Editoriales

jueves, 5 de mayo de 2011

Crisis y esperanza del Carlismo

“(...) solamente a la crisis de la Iglesia en la segunda mitad del siglo XX no ha podido resistir el carlismo, porque no le afecta sólo accidentalmente, sino que toca esencialmente a su soporte, que es la cosmovisión de la cristiandad. La vocación del carlismo de servir a la Iglesia se ha encontrado con que ésta, de pronto, no quiere ser servida como secularmente. Providencialmente, este rechazo de lo esencial del tradicionalismo no se ha producido desde lo esencial de la Iglesia –el dogma-, sino desde una accidentalísima concepción coyuntural de sus relaciones con el Estado y con las religiones falsas (...)

Despues de 1966, perdida la unidad católica –que fue pilar fundamental tanto de la civilización española como del ideario político del carlismo-, se produce un declinar no remontado ni por aquella ni por éste. Esto explicaría la ausencia notoria de un tradicionalismo vigoroso y operante en el posfranquismo. Y abona la hipótesis de un resurgimiento del carlismo coincidiendo con un saneamiento de la Iglesia”

2 comentarios:

  1. Miguel Ayuso siempre leal al ideal y al planteamiento sobre la crisis postconciliar. Otros en cambio que eran los más duros críticos con el CV II de repente mutaron su planteamiento. No en pocas ocasiones por prebendillas académicas. O lo que es peor, acabaron conjugando un ciego clericalismo justificando su postura con una explicación escatológica que acaba siendo grotesca por sustentarse falsas apariciones.

    Quien no vea que la crisis del Carlismo es culpa del triunfo del modernismo es que un ciego, un obtuso o un malintencionado.

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