jueves, 11 de enero de 2018

El fraude de la "democracia": Tiranía y oligarquía

"De lo cual se deduce que lo que hoy se llama oligarquía, con término de exactitud muy cuestionable, es una tiranía habitual cometida no por pocos, bien que por los menos, en daño de la inmensa mayoría nacional. En el diagnóstico (la propiedad del nombre de la enfermedad importa menos) estamos conformes todos los hombres de buena voluntad, sin diferencias de escuelas ni partidos.

¿Y quién es, quiénes componen esa minoría tiránica, bien que no de pocos, aunque lo sean en comparación de los explotados y oprimidos? La oligarquía presente es una burguesocracia en que todas las capas de la clase media se han constituido en empresa mercantil e industrial para la explotación de una mina, el pueblo, el país; es una tiranía y un despotismo de clase en contra y en perjuicio, no de las otras, porque ya no las hay, sino de la masa inorgánica, desagregada y atomística que aún sigue llamándose nación.(...)

Yo no conozco tiranía más solapadamente disfrazada y encubierta de filantropía, de humanidad, de libertad, de soberanía, de regeneración, menos que eruditos a la violeta, que inventaron la sofística urdimbre del programa revolucionario y realizaron la Revolución de crueldad felina para engañar y desmoralizar, oprimir y usufructuar al pueblo. ¿Se concibe nada más diabólicamente habilidoso que trasladar la soberanía, digo, el sufragio, que es cosa muy distinta, a la masa infeliz y absolutamente incapaz, para secuestrarle luego el voto con el engaño a una inteligencia inculta y crédula, con la tentación a concupiscencias no domadas y salvajes, con la dádiva a una necesidad continua, múltiple, absoluta y apremiante, con la coacción a una dependencia total y completa, a una miseria más congojosa y aflictiva que la servidumbre medieval? Pues esto fue, es y será la burguesía oligárquica: un tirano colectivo, anónimo e irresponsable que, para libertarse de los furores y asechanzas de las víctimas, hace creer a los oprimidos y esquilmados que son dueños de sí mismos y mandan en los demás, mientras él, oculto y tapado, maneja los resortes del retablo y mueve los muñecos soberanos, y detrás de la cortina se harta alevosamente del patrimonio de libertad, de autarquía, de legítimas utilidades y derechos hurtados con tal infamia al pobre pueblo (...)

En España, el oligárquico imperio burgués presenta formas más repugnantes y caracteres más graves, porque no hay quien le vaya a la mano ni resistencia popular organizada que la haga entrar, si no en vías de justicia, al menos en temperamentos de prudencia como en otras partes. La porción extraviada del pueblo aún conserva cierto buen sentido común y moral que la retrae de entregarse del todo a la organización y reglamentación socialistas; y la mayoría popular, honrada y sana, tiene una aversión instintiva a esas bochornosas farsas parlamentarias que han envilecido y arruinado a la nación, y no comprende cómo puede ser instrumento de salud y de restauración salvadora el que lo ha sido de desdichas y vilezas, de iniquidad, de corrupción, de pobreza, de deshonor y, si Dios no lo remedia, de nuevas mutilaciones, y al fin, de ignominiosa muerte."

Oligarquía y caciquismo (Texto completo AQUÍ). Don Enrique Gil Robles. Salamanca, 28 de mayo de 1901

Enrique Gil Robles: la crítica al parlamentarismo como núcleo del pseudoorden burgués

1 comentario:

  1. Realmente magistral: hacernos esclavos y hacernos creer que somos libres. Esta es la jugada maestra de la "democracia", hacernos creer que el pueblo gobierna y decide, cuando en realidad su opinión poco importa en las decisiones importantes hacer creer según su mito en la "Soberanía popular", cuando en realidad el poder reside en las élites plutocráticas financieras. Hay que reconocer que la jugada es magistral.

    Esta es la peor dictadura y tiranía, cuando se consigue que el pueblo no tenga percepción de que es totalmente dominado y no tiene ninguna libertad política real en la partitocracia, además de ser explotado por el capitalismo negándole la propiedad queda concentrada en las pocas manos de la oligarquía.

    La democracia liberal además de ser un absurdo y error teórico es una falsedad y un fraude en la práctica y la realidad. La frase de Churchill refleja claramente lo que piensan los plutócratas y burgueses del pueblo.

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