamente difícil y muestra la heroicidad de un poder natural y jerarquizado que intenta mantenerse allí donde ha sido implantado a golpe de martillo el desorden y la des-jerarquización natural. Una autoridad natural que intenta mantenerse allí donde gobierna a sus anchas la autoridad artificial e impuesta, la autoridad acaparadora del Estado moderno y lo que se ha dado en llamar derecho nuevo. Ese espíritu de retorno a la agricultura tan vivo en Don Jaime que plasmara el Conde de Melgar y que heredado por Don Javier se verá frente a la plutocracia capitalista e industrial reinante en España consecuencia de la cual vemos hoy las extranjerizaciones de las costumbres y la desvinculación familiar y religiosa al querer cerrar como una postilla ese régimen plutocrático y extranjero - ilógico y artificial - sobre el pensamiento y las costumbres del pueblo español que, sin la esperanza que le hubiera dado su espíritu tradicional y religioso, imita a las falsas costumbres impustas por una Europa - americanizada - que se ha convertido en el monstruo totalitario revuelto contra el orden y la autoridad naturales.

Orden y autoridad naturales que encarnó la última reina de España, Doña Magdalena de Borbón-Busset. Sirva, pues, como bosquejo a la Reina y a la esperanza que ella fue y encarnó, puesto que no nos quedaremos en la consideración de su persona sino en los valores eternos que representa, contrapuestos a estos Estados hodiernos diametralmente opuestos y artificiales que, a la postre, no es más que el totalitarismo enmascarado - aunque cada vez esa máscara vaya desmoronándose más -.

Jesús de Castro

jueves, 17 de julio de 2014

Doble Abdicación: Una reflexión sobre el final del sistema de la "república coronada"


En grandes almacenes y superficies de España, y próximamente en librerías, se ha puesto a la venta en su edición impresa (también hay disponible una electrónica) el nuevo libro del profesor Javier Barraycoa sobre la reciente "abdicación" del usurpador Juan Alfonso (alias Juan Carlos): Doble abdicación. Juan Carlos I, ¿el hacedor de laIII República? (Editorial Stella Maris S.L., Barcelona 2014)

Éste es un libro que abarca desde la reflexión histórica a la prospectiva política. El autor acomete la difícil tarea de desprenderse de las "narratividades" clásicas en torno a la monarquía española, y adentrarse en su sentido, lógico desarrollo y posible final. Para ello el lector encontrará un repaso de la vida del llamado Juan Carlos de Borbón, sin concesiones a la edulcoración o a la corrección política. Juan Carlos (desde el bautismo y hasta la década de 1950, Juan Alfonso) vino de donde vino, y su "legitimidad" procedía del franquismo, no de su supuesta pertenencia a la dinastía borbónica. El carácter de Juan Carlos, su educación y difícil relación con su padre, le llevaron a configurar una extraña personalidad entre superviviente nato y conspirador de su entorno. Su imagen campechana no se corresponde con su genio real ni con su forma de ser.

En la vida y posteriormente en el "reinado" de Juan Carlos se sucedieron hechos cruciales que hasta ahora, la mayoría de periodistas e historiadores no han querido abordar: la muerte de su hermano, su participación en el golpe de Estado del 23-F o en la defenestración de Suárez. Juan Carlos ha sido siempre una extraña mezcla de gafe y afortunado. El 23-F, que podía haber significado su tumba política, paradójicamente le otorgó una nueva "legitimidad": la de la opinión pública. Pero ésta es incierta y moldeable. Sólo un pacto de silencio y la connivencia de la izquierda (especialmente del PSOE de González) permitieron que el "reinado" de Juan Carlos fuera relativamente tranquilo. Así se pudo dedicar a sus dos grandes aficiones: el divertimento y el ganar dinero a través de testaferros que fue dejando caer por el camino.

