Editoriales

miércoles, 29 de diciembre de 2010

lunes, 27 de diciembre de 2010

ZU BETI GURE BIHOTZEAN

JOSÉ MARÍA ARRIZABALAGA ARCOCHA, 32 AÑOS DESPUÉS

Nueve disparos rompieron el silencio de la tarde en la biblioteca municipal de Ondárroa. Era el 27 de diciembre de 1978. Y quien quebrantó tan abruptamente el silencio, descerrajando nueve tiros cobardemente sobre su víctima desarmada, se dejó abierto el libro; el libro que fingía estar leyendo, el libro que no leía, el libro que no leyó y con el que disimulaba sus designios criminales.

Cuando encontró la ocasión favorable, el pistolero perpetró su cobarde asesinato, apretando el gatillo a bocajarro y su pistola alevosa escupió nueve balas del 9 milímetros Parabellum sobre su víctima. Después de cometer su atentado, el sicario se dio a la fuga.

Exánime, en el suelo, yacía José María Arrizabalaga Arcocha, Jefe de las Juventudes Tradicionalistas del Señorío de Vizcaya, que había entregado su alma a Dios. Jose Mari no tuvo tiempo para coger en sus manos la cadena del Rosario que siempre llevaba consigo.

Jose Mari era un bizarro ejemplar de la raza vasca. Un auténtico vasco que no tenía que falsificar sus apellidos para serlo. Un verdadero vasco que había mamado desde la cuna el amor a la Santa Religión y a España. Y por eso lo mataron los esbirros del extranjero.

A las cinco y media de la tarde la parroquia de Santa María de Ondárroa estaba a tente bonete. Una muchedumbre de vecinos se había congregado para el funeral. Con la rabia concentrada, alguno sin poder contenerse las lágrimas, la feligresía asistió al funeral: todos eran familiares y vecinos de Ondárroa y, entre los asistentes, no faltaban tampoco vecinos nacionalistas.

Sobre el féretro, la bandera rojigualda. En el féretro, el cadáver de Jose Mari Arrizabalaga, amortajado con el uniforme del Requeté, tocado con su boina encarnada, le habían puesto Santo Rosario en las manos y un paño anudado a su cabeza que le pasaba por debajo de sus viriles barbas.

A cencerros tapados quisieron darle sepultura. La Guardia Civil acordonó Ondárroa, obturando los accesos a la Muy Noble y Leal Villa. La Policía Armada se apostaba en las inmediaciones del templo parroquial. El párroco Jesús Garitaonaindía pidió que cesara la violencia. El celebrante, Padre Basterrechea, no pronunció homilía. Su Alteza Real Don Sixto Enrique de Borbón-Parma había querido asistir al sepelio, pero la Guardia Civil se lo impidió.

Años de vergüenza y asco. Años de insoportable discurso aborregado y embustero. Años de democracia dicharachera e inútil. Años de impostura, de guerra sucia encomendada a mercenarios y socialistas robando de los fondos reservados, dándole a los terroristas el gusto de justificar lo injustificable. Años... ¿Qué digo años? ¡Décadas, Señor Nuestro! ¡Décadas de intolerable pacifismo de gallos capones! Pobre España, ¿en manos de quién estás?

José María Arrizabalaga Arcocha tenía 27 años cuando ETA lo mató. Hoy se cumplen 32 años de aquel asesinato político. Pero si algo tenemos los tradicionalistas es memoria, y un corazón reverente para venerar a nuestros Caídos. Por eso mismo no olvidamos. Con todo lo que esa incapacidad de olvido trae consigo.


Por eso hoy -27 de diciembre de 2010- queremos proclamar, 32 años después de perder a nuestro correligionario, su nombre y apellidos limpios y honrados.

Y gritamos en vasco, para que nos escuche desde los Ejércitos Celestes de San Miguel Arcángel:

¡¡¡JAUNGOICO AREN AURREAN EZ ZERA DESESAGUNA ISANGO!!!

¡¡¡ZU BETI GURE BIHOTZEAN!!!


Y tras esa invocación
lanzar quiero un irrintzi
chillido de guerra
y no de paz,
un relincho
que romperá
el silencio muerto
de los montes ferríferos
de la Noble y Leal Vizcaya,
un relincho que atraviese
los frondosos bosques
de Euscalerría,
un irrintzi que despierte,
en cada cementerio de España,
a la Santa Hueste que forman
las Almas Benditas
todos los carlistas
Caídos
por Dios y por España,
desde 1833 hasta 1978... (*)

Un irrintzi que nos alerte
para estar en guardia
y no descansar
ni aceptar
que los traidores mercadeen
con la sangre de nuestros Caídos
NUNCA MÁS.

Texto tomado del magnífico blog Libro de Horas y Hora de Libros.

(*) Queremos señalar que tras el atentado contra Arrizabalaga la banda criminal de izquierda separatista ETA aún acabó con la vida de otros carlistas vascongados y navarros hasta mediados de los 80.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

RETORNO A LA LEATAD. El desafío carlista al franquismo.



Un regalo muy apropiado para la festividad de los Reyes Magos. PINCHA AQUÍ


En contra de lo que generalmente se cree, el carlismo dio la espalda al régimen franquista en plena Guerra Civil rechazando el Decreto de Unificación y cuestionando la continuidad de Franco en el poder. Liderados por Manuel Fal Conde, los boinas rojas cerraron de nuevo filas en torno a su rey, el “príncipe regente” Javier de Borbón-Parma, y, desde el mismo año 1939, iniciaron una escalada de enfrentamientos que culminaron en los graves sucesos de Pamplona y Valencia el 3 de diciembre de 1945. Detenciones, palizas, castigos, encarcelamientos, destierros, cierre de locales y hasta atentados, como el de Begoña, jalonaron unos años de plomo en los que los requetés llegaron a ser acusados de “hacer el juego a los rojos”. Después, coincidiendo con el fin de la Segunda Guerra Mundial, el carlismo intentó poner fin a la dictadura propugnando una monarquía tradicional tras la derrota de Hitler y el fascismo. La deserción de los generales que tanto habían ensalzado su valor en los campos de batalla y la reconciliación de las grandes potencias con Franco durante la Guerra Fría, hicieron estéril este desafío, uno de los mayores a los que tuvo que hacer frente el franquismo durante los años cuarenta. El carlismo seguirá manteniendo una posición de oposición doméstica al franquismo, luchando contra la incipiente libertad religiosa preconciliar (quema de capillas protestantes y hostigamiento a las sectas durante los mismos años cuarenta) y denunciando proféticamente las debilidades e incoherencias del régimen (como las manifestaciones de la AET contra la reapertura de la embajada británica, contra la ONU o contra la presencia de los usurpadores --el llamado "conde de Barcelona"-- en la universidad).

Siguiendo con las ideas para Navidad y Reyes, sugerimos que recurran a la web de La Librería Católica, en la seguridad de que encontrarán lecturas y otros materiales adecuados para estas fechas, para la familia y para la vida cristiana.

martes, 14 de diciembre de 2010

¿Católicos o protestantes?

El Concilio de Trento. Tiziano.

Desde entonces perdudarían en el mundo cristiano dos interpretaciones opuestas del hecho político y jurídico:
El catolicismo verá el Derecho y el Estado revestidos de una relativa significación religiosa. El Derecho positivo aparecerá como un esfuerzo aclaratorio y concretador de un Derecho natural que se asienta en la suprema ley divina. El orden jurídico representará , junto a la moral perfecta y amorosa del Evangelio, el papel de la moral posible, pero necesaria para la coexistencia en sociedad; de un orden que si se satisface con la exterioridad y aun puede entrar en conflicto con situaciones éticas personales, es sólo debido a imposibilidades fácticas, pero nunca a una esencial oposición o extrañeza. Tampoco el bien común que la autoridad civil reconoce como fin es, para el catolicismo, ajeno al destino sobrenatural del hombre, sino que debe ordenársele como condición y jalón previo. Si Derecho y Estado no son para el catolicismo plenamente religiosos, son en cambio susceptibles de una inspiración religiosa , y puede darse una contradicción esencial entre la estructura ideológica y los imperativos de la dogmática cristiana. Por eso las reformas políticas que se introdujeron en los Estados europeos por inspiración de la Revolución francesa dieron lugar, en los pueblos católicos, a unas luchas de resistencia, que tuvieron , para el creyente, un sentido y valor profundamente religiosos.
Para el protestantismo, en cambio, la vida debe ser una “anárquica comunidad de fe”, una íntima y meramente personal relación con Dios, que permanecerá indiferente a cualquier realidad exterior. Y las iglesias, simples encargadas de un “servicio religioso” para el cristiano, y no estructuras objetivas de valor y sentido. Por eso el protestantismo convive, ajeno o participando, con cualquier situación política u ordenación jurídica; y el signo de éstas y el sentido de su evolución en los dos últimos siglos no engendra conflicto ni espíritu de lucha en la conciencia protestante.

sábado, 11 de diciembre de 2010

La defensa de la Verdad y la Justicia en las Españas áureas: la Santa Inquisición.

