sábado 21 de noviembre de 2009

De vueltas del materialismo marxista: Juan Bautista Fuentes.


Debate celebrado en la facultad de filosofia de la universidad Complutense de Madrid el 24 de abril de 2007. El tema central era Chesterton. La moderadora Maria José Callejo y los ponentes Carlos Fernández Liria y Juan Bautista Fuentes Ortega, todos ellos profesores de la facultad de filosofía. Al acto asistieron alrededor de 250 personas, por lo cual hubo que trasladar el acto a un aula mayor, pues no estaba previsto tanto público.

Publicamos los enlaces a las dos últimas partes del debate con las intervenciones del profesor Fuentes por su máximo interés.

Debate Chesterton UCM - Juan Bautista Fuentes Ortega (2ª parte)

Debate Chesterton UCM - Debate Liria y Fuentes (3ª parte. Final)

Para tener en cuenta en la lectura actual de Chesterton:

Un chestertonismo muy poco chestertoniano

El carlismo y el nacionalismo según el profesor Fuentes

miércoles 18 de noviembre de 2009

El verdadero rostro del Carlismo: contra todo liberalismo.


Olite/Tafalla, 15 noviembre 2009. Un pequeño testimonio del desastre social causado por el liberalismo, y de la opresión del anticatólico régimen alfonsino, hoy renovado. El liberalismo codicioso y criminal, anticristiano y antiespañol, que hoy reivindican no sólo el PP y el PSOE, sino también el jesuita Fernando García de Cortázar o el Obispo de Cádiz y Ceuta, entre otros. Artículo de Luis Miguel Escudero en La Voz de la Merindad:

OLITE 1914, ASALTO AL CUARTEL

Hubo un tiempo en el que poder cultivar una parcela de tierra del común suponía en Olite no pasar hambre. Y perder la pieza o viña de propiedad municipal abría la puerta de la miseria y, muchas veces, la emigración a América. La privatización de parte de comunal hace 95 años encrespó tanto los nervios de la población, que en 1914 una muchedumbre intentó asaltar el cuartel de la Guardia Civil. En la refriega tres campesinos murieron. Paradojas de la vida, hoy el común, como el agro en general, apenas levanta pasiones y casi nadie mueve un dedo por aquello defendido entonces a sangre y fuego.

No era esta la primera vez que el pueblo se había enfrentado por la defensa del común y por la reversión de las corralizas al Ayuntamiento. Ya en 1884, la disputa se había saldado con una reyerta en una taberna de la calle Mayor en la que también murieron cuatro paisanos y otros tantos acabaron con sus huesos en la cárcel.

En el fondo del conflicto se hallaba la situación de ruina económica en la que estaban las arcas de los ayuntamientos navarros por las deudas contraídas durante la primera mitad del siglo XIX como consecuencia de la invasión francesa y las sucesivas guerras carlistas.

Los municipios cedieron a particulares acaudalados grandes extensiones de tierra del común, las corralizas, que de una forma u otra consiguieron finalmente hacerse con la propiedad.

La medida supuso menos hectáreas de cultivo, "robadas" en la medida de superficie navarra, para la mayoría campesina, normalmente carlista. Por el contrario, los nuevos latifundistas, generalmente conservadores o liberales, representaban al nuevo capitalismo agrícola que se envolvía en mensajes de falso progreso y modernidad.

En 1914 ya estaba en Olite el cura Victoriano Flamarique, que agrupó a los pequeños labradores en torno a un proyecto cooperativista pionero. Creó un banco para financiar las explotaciones de los más necesitados y puso en pie toda una obra social que le ganó la enemistad de los grandes propietarios, que veían como en el local de su Círculo Católico fortalecía lazos el campesinado de sesgo carlista.

En este contexto, con un sacerdote que los periódicos conservadores atacaban sin piedad como propagador del discurso del "anarquismo social vestido con sotana", llegó a principios de agosto de 1914 el aciago asalto al cuartelillo de la Guardia Civil.

