Editoriales

miércoles, 21 de octubre de 2009

HILAIRE BELLOC: Atacado por los liberales "católicos"

En 2008 la editorial Rialp, ligada a una conocida obra de la Iglesia, publicaba un libro bajo el título de "Cristianos en la encrucijada. Los intelectuales cristianos en el período de entreguerras". Libro de Mariano Fazio, que según parece es Rector magnífico de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz. El libro pretende ser una síntesis de la obra y pensamiento de la intelectualidad católica del período de entreguerras; concretamente estudia a: Berdiaeff, E. Gilson, Mounier, Maritain, Chesterton ,Dawson, T.S Eliot y H. Belloc... y es con este último, con el gran historiador y pensador inglés cuando nos tropezamos con esta sorprendente conclusión valorativa:

"Belloc es un pensador católico, pero al mismo tiempo tiene algunas ideas que osaría denominar clericales. En estas páginas, entiendo por clericalismo la no distinción entre el orden natural y el orden sobrenatural, el no respeto por la legítima autonomía de las realidades temporales. Las críticas al anticlericalismo, en cuanto corriente de la Main Opposition en Survivals and New Arrivals suscitan perplejidad; ¿Deben ser católicas las leyes en una sociedad o simplemente deben respetar el derecho natural? ¿Cuáles son los derechos políticos de los no católicos en una sociedad dirigida solamente por leyes católicas? Aunque es condivisible la afirmación de Belloc de que la neutralidad del Estado no sea neutral, la alternativa no reside entre un Estado agnóstico y uno confesionalmente católico, sino entre un Estado que respete y promueva la dignidad de la persona humana - todos somos imágenes de Dios no sólo por la gracia, sino por la naturaleza- y otro que quebrante esta dignidad. Cuando Belloc analiza la estructura de la sociedad del Antiguo Régimen, basado en la unión entre el trono y el altar, se evidencia una actitud nostálgica que hace de este autor un tradicionalista cultural...si Belloc hubiera podido leer la Gaudium et Spes y la Dignitatis Humanae probablemente habría recibido más luces para ofrecer una solución convincente al problema del Estado neutral agnóstico. Las propuestas de Gilson y de Maritain, ya estudiadas, abren camino a esos documentos conciliares y se alejan de las posiciones clericales de Belloc. (páginas 240-241)

No nos engañemos, Mariano Fazio no critica tanto el pensamiento de Hilaire Belloc como a toda la Iglesia Católica anterior al Concilio Vaticano II de la cual Hilaire Belloc era un hijo fiel y leal. Es acusado por estos “nuevos católicos seculares” por defender la doctrina que le enseñó la Iglesia. Quizás lo explique la postura contraria a la usura y a las plutocracias que siempre mantuvo Belloc. Este "nuevo catolicismo secular" tiene muy buenas relaciones con la banca y con las oligarquías económico-políticas del liberalismo católico.

El ataque al pensamiento del escritor inglés es un ataque a la doctrina tradicional católica. Mario Fazio se sitúa de pleno en la llamada “teología de la secularidad” surgida en y tras el Concilio Vaticano II; teología que se caracteriza por su obsesión en calificar de “clerical” a la Iglesia pre-conciliar, a la Cristiandad y a cualquier posición tradicional. Teología profesada y difundida por numerosos de los llamados “nuevos movimientos eclesiales”. Esta teología se caracteriza por incurrir de lleno en lo que el Santo Padre Benedicto XVI ha llamado “la hermenéutica de la ruptura”; es decir creer que el Concilio Vaticano II ha producido una ruptura con la doctrina tradicional de la Iglesia. Estos grupos hayan esta ruptura especialmente en la doctrina social y política; sus críticas a la cristiandad histórica y al magisterio social y político pontificio del siglo XIX, especialmente, acusados de “épocas y doctrinas clericales”; los sitúan en esta postura errónea de creer que es el Vaticano II quien deber juzgar e interpretar a la Tradición y no a la inversa como debe producirse en todo caso.