"Sí, en verdad: la sociedad moderna sólo ha conservado las partes más opresivas e ignominiosas de la función policíaca: saquea al pobre y vigila cautelosamente al infortunado. En cambio, ha abandonado lo más noble de la función: el castigo de los traidores poderosos, en el Estado, y, en la Iglesia, el de los herejes poderosos. Los modernos dicen que no se debe castigar al hereje. Y yo me pregunto si tendremos derecho para castigar, fuera de los casos de herejía".

(Gilbert K. Chesterton. El hombre que fue jueves)
"El que admite que la herejía es crimen gravísimo, y pecado que clama al cielo y que compromete la existencia de la sociedad civil; el que rechaza el principio de la tolerancia dogmática, es decir, la indiferencia entre la verdad y el error, tiene que aceptar forzosamente la punición espiritual y temporal de la herejía, tiene que aceptar la Inquisición. Ante todo hay que ser lógicos, como a su modo lo son los incrédulos que miden todas las doctrinas con el mismo rasero, e inciertos de su verdad, a ninguna consideran digna de castigo. Pero hoy es frecuente defender la Inquisición con timidez y de soslayo, con atenuaciones doctrinales, explicándola por el carácter de los tiempos (es decir, como una barbarie ya pasada), confesando los bienes que produjo (es decir, bendiciendo los frutos y maldiciendo el árbol)..., pero nada más. Ni ¿cómo habían de sufrirlo los oídos de estos tiempos que, no obstante, oyen sin escándalo ni sorpresa las leyes del estado de sitio y de consejos de guerra? ¿Cómo persuadir a nadie de que es mayor delito desgarrar el cuerpo místico de la Iglesia y levantarse contra la primera y capital de las leyes de un país, su unidad religiosa, que alzar barricadas o partidas contra tal o cual gobierno constituido? Desengañémonos: si muchos no comprenden el fundamento jurídico de la Inquisición, no es proque él deje de ser bien claro y llano, sino por el olvido y menosprecio en que tenemos todas las obras del espíritu , y el ruin y bajo modo de considerar al hombre y a la sociedad que entre nosotros prevalece. Para el economista ateo será siempre mayor criminal el contrabandista que el hereje. ¿Cómo hacer entrar en tales cabezas el espíritu de vida y de fervor que animaba a la España inquisitorial? Cómo hacerles entender aquella doctrina de Santo Tomás: " Es más grave corromper la fe, vida del alma, que alterar el valor de la moneda con que se provee al sustento del cuerpo".

(Marcelino Menéndez Pelayo. Historia de los Heterodoxos Españoles , tomo II)

Libro recomendado: Juicio a la Inquisición española. Jean Dumont En la Librería Católica AQUÍ

viernes, 3 de diciembre de 2010

Leonardo Castellani: El Rey, remedio a la Plutocracia.

El poder del Dinero (ése sí que es hereje) le tiene un miedo grandísimo a la Monarquía, como que es la única fuerza capaz de meterlo en petrina; por lo cual se aplica hoy con perseverancia a pintarla como un cuco , y a echarle agua bendita , conjuros y maldiciones . Pero la Monarquía , en su sentido amplio, es una cosa que está en la naturaleza y por lo tanto echada por la puerta vuelve por la ventana, disfrazada si es preciso : "una fuerza patente para meter en petrina a las fuerzas secretas"(...)

Para poder defenderse de la opresión de los poderosos inmediatos (de los cuales ninguno más peligroso y universal que el Hombre de Dinero) las mayorías tienen la tendencia de elevar a un hombre tan alto (y de esto es símbolo el Trono) que frente a él desaparezcan las otras desigualdades y en cierto modo "todos sean iguales"-frente a la Justicia del Rey. ¡Paso a la Justicia del Rey! decían en España. Mas los ricos necesitan un Rey que no los "pueda" a los ricos; o sea, que no lo sea: el Rey Constitucional , y el Presidente Coty.

Y esté es el fundamento filosófico de la Monarquía, fenómeno indestructible. Para obtener la Justicia, que es uno de los nombres de Dios, parece no haber más remedio que fabricar un hombre casi-como-Dios y hacerlo gobernar en nombre de Dios. Si sale malo, eso es lo malo; pero si sale malo los antiguos siglos cristianos lo derrocaban o lo mataban...

Leonardo Castellani. Pluma en ristre. pp 52-53. Ed LibrosLibres.

Novedad: El APOKALIPSIS DE SAN JUAN de Leonardo Castellani

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Un sistema intrínsecamente injusto. A propósito de las últimas elecciones autonómicas.

Un somero análisis de las últimas elecciones autónomicas celebradas en Cataluña resulta muy revelador para develar los falsos mitos y dogmas del sistema liberal partitocrático.

1. La abstención la gran triunfadora.

Contra lo destacado en titulares por los medios del sistema, la gran triunfadora ha sido la abstención: el 40,05% de los censados, no han ido a votar. Si añadimos a ésta los votos en blanco y nulos (92.331 y 21.727, 2,94% y 0,69%respectivamente), que representan expresiones de rechazo, éste representa nada menos que 2.209.180 votantes. Sigue resultando un abuso de acuerdo con estas tristes cifras de participación hablar de "soberanía popular".

2. La falsa representatividad.

El sistema sedicentemente proporcional de la ley d´Hont es de una injusticia manifiesta, y el más antirrepresentativo de los posibles. A partir de un determinado número de votos se obtiene una sobrerepresentación injusta, además de ser falseada por el distinto tamaño de las circunscripciones. Así comparando dos partidos que cabria calificar de humorísiticos, el separatista del ex presidente del F.C. Barcelona Joan Laporta "Solidaritat Catalana per la Independència", obtiene cuatro escaños con sólo 102.197 sufragios, mientras que la candidatura teóricamente antinacionalista de "Ciutadans-Partido de la Ciudadanía", obtiene tres pese a obtener más votos: 105.827. En cambio las candidaturas de Plataforma per Catalunya con 75.321 votos no obtienen ningún escaño. No se puede hablar en puridad de "un hombre un voto".

3. Las injustas y antitradicionales circunscripciones.

La falsa Generalitat liberal no está dispuesta a tocar la división provincial de Cataluña, improvisada por el liberal Javier de Burgos en 1833. Con ella se aseguran la vigencia del actual sistema. En primer lugar porque perpetúan el esquema antirrepresentativo al que hemos aludido en el punto anterior. En segundo lugar porque contribuyen a consolidar una falsa identidad uniformista en torno a unos mitos indiscutidos y que todos los partidos del arco parlamentario catalán asumen. De restaurarse las tradicionales veguerías catalanas no sólo se acabaría con la injusta representación (por poner un ejemplo la candidatura de Plataforma per Catalunya habria obtenido unos resultados verdaderamente proporcionados, con una representación mayor que la de los independentistas de Laporta), sino que tendrian opciones reales de representación candidaturas sensibles a las peculiaridades culturales de Cataluña, con la defensa de la identidad particular de las comarcas de las tierras del Ebro, del Besalú, del Camarasa, de Camprodón, de Pallars o de Cervera. Tendria representación y defensa la lengua aranesa a través de los representantes del Valle de Arán (con representación dentro del Alt Pirineu) o el bilingísmo efectivo que se defendería desde los cinturones obreros. Pero ningún partido de todo el arco parlamentario, desde los independentistas hasta los teóricos opositores al nacionalismo quieren acabar con esa identidad postiza que ahoga las verdaderas identidades que conforman lo catalán.

4. Impedir a toda costa la llegada del voto antiislamización.

Ha habido otro pacto infame entre todas las fuerzas políticas del sistema con la intención de desgastar a las candidaturas de Plataforma per Catalunya para evitar a toda costa afrontar seriamente el gran problema que la invasión mahometana supone para Cataluña. Para desgastarla se uso en primer lugar una escisión de dicho partido que contraviniendo la normativa electoral copiaba las siglas de la candidatura. Después tanto el PP como CiU han usado de modo rastrero, interesado y electoralista el problema de la islamización, lo que les ha supuesto, sobre todo en el caso del PP ganar cientos de miles de votos por un problema que crearon ellos mismos (tanto el PP cuando ostentaba el poder nacional como CiU en el poder autonómico). Cuando las encuestas otorgaban entre 3 y 4 escaños a las candidaturas de Plataforma per Catalunya se impuso el silencio mediático sobre las mismas. Incluso entre cadenas supuestamente independientes, como Intereconomia, que demuestra que al margen de algunos retazos de alternativo cultural sigue siendo parte integrante del sistema. Después se intentaron hacer saltar algunos supuestos escándalos internos por parte de arribistas recien llegados a la candidatura con el apoyo de medios de comunicación sionistas. En última instancia se llegó a graves calumnias personales para desacreditar a los candidatos. Pese a la magnitud de dicha maniobra las presiones externas no erosionaron demasiado a las candidaturas de PxC, que obtuvo unos muy significativos 75.321 votos demostrando la importancia de primer orden que tiene el asunto de la invasión islámica, junto a otros puntos de su programa como la necesidad de acabar con el latrocinio de los impuestos, con la corrupción política y de defender la vida y la familia. Las candidaturas de PxC doblaron en votos a la muy mediática candidatura independentista del ex-conseller Carretero.