Juan Carlos ha abdicado, pero se trata de una doble abdicación: la suya personal, y la de la propia institución. Si bien, aunque su legitimidad procediese del franquismo, Juan Carlos siempre intentó fingir una dignidad de "la Corona", sus descendientes pueden arruinar el proyecto de continuidad dinástica. Unos matrimonios morganáticos o desiguales, desaconsejados y desequilibrantes; la propia debilidad física del Jefe de Estado dimisionario; el equilibrio internacional que imponen los altos poderes globalizantes, y la ruptura definitiva del bipartidismo, ponen al régimen imperante en España en una situación muy delicada. ¿Ha sido Juan Carlos obligado a renunciar? ¿Ha puesto, sin querer, las bases para que tras el "reinado" de su hijo Felipe Juan advenga oficialmente la III República?

Dice la nota de prensa de la editorial: "En este libro encontrará respuesta a muchas de estas preguntas y quizá también le surgirán nuevas cuestiones pendientes de resolver. El caso es que tras su lectura, podrá entender mejor una parte fundamental de la reciente historia de España y podrá prever los posibles escenarios hacia los que nos encaminamos. También, con sorpresa, descubrirá que el pueblo no es tan 'soberano' como nos hacen creer y que su destino depende de poderes demasiado alejados y fuertes como para controlarlos sin una clase política fuerte y decidida".

Barraycoa, Javier, Doble abdicación. Juan Carlos I, ¿el hacedor de la III República? Stella Maris S.L., Barcelona 2014. ISBN13 9788416128143. ISBN10 8416128146. P.V.P. tapa blanda: 14,50 euros.

martes, 10 de junio de 2014

Ante la renuncia del Jefe del Estado

S.A.R Don Sixto Enrique de Borbón 

París, 4 junio 2014, San Francisco Caracciolo, confesor; en la infraoctava de la Ascensión. El Duque de Aranjuez al semanario Minute: "Ni me emociona ni me preocupa la abdicación de un usurpador".

Semanario MINUTE, nº 2670, miércoles 4 junio 2014: "Juan Carlos: ¿monarca o renegado?"

Hemos acudido inmediatamente a su primo, heredero de las tradiciones carlistas y legitimistas españolas, S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón. La respuesta fue breve y mordaz: "Ni me emociona ni me preocupa la abdicación de un usurpador que después de prestar juramento ha renegado de su palabra dada sobre el Evangelio".

Comunicado de la Secretaría Política

Este lunes 2 de junio de 2014 se ha anunciado la «abdicación» del Jefe de Estado constitucional de España, Juan Alfonso, sucesor de Francisco Franco «a título de rey» con el sobrenombre de Juan Carlos. Él mismo lo ha confirmado en mensaje leído ante las cámaras de televisión.

Tiempo habrá para el sosegado juicio histórico. Hoy toca a la Comunión Tradicionalista, salvaguarda de las leyes tradicionales de las Españas, recordar que Juan Carlos no puede abdicar porque legítimamente nunca ha reinado. Ni heredó ningún derecho de sucesión de nuestra Monarquía, ni lo transmite a su hijo Felipe. Ha ostentado una jefatura, o presidencia, de facto, gracias a una sucesión de contrafueros y golpes de estado.

Ha sido la perfecta encarnación del régimen de corrupción y disolución que ha presidido una de las etapas más negras hasta ahora de la historia de España. Ha sido el hombre de los intereses extranjeros, que le han sostenido. Ha sido un destacado enemigo de la Religión y de la Patria.

El actual depositario de la legitimidad dinástica es el Infante Don Sixto Enrique de Borbón y Borbón Busset, Duque de Aranjuez. Al margen de él no hay monarquía, sino república coronada y colonia sometida al extranjero.