El abogado tudelano José Montoro, en su libro sobre la propiedad del comunal en Olite, escribió cómo algunos vecinos habían roturado sin autorización varias corralizas. El propietario Francisco Goyena Algarra, ganadero que procedía de Ochagavía, denunció la ocupación y los tribunales le dieron la razón.

El día 1 de agosto el Ayuntamiento de Olite trató en pleno la resolución judicial, en una sesión a la que acudió el vecindario en masa. A la reunión siguió una manifestación que terminó con el apedreamiento de casas y propiedades de relevantes corraliceros.

El periódico "La Región Navarra", defensor del discurso liberal frente al carlista, contó en sus páginas cómo trascurrieron las horas que acabaron en un río de sangre.

El cronista relató que, por la noche, una muchedumbre de entre 120 y 200 personas lanzaron objetos contra los domicilios de los propietarios y, después, se declararon en huelga. Amenazaron con no ir al otro día a trabajar a los tajos de los corraliceros. En ese momento intervino la Guardia Civil y detuvo a dos de sus cabecillas, que fueron llevados al cuartel.

Según este relato, a las 7 de la mañana, cuando amanecía el día 2 de agosto, "se presentó un grupo en número de 200 a la puerta del cuartel pidiendo a gritos la libertad de los detenidos...". Diez guardias, un teniente y un capitán se encontraban dentro, mientras "el resto de la fuerza hasta 20" vigilaban "la casa y caserío del señor Martínez, que amenazaron con incendiar".

Los guardias del cuartelillo salieron armados al exterior y "exhortaron al grupo a que se disolviese". Sin embargo, los olitenses, "no dándose por satisfechos empezaron a voces gritando: ¡A ellos! Primero les quitamos las armas y luego vamos a por los presos".

En el rifi-rafe, los guardias descargaron sus armas, "cayendo a los pocos pasos de andar los tres paisanos que se abalanzaron a ellos, resultando muertos dos, uno herido grave y otro leve sin importancia, disolviéndose los grupos seguidamente", según publica el día 4 la crónica de "La Región Navarra".

Los vecinos que murieron a las puertas del cuartelillo fueron Fermín Armendáriz, de 54 años, de profesión labrador, y Cipriano Egea, de 25 años y jornalero. Ramón Bayona, de 62 años y también agricultor, falleció después a causa de las graves heridas, según informó el día 3 el periódico carlista "El Pensamiento Navarro".

Tras motín, el pueblo fue tomado por 65 guardias, medida que no impidió que grupos de vecinos todavía tuvieran ánimo suficiente para concentrarse en las calles y plazas "en actitud tan provocativa que llega al extremo de acudir al Ayuntamiento...", narró el periodista.

Repartidos por parejas, los números de la guardia civil custodiaron las casas de los principales corraliceros que, no obstante, antes de que llegara la noche decidieron salir de la localidad en tren, "vista la actitud del pueblo y en previsión de los sucesos que pudieran ocurrir al enterrar a los muertos".

En su relato, el periódico liberal cargó tintas contra los vecinos socios de la Caja Rural del cura Flamarique, al que llamó propagandista "soliviantador de la masa ciega y fanática que ha pagado en doloroso tributo de su sangre la adhesión de este hombre". Destacó, también, que en el momento del asalto "Flamarique se encontraba ausente de Olite". "El anarquismo social, ataviado con el disfraz de católico, ha escrito una página sangrienta", sentenciaron los opositores a la labor del cooperativista.

Desde las misma páginas también repartieron críticas contra la Diputación, por actuar con "pasividad" en el tema de las corralizas, y atacaron el "odio político" atribuido en Navarra a "los mandatarios de don Jaime", el rey carlista.

Como consecuencia del asalto al cuartetillo, se abrió en 1915 un consejo de guerra en el que fueron condenados a presidio varios vecinos de Olite. El corralicero Goyena volvió a ser amparado en los tribunales y el Ayuntamiento sentenciado.