5. El final del tripartito.

Todos los nefastos experimentos de ingeniería social, intromisión y prohibicionismos, así como separatismo agresivo que representaba el repugnante tripartito han sido radicalmente rechazados en las urnas. A cambio tenemos el triunfo de un nacionalismo supuestamente (sólo supuestamente) moderado y conservador de CiU. CiU pese a no hacer gala de un nacionalismo estrafalario como el de ERC y de tener entre sus miembros y muchos votantes a muchos catalanes que no pasan de ser sanamente regionalistas es un partido nacionalista agresivo, con algunos toques antiespañolistas y con corrientes imperialistas que sustentan la teoría de los mal llamados "Países Catalanes" que continuamente se están inmiscuyendo en cuestiones que sólo afectan a los antiguos Reinos de Valencia y de Mallorca. Es además intervencionista y pese a que su campaña haya girado en gran parte contra el exceso impositivo de los poderes públicos durante su mandato los catalanes sufrieron injusto y caprichosos impuestos y tasas casi confiscatorios; dinero público usado para el enchufismo, el despilfarro y la corrupción del 3%, caso Millet, Palau de la Música y cientos de latrocinios más. Pese a que haya mostrado interesadamente, para intentar frenar el avance de la PxC, cierto mensaje antiinmigración CiU es el primer responsable de la expansión del islamismo agresivo en Cataluña.

Muy poco cambia realmente en Cataluña. Mas corrupción, Mas paro, Mas crisis, Mas nacionalismo, Mas intervencionismo y Mas mal gobierno. Todo ello con la total aquiescencia de todos los partidos del sistema. El sistema es la injusticia principal, el sistema es el problema. Solo restaurando la Tradición catalana se puede poner fin a esta tiranía.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Eleccions autonòmiques: abstenció o vot antiislamització

Otger Cataló, mite fundacional de Catalunya, venç al invasor mahometà.

El Carlisme davant les pròximes eleccions autonòmiques a Catalunya

El diumenge 28 de novembre es celebren eleccions a l'anomenat "Parlament de Catalunya". No es presenten candidatures carlines. El procés electoral en curs --de per sí il·legítim-- està, a més, viciat per la normativa electoral vigent, exemple de totalitarisme, incongruència i corrupció generalitzada. Sigui qui sigui qui afirmi el contrari, no existeix obligació alguna de participar en el mateix: l'abstenció no és solament una opció legítima, sinó segurament la més legítima de totes.

No obstant això, en atenció a les particulars circumstàncies del moment, especialment a l'amenaça que la creixent presència mahometana suposa per a la Fe, per a la tradició catalana i hispànica i per a la convivència civilitzada, la Comunió Tradicionalista considera acceptable que aquells que així ho desitgin exerceixin el seu vot en favor de les candidatures de "Plataforma per Catalunya" (PxC). Encara que aquesta formació presenta alguns plantejaments que els carlins no poden subscriure, la seva decidida oposició a l'expansió mahometana poden fer-la mereixedora dels vots dels tradicionalistes i, en general, dels catòlics conscients.

Novembre 2010

Secretariat Polític de S.A.R. Sixte Enric de Borbó

martes, 23 de noviembre de 2010

Cataluña contra el Islam: Cruzados catalanes contra el turco.

En los Anales de Narciso Feliu de la Peña encontramos el recuerdo de aquellos hechos...el propio historiador completa la referencia a los héroes catalanes de aquellas guerras que de 1683 a 1686 liberarían definitivamente Austria y Hungria del peligro y de la dominación turca, con las siguientes palabras, que creo deber citar extensamente por referirse a acontecimientos que han sido después en nuestro tiempo sepultados en el más completo olvido:

"A 10 de marzo de 1686 se público el jubileo plenísimo concedido por su Santidad a los que asistiesen a la guerra de Hungría con sus personas o limosnas. Acudieron fieles el celo y piedad catalana en lo general como pudieron con los donativos, y más de ciento cincuenta con sus personas, sólo llegando allí algunos ochenta: de éstos, sesenta se hallaron en las guerras y asedio de Buda, y en otras ocasiones, manifestando su valor, en crédito de la Nación, siendo los primeros en los avances, y sacrificando los más gloriosamente su vida en defensa y testimonio de la constancia de la Fe Catalana. Pondérese este valor heroico, aún en hombres poco conocidos de nuestra Nación, en el tomo tercero de la Historia del Señor Emperador Leopoldo, folio 304 con las palabras siguientes:

(Con el título al margen que dice "Elogio de los catalanes"): Ni menos se nos hace sensible el deber de pasar en silencio el nombre de cincuenta a sesenta catalanes voluntarios, la mayor parte gente humilde, siendo de diferentes oficios mecánicos, pero generosos en la intención , y fervorosos en los intereses de nuestra Sagrada Religión : dignos a la verdad de la más justificada alabanza , pues que, saliendo del rumbo ordinario de su profesión, vinieron de tan remoto clima a ofrecer sus vidas por la fe: estos, pues, estimulados de su devoción, partieron en diferentes cuadrillas , unos por tierra, algunos por mar , y todos atropellando un monte de dificultades, que suelen ser inseparables de la pobreza en un viaje tan grande, y sin el conocimiento de la lengua , llegaron a la imperial ciudad de Viena...Quede, pues, memoria en esta admirable narración esta acción , que aunque la individualidad no singularice el nombre de estos devotos y valerosos españoles, no por eso deja de vocear sus hechos la fama, teniendo el digno asunto de aplaudirlos en los Anales, que conserva su permanente Templo, ya que hicieron la peregrina azaña de venir de tan lejos, y ejecutar lo que era tan distante de su profesión"

(Narciso Feliu de la Peña: Anales de Cataluña, vol III, pp. 387-388); tomado de "La Tradición Catalana en el siglo XVIII ante el absolutismo y la ilustración, de Francisco Canals Vidal"

sábado, 20 de noviembre de 2010

Fueros y patriotismo (III)

Pero, y ese amor a los fueros y a las regiones, a lo vario, ¿no es perjudicial al amor y al sacrificio por lo uno, por la Patria: España? "Decidles, respondía Nocedal, que al amor y en la variedad de los fueros se formaban aquellas legiones de héroes que llevaron triunfantes y ensancharon por el Rosellón y el Franco Condado, y los Países Bajos y Milán, y las dos Sicilias, y Africa, y Asia, y Oceanía y por toda la extensión de América la unidad católica, la unidad de la Patria española y la gloria y la fama de nuestras libertades tradicionales, y que cuando el cesarismo regalista y galicano del siglo XVIII nos hubo hundido en las ignominias de Godoy, los Llorente y los González Arnao, padres y maestros del liberalismo en España, y Carlos IV y Fernando VII nos entregaron miserablemente a Napoleón , la Fe católica y la tradición foral, resucitada en las Juntas y en la defensa de las provincias, salvaron la unidad y la independencia de la Patria. Decidles que nuestros padres amaban a España y peleaban por su gloriosa bandera con doble amor y doblado entusiasmo: con el amor a la unidad de la Patria que tan grande les hizo en toda la redondez de la tierra, y con el amor a los fueros y libertades que tan dichosos los hacía en la región nativa, a la sombra cariñosa de su iglesia, al abrigo del privilegiado municipio, en el retiro de su hogar cristiano y libre".

(“El Tradicionalismo político español y la Ciencia hispana” de Marcial Solana. 1951)

En defensa de los Fueros (I)
En defensa de los Fueros (II)

lunes, 15 de noviembre de 2010

¡Ah! si yo hubiera estado allí

Cuentan que Clodoveo, tras conocer la pasión de Nuestro Señor, exclamó “¡Ah! si yo hubiera estado allí con mis francos!” Todos hemos tenido en nuestros años infantiles y mozos esta misma reacción, tan ingenua como natural, ante la pasividad de quienes asisten a injusticias o crueldades flagrantes, sin mover un dedo. ¿Quién de nosotros no ha pensado “¡ah! si yo hubiera estado allí” al oír hablar de la quema de conventos, del linchamiento de religiosos o de las profanaciones públicas de lugares sagrados?

Lo mismo nos pasa, en cierta medida, con las generaciones que han precedido a los grandes desastres de nuestra historia: ¿Cómo pudieron los habitantes de la España visigoda permitir la invasión musulmana, sin apenas resistencia? ¿Acaso no nos sublevamos también ante la inacción de quienes permitieron la segunda república o consintieron con la “transición” hace tan pocos años? “¡ah! si yo hubiera estado allí”.

Pues, no te quepa la menor duda: hoy estás allí. Allí donde puedes demostrar tu capacidad de entrega y sacrificio. Basta con mirar alrededor, hoy que en nuestra patria, los poderes liberales y socialistas destruyen cuanto queda de sanas costumbres, se aprestan a fragmentar nuestra patria y emplean todos sus medios para desarraigar los últimos restos de catolicismo. Basta con ver, en calles y barrios, cómo crece la marea islámica, dispuesta a dominar nuestra sociedad con su ley cruel y primitiva, haciendo valer hipócritamente los supuestos derechos humanos, que ellos mismos desprecian. Basta ver cómo tantos eclesiásticos, que empiezan a sentir consternación por todo ello, en vez de animar a los católicos, no se les ocurre sino “ir al encuentro de la laicidad” y promover un multiculturalismo no fundamentalista. Palabrería vana que sólo sirve para acrecentar la perplejidad de los fieles y regocijar a socialistas, separatistas e islamistas.