Secretaría Política de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón

viernes, 23 de noviembre de 2012

El Carlismo ante las próximas elecciones catalanas y el proceso de desintegración nacional


Barcelona / Madrid, 22 noviembre 2012, festividad de Santa Cecilia, virgen y mártir. La Secretaría Política de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón ha hecho público el siguiente comunicado de la Jefatura Delegada de la Comunión Tradicionalista:


Los principios del régimen liberal y democrático, al asentar la legitimidad del gobierno sobre el barro movedizo de las pasiones y tendencias individuales, implican la destrucción de la armonía que permite la convivencia de los hombres en sociedad. Una vez despreciada la religión verdadera como fundamento de la vida en común; una vez que en su lugar se ha colocado la llamada voluntad popular, con aplauso incluso de mucho eclesiástico, los vaivenes de la tornadiza ambición política conducen bien al estatismo avasallador que destruye las peculiaridades y costumbres regionales, bien a todo tipo de sedición e incluso a la secesión.

El texto constitucional, que pretende sustituir la estructura natural de nuestra sociedad y en el cual muchos ponen ingenuas esperanzas para la estabilidad de la patria, fue hecho a base de recortes y concesiones incoherentes, cuya eficacia real quedaba a expensas de las interpretaciones que los partidos gobernantes quisieran darle. Más concretamente, lo que dice sobre las comunidades autónomas y los municipios dentro de la nación tiene tal ambigüedad que sólo se explica por el designio de dar carta blanca a los políticos en su aplicación. De hecho, los partidos mayoritarios lo han usado como moneda de cambio para negociar el apoyo de los grupos regionales, concediéndoles, poco a poco, tan exorbitantes transferencias de poder que han hecho de las comunidades autónomas verdaderos estados dentro del estado. De ello ha resultado una organización social intrínsecamente imposible, porque sabido es que, para formar una unidad orgánica, las partes no pueden ser de la misma naturaleza que el todo.

El carlismo siempre ha propugnado la estructura foral, o, si se quiere, federativa, de nuestra patria, en la cual las diversas regiones y sociedades intermedias se unifican bajo la institución monárquica y bajo el principio fundamental de la unidad católica. Por eso, porque ninguna de esas cosas es mantenida por la democracia liberal, se ha opuesto constantemente a ella con todos sus medios. Cuando ha podido, se ha enfrentado a ella por las armas y, cuando no, lo ha hecho, aunque con cierta repugnancia, formando partidos desde los cuales ha tratado de de defender unos u otros de sus principios, dependiendo de las contingencias siempre cambiantes de los regímenes democráticos.

En tres guerras defendieron los carlistas la libertad de las regiones frente al centralismo liberal; en 1907 Vázquez de Mella decía "yo brindo por las libertades regionales, una de las bases y de los fundamentos esenciales de nuestro programa (de la Comunión Tradicionalista); y brindo, como su coronamiento natural, por la unidad española y por la unidad del Estado, que sobre esa unidad ha de fundar la suya. Y brindo por esas dos unidades apoyadas en los principios históricos y tradicionales". Y, aunque en la guerra del 36 hubieron de oponerse a los nacionalistas vascos y catalanes, que absurdamente optaron por la República, eso no les impidió defender la foralidad de esas regiones y municipios frente al verticalismo del régimen posterior.

Tras la muerte de Franco, el verdadero carlismo se opuso a la implantación del régimen constitucional, entre otras cosas porque veía que, más pronto o más tarde, volvería a propiciar la tensión artificial entre las regiones y la unidad de la patria. Pero como la situación religiosa nacida del Concilio Vaticano II, junto a la defección de Carlos Hugo, mermó mucho sus fuerzas, hubo de mantenerse fuera del juego de partidos y, por regla general, tuvo que propiciar la abstención como manifestación de su repulsa al régimen. Lo cual no es óbice para que hoy, como en otras ocasiones, matice transitoriamente su política de oposición radical al sistema, para defender un bien común, aunque parcial, en virtud de las gravísimas circunstancias actuales.

