sábado, 25 de noviembre de 2017

Guipúzcoa Unida (G.U): Plataforma católica foralista con sustrato y apoyo tradicionalista en la transición

                 La Comunión Tradicionalista apoya a Guipúzcoa Unida

En 1977 se formó Guipúzcoa Unida (GU) (en vascuence gu es la primera persona del plural, por tanto significa «nosotros») como coalición política de ámbito guipuzcoano. Según ABC 3/02/1977 estaba formada por nueve partidos políticos, con un común denominador de «españolismo». Se informaba también de que la Comunión Tradicionalista aunque no estaba orgánicamente integrada apoyaba la coalición. Se declaraba defensor de la fe católica y rechazaba cualquier forma de separatismo o de integración supranacional, en un mensaje claro contra la OTAN y la CEE. Su objetivo en un principio, expresado en el acto de presentación de la coalición, fue acudir a los sucesivos comicios que se celebren en Guipúzcoa, tanto de ámbito local o provincial como de carácter nacional[1].
Tradicionalistas en las listas de G.U

 Se definió como una coalición de fuerzas guipuzcoanas de diverso signo político y procedencia y su aspiración fue representar la voluntad de los guipuzcoanos que persiguen la defensa de los valores espirituales del hombre, la unidad de España, el restablecimiento del Fuero de Guipúzcoa, la Monarquía, la democracia como sistema político, la justicia social y la mejor distribución de las rentas, la propiedad privada[2]. En los actos de presentación de la coalición, se subrayaron los siguientes objetivos: fidelidad a la secular tradición católica de Guipúzcoa, integrar fraternalmente en la sociedad guipuzcoana a los naturales de otras regiones en igualdad de derechos y deberes, restablecer el Fuero (...) como derecho común a todas las provincias que puedan reclamarlo para sí ya que reivindican el derecho de las provincias a desarrollar su personalidad, a fomentar su cultura, a defender sus valores autóctonos pero dentro de la suprema realidad de España que es una y varia, por lo que el Estado debe ser también unitario y descentralizado a la vez, defensa de la monarquía como la mejor solución política para nuestra Patria y como la institución de mayor arraigo en las tradiciones de Guipúzcoa, trabajar por la reforma constitucional que instaure la democracia, defender los derechos de los trabajadores y la propiedad privada limitada por el bien común, y la paz en orden y libertad presidida por la justicia. El lema elegido para concurrir a las elecciones fue «Guipúzcoa Unida: Libertad y progreso en orden. España, lo único importante».[3]
Ni fascismo ni marxismo

La Junta Directiva de GU estuvo presidida por el destacado deportista guipuzcoano José Orbegozo Eguiguren, ocupando la vicepresidencia primera Roque Arambarri Epelde y Juan María Álvarez Emparanza, destacado pintor y crítico de arte. Juan Antonio de Olazábal que era miembro también de la Junta de la Comunión Tradicionalista[4] y sobrino del mártir carlista Juan de Olazabal Ramery[5] ocupaba otra vicepresidencia, junto a Gervasio Juaristi Ostolaza, Eduardo Manzano García, Manuel Palacio Pina y Antonio Tegedor Ciriza. Luis Larrañaga Bilbao  fue secretario general y Ramón Albistur Esparza, voluntario de la primera compañía del Tercio de Requetés Oriamendi de San Sebastián ocupó el puesto de vicesecretario. Federico Bergareche Abaigar ejerció las funciones de tesorero y los vocales Jesús María Ayestarán Alcorta, María Francisca Echaide de la Quintana, Venancio Recalde Berrondo, Félix San Vicente Moreno, María de la Soledad Azpiain Pacheco, José Sarasola Galdaracena, María del Carmen Alzugaray Pastor, María Luisa Eguía Gárate, José Antonio Vicuña Rodríguez y José Antonio Vivó Undaberrena. El Comité Ejecutivo estuvo formado por José Orbegozo, Roque Arambarri, Eduardo Manzano, Luis Larrañaga y Federico Bergareche. La mayoría de los miembros de Guipuzcoa Unida habían sido militantes carlistas y procedían de familia de tradición carlista. Juan María Araluce, presidente de la Diputación de Guipúzcoa asesinado fue declarado presidente de honor.
Propaganda profundamente foral y en vasco

Auñamendi Eusko Entziklopedia define a Roque Arambarri Epelde como:

Abogado y personalidad del carlismo tradicionalista guipuzcoano nacido en Azkoitia el 27 de mayo de 1917. De carácter aperturista fue miembro de la Academia Errante, una suerte de universidad popular guipuzcoana que desarrolló una intensa actividad cultural durante los años 60.[6]

Otro destacado militante fue José María Silveti, presidente de la cofradía de pescadores de Guetaria. Muchos miembros del comité ejecutivo y militantes lo eran también de la Comunión Tradicionalista.