Frente a estos peligros inminentes -y no son los únicos- sólo cabe volver a la doctrina sintetizada en el lema de Dios, Patria Fueros y Rey. Doctrina que reúne la sabiduría clásica de occidente con la Revelación Cristiana, y bajo cuya inspiración han podido los españoles mantener la fe, la unidad y la independencia de su patria, tanto contra las tendencias disgregadoras y totalitarias, como contra el siempre amenazador poder musulmán. Melchor Ferrer decía que las épocas de debilitación del carlismo siempre han coincidido con los mayores avances de la revolución y han precedido a los grandes desastres españoles en los últimos siglos. Y, presentados los ejemplos de la revolución de 1854, de 1868 y de la segunda república, concluye: “mayor es el período de crisis del carlismo y mayor es el estrago revolucionario. Esto es lo que enseña la historia”. Si es verdad lo que dice el egregio historiador, los males que nos acechan deben de ser gravísimos, porque el carlismo arrastra una larguísima crisis, que la Comunión Tradicionalista se ha propuesto superar. Para ello tiene el carlismo que fortalecerse y propagarse, pues las nuevas generaciones lo desconocen por completo. En vuestras manos está hacerlo, porque la falta de esfuerzo en los carlistas y la ausencia de medios son las causas de tanta limitación.

Volvamos a la ingenuidad juvenil que deseaba “estar allí”; depurémosla de todo afán de notoriedad y entreguemos esfuerzo, trabajo y bienes, conforme a nuestras posibilidades. Porque, sea cual fuere el resultado, no hallará el alma mejor bálsamo en las futuras tribulaciones que decir: “cuanto pude hice; a nada más se me podía obligar”.

Escrito difundido por el Círculo Carlista Antonio Molle Lazo de Madrid, Castilla.

Alístate a la Comunión Tradicionalista, organiza la lucha carlista en tu barrio, en tu clase o centro de trabajo, en tu ciudad.

sábado, 13 de noviembre de 2010

En defensa de los Fueros para todos los pueblos de las Españas (II).

Otra objeción frecuentísima contra los fueros es decir que se oponen a la unidad nacional: "Os dirán que esto es ir contra la unidad nacional; os dirán que sin unidad nacional no hay gobierno posible, que la unidad es el progreso más notable y que la mayor conquista de los tiempos modernos, que la unidad es más necesaria que nunca ahora, cuando todas las naciones, ejemplos Italia y Alemania, tienden a las grandes concentraciones y a las grandes unidades".

Despues de haber expuesto así la objeción, el mismo Nocedal contesta ampliamente a ella: "¡Burla sangrienta! ¡Horrible sarcasmo! Eso dicen los que han destruído la unidad católica, la unidad moral, la unidad intelectual, la unidad política, la unidad social y económica...Destruyen todos los elementos, ciegan todas las fuentes de verdadera unidad social grande y fecunda, que no excluye la variedad secular e ingénita de varios organismos, despedazan y disuelven las sociedades, y quieren poner remedio al daño que hacen agarrotando, como fardos o líos, a los pueblos.

Cuando os digan y encarezcan las excelencias de la unidad, respondedles que la unidad no consiste en que todos tengamos la misma fisonomía, el mismo carácter, hábitos idénticos, un solo uniforme e igual manera de proceder y vivir; que si eso fuera unidad, y semajante unidad fuera necesaria, no habría sociedad política más perfecta, deseable y necesaria que el falansterio de Fourrier. Respondedles que una cosa es la unidad y otra la uniformidad, que el universo es uno y vario, que no hay en todo él dos cosas que la naturaleza haya hecho con la misma horma ni en el mismo molde; que no se concibe , sin embargo, más grande y maravillosa unidad; y que la unidad social y política de que tratamos es algo que está más alto, es algo más noble y poderoso de lo que ellos se imaginan. Decidles que con esa unidad contrahecha que ellos pregonan y procuran...se quebrantan , se rebajan y se rompen los verdaderos vínculos sociales, y los pueblos modernos visiblemente están dividiéndose, deshaciéndose y caminan y están próximos a la completa disolución. Decidles que, al contrario, nuestros antiguos reinos y condados...diseminados y diversos...a pesar de todos los motivos que mantenían y de todas las pasiones que fomentaban y ahondaban la desunión..., fueron venciendo todos los obstáculos, rectificando todos los yerros y caminando hacia la unión..., hasta que todos unidos entraron en Granada, a coronar con la expulsión de los moros la unidad de la Fe, la unidad de la Patria, con un altar, un cetro y una bandera, y la expléndida variedad de sus fueros y libertades"

(“El Tradicionalismo político español y la Ciencia hispana” de Marcial Solana. 1951)

En defensa de los Fueros para todos los pueblos de las Españas (I).

jueves, 11 de noviembre de 2010

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Campaña de propaganda de las Juventudes Tradicionalistas por todas las Españas (I)


(Fondo la trasera del ahora profanado Monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada. en la zona centro de Pamplona)

Libros que hay que leer

Madrid, 9 noviembre 2010, festividad de Ntra. Sra. de la Almudena. "Pocos esfuerzos --escribe José Francisco Serrano Oceja en su reseña de este libro-- hay tan evidentes por un orden de ideas en el ámbito de la filosofía del Derecho tan importantes como el que está llevando a cabo el profesor Miguel Ayuso". Se refiere en este caso al volumen Estado, ley y conciencia, aparecido hace escasos meses (Marcial Pons, Madrid 2010), cuya edición ha estado al cuidado del citado profesor Miguel Ayuso Torres, en su calidad de presidente de la Unión Internacional de Juristas Católicos, que reúne los textos del Congreso internacional "Estado y conciencia", que la UIJC --como en su momento informó FARO-- celebró en Madrid en noviembre de 2009, junto con algunos del congreso "Estado, ley y conciencia" de la Asociación Colombiana de Juristas Católicos, que tuvo lugar en Santafé de Bogotá en febrero último.

Denso volumen de 224 páginas, pero bien organizado (con dos espléndidos índices, sumario y onomástico) y de lectura indispensable para nuestros días, se publica en la colección Prudentia iuris (número 20, serie media), con el patrocinio de la Fundación Francisco Elías de Tejada y del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II; ha contado también con el sostén de la Fundación Speiro.

Ayuso, Miguel (ed.), Estado, ley y conciencia. Marcial Pons Ediciones Jurídicas y Sociales S.A., Madrid 2010. Cartoné, 22 x 16 cm. 224 páginas. ISBN 978-84-9768-805-5. Depósito Legal M-35862-2010. PVP 24,00

Albacete, octubre 2010, mes del Santo Rosario. Desde hace unos meses está disponible en las librerías de Albacete, Murcia y Alicante el trabajo La verdadera historia (si es que alguna historia es verdadera) de Ramón García Montes, Roche. De coronel carlista a bandido forzado, en tierras de Alicante, Albacete y Murcia, de la catedrática de Lengua y Literatura castellana María Jesús Ortiz López, natural de Fuente Álamo (Albacete). La autora es una prolífica investigadora de temas etnológicos e históricos, sobre todo de la zona de las comarcas de La Mancha de Montearagón, el Corredor Ibérico (zonas del antiguo Marquesado de Villena) y los Reinos de Valencia y Murcia.

Ramón García Montes, Roche, responde a un arquetipo relativamente común en el mundo hispano convulsionado por el asentamiento de las estructuras institucionales liberales y revolucionarias, lo que hace que muchos combatientes tradicionalistas, ante la lejanía de la frontera, opten por mantenerse en el interior de España pero al margen de las autoridades de la usurpación revolucionaria. Allí esperarán el momento adecuado para volver nuevamente al alzamiento general. Con el único ánimo de subsistir practicaron excepcionalmente algún acto de pillaje, pero jamás hicieron de ello su modus vivendi. Lo que contrastaba con otros bandidos que han pasado a la posteridad por sus actividades puramente criminales, no pocas de ellas a sueldo de los liberales, como el caso del Chato de Enguera. Ese arquetipo, desfigurado en cierto modo por la confusión que el romanticismo emanó por su idealización del bandolerismo, es el encarnado por Roche en las sierras de La Mancha de Montearagón (en la actual provincia de Albacete), como fue encarnado también por Tomás Peñarrocha, El Groc, en el Maestrazgo o Gregorión en La Montaña. Y que fue novelado magníficamente por Marià Vayreda en La Punyalada. Sus nombres han pasado a la Historia y a la intrahistoria con la etiqueta de "bandidos", lanzada por sus enemigos, al igual que en el Reino de Nápoles así se llamó a los que defendían la Tradición frente a la unificación garibaldina. Adjetivación esta que no les hace justicia.

Con este libro se pone al personaje en su verdadera dimensión. En contra de lo que podría deducirse del título del libro nos encontramos ante la verdadera historia de Roche, con el estudio más detallado y riguroso que hasta la fecha se ha hecho de su figura. Y así lo pone de manifiesto en el prólogo don Victoriano Polo García, catedrático de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Murcia y biznieto de Roche: "El resultado de la investigación es admirable, objetivo y bien centrado. El protagonista perfila su figura poco a poco, apoyado en los datos de la documentación abundante y bien discernida, proyectado su primer plano en el fondo ambiental de la época y la zona que conoció sus aventuras y andanzas. [...] Los familiares del coronel carlista D. Ramón García Montes recibimos con agradable sorpresa el fruto intelectual y erudito, del minucioso y brillante trabajo de la profesora Ortiz".