El entonces Gobernador civil, Regueral, se ganó a pulso una infesta memoria y hay quien asegura en Olite que varios vecinos se conjuraron para acabar con su vida a puñal. Regueral terminó mal, cuando ya ejercía su cargo fuera de Navarra.

Cuentan que en su desaparición física, atribuida por algunos a manos anarquistas, tuvo que ver uno de los conspiradores olitenses.

El mismo que liquidó sus días emigrando a América en uno de los muchos barcos que las agencias marítimas ofertaban aquellos años desde las páginas de los periódicos, vapores llenos de una legión de hambrientos que a falta de tierra comunal partían hacia el nuevo mundo desde Bilbao, Santander o Burdeos.

domingo 15 de noviembre de 2009

Por un rearme doctrinal para la acción política católica.


El comité organizador del Congreso Internacional «Estado y Conciencia», de la Unión Internacional de Juristas Católicos ha facilitado estas importantes conclusiones de su congreso celebrado en Madrid. (Agencia Faro, Madrid, 14 noviembre 2009):

1. Hemos elegido el tema «Estado y conciencia» como tema central del congreso internacional de la Unión Internacional de Juristas Católicos, en primer lugar, porque se trata de un tema central de la filosofía práctica, esto es, moral, jurídica y política. Nunca está de más, por lo tanto, contribuir a esclarecer conceptos tan importantes, tanto en sí mismos como en su interrelación, para los profesionales católicos del derecho. Pero no puede ocultarse que, en segundo lugar, la experiencia contemporánea hace más urgente esa reflexión, en cuanto exige el enjuiciamiento de múltiples cuestiones delicadas en las que está implicada la relación del Estado y de su ordenamiento jurídico con la conciencia.

2. En efecto, es cierto que nuestros días puede hacerse más evidente la potencial conflictividad de la relación entre el Estado y la conciencia. Hay que tener presente que el Estado moderno nació basado en la afirmación de la libertad de conciencia, que ha conducido finalmente a constituir al poder político como fuente única de moralidad. Esto se ve con claridad en la vida interna de los Estados y en la de las organizaciones internacionales. Así, los criterios con que se pretende evitar el contagio del SIDA o regular la natalidad presuponen la exclusión de cualquier normatividad moral de origen religioso. Al mismo tiempo, el Estado separado de la Iglesia también tiende a negar la presencia de la fe en la educación o en la vida social. He ahí el dinamismo por el que el liberalismo descristianiza, como se hace patente en un mundo en el que los paradigmas de la modernidad fuerte se disuelven en un discurso de matriz nihilista.

3. Hay que distinguir, con la recta filosofía y la doctrina católica, entre libertad «de» conciencia y libertad «de la» conciencia. La segunda, que la Iglesia defiende, no es sino el reflejo de la ley moral objetiva inscrita en la conciencia, en todas las conciencias. La primera, en cambio, que es la de la cultura moderna, y la que se ha impuesto, supone la reclamación de una autonomía moral subjetiva.

4. Las consecuencias políticas de la distinción no son pequeñas. Porque la libertad «de» conciencia lleva al individualismo exasperado, que se resuelve en una visión del derecho positivo como pura fuerza, y que presupone el concepto de libertad negativa, esto es, la libertad sin regla. Pero afirmar que todas las concepciones morales y religiosas tienen derecho de ciudadanía, con el único límite de que los actos que provengan de las mismas no dañen a otros, implica sostener que cada uno puede, en la esfera privada, hacer lo que le plazca. El hecho de drogarse, rechazar transfusiones de sangre necesarias, tener varias mujeres o evadir capitales al extranjero, por poner casos de distinta densidad, se convierten en problemas insolubles.