Porque de existir tal ruptura, por una coherencia vital, el católico debería rechazar el Vaticano II por contrario a la Tradición. Porque el dogma y la doctrina de la Iglesia sólo pueden "progresar" en un mismo sentido, sin contradicción ni variación sustancial.

Sólo recordaremos al señor Fazio que Santo Tomás enseña que el don divino que es la Gracia, es ofrecido para comunicarse a la naturaleza, incluso caída, por lo mismo la naturaleza sólo en la Gracia puede obtener con la elevación misma al orden sobrenatural , también la restauración y sanación de sus propias heridas en el orden natural y alcanzar sus propias perfecciones naturales. Todas las realidades humanas pueden y deben ser ordenadas, por ello, al fin último sobrenatural. La teología católica ha insistido siempre, frente a todas las herejías, que lo redimido es la “naturaleza humana” que es sanada y elevada. Todas las dimensiones que pertenecen a lo humano como tal son llamadas a ser salvadas y también a ser puestas al servicio de la salvación misma.

Las corrientes antropocéntricas de la filosofía moderna, con sus redenciones inmanentistas desintegran todo lo natural y su orden, ese orden que la Gracia pre-exige y que esta destinada a elevar. De aquí la necesidad y la legitimidad de toda acción que por los medios humanos defienda a la sociedad contra tales agresiones. Y de aquí, que la Iglesia haya hablado siempre de distinción entre los ordenes natural y sobrenatural pero nunca de separación.

Este era el sentido del lema del papa San Pío X: “Instaurar todo en Cristo”. Y esto es precisamente lo que niega esa teología de la secularidad tan en boga hoy en día en los católicos conservadores, que mediante un prejuicio de corte gnóstico que induce a considerar el orden natural como malo, como no asumible por la Gracia, llegan a considerar contra todo el magisterio y tradición de la Iglesia la secularización de la sociedad como un bien o en no vibrar ante la auténtica esperanza cristiana del Reinado Social de Cristo.

Hilaire Belloc: Defensor de la Fe. Frederick D. Wilhelmsen

Las Grandes Herejías. Hilaire Belloc

4 comentarios:

  1. Interesante página sobre el pensamiento social de Chesterton y H. Belloc:

    http://distributist.blogspot.com/

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  2. Debo reconocer, que yo también leí el libro de Mariano Fazio y se que me pareció, que era muy duro con Hilaire Belloc. Yo creo que es muy fácil ver los toros desde la barrera, ahora sabiendo que opción era la que se iba a imponer.Belloc no sabía lo que iba a pasar, pero yo creo, que la posición de Belloc es mucho más solida y más ortodoxa, que la de Maritain y Mounier y algunos católicos ingleses. Incluso puede decirse, que es el Maquet de Chesterton. Gran parte del genio, que despliega Chesterton se debe a Belloc y no se podría comprender. A parte de que hay momentos en que le supera. Quizas lo único que se puede decir de Belloc es que el sufrimiento, le hizo que se le agriara el caracter. Perdió a su esposa Ellodie a quien siempre le fue fiel, también a sus dos hijos Louis en la primera y Peter en la segunda y jamás se repusó a la muerte de su querido amigo y hermano en armas G.K Chesterton. Sin embargo él fue el primero, que se aventuró a denunciar la corrupción del partido al que pertenecía los Whig, junto a Cecil Chesterton hizo frente al escandalo Marconi y fue diputado liberal, pese a ser católico y de ascendencia francesa. Era un enemigo y un adversario extraordinario, quizas a veces un poco duro, pero uno es fiel, sus estudios históricos son excepcionales e irrefutables, como diría yo le prefiero a los Maritain, Mounier, Mauriac y Bernanos, no sólo porque es un gran novelista, sino también porque es una persona extraordinaria, como la mayoria de los católicos ingleses, dentro de algunos volverá a estar de moda, no me cabe ninguna duda, de hecho tanto él como Lord Acton, ya son consultados por los historiadores de hoy, su servidor y amigo Fonch.

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  3. Ya se que es del 2009, como siempre llego tarde , pero el artículo es genial.

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  4. Magnífico post, gracias.

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