El libro menciona entre sus fuentes documentales el artículo del carlista albaceteño Javier Verdejo publicado en el desaparecido cuaderno de bitácora Albacete Carlista, del Círculo Marqués de Villores, "Ramón Roche, carlista irreductible de la sierra de Liétor", así como otras fuentes manejadas en el citado artículo. Además es destacable la labor de recopilación de la riquísima tradición oral (debidamente separado el mito de la realidad) emanada de los pueblos en que actuó Roche, la documentación de los expedientes civiles (de cómo las autoridades liberales se empeñaban en indagar sobre las ideas de las gentes, pese a consagrar teóricamente la libertad de pensamiento) y militares de Roche. Estos últimos tienen una gran importancia, pues los propios enemigos reconocen el enorme valor y las virtudes militares de Roche. Por último es igualmente reseñable el destacable archivo gráfico de fotografías familiares y lugares. La introducción que se hace sobre la historia del Carlismo es además bastante aceptable, con abundante documentación gráfica sobre los Reyes carlistas.

Se puede solicitar el libro a través de la web http://lopezmegias.com/

Ortiz López, Mª Jesús, La verdadera historia (si es que alguna historia es verdadera) de Ramón García Montes, Roche. De coronel carlista a bandido forzado, en tierras de Alicante, Albacete y Murcia. Prólogo de Victorino Polo García. Imprime: Diego Moreno. La Alberca (Murcia), 2010. ISBN 978-84-613-6751-1. Depósito Legal MU-246-2010. PVP 12,00 â¬

martes, 2 de noviembre de 2010

Jaime Balmes y el Carlismo.


Por penosa inconsecuencia, Balmes no será uno de los representantes del carlismo. En política incurre en lo que se ha llamado la "tragedia de Balmes": convencido de los errores del liberalismo, testigo de cómo las revoluciones inspiradas por esta ideología han descompuesto la vida española de la primera mitad del siglo XIX, se lanza a predicar la unión dinástica y de los partidos para "conservar, en lo posible, lo antiguo, sin desdeñar demasiado lo bueno". Simple, y quizá por eso fracasada de antemano, fórmula para terminar aquella lucha planteada entre la España tradicional y los liberales.

Centenario de Balmes. Vida y tiempo histórico. Don Ángel David Martín Rubio.

A partir de 1844 Jaime Balmes dirigió la revista política El pensamiento de la nación, en la que desarrolló todo su ideario: monarquía con verdadero poder político, reunir a todos los españoles en un programa que colocara los intereses nacionales por encima de los de partido y que representara verdaderamente los intereses de los españoles y restablecer las relaciones con la Santa Sede después de reparar, en lo posible, las consecuencias de las leyes de desamortización. De todas las campañas que dirigió desde la revista, la mas famosa fue la de intentar que se celebrase un matrimonio entre Isabel llamada II y Carlos VI, Conde de Montemolín, el plan más ambicioso de su carrera política, y también su mayor fracaso.


El Partido Carlista
Barcelona 8 de octubre

(Publicado en El Pensamiento de la Nación. Número 141, páginas 646-646. Madrid, miércoles 14 de octubre de 1846).

(...)
EL PENSAMIENTO DE LA NACIÓN está muy interesado en la resolución de la duda, porque si se pudiese probar que el partido carlista está muerto, como durante tan largo tiempo hemos estado predicando la conveniencia y necesidad de la unión con dicho partido, resultaríamos culpables de haber querido unir un vivo con un difunto, lo que es un suplicio horrible que no se usa en nuestros días. Así es muy natural que nos ocupemos de una cuestión, que si para otros puede serlo de mera curiosidad, para nosotros es de la mayor importancia, supuesto que en ello se interesa el fundamento de nuestro sistema político. Si el partido carlista fuese un partido muerto, inútil habría sido arrostrar dificultades para el enlace de la Reina con el conde de Montemolin.

Además, que tampoco creemos que la cuestión en sí misma carezca de importancia. El príncipe proscrito acaba de declarar en su proclama o manifiesto, que piensa llevar al campo de batalla sus pretensiones al trono: buscar, pues, si el partido carlista está muerto o vivo, es buscar si el citado documento es un papel insignificante, o si es digno de llamar la atención de los que se interesan por la tranquilidad de la España.

Tratándose de la vida o de la muerte, de la juventud o de la vejez, de la fuerza o de la debilidad de los partidos, se pueden entablar disputas interminables; pero estas se cortan pronto, si se lleva la cuestión al verdadero terreno: los hechos.

¿Cuál era la vida del partido carlista durante la guerra? Esto se puede calcular teniendo presentes los elementos a que resistía. Estos eran los siguientes:

Un gobierno establecido, dueño de todas las capitales, de todas las plazas fuertes y que disponía de los recursos de toda la nación.

La cuádruple alianza, que por más que se diga no fue estéril para la causa de la Reina, sino muy importante, y una de las principales causas de su triunfo.

Véanse sus efectos.

—Una legión inglesa.

—Una legión francesa.

—Una legión portuguesa.

—Los almacenes de Francia y de Inglaterra abiertos para cuanto se necesitase.

—Las escuadras inglesas vigilando las costas, impidiendo desembarcos de armas y pertrechos para los carlistas, y auxiliando materialmente al ejército de la Reina en las costas de Bilbao y San Sebastián.

—La policía francesa impidiendo largas temporadas (según el humor) la introducción de armas, caballos y demás efectos de guerra; internando, y muy frecuentemente encarcelando a los carlistas.

A propósito de encarcelamientos, no podemos pasar por alto una observación nos ha ocurrido repetidas veces. Se han oído muchas quejas contra el gobierno francés por su poco celo en el cumplimiento de la cuádruple alianza: estas quejas son muy injustas. El gobierno francés se ha resignado a un sacrificio, si no mas costoso materialmente, al menos más sensible para los corazones generosos: el de perseguir a los desgraciados que reclamaban un asilo en nombre de la hospitalidad. Se comprende que un gobierno aliado no consienta que los emigrados se organicen y reúnan aprestos de guerra para invadir el país vecino; pero no se comprende cómo hay un gobierno que quiera encargarse de hacer la policía por otro, aun en las fronteras más distantes, y que niegue a unos los pasaportes, y encarcele [643] a otros, y ponga grillos a estos, y se apodere de los papeles de aquellos, y registre equipajes, y rompa cerrojos, y haga en fin todo lo que podría hacerse si se tratase de una conspiración contra la seguridad propia. Repetimos que esto no se comprende; que esto lo haría muy difícilmente cualquier otro gobierno de Europa; que la generosidad del pueblo francés ha de verlo con mucho desagrado, y que son muy injustos los que se han quejado y se quejan aún del poco celo del gabinete de las Tullerías. Esto no se prueba, se siente; porque hay cosas que el corazón rechaza instintivamente, sin necesidad de raciocinio.

Hablad de la guerra pasada, y no hallaréis un carlista que no se lamente de la falta de recursos. Cabrera aun en los días de su mayor pujanza, tenía mucha gente que no podía llevar al combate, por carecer de armas. En la expedición de Gómez; de Zaratiegui, en la de Don Carlos, y en todas, lo que faltaba no eran hombres, sino armas. Si la Inglaterra y la Francia se las hubiesen proporcionado, o les hubiesen permitido proporcionárselas, ¿qué habría sucedido?

La superioridad de los ejércitos de la Reina, cuando la tenía, dimanaba casi siempre de la mayor abundancia de recursos. Hacía más de un año que los carlistas de Cataluña campeaban libremente por el principado, y hasta habían obtenido ventajas de mucha consideración, y todavía estaban faltos de artillería, sin tener más cañones que alguno de madera. La misma expedición de Don Carlos se estrelló en el pueblo de Sampedor, por no tener una miserable batería para derribar tapias. El general Córdova, y cuantos militares han hablado de la materia, han estado acordes en la conveniencia y necesidad de basar las operaciones sobre esta diferencia de medios, de atraer a los carlistas a un terreno, donde esta falta no pudiese suplirse ni con el número, ni con el valor personal, ni con las simpatías del país.

En cuanto al apoyo que la causa de Don Carlos encontraba en muchos puntos de la monarquía, he aquí algunos hechos que la justifican de una manera palpable. Las tropas de Don Carlos podían maniobrar escogiendo la unidad que bien les pareciese: un ejército, una división, un batallón, una compañía, hasta un individuo; pues que un carlista solo recorría con su fusil una grande extensión de país, sin riesgo ninguno; cuando los generales de la Reina debían siempre andar con la mayor circunspección en sus marchas, si no querían exponer sus columnas sueltas a descalabros que no siempre pudieran evitar. ¿Y qué diremos de los víveres? Las tropas de la Reina debían llevar consigo sus provisiones, sopena de morirse de hambre; y los carlistas vivían en todas partes sin más recursos que los del país. Se dirá que los unos vejaban y que los otros no; pero este es un vano efugio: los que sabían de vez en cuando incendiar los pueblos y las mieses, bien habrían sabido tomarse los víveres: los escrúpulos de conciencia no llegaban a tanto. Las razones de esta diferencia deben buscarse en la diferencia de relaciones que con el país tenían los ejércitos beligerantes: hablen todos los generales que hicieron la guerra; y hable sobre todo la memoria del malogrado general Córdova, que con tanta claridad y exactitud fijó el verdadero carácter de esta guerra, y cuya previsión justificaron tan plenamente los sucesos posteriores.