La Comunión Tradicionalista-Carlista emitió su público apoyo por considerar que:

Era la que mejor representaba un concepto cristiano de la vida, la que iba a luchar por un auténtico Régimen Foral de Guipúzcoa, la que defendía la unidad de España, y la que se situaba sin ambigüedades frente al concepto ateo y materialista del marxismo, frente al falso concepto de Euzkadi y frente al separatismo.[7]
GU obtuvo buenos resultados electorales, consiguiendo 27.048 votos, un 8,16% del electorado, fue la cuarta fuerza más votada del total de doce que concurrían. Sin embargo, por un muy escaso margen y debido a las carencias del cálculo de reparto electoral no obtuvo un escaño, que fue a parar a las manos de Euskadiko Ezkerra, quedando GU como organización política extra-parlamentaria. En municipios donde se mantenía la presencia tradicionalista en los círculos carlistas, como en Villafranca de Oridicia o en Zaldibia, se alcanzaban porcentajes mayores, llegando a un 11,8% y a un 13,6% de los votos respectivamente. También fueron significativos los votos en Oñate, un 11,7% de los votos, superando al PSOE y con mucho mayor porcentaje que EE y ESB, siendo la segunda fuerza más votada[8]. Oñate fue la Corte de Carlos V durante la Primera Guerra Carlista, y entre 1835 y 1839 los carlistas reactivaron su Universidad, Real y Pontificia Universidad Vasco-Navarra, siendo Decano de su Facultad de Derecho el destacado catedrático palentino y jefe delegado de Don Carlos VII, Matías Barrio y Mier. También se estableció la Imprenta Real desde el que se imprimía la gaceta oficial carlista, llamada «Boletín de Navarra y Provincias Vascongadas».

La fragmentación del voto de no nacionalista en Guipúzcoa entre tres formaciones políticas: GU, DCV y Demócratas Independientes Vascos había impedido que estas fuerzas que en conjunto sumaban cerca del 18% del electorado hubieran obtenido representación parlamentaria. GU fue la más votada de estas tres opciones, las otras dos no llegaron al 5% de los votos, pese a que la formación de Demócratas Cristianos Vascos contaba con el prestigio del apellido Oreja, el cual arrastró a gentes procedentes del carlismo, como el que fuera alcalde de Elgoibar Jaime Arrese Arizmendiarrieta[9]. Y fue GU la candidatura que más sufrió el acoso de los terroristas, que lanzaron la consigna de boicotear todos sus actos y destruir su propaganda. La banda terrorista ETA asesinó a José Antonio Vivo Undabarrena, miembro del partido, alcalde de Olaberría y Diputado Foral de Guipúzcoa.



[1] Diario Vasco, 03/II/1977, p. 8.
[2] Diario Vasco, 29/V/1977, pp. 16-17.
[3] Diario Vasco, 03/II/1977, p. 8.
[4] El País, 22/II/1977.
http://elpais.com/diario/1977/02/22/espana/225414033_850215.html
[5] Los Olazabal tuvieron que huir a Francia tras la represión desatada por los liberales contra los carlistas al acabar la Tercera Guerra. El 1 de julio de 1895 tomó posesión del cargo de concejal del Ayuntamiento de San Sebastián, siendo destituido en 1896 junto con la mayoría de la corporación municipal por oponerse al cumplimiento de una orden ministerial que consideraba perjudicial para los intereses de la ciudad con la fórmula foral: «Se obedece; pero no se cumple». Olazábal fue jefe del Partido Integrista hasta la reintegración del mismo en la Comunión Tradicionalista, interviniendo activamente en política. La reincorporación de dicho partido a la Comunión Tradicionalista fue obra personal de Juan Olazábal, que no pidió condición alguna. Fue nombrado miembro de la Junta Provincial de la Comunión, manteniendo el cargo hasta la fecha en que fue asesinado en la prisión de los Ángeles Custodios de Bilbao a la edad de 74 años.
Se opuso férreamente al Estatuto de autonomía de Cataluña de 1932, y combatió al nacionalismo, al que consideraba antiespañol, antivasco y totalmente opuesto al tradicional régimen foral que Olazábal defendía.
[6] http://www.euskomedia.org/aunamendi/24584
[7] Diario Vasco, 05/06/1977, p. 9
[8] Gipuzkoako geografia politiko elektorala. José Ignacio Ruiz Olabuenaga,  Mª Jesús Hernando Aguirre y Mª Carmen Usoz Iraola. Lurralde, revista del Euskal Geografi Elkargoa «Andrés de Urdaneta». número 1, 1978, págs. 37-97 realiza un gran análisis de la dinámica electoral de esos comicios con una interesante pluralidad de variables de índole sociológica y económica.
[9] La Euskal Ikasketetarako Fundazio Popularra glosa así su trayectoria vital:

Fue el pequeño de una familia numerosa de nueve hermanos, caracterizada en algunos aspectos por los contenidos que casi siempre acompañaron desde finales del siglo XIX a las familias del país vasco. La familia de Jaime se encontraba más cómoda siguiendo los postulados del carlismo sociológico, y en este ideario, Jaime aprendió a respetar las opiniones ajenas y a querer entrañablemente a su Elgoibar natal.

Se destacó además su impulso al vascuence a nivel municipal, lengua de la que era hablante.
Militó en la UCD y fue asesinado por ETA el 23 de octubre de 1980.
Tomado del capítulo VII: LA RESISTENCIA POSIBLE. LOS PARTIDOS FORALISTAS EN LA TRANSICIÓN, del libro «Una resistencia olvidada. Tradicionalistas mártires del terrorismo» (Ediciones Auzolan, 2017) de Víctor Javier Ibáñez Mancebo.

El libro puede solicitarse desde cualquier lugar a: info@edicionesauzolan.net o en el facebook de Ediciones Auzolan Pulsar Aquí

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