5. Hoy adquiere un protagonismo sin precedentes limitar y, en su caso, resistir las injerencias estatales en la conciencia. Una primera solución conduce hacia los terrenos de la objeción de conciencia. Conviene, sin embargo, trazar aquí una distinción paralela a la que acabamos de hacer sobre la libertad de conciencia. Hay también una objeción «de» conciencia y una objeción «de la» conciencia. E igual y lógicamente la primera resulta ajena y contraria a la cultura católica; mientras que la segunda no es sólo aceptable sino que puede resultar incluso obligatoria en función de las circunstancias. Por eso, en nuestros tiempos, se oye hablar mucho de objeción de conciencia. Y bien está en cuanto supone el rechazo de leyes esencialmente injustas. Aunque con frecuencia lleva consigo una cierta ambigüedad, por el contexto de afirmaciones políticas en que se formula, y que no siempre discierne con claridad la objeción «de la» conciencia respecto de la objeción «de» conciencia.

6. De ahí que la verdadera resistencia ante las injerencias de parte del Estado debe venir acompañada de la auténtica afirmación de la doctrina política católica. Ésta es la que sostiene que el Estado (o mejor, la comunidad política) es un instrumento del orden que se funda sobre una invariante moral, de modo que cuando se prescinde de ella no sólo se rechaza el que podríamos llamar «Estado católico», sino que es el propio «Estado» el que desaparece. No es frecuente, sin embargo, escuchar este tipo de afirmaciones en el mundo católico contemporáneo, quizá porque ha sido engullido (aun inconscientemente) por la cultura liberal.

El nuevo presidente de la Unión internacional de Juristas Católicos es Miguel Ayuso Torres, Profesor Ordinario (catedrático) de Derecho Constitucional de la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid), Presidente de la Confederación Española de Juristas Católicos y Director Científico del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, entre otros cargos.

Desde El Matiner trasmitimos nuestra enorabuena al profesor Ayuso por este importante nombramiento.

jueves 12 de noviembre de 2009

La aceptación del mundo moderno: la utopía de la "laicidad" y la "secularidad".


"Surge asimismo el cansancio de una permanente actitud de oposición y lucha...La tentación es entonces demasiado fuerte y a ella responde por entero el hoy dominante progresismo católico, obra cumbre del juglar de las ideas. Todo el problema se reduce para él a un retraso de la Iglesia católica, que no ha evolucionado según el ritmo de los tiempos y ha dejado de responder a las exigencias de la Historia. Se reconoce entonces en el progreso del "mundo moderno" (en la obra de la Revolución y del maquinismo, en la tecnocracia y el socialismo) realizaciones criptocristianas, y se pide perdón a ese mundo moderno por la secular incomprensión de la Iglesia...Es el momento para el progresismo de un arreglo de pesas y medidas con el "mundo moderno" para que una Iglesia debidamente evolucionada vuelva a dialogar con ese mundo y ocupe un puesto de poder no ya rector, pero sí respetado y nunca más en situación de lucha y condenación de ese mundo. La labor consistirá en miminizar la fe y la moral reduciendola ( a través de las "pendientes naturales") a lo que convenga estimar como "esencial", en renegar de la propia tradición de la Iglesia y de la civilización que ella creó considerándolas como "adherencias" o "alienaciones", en limar cuantas aristas rocen la mentalidad y formas de vida modernas, para demostrar al mundo de hoy que ser católico viene a ser lo mismo que no serlo, y que tal profesión en nada choca con las exigencias de la vida actual y del "humanismo". Consistirá asimismo en reducir la vida religiosa al interior de las conciencias, abandonando toda pretensión comunitaria-histórica de que la fe informe jurídicamente o políticamente la vida de los pueblos...

Consecuencia para los hombres es que la Ciudad humana, falta de su asiento religioso permanente, no otorga ya sentido a sus vidas, expuestas desde ahora a la incoherncia del relativismo y a la corrupción que de él emana...En el término de este proceso se encuentra el hombre que se sirve sólo a sí mismo, que a nada sirve, porque carece de sobre-ti y de "principios". Es el momento del culto al Hombre, esa "idolatría de los últimos tiempos" en la que el hombre se adora a sí mismo en la vacuidad de un humanismo sin sentido ni contenido."

