Editoriales

jueves, 1 de septiembre de 2011

La Santa Inquisición en defensa de las libertades sociales

Cuenta Antonio Pérez, que estando Felipe II en la iglesia de San Jerónimo de Madrid, un orador dijo queriendo adularle, que "el rey era absoluto". Siendo el absolutismo un producto perverso del protestantismo, el auditorio se escandalizó, y fray Fernando del Castillo, del Santo Oficio tomó cartas en el asunto juzgando que tal afirmación era una barbaridad, pues la Iglesia era firme defensora del derecho foral. La "terrible condena inquisitorial" fue ni más ni menos que obligar al adulador a retractarse de dicha afirmación en el mismo púlpito.

(En Españoles que no pudieron serlo, de José Antonio Ullate Fabo)

Tomado de: Pincha

La defensa de la Verdad y la Justicia en las Españas áureas: la Santa Inquisición

7 comentarios:

  1. Efectivamente el absolutismo es una "herejía social", una deformación tipicamente protestante, proveniente del nominalismo y voluntarismo ockhamiano, completamente ajeno a la tradición y la ortodoxia católica.

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  2. El nominalismo de Occam

    Y así, de la síntesis de la libertad-espontaneidad y el voluntarismo como resultados del nominalismo de fondo, debe seguirse no sólo la no dependencia del poder secular sino la primacía del poder civil sobre la Iglesia. Asistimos así, con la primera ruptura entre el orden temporal y el sobrenatural, a la explícita declaración de la autosuficiencia del mundo del hombre. El voluntarismo occamista lleva implícita la necesidad de sostener que la misma sociedad civil tiene su origen no en la naturaleza sino en un acto de voluntad del hombre (soberanía popular) y que el derecho natural o sólo responde a una mera ordenación racional humana sin el último fundamento que es Dios o, más radicalmente, que debe trocarse en un normati-vismo positivo que concluye por anular el derecho natural...

    Marsilio de Padua

    El segundo paso lo dio Marsilio de Padua (1275-1343). Dios se aleja del orden temporal delegando la soberanía en el pueblo y la ley es sólo medida de los actos humanos de los ciudadanos ab intra del Estado; mientras la Iglesia no es una sociedad perfecta porque no pasa de ser una congregación inorgánica de fieles, para el autor del Defensor pacis sólo el Estado es sociedad perfecta que, como el Estado liberal del siglo XVIII, debe someter a la Iglesia. Era, pues, lógico, que Marsilio sostuviera el conciliarismo como vía de anulación de la autoridad del Vicario de Cristo y, al mismo tiempo, aniquilar el derecho natural, se fuera perfilando la sociedad como una yuxtaposición de singulares (resultado del nominalismo) y la autosuficiencia del Estado se hiciera absoluta preanun-ciando, con esta autonomía plena del poder secular, el Estado totalitario.

    ALBERTO CATURELLI Liberalismo y apostasía

    TODO ELLO ACABO EN EL PROTESTANTISMO

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  3. Yo lo que no entiendo entonces es como los estados absolutos y despotistas iluestrados de los siglos XVII-XVIII, eran los estados católicos.

    Los estados protestantes siempre fueron más "Constitucionales" y "Liberales".

    Gracias por la aclaración!!

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  4. En realidad, ni los Estados católicos fueron tan "absolutos" ni los protestantes tan "constitucionales".

    Como señala Ullate en "Españoles que pudieron serlo", por ejemplo, en España se dio la conjunción de dos vectores, el tradicional y el "moderno", que sería regalista y absoluto.

    Las bondades políticas rescatables de las potencias protestantes no se debe a la época de la Protesta, si no que más bien son anteriores: así, por ejemplo, muchas libertades inglesas nacen nada menos que en 1305 con la Magna Charta.

    Esas mismas libertades -fueros, franquicias- fueron oprimidas en las potencias católicas por hallarse en estado de guerra contra la herejía.

    En los países herejes, si se oprimen más es debido a que la herejía opera una disolución del bien común 'en el orden temporal' consecuencia del antecedente disolución del bien común 'en el orden espiritual'.