Por ello, ante la pujante amenaza del separatismo, la Comunión Tradicionalista se conforma con recordar, junto a Santo Tomás, que apoyar la secesión y la sedición es siempre pecado mortal, porque se oponen a la unidad y la paz del Reino (S. T. 2.2. a. 42), y con concluir que no es lícito en modo alguno secundar la separación de Cataluña. Al mismo tiempo, a título de mera opinión orientativa y sin que medie compromiso alguno por su parte, la Comunión Tradicionalista destaca que, entre los partidos no nacionalistas, Plataforma por Cataluña mantiene una postura potencialmente próxima a la suya. Primero, porque parece declararse confesionalmente católica; segundo, porque se ha enfrentado a la solapada invasión musulmana, que constituye una de las mayores amenazas para el futuro de esa región y, tercero, porque, aun haciéndolo con mucha oscuridad, parece sostener las libertades catalanas, sin abjurar de la unidad de España.

Bien sabe la Comunión que cualquier participación en la democracia actual sólo puede posponer los conflictos inherentes a la naturaleza destructiva del sistema. Pero siempre es preferible retrasar cuanto se pueda una contienda, tan probable como carente de sentido, a la espera de que la Divina Providencia propicie circunstancias más favorables para el restablecimiento del régimen cristiano y legítimo.

miércoles, 8 de febrero de 2012

La "sociedad de masas" del liberalismo y su falsa representación política

El esquema inicial de que partimos -sociedad política reducida a simple conjunto de individuos (assemblage, en el lenguaje de Sieyes) - es el presupuesto de la sociedad de masas y del Estado totalitario. Cuanto mayor sea esa "pulverización" o "masificación", y cuanto más va creciendo el proceso centralizador, tanto menos es posible hablar de representación.

En tal esquema, los intereses reales no pueden ser representados, pues éstos se encuentran en la familia, en la que cada uno vive, en la profesión que ejerce, en la comunidad local donde mora, y todas estas expresiones de la vida social desaparecen, en el plano representativo, restando sólo los individuos que, en su conjunto, constituyen el Pueblo soberano. Pero ese Pueblo es el "pueblo de administrados" de que nos hablaba Royer Collard, y los individuos son absorbidos cada vez más en el engranaje estatal. Con ocasión de manifestar su voluntad y escoger a sus representantes, son dirigidos por la máquina de la propaganda, y así la representación, en lugar de ser la comunicación de la sociedad con el poder, se torna la manipulación de la sociedad por el poder, esto es, por el Estado o por los detentadores de los medios de fabricar la opinión pública.

¿Quienes son éstos?

Responde por nosotros Marcel de Corte: "En las democracias denominadas liberales el poder es efectivamente ejercido por una pluralidad de grupos de presión ; en las democracias totalitarias o camino del totalitarismo, el poder es retenido por los miembros del Partido, por un gobierno colegial que reconoce las leyes bien simples de funcionamiento de este tipo artificial y sin misterio de "sociedad", o incluso por un gang de tecnócratas comandado por un jefe cuya autoridad no encuentra otra traba que el peso y la complejidad de la maquinaria estatal que le cabe poner en movimiento".

De ahí la decandencia de las instituciones representativas. Éstas sobreviven muchas veces de un modo puramente decorativo. En la sociedad de masas no hay gobierno representativo, ni representación de la sociedad ante el gobierno. Representación auténtica sólo es posible donde el pueblo organizado resista al rodillo compresor de la masificación.

Podemos, pues, concluir que:

1) La centralización operada en el Estado de partidos preparó el totalitarismo de Estado monopartidista.

2) La democracia representativa de base individualista no es adecuada para lograr la verdadera descentralización social.

3) La descentralización social puede ser mejor asegurada mediante la presencia activa de los cuerpos sociales junto al poder político, resguardando y haciendo valer sus intereses e inmunidades.

