lunes, 12 de marzo de 2018

Sobre la "derecha nacional", el caso italiano. Una profecía de Elías de Tejada

"A primera vista las circunstancias parecen distintas, ya que en la península Ibérica existen grupos leales a la Tradición activa, cosa que en Italia no sucede. Más bien mirado, no son tantas las distintas circunstancias. Tanto en Italia como en España existe un partido de cuño o herencia fascistizante, la Falange y el Movimiento Sociale, con vocación tradicional aunque sin ideales tradicionalistas. El destino de la Falange en un régimen liberal sería parecido al del Movimiento Sociale en la Italia republicana. Ambos están bajo la tenaza del dilema ineludible: o hacen suyos los ideales de las respectivas tradiciones españolas e italianas, con todas sus consecuencias, o entran en el juego de los partidos para constituir un grupito parlamentario más, condenados a tristes apéndices de las correspondientes democracias cristianas. Ya de hecho el Movimiento Sociale está condenado, apenas concluyan  las añoranzas fieles de sus miembros actuales, a desaparecer en el seno del mayor partido liberal, una vez agotadas sus posibilidades prácticas de sostener un Gobierno Tambroni más o menos transitorio.

Solamente podrá salvarse de tan triste destino llenar el vaso de sus recuerdos con los ideales tradicionalistas corrigiendo los errores de Mussolini acerca de la auténtica Tradición italiana. Si continúa en el empeño centralista, risorgimentale y liberaloide que hoy le caracteriza, igual al partido liberal en doctrina cuanto en táctica, acabará dejándose absorber por éste, que siempre resulta más cómodo porque sustenta idénticos programas sin suscitar los recelos que su neofascismo provoca. Reencontrando la verdadera tradición italiana reencontraría su destino histórico, el que intuye con el corazón y se empeña en enterrar en el lodazal de los parlamentos democráticos.

Por lo demás, las empresas no se miden por el éxito. Dios no abandonará a los suyos. Y en el peor de los casos, si nos niega ver el triunfo con los ojos de la carne, siempre resta la paz de la conciencia de haber cumplido el deber del día nuestro, muriendo como murieron nuestros abuelos: sin ceder".

La Tradición Italiana. Francisco Elías de Tejada. 1963
El Movimiento Social Italiano más tarde denominado Movimiento Social Italiano-Derecha Nacional, fue un partido político italiano de ideología neofascista o post-fascista.​ Formado en 1946 por seguidores de Benito Mussolini, y sobre todo de la experiencia de la República Social Italiana, el partido se convirtió en el cuarto partido de Italia por la década de 1960. El MSI dio apoyo local y, ocasionalmente, nacional a la Democracia Cristiana en los años 40 y 50. Defensor en los años 70 de lo que se llamó la Derecha Nacional sosteniendo posturas nacionalistas, atlantistas (defendió la permanencia en la OTAN) y esencialmente anticomunistas. En 1970 en su IX Congreso aceptó la democracia y limó muchos aspectos de su nostalgia fascista. Su líder fue Giorgio Almirante desde 1969 hasta 1987.

El partido se transformó finalmente en Alianza Nacional (AN) en 1995 de la mano de Gianfranco Fini, integrando a su vez a algunos sectores conservadores de la Democracia Cristiana (DC) y del Partido Liberal Italiano, ambos disueltos en 1994 después del escándalo de corrupción del proceso Manos Limpias. En una evolución directa hacia posturas cada vez más moderadas, liberales y electoralistas, y en un expreso arrepentimiento por el origen y pasado político del M.S.I.

En noviembre de 2007 Silvio Berlusconi anunció que Forza Italia se transformaría en el Pueblo de la Libertad (PdL). Alianza Nacional se fusionó con la nueva formación del corrupto y populista Berlusconi en el 2009. Cumpliéndose completamente así, la profecía de Francisco Elías de Tejada sobre el futuro político del M.S.I, anunciada en 1963, siendo engullido literalmente por el liberalismo más feroz del sistema corrupto partitocrático italiano. 

Los grupos disidentes de este proceso degenerativo del MSI, no han salido de la marginalidad política, fracasando recientemente en las últimas elecciones italianas, demostrando que las tendencias más ideológicas surgidas en su seno  en los años 70, del tipo evoliano o nacional-revolucionario, o simplemente neo-fascistas no pasaron de influenciar a algunos sectores juveniles sin más recorrido cultural y político.