Un partido que resiste durante siete años a un gobierno establecido, y poderosamente [644] auxiliado por tres potencias; un partido cuyos soldados brotan del país, viven en el país, y no son nunca rechazados por el país; un partido que a pesar de tantas contrariedades no puede ser vencido, después de tan encarnizada lucha, como se ha confesado recientemente, y que además no necesita de confesión de nadie porque es más claro que la luz del día; este partido debía tener grandes elementos de vida.

Ha muerto después, se dirá; ¿y dónde? ¿no recordáis el significativo artículo publicado hace pocos días por un periódico progresista, La Opinión? ¿Por qué ha muerto? ¿Cuáles son las causas que le han reducido a tamaña nulidad? Decía que el príncipe en su manifiesto ha abjurado los principios del partido carlista, y que esto mata al partido; ¡qué contradicción! Hasta ahora se había dicho que los partidos reaccionarios, morían porque no aprendían ni olvidaban, y ahora se dice que el partido carlista muere porque aprende y olvida...

Un medio había para matar al partido carlista; el más sencillo: gobernar bien, hacer sentir a los pueblos las ventajas de los sistemas innovadores. ¿Se ha hecho?

Para todos los hombres juiciosos bastan y sobran los hechos y las reflexiones que acabamos de consignar, por lo que vamos a dar otro giro al discurso; entrando en consideraciones de un orden diverso. Llamamos sobre ellos la atención de los que se interesan por la tranquilidad del país.

Claro es que los amigos del actual orden de cosas están interesados en atenuar la gravedad e inminencia de los peligros, y así es muy natural que aparenten dar poca importancia a lo que ellos apellidan las impotentes maquinaciones de los partidos extremos. Bueno será, sin embargo, que no lleven las cosas hasta la exageración, teniendo presente la sabia máxima: ne quid nimis. A fuerza de sostener que la revolución ha muerto, y el carlismo también, podrían llegar a persuadir a ciertos dependientes menguados, que es lícito cebarse en la persecución de los partidos extremos, como se ceban los buitres en los cadáveres. Esto es peligroso: es una máxima militar y política, el que nunca se debe reducir al enemigo a la desesperación. No diremos hasta qué punto podrán encontrar eco los partidos, ni las excitaciones revolucionarias, ni los llamamientos del conde de Montemolin; pero estamos seguros, muy seguros de una cosa, que enseñan de común acuerdo la razón, la historia y la experiencia, y es que podrá muy bien suceder que los mejores auxiliares de la revolución y del conde de Montemolin, sean algunos imprudentes servidores del gobierno de la Reina. Tal miserable que recibirá su salario para vigilar la conducta de ciudadanos pacíficos; algún jefe de una partidita que estará encargado de ahogar las insurrecciones en su cuna; algún comisario demasiado celoso y activo, que importunará sin necesidad a hombres pundonorosos; estos y otros servidores semejantes, podrán sembrar la alarma entre los conocidos por opiniones progresistas o carlistas; podrán hacerles creer que no están seguros, aunque no conspiren, y cuando esta creencia se difundiese, ¿qué podría suceder?

Todavía no se ha podido olvidar lo que sucedió en la última guerra civil. ¡Qué bandos tan terribles! la palabra de muerte se hallaba escrita en todos los artículos. ¡Qué fusilamientos en todas partes! ¡Qué prisiones! ¡Qué confinamientos! ¡Qué destierros! Y sin embargo, ¿qué se adelantó con esto? nada, absolutamente nada. Lo que se hizo fue perder mucho terreno; y disponer de [645] tal suerte las cosas, que si D. Carlos hubiese tenido consejeros más atinados y previsores, su causa habría triunfado por los mismos errores de sus enemigos.

Recuérdese lo que sucedió en Cataluña. Todo estaba perdido; y la política del barón de Meer sostuvo la causa de la Reina. ¿Y cómo? con la severa disciplina en el ejército; con órdenes terminantes para que no se insultase a nadie; con un cuidado extremo para que los pueblos no fuesen molestados; con poner centinelas en las casas de campo, para evitar hasta los pequeños desmanes de los soldados durante el tránsito de una columna; con tratar humanamente a los prisioneros; con restañar la sangre en las ciudades, ya que por desgracia estaba corriendo en los campos. Testigos fueron del resultado cuantos se hallaron a la sazón en Cataluña.

La exasperación de los ánimos se calmó de una manera notabilísima. Los hombres más influyentes del partido carlista conocieron que les hacía mas guerra el barón de Meer con su proceder suave, que con su pericia militar. Sea cual fuere la opinión que tenga el partido progresista de la conducta que con respeto a él observó este general, es indudable que en el campo y en las poblaciones subalternas, los efectos de su comportamiento fueron altamente favorables a la causa de la Reina.

Bien sabemos lo que se dice en tales casos: que es necesario atajar el mal en sus principios; que conviene cortar los hilos de la conspiración cuando comienza a urdirse; que al fin, el mayor daño que puede resultar a los que sean inocentes, es el estar encerrados en un calabozo por algún tiempo, por vía de precaución. Pero este lenguaje, sobre ser el idioma de la tiranía, es el de la imprevisión, el de la ceguera. Cuando se han encarcelado o deportado cuatrocientas o quinientas personas, no se ha llegado a más que a una pequeñísima porción de un partido. Los partidos, en tiempos agitados y revueltos, son demasiado grandes para que puedan caber en una cárcel por vía de precaución. Lo que se hace con esta conducta es alarmar, agriar, exasperar; cada individuo tiene su familia, sus parientes y amigos; y cada cual piensa que le puede suceder mañana a él mismo lo que ve que está sucediendo a otros; y tal ciudadano que viviría pacífico en su casa, podrá convertirse en un soldado tanto más temible, cuando a mas de pelear en defensa de sus principios, buscará en el combate la venganza de sus agravios.

Cuando el gobierno superior lanza desde su altura órdenes fulminantes, y que pueden dar origen a la arbitrariedad, no comprende por lo común, lo que serán sus providencias, cuando se llegue a los pormenores de la ejecución. El gobierno escribirá las palabras de sospechosos o desafectos, sin considerar que estas palabras van a despertar en el último rincón de la península todas las malas pasiones, venganzas personales, rivalidades mezquinas, miras codiciosas, instintos brutales; todo se resuelve y se pone en movimiento, y presenta un espectáculo deplorable. Tal escribiente de una oficina de policía mira con insultante desdén a una persona respetable, y le maltrata de palabras, y le amenaza. Tal comandante de armas, un capitán por ejemplo, u otro cualquiera, que salido de la oscuridad se asombra de verse revestido de facultades extraordinarias, ejerce las funciones de su pequeño bajalato, y se creería poco activo y demasiado condescendiente, si no expidiera todos los días algún pasaporte de confinamiento, o no metiese en la cárcel, a ciudadanos [646] pacíficos, remitiéndolos luego a disposición de la superioridad ; y quizá tal hombre infame, hambriento de oro, acecha la ocasión de arrojarse sobre una víctima para obligarle a redimir la vejación, y arrebatarle cruelmente el fruto de los sudores de toda la vida, la esperanza de su familia. No, no comprenden bastante los gobiernos lo que significa el entregar a los pueblos a disposición de la arbitrariedad; no comprenden bastante en qué se convierten sus providencias cuando llegan a ser ejecutadas; y por esto se hallan a menudo con resultados diametralmente opuestos a los que se habían prometido; por esto ven que las insurrecciones en vez de atajarse progresan, y que las pequeñas chispas se dilatan, y llegan a ser grandes incendios.

sábado, 30 de octubre de 2010

En defensa de los Fueros para todos los pueblos de las Españas (I).

No es equitativo ni patriótico, dicen los antifueristas, que en la misma nación haya regiones que gocen de preeminencias y ventajas que no tienen otras. Deben, pues, abolirse los fueros que implican desigualdad.

“¡El argumento es donoso!, responde Nocedal. Pero vamos a cuentas: o esa región tiene título y derecho notorio a disfrutar esas ventajas (de los fueros) o no; si no los tiene, por ahí se ha de empezar, por negarle el derecho y el título de que carece; pero si evidentemente los tiene, como sucede en el caso de que se trata, no hay que hacer sino respetarlos, sin que nadie pueda quejarse por eso, que quien usa de su derecho a nadie agravia...Eso no es un argumento, es un horrible sarcasmo. Porque el Estado moderno, continuando la obra comenzada por el absolutismo en el siglo pasado, ha ido despojando a las regiones forales de sus fueros, a las demás de los útlimos restos que aun conservaban de sus tradiciones seculares, para ajustarlas todas al patrón y las nuevas formas mal traducidas del francés; y es, burla sangrienta y escarnio insufrible que la desigualdad por él causada contra toda razón y justicia le sirva de argumento para persuadir a sus nuevas víctimas que se dejan despojar de buena gana y voluntariamente cooperen a la obra de iniquidad y destrucción...Como el argumento adquiere fuerza incontrastable es volviéndose contra quien lo emplea. Porque si reconoce que los fueros y libertades, contra quien quiere acabar, son un bien (y por eso dice que trata de abolirlos, para que no tengan unas provincias bienes de que carecen otras), lo justo, lo equitativo y lo patriótico no es aumentar la desgracia de las que, por rara excepción, gocen todavía de algún resto de su bien pasado, sino procurar aumentárselo y hacer igualmente dichosas a las demás: igualdad que en España se conseguiría sin protestas ni conflictos, ciertamente, antes con vítores y aplausos, no acabando de arrebatar sus fueros y exenciones a las que todavía conservan rastros de ellas, sino devolviendo y aumentando sus libertades y franquicias a las que injustamente y contra su voluntad las perdieron . ¿O es que los partidos liberales reconocen y confiesan que ellos no están en el poder para hacer igualmente felices, sino por igual desventurados, a todos los reinos, regiones y provincias de España y a todos los españoles?