    Vease si no como los "Constitucionales" y "Liberales" estados protestantes alemanes o inglés, obligaron a emigrar a anabaptistas menonitas a Pensilvania(los famosos amish) y a católicos a Maryland (Tierra de María)

    Espero haber arrojado un poco de luz sobre el asunto

    Cum Petro et sub Petro

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  5. El despotismo y la Ilustración son una heterodoxia en el mundo católico. Una deformación a través del regalismo, galicanismo y josefinismo; a la vez que son una infuencia del protestantismo en el mundo católico que derivara en el catolicimo-liberal. Solo hay que recordar el odio y las expulsiones por los gobiernos ilustrados de la Compañía de Jesús. Todo ello ajeno a la Tradición política del catolicismo. Es una protestantización del mundo católico.

    En el mundo protestante se desarrollaron las primeras formas de absolutismo, y esa fue una de las principales razones del cisma de los principes alemanes mediante el luteranismo. Absolutistas fueron las zonas que cayeron en el cisma: Suecia, la Alemania y Suiza luterana etc etc. Ese absolutismo derivó en liberalismo, que no deja de ser una forma moderna de absolutismo y totalitarismo.

    Precisamente fueron las "constituciones" y los "liberales"quienes impusieron el centralismo, la uniformidad; quienes destrozaron los fueros y todas las libertades populares; en nombre de la Libertad destruyeron las libertades concretas. El liberalismo solo trae "libertad" para los mercados.

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  6. Protestantismo

    La grieta abierta en la Cristiandad se convierte en ruptura con el Protestantismo. Sólo un voluntarismo nominalista –por un lado el impulso primero y ciego del apetito y por otro la inexistencia de relaciones reales– permite afirmar en teología que el libre albedrío (potencia de obrar o no obrar o de obrar de esta o esta otra manera) sólo es libre para el mal. Siendo el mal sólo defecto (ausencia de bien y fatal no orientación de la voluntad al bien) es contradictorio sostener en filosofía que sólo hay libre albedrío para el mal. Sea esto lo que fuere, la afirmación fundamental de Lutero de que, después del pecado, «el libre albedrío está cautivo y reducido a servidumbre», implica que el hombre «no es libre salvo para el mal»5.

    5Controversia de Heidelberg, nº 13, en Obras, ed. de Teófanes Egido, Salamanca, Ed. Sígueme, 1977, vol. I, p. 80.

    De hecho, entonces, el hombre no es libre pues su libre albedrío «está muerto». Por eso las obras «nada aportan… para la justificación»6 y la naturaleza humana como naturaleza está aniquilada. No en vano Lutero había recibido una formación occamista en la Universidad de Erfurt y más tarde, en sus estudios teológicos, bajo el influjo del mayor nominalista del siglo XV, Gabriel Biel, sin olvidar al propio Occam y a Gregorio de Rímini. Las consecuencias inmediatas se siguen rigurosamente pues la sacralidad del mundo deja de tener sentido. El mundo, si se me permite la expresión, se «mundaniza» del todo y la religión se enclaustra en la subjetividad de la conciencia.

    6Op. cit., nº 25, vol. I, p. 84; cf. también La cautividad babilónica de la Iglesia, I, p. 101; La libertad del cristiano, I, p. 160.

    Magníficamente expresa sus consecuencias político-sociales Federico Wil-helmsen: «El equilibrio entre las obras y la fe, predicado por la Iglesia, se rompió, y con ello se rompieron todos los enlaces que hacían posible una vida social y política con justicia y dignidad»; más aun: «si la naturaleza humana no vale nada, tampoco vale la razón, puesto que la razón perte-nece al hombre. Si la razón no vale nada, el hombre no puede descubrir las leyes de la política y de la vida ética. Por lo tanto, la justicia, salvo la justicia puramente divina, se reduce a un mito»*.

    7El problema de Occidente y los cristianos, Sevilla, 1964, p. 41.

    ALBERTO CATURELLI Liberalismo y apostasía

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  7. "Viva la Inquisición y muera la policia".

    Este fue el grito del levantamiento realista de 1828. El Santo Oficio fue un tribunal muy popular en España, donde contó con el unánime cariño del pueblo llano español: una defensa de los pilares básicos de la comunidad social.La policia era vista al contrario como un elemento represor de las nuevas clases altas descreídas y opresoras.

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