Finalmente, una palabra sobre el Estado corporativo en la modalidad fascista. Éste niega la descentralización social, y por consiguiente en él no puede existir representación de los grupos o cuerpos sociales autónomos, pues las corporaciones pasan a ser órganos del Estado. En tal caso, la organización corporativa viene de arriba hacia a abajo, impuesta y dirigida por el Estado, cuando la genuina representación se realiza desde la sociedad hacia el poder. No se confundan, por tanto, una sociedad donde existen cuerpos intermedios debidamente valorados y el corporativismo estatal, grosera corrupción, que aniquila las libertades de los grupos. En este caso, el Estado corporativo surge para organizar una sociedad de masas, en la que se da una pseudo-representación política mediante el partido único.

José Pedro Galvao de Sousa. La representación política.

sábado, 19 de noviembre de 2011

¿Democracia o tecnocracia al servicio de los mercados financieros?

Las trasformaciones de la democracia debe, pues, examinarse necesariamente es ese cuadro. Si en la fase denominada "liberal" el protagonismo lo tuvieron los gentlement, las grandes personalidades políticas, en un horizonte marcado por el sufragio censitario y la creación de una clase burguesa al servicio de la revolución liberal, la sucesiva fase democrática -con la introducción del sufragio universal- vino caracterizada por la emergencia de los partidos políticos, nuevas feudalidades que indujeron una nueva y creciente oligarquización en la fase más cercana de nuestros días, caracterizada propiamente como "partitocrática". A la larga se abriría la posterior crisis de los partidos, de las instituciones representativas (los parlamentos) y, en definitiva, de la propia democracia, sustituida por la tecnocracia. Si este proceso tuvo importantes reflejos en el nivel estatal, ha sido el ámbito "europeo" (recte, de la Unión Europea) donde ha adquirido carta de naturaleza a cuenta del famoso "défecit democrático", que si desde algún punto de vista puede convertirse en sinónimo de las exigencias del "buen gobierno", desde otro no deja de ahondar una opacidad creciente que desnuda progresivamente el vínculo entre poder y sociedad en que consiste la representación política.

Miguel Ayuso Torres. El Estado en su laberinto. Las transformaciones de la política contemporánea.

¿Qué es una política popular? Aquella en que se gobierna CON el pueblo

La tecnocracia y el hombre masa, camino al totalitarismo moderno


lunes, 5 de septiembre de 2011

El régimen político-social de la libertad y de la justicia: El régimen de Cristiandad

Por Mendo Crisóstomo

Nunca el ser humano gozó de tanta libertad y bienestar efectivos como durante el Régimen de Cristiandad; incluso el importante teórico anarquista Kropotkin (1), que nada tenía de católico, no tuvo más remedio que afirmar tajantemente que cuanto más investigaba, más claro le quedaba que el trabajador y el artesano jamás habían tenido iguales niveles de dicha y bienestar que los que tuvieron en la Civitas Christiana.

¿Dónde tiene su origen tal régimen de Cristiandad? En la aplicación práctica de unos principios basados en la observación natural de la realidad por parte de teóricos como Isócrates o Aristóteles y perfeccionados por la doctrina cristiana gracias la labor de sistematización operada por los Padres de la Iglesia, que, continuando la labor de los Apóstoles, buscan construir lo que llama San Agustín Civitas Dei (“la Ciudad de Dios”).

Éstos liman algunos defectos propios de teorizaciones y aplicaciones prácticas de los paganos y asumen y perfeccionan, en cambio, los elementos enderezados a construir una sociedad desde su base, con una brillante organización de los cuerpos intermedios de la sociedad.

Posteriormente, Santo Tomás de Aquino hizo un pequeño resumen teórico en su obra De Regimine Principum.

Pero, ¡atención! esta obra no teoriza sobre ninguna utopía, como hacen los ideólogos, que hablan de “cambiar el mundo” e inventan mundos ficticios en sus obras políticas y, sin embargo, a la postre, siempre y en todo lugar se han demostrado fracasados y traicioneros en la práctica, por no basarse en la realidad sino en especulaciones mentales ficticias.

Santo Tomás de Aquino, en cambio, al escribir esa obra, no hacía más que constatar una realidad, como fruto de la observación; aunque es cierto que esa realidad se llevará a cabo de manera aún más perfecta posteriormente: en Las Españas.