(libro de lectura imprescindible)

Pensamiento fuerte para un tiempo débil: VERBO


Madrid, octubre/noviembre 2009. Acaba de distribuirse el número 477-478 de VERBO, "revista de formación cívica y de acción cultural, según el derecho natural y cristiano", correspondiente a agosto-septiembre- octubre de 2009. Su contenido es extraordinariamente variado:

Caridad, verdad, justicia y bien común (S.S. Benedicto XVI, Caritas in veritate, 29 de junio de 2009, páragrafos 6, 7 y parte del 9)

Bernardino Montejano: Las tragedias tebanas de Sófocles: por el honor de Edipo

Juan Fernando Segovia: Crítica de la teoría del acceso práctico a la ley natural desde la perspectiva de Santo Tomás de Aquino

José Díaz Nieva: Jaime Eyzaguirre y su "Defensa de la Hispanidad"

Julio Alvear Téllez: El debate sobre la hermenéutica: Juan Pablo II y la interpretació n de la Declaración Dignitatis Humanae sobre la libertad religiosa

Krzysztof Urbanek: Ex occidente lux Luis María Bandieri: Inteligencia política y razón de Estado

Miguel Ayuso: Un chestertonismo muy poco chestertoniano. Las claves de un revival

José Antonio Ullate: La religión como ideología política y la auténtica política católica

Agustín Arredondo S.J.: Glosas complutenses (X)

José Miguel Marqués Campo: El Catolicismo en Tolkien y en El Señor de los Anillos (I). Una aproximación con afecto


Crónicas:

.Miguel Ayuso, doctor "honoris causa" en Údine (ABC, 5-IX-2009)
.Centenario de Carlos VII (ABC, 22-VII-2009)
.Conmemoración de Gabriel García Moreno (Agencia FARO)
.Bicentenario de Donoso Cortés (José Díaz Nieva)
.Hacia los bicentenarios: independentistas y realistas (Miguel Ayuso)
.Instituto de Filosofía Práctica de Buenos Aires (M. Anaut)


Información bibliográfica:

.Juan Manuel de Prada: LA NUEVA TIRANÍA. EL SENTIDO COMÚN FRENTE AL MÁTRIX PROGRE (M. Anaut)
.Santiago Cantera Montenegro O.S.B.: ANTONIO MOLLE LAZO (1915-1936). JUVENTUD, IDEALES Y MARTIRIO (José Miguel Gambra)
.Celso Pérez Carnero: MORAL Y POLÍTICA EN QUEVEDO (Antonio de Mendoza Casas)
.Michael D. O'Brien: LA ÚLTIMA ESCAPADA (Francisco José Fernández de la Cigoña)
.Jacinto Peraire Ferrer y José Antonio Martínez Puche: EDITH STEIN Y CONVERTIDOS DE LOS SIGLOS XX Y XXI (Francisco José Fernández de la Cigoña)
.André Ravier S.J.: SANTA JUANA DE CHANTAL (Francisco José Fernández de la Cigoña)
.Francisco del Campo Real: MARTIRIO EN EL CORAZÓN DE LA MANCHA. SIERVO DE DIOS ANTONIO MARTÍNEZ JIMÉNEZ Y COMPAÑEROS MÁRTIRES DE CIUDAD REAL (Francisco José Fernández de la Cigoña)


Desde FARO volvemos a recomendar la lectura de VERBO, imprescindible para cualquier católico que desee estar bien formado e informado, en la línea clara que marcaba San Pío X en Notre charge apostolique, sobre "Le Sillon", cuya inmortal cita siempre encontramos tras el sumario de cada número de la revista:"... no se edificará la ciudad de un modo distinto a como Dios la ha edificado; ... no, la civilización no está por inventar, ni la nueva ciudad por construir en las nubes. Ha existido, existe: es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de instaurarla y restaurarla, sin cesar, sobre sus fundamentos naturales y divinos, contra los ataques siempre nuevos de la utopía malsana de la revolución y de la impiedad: 'omnia instaurare in Christo'.