(“El Tradicionalismo político español y la Ciencia hispana” de Marcial Solana. 1951)
(Adhesivo de la reciente campaña foral-federalista del carlismo catalán)

viernes, 29 de octubre de 2010

Fiódor Dostoyevski: El totalitarismo del estado moderno.

"Les obligaremos a trabajar, pero en las horas libres de trabajo les organizaremos la vida como un juego de niños, con canciones infantiles, en un corro, con danzas inocentes. ¡Ah, les permitiremos también el pecado, son tan débiles e impotentes! ¡ Y nos amaran como niños por consentirles pecar! Les diremos que todo pecado será redimido, si fue cometido con nuestra venia. Les permitiremos pecar, porque los amamos; cargaremos con el castigo de tales pecados. Cargaremos con él y ellos nos idolatrarán como a bienhechores que responden de sus pecados ante Dios. Y no tendrán secreto alguno para nosotros. Les consentiremos o les prohibiremos vivir con sus esposas y queridas, tener o no tener hijos (todo ello contando con su obediencia) y ellos se nos someterán con júbilo y alborozo.”

Fiódor Dostoyevski. Los hermanos Karamázov

Un "Estado feliz" de control, corrupción y aborregamiento.
La destrucción del matrimonio y la familia, camino a la nueva esclavitud del Estado Servil.

jueves, 28 de octubre de 2010

Tareq Aziz, condenado a muerte: los crímenes del Nuevo Orden Mundial.

Bagdad/Madrid, 27 octubre 2010. El mundo civilizado, o lo que de él va quedando, contempla con horror (pero sin sorpresa) el penúltimo acto de la farsa y tragedia que se representan en Iraq desde su ocupación por las tropas del Nuevo Orden Mundial (N.O.M.) y la imposición por éste de la ley islámica en aquel antaño próspero país. Precisamente su papel en el desmantelamiento de los partidos mahometanos integristas y sus redes de terror le ha costado al ex Viceprimer Ministro y Ministro de Asuntos Exteriores Tareq Aziz que el Tribunal Supremo del Gobierno de ocupación de Iraq le condene a muerte por ahorcamiento. La misma suerte que corrió el Presidente Saddam Husseín, por haber osado enfrentarse a los amos del mundo.

Tareq Aziz, católico de rito caldeo, es el rostro del Iraq desarrollado, donde los cristianos gozaban de plena libertad y gran influencia, que fue destruido por el gobierno de los EE.UU. y sus aliados --entre ellos la España de Felipe González y luego de José Mª Aznar-- en una criminal guerra de devastación que empezó en 1991, contra la que el Regente legítimo de España, Don Sixto Enrique de Borbón, se manifestó en diversas ocasiones.

El hijo de Tareq, Ziad Aziz, en declaraciones a la agencia ANSA desde Ammán (Jordania), afirmó que recurrir a una apelación para anular la condena a muerte contra su padre "es inútil". "¿A quién podemos dirigirnos para apelar, si el tribunal es siempre el mismo, si los jueces son siempre los mismos?". "El juez que condenó a mi padre es un miembro del partido Daawa (del actual Primer Ministro Nuri al Maliki) y en las precedentes elecciones era candidato en la lista de Maliki", añadió. Tareq Aziz fue condenado ayer a la horca junto con el ex Ministro del Interior Saadun Shaker y el secretario personal de Saddam Husseín, Abid Hamud.

(Noticia de la Agencia Faro)

sábado, 23 de octubre de 2010

El liberalismo enemigo de España.

“El liberalismo...nació políticamente con la revolución francesa que inscribió como primer miembro de su triple lema: liberté; aunque sus raíces doctrinales se remontan por lo menos al protestantismo y al Renacimiento. El liberalismo es racionalista, es decir, proclama la autonomía de la razón, a la que convierte en diosa, negando de rechazo a todo otro Dios, en forma clara o sobreentendida. De la religión prescinde, considerándola a lo sumo, como cosa de sentimiento, es decir, como algo infrarracional e indigno del hombre, divertimiento inocuo de niños y mujeres. Respecto a la moral, cada uno debe forjarse la suya, según sus propias convicciones y las conveniencias sociales. En el orden político el liberalismo defiende que la misión del Estado es garantizar la libertad individual, evitantdo únicamente el choque violento de unas libertades con otras, con lo que se podría perturbar el orden público. Es la concepción llamada del Estado-gendarme. Por lo demás, el fuerte puede muy bien oprimir al débil; engañar al inocente el astuto; sorber al prójimo las entrañas el usurero; estrujar al pueblo por el terror el cacique; y llevar siempre, en una palabra, las de perder el hombre honrado y las de ganar el hombre sin ley y sin conciencia para el cual no hay arma prohibida. El liberalismo proclama naturalmente la libertad de pensamiento y de palabra y de conciencia y de cultos...La misma libertad para la verdad que para el error, porque para él no existen errores ni verdades, es escéptico; la misma para el bien que para el mal, porque para él ni el mal ni el bien absoluto existen. Y la libertad de contratación , porque ignora que exista un orden objetivo de justicia. En el orden económico, deshumaniza el trabajo, considerándole como una pura mercancía. Y el capital, al que rinde culto, como a su único dios. Y defiende el libre cambio, lo mismo entre individuos que entre naciones; libre cambio en que queda siempre aplastado el pobre y el débil, y más honrado y potente el rico y el poderoso. El liberalismo es pecado y fué siempre condenado por la Iglesia.”

P. Maestro don Fray Albino González y Menéndez–Reigada, Obispo de Tenerife. “Los enemigos de España”. La Laguna -1939.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Ética y negocios: El nacimiento de las plutocracias.

" (...) De ahí que San Pío X, el Gran Pontífice, repitiese a cada instante que los pueblos son lo que de ellos hacen los gobiernos, máximos educadores prácticos. Lo cual pone en evidencia el crucial problema de la escogencia de cierto tipo de Ética por parte de una colectividad, para que a través suyo disponga de un criterio de referencia para evaluar su producción legislativa.

Desde la promulgación del Edicto de Milán por el Gran Emperador Constantino en el curso del año 313 d.C hasta la agonía del Imperio Hispánico durante el siglo XIX, todo Occidente adhirió a una Declaración de Deberes del Hombre que el catolicismo acababa de formular con la confirmación de la Ética de los X Mandamientos , reinterpretada a la luz de los Evangelios; era la aceptación de una verdad que en vez de surgir del consenso lo provocaba con la consigna del "Amaos los unos a los otros como yo os he amado".

De ahí que para su cumplimiento el hombre debiera disponer de cierto tipo de libertad, que así concebida revelaba ser tan sólo un "medio" orientado a permitir al hombre el ejercicio de derechos condicionados por el bien común, dentro del marco del "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (...)

En cambio, las nacientes Repúblicas Democrático-Capitalistas se adhirieron a una misma y fundamental corriente que brotando de la herejía protestante se vería nitidamente cristalizada por primera vez en la Revolución Inglesa de 1688, sus principios serán los mismos que inspiren los de la Norteamericana de 1776 y los de la Francesa de 1789, al menos en su versión Girondina (...)

Estas "Luces", que no pasaron de ser los resplandores de las tinieblas de la filosofía materialista de Locke, Montesquieu y Kant, luego magistralmente sintetizada por Hans Kelsen, parten del principio de que la verdad resulta inaccesible al conocimiento humano; de donde deducen que éste tan sólo puede alcanzar a formular "Opiniones". En consecuencia cada cual podrá adoptar la suya propia en tanto que guía para sus acciones y propósitos, a condición de contar con un marco abstracto de Derechos Humanos que le permitan tratar de lograr su alcance , en "libre competencia", con sus semejantes, el dogma de los dogmas de la nueva mentalidad.

Sin embargo este proceso podría naufragar en el caos de la anarquía; no lo hará porque la naturaleza material dispone , según ellos, de una especie de instinto selectivo que le permite ir indefinidamente progresando a través de la supervivencia del "más apto" de acuerdo con el lenguaje que desde Charles Darwin emplean los evolucionistas para designar al "más fuerte" cuya brújula vital sólo puede ser la de la "Utilidad" de sus actos (...) "

Luis Corsi Otárola "Los Realistas Criollos" ed Nueva Hispanidad

domingo, 17 de octubre de 2010

La nueva invasión mahometana.