En el Régimen de Cristiandad, la sociedad se ordena, pues, a la manera natural; es decir, respetando el principio de subsidiariedad, estructurando el cuerpo social en entidades sociales que gozan de autarquía y autonomía propias, reguladas por los fueros, que refuerzan las verdaderas libertades de los individuos, con independencia de la autoridad política central.

Los diferentes cuerpos sociales se rigen a sí mismos por representantes elegidos libre y directamente por los miembros de cada uno de los gremios e instituciones sociales, y no con representación puramente subjetiva y mandato artificial representativo, como sucede en el liberalismo, sino con representación objetiva y mandato imperativo:

En la Civitas Christiana, que no es ninguna utopía ideológica sino un régimen que verdaderamente existió y fue eficaz, el poder central está limitado por la autoridad de la Tradición, mediante un triple sistema:

1) Ético (por la ley natural).

2) Jurídico-foral (por principio de subsidiariedad, imposiciones de los cuerpos sociales).

3) Jurídico constitucional (que son las limitaciones legales que el pueblo –y no una comisión de políticos– haya querido imponer e imponga al poder central en el ejercicio de la soberanía política).

Éste es el único sistema que ha funcionado.

Un modelo de este tipo es imposible que derive al totalitarismo o al absolutismo, puesto que el poder supremo o soberanía política está limitado y controlado por un sistema de triple control, más potente y decisivo que el de la supuesta división de poderes.

A lo largo de los siglos, desde el Bajo Imperio Romano hasta la Baja Edad Media, esta realidad, que habían reconocido incluso teóricos ya revolucionarios como Kropotkin ―o el propio judío llamado Karl Marx (2)―, se va perfeccionando en todo el continente europeo:

Se respeta el principio de subsidiariedad, el poder económico se halla absolutamente al servicio del poder social y político y, por último, la potestad se encuentra dividida en soberanía social y soberanía política.

Están limitadas una por la otra y ambas, a su vez, limitadas por la autoridad de la Ley Natural, la autoridad de las tradiciones consuetudinarias y la de la Tradición Católica.

Tal ordenamiento político-social tuvo su escenario más logrado en Las Españas, que consiguientemente nunca se llamaron a sí mismas “Imperio Español” como erróneamente quieren hacer ver las leyendas románticas y las deformaciones históricas del Sistema; ese conjunto de Las Españas fue destruido por invenciones teóricas y tiránicas como el nacionalismo español o los nacionalismos periféricos (fundamentalmente los antihistóricos vasco y catalán), fanáticos defensores del Estado.

Y, actualmente, el Antiguo Régimen de Las Españas continúa siendo calumniado con numerosas mentiras y leyendas negras, como si hubiese sido un sistema cuasi-totalitario donde el pueblo vivía esclavizado por el rey, la nobleza y la Iglesia.

En efecto, al llegar el Cristianismo, las libertades civiles comienzan a la sazón a cobrar vida y vigor a través de una participación real, basada en organismos naturales que se articulan en una sociedad conforme a normas consuetudinarias que surgen progresivamente y tomando como punto de partida siempre lo anterior, y siempre sin reñir con los preceptos evangélicos de Jesucristo y de la ley natural.

No había un “Estado” en el sentido moderno del término (3).

No existía el Estado, esa gran bestia que engatusa a los tontos, a los incautos y a los frívolos con su palabrería, con su “pan y circo” y que, en la práctica, tiraniza a la sociedad negándole su libertad natural para acapararla en manos de una oligarquía plutocrática.

Notas:

(1) KROPOTKIN, P., El apoyo mutuo. Un factor de la evolución, Madrid, 1978.

(2) Pseudónimo de Ysidor Mardochai Levy.

(3) Y por tanto, por ejemplo, no se pagaban impuestos.

Tomado de IOTA UNUM Blog antimodernista y antisistema