"Verbo. Serie XLVII, núm. 477-478, agosto-septiembre- octubre 2009ISSN 0210-4784. D.L. M-12.688-1960Suscripciones y pedidos: Fundación Speiro. C/. José Abascal (ant. General Sanjurjo), 38. 28003 Madrid, España. Teléfono +34 914473231

miércoles 4 de noviembre de 2009

Ante la nueva agresión laicista: RESISTENCIA CATÓLICA.


Os recuerdo que podéis pedir pegatinas de la campaña contra el laicismo, en defensa del Crucifijo, a juventudescarlistas@yahoo.es, por muy poco dinero. Ahora que empieza el curso es el momento de aumentar la presión. Nosotros debemos encabezar y dirigir la resistencia. Os animo a todos a participar en esta campaña; llenando institutos, calles y plazas...pueblos y ciudades con los adhesivos de la campaña. Las octavillas de la campaña se pueden pedir a: jtemadrid@carlismo.es

¡COLABORA! ¡ PIDE ADHESIVOS Y OCTAVILLAS! ¡ÚNETE A LA CAMPAÑA CONTRA EL LAICISMO!

domingo 1 de noviembre de 2009

La sujeción de los impuestos a las leyes morales.


Me refiero a la subida de los impuestos anunciada por el presidente del gobierno después de las vacaciones. Ha dicho que será “temporal”, lo cual es una bobada, porque fuera de Dios todo es temporal. Aparte de que ese calificativo ha sido utilizado para engañar en multitud de cuestiones enojosas que luego han visto esa “temporalidad” prorrogada infinitas veces. Impuestos y tributos son parecidos y muchos veces se utilizan esas palabras como sinónimas.

Los impuestos tienen por finalidad financiar de forma honesta proyectos honestos al servicio del bien común. Si los proyectos no son honestos sino disparatados es inmoral crear impuestos para ellos, aunque estos tengan una forma honesta. Pero también pueden descalificarse moralmente unos impuestos que con independencia de sus fines sean en si mismos de planteamiento y ejecución defectuosa.

Los impuestos están, pues, sujetos a reglas morales y técnicas. Es de sentido común que no se pueden poner sin ton ni son, de forma frívola como ocurrencias sin más fundamento que su repercusión electoral. Las reglas de la moral católica para sujetar los impuestos han sido poco divulgadas y son mal conocidas. Los moralistas católicos se extienden mucho más sobre el tema en conversaciones privadas que en público, en contraste llamativo.

Escasean documentos eclesiásticos al respecto. El Papa Pío XII tocó ampliamente el tema en su discurso a un Congreso Internacional de Estudios Fiscales. Unas partes de él fueron recogidas en el libro “Socialismo y Propiedad Rural”, de Mons. de Castro Mayer y otros autores, editado en España por la Asociación Cordobesa de Derecho Agrario.

Los tradicionalistas que servimos celosamente la consigna de “Más sociedad y menos Estado” tenemos en la vigilancia de los impuestos un instrumento de primer orden para controlar la vida y en su caso los abusos del Estado.

Otra circunstancia pone a los impuestos de actualidad. Se habla mucho de defensa y protección de la Familia. Es un enunciado excesivamente abstracto y falto de concrección, porque está de moda en ciertos ambientes escribir y pronunciarse de forma oscura que evite compromisos concretos y favorecer el transfuguismo. Pero si hubiese buena voluntad de expresarse claramente estos términos en torno a la familia podrían desgranarse en otros más claros, por ejemplo, el de aliviar a las familias de una presión fiscal insoportable. Muchas familias están amenazadas, incluso en su misma existencia, porque uno o dos de los conyuges llegan a casa cansados. Es obvia la relación entre impuestos, carestía de vida y felicidad conyugal. Los que quieran servir a la Familia con algo más que bobadas poéticas pueden ir estudiando las reglas morales de los impuestos.