Siguiendo el artículo “D. Pelayo, rey legítimo y restaurador”, publicado en este mismo blog el sábado 27 de febrero de este año, y al hilo de las últimas provocaciones de los moros, reiniciadas este verano pasado, vamos a desarrollar alguna de las comparaciones allí mencionadas. Y con la intención de alertar sobre el plan de re-islamización de nuestra Patria (o lo que resta della) por Marruecos y Arabia Saudí, principalmente.

En aquel escrito se relacionaba el 11-M con la inmigración mahometana. Ahora vamos a comenzar por dicha relación. Para ello hemos de recordar que la “Yihad” o Guerra “Santa” de Mahoma es el medio principal de expansión de su secta y como su carácter es plenamente terrorista, genocida y rabiosamente anticristiano. En el caso de Marruecos, un estado artificial creado por la política des-colonizadora de EEUU en 1956, podemos citar algunos ejemplos de su “vecindad prioritaria” como la agresión a Sidi Ifni (1957), la Marcha Verde, organizada cuando agonizaba F. Franco, o los más recientes atentados del 11 de marzo de 2004, que colocaron al siniestro payaso de ZetaP en el poder.

Desde hace tiempo, los países mahometanos comenzaron a enviar emigrantes a Europa de forma masiva. Así logran aliviar las tensiones internas (que en estos regímenes son muy fuertes debido a la tiranía y corrupción que les caracteriza) y también comenzar una nueva forma de expansión, adecuada a estos tiempos de Nuevo Orden Mundial y guerras de cuarta generación. Aunque los medios des-informativos (especialmente los españoles) lo silencien y oculten, el objetivo de esta inmigración masiva es ocupar Europa para el “Islam”, aprovechando el envejecimiento y la disminución de la población europea desde la Revolución Cultural de 1968. Al igual que los nazis o los bolcheviques en su momento, los mahometanos no esconden estas intenciones: la última declaración, en este sentido, ha sido la del presidente libio Gadaffi, a comienzos de este año, cuando, con su arrogancia habitual, pronosticó que Europa sería musulmana en pocas décadas, pues ya hay más de 55 millones de mahometanos en ella. Y ya sabemos que moros (en España y Francia) y turcos (en Alemania, Suiza, Austria…) no son inmigrantes normales. Estos vienen a quedarse. Saben muy bien que las democracias liberales son débiles y, aprovechando sus mismas leyes de “libertad religiosa”, pueden invadir impunemente este viejo continente. Saben muy bien que cuentan con el apoyo de los EEUU (y hasta del Vaticano) para ello y que nadie les hace frente. Su estrategia es repoblar los pueblos pequeños y las zonas rurales abandonadas para, una vez fijados allí, justificar la intervención de los estados mahometanos cercanos (Marruecos y Argelia para España y Francia. Turquía y Albania para los Balcanes y Centro Europa), es decir, una “Yihad” en regla. No tienen prisa. Les sobra tiempo y petrodólares.

Volviendo a España, aquí se ha creado un partido político, el PRUNE (Partido para la Restauración y Unificación de España) con el que se van a presentar a las elecciones municipales de 2011, justo el año en el que se cumple el XIIIº Centenario de la primera invasión mahometana de nuestra Patria. Con su habitual prepotencia, afirman buscar “representación” en pueblos y ciudades clave y el poder donde sean mayoría. Está claro que están volviendo para hacerse con todo el poder que puedan conseguir. Llamados por la casta política del PPSOE, los nuevos traidores witizanos de nuestros días, con cuyo apoyo y debilidad cuentan de sobra, están ocupando de nuevo España.

Esta nueva invasión se esta desarrollando ante nuestros propios ojos desde 1995 (si bien es verdad que de forma oculta y silenciosa); pero la inmensa mayoría de los españoles, anestesiados por los medios des informativos oficiales y oficiosos, no son conscientes de la gravedad de lo que ocurre. Además, nuestra sociedad des cristianizada, donde está bien visto apostatar de la Religión Verdadera que nos legaron nuestros mayores (Véase el reciente caso de Miss Ceuta) no quiere oír “exageraciones negativas”…

Para los católicos españoles que reflexionen en todo esto con Fe, es fácil ver un aviso providencial en la coincidencia del XIIIº Centenario de la invasión de Tarik con el comienzo de la ocupación de cargos municipales por los islamistas del PRUNE.

Pero, ¿Cuántos españoles conservan aún la Fe Católica auténtica, no la modernista, para querer defenderla? ¿Cómo se defenderá un reino que fue católico, pero lleva desde 1967 renegando de Jesucristo, al destruir la confesionalidad católica que fue su fundamento, su fuerza y su unidad? Si esta apostasía nos la han impuesto como la base de todo el régimen progresista que sufrimos desde 1978 ¿de qué extrañarnos?

Mohamed VI es el sultán de los mahometanos marroquíes, puesto que los estados del “Islam” son confesionales, no lo olvidemos. Y, aunque su religión sea falsa, les da más fuerza a los moros que a los progres del PPSOE sus “valores” o sus presuntas“libertades democráticas” De ahí la cobardía continua de políticos, clérigos, periodistas y demás castas gobernantes ante los mahometanos.

La única salida a esta nueva pérdida de España es una restauración radical, que solo puede venir de un príncipe legítimo que levante de nuevo la Monarquía Tradicional Católica y su unidad de Fe: S. A. R. D. Sixto Enrique de Borbón Parma. Y una vez sustituido el usurpador y la casta de políticos parásitos del PPSOE que le mantiene (no olvidemos que este señor se dice “hermano” del sultán marroquí y es amiguísimo de Carrillo y ZetaP, por poner unos pocos ejemplos) podría comenzarse a defender España. Pero si los españoles siguen sin querer la libertad de los hijos de Dios, que solo da N. S. Jesucristo y el poder político legítimo, que es el que Él ha designado para nuestra Patria, tendrán otra vez la esclavitud de la tiranía mahometana. Esto es lo que están preparando para nuestros hijos. Que Dios (el Único Dios Verdadero, la Santísima Trinidad y no esa divinidad deísta que dicen los modernistas compartir con moros y judíos) nos coja confesados.

Boina Roja Montaraz BRM

miércoles, 13 de octubre de 2010

¿Deber de votar?

Las urnas electorales son los
contenedores de basura del sistema liberal partitocrático.

El deber de votar: he aquí un tema muy central de la Moral política de hoy, en el que el magisterio episcopal no ha dejado de pronunciarse en la España anti-cristiana de hoy, invocando, aunque no sea de manera expresa, la doctrina del “mal menor” (…).

Desde nuestro punto de vista (…) la participación en las elecciones implica, ante todo, una aceptación de los principios del sistema. Como hemos dicho ya, y hemos explicado en otras ocasiones anteriores, el voto se compone de una opinión –la opción personal- y un acto de voluntad, que no tiene por objeto esa misma opinión, sino, -y esto es lo más grave- la aceptación del resultado del escrutinio. Quien emite el voto –sea electivo sea legislativo –viene a decir: “yo opino que esto es lo mejor, pero en todo caso acepto y quiero lo que del resulte del escrutinio”. Esa es la “volonté générale” del liberalismo. Es decir, votar es aceptar el sistema impuesto, como, en cualquier competición deportiva, el que toma parte en ella, aunque pugne por vencer, acepta las reglas del juego y acepta el resultado que declare el árbitro. Quien no quiera aceptarlo, no debe participar en el juego.

Así pues, también en esto lo que debe tenerse en cuenta es la consideración de la prudencia. Toda la cuestión del llamado “mal menor” debe plantearse como cuestión de prudencia, y, por tanto, casuísticamente, por las diferencias prácticas entre una actuación positiva o una abstención (…) es cierto que la actitud de abstención, perfectamente lícita, tiene un alcance mayor, por cuanto equivale a una repulsa del orden establecido por el poder constituido. En otras palabras: no participar en el sufragio es una oposición no solo a un acto concreto de la potestad, sino a todo el orden establecido por ella. Con todo, no implica un desacato a la potestad misma y, por ello, es lícita la abstención. Esto, aparte de que, como se dice conclusivamente en el estudio antes citado, “la política del mal menor es la política del mal mayor”, por los efectos actuales de la claudicación de principios que tal “política” siempre supone. Solo por el afán de adhesión a las corrientes dominantes de un momento histórico puede explicarse la obcecación doctrinal que ha llevado a una declaración de autoridad que grava tan innecesaria e indebidamente la conciencia de los fieles con el nuevo y supuesto deber de participar en las elecciones, cuando en otras ocasiones moralmente más apremiantes se optó por un desorientador silencio. En el fondo, sería como si se hubiese impuesto a los cristianos de la época de Nerón el deber de participar en los actos oficiales del culto imperial, siempre en virtud del “mal menor”, porque, en efecto, el dominio del emperador romano era “menos malo” que la anarquía que podría ser la consecuencia de la insubordinación contra el orden oficial de la época. Pero es claro que el deber de acatar la potestad de Nerón no conlleva la de aceptar el orden oficial por él impuesto, pues, como hemos recordado, hay que obedecer a Dios más que a los hombres (Hechos V, 29) y no hay diferencia esencial entre la potestad de Nerón y la de los nuevos gobiernos democráticos, cuyo anti cristianismo es, desde luego, mucho menos disculpable que el del ignorante Nerón.

Álvaro d´Dors
"La violencia y el orden". 1ª edición Pamplona 1987.