Caso análogo puede suceder en Francia con Marine Le Pen tras la ruptura con su padre y fundador del partido. Marine Le Pen acaba de proponer el cambio de nombre del Frente Nacional, para “refundarlo” de manera “más abierta”, con una “nueva organización”, con “nuevos estatutos, más adaptados a una organización política de nuestro tiempo”. Se trata de un intento de “coqueteo” nada encubierto con las familias más conservadoras de la derecha liberal para ser aceptado en el marco parlamentario del sistema. Tumba de cualquier doctrina sana y honrada. Las pretendidas "derechas nacionales" siguen todas el mismo camino y demuestran ser únicamente una pata del régimen liberal al que han servido dentro del juego partitocrático.

8 comentarios:

  1. En España fue ese falangismo oficial del Movimiento quien pilotó la transición. El "sector azul" de UCD, con los Martín Villa y el propio Suárez. La gran mayoría del Movimiento abrazó la democracia-liberal dentro de los partidos creados UCD o AP, aceptando el nuevo marco creado.

    Gran parte del falangismo cultural evolucionó hacia cierta socialdemocracia, como es el caso de Dionisio Ridruejo con la Unión Social Demócrata Española (USDE) o Cantanero del Castillo con su Reforma Social Española (RSE) que se estrelló en las urnas de 1977.

    Los grupos nostálgicos o puristas del falangismo quedaron marginales en las diferentes elecciones democráticas.

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  2. Todo el franquismo sociológico, que si existe, vota y ha votado siempre a la derecha liberal, primero a A.P y ahora al PP. No ha cuestionado nunca los fundamentos de la democracia liberal, y la causa es precisamente la falta de cultura política del franquismo, régimen personalista que no adoptó la Tradición política de las Españas. Lo que le valió a la postre no poder soportar el vendaval democrático y asegurar su continuidad. Los sectores más falangistas puristas estuvieron siempre muy contaminados por la "modernidad" y la evolución de todas sus estructuras hacia el nuevo marco también fue muy rápida.

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  3. Es que realmente el fascismo es conservador y, como todo conservadurismo, termina "adaptándose a los tiempos". Y sí, digo conservador, porque el conservadurismo no solamente es liberal, sino que puede ser también estatista o socialista como en el caso del fascio. Al final es lo mismo, una ideología de la modernidad más que nunca pretendió restaurar el sistema de Cristiandad.

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  4. Toda la extrema derecha europea, esas "derechas nacionales" sirvieron de contrapeso a los partidos comunistas, para balancear y equilibrar el sistema. Una vez que el comunismo y la extrema izquierda se volatilizó en Europa tras la caída del Muro de Berlín, esos partidos fueron recentrados en el sistema. Su principal característica fue su visceral anti-comunismo, que diluyó las críticas al liberalismo y a la democracia. Hay muchas evidencias de su utilización por los poderes atlantistas y los servicios secretos. Creando en algunos momentos la "estrategia de la tensión" y en otros el apuntalamiento de los partidos y gobiernos derechistas corruptos. Papel análogo hoy ocupan los movimientos de derecha "identitaria". Se ha cambiado el "anticomunismo" por el "anti-islamismo" o "anti-inmigración" obviando la denuncia del sistema democrático que los provoca y alienta. Todos ellos cumplen el papel de ser una pata del engranaje partitocrático. Además de servir para tener un "enemigo" un "malo" en escena y así alimentar el voto del miedo, de estabilidad hacia los partidos burgueses derechistas, llenos de corrupción institucional.

    No olvidemos que otro tanto hicieron los cloacas del sistema fomentando el surgimiento del maoísmo por la extrema izquierda en los 60-70.

    Todos estos movimientos de formas, estética y nostalgias autoritarias y totalitarias tienen en el fondo un mensaje y un calado liberal. Su discurso no plantea nunca un cuestionamiento real del sistema por lo que son en un momento dado fácilmente asumibles, vía electoralismo, por el régimen.

    Es curioso ver, hoy en día, a toda la extrema-derecha catalana fogacitada por el fenómeno Arrimadas y por Ciudadanos, partido laicista y neo-liberal a ultranza. El "podemos de derechas" creado por la Banca y los medios de comunicación derechistas. Y que va camino de hacer lo mismo con toda la extrema-derecha virtual del país.

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  5. El espúreo fascismo es opuesto al inmortal Tradicionalismo, aquí unas palabras del revolucionario y copión de lo extranjero, Ramiro...

    "España, camaradas, necesita patriotas que no le pongan apellidos. Hay muchas sospechas — y más que sospechas — de que el patriotismo al calor de las Iglesias se adultera, debilita y carcome. El yugo y las saetas, como emblema de lucha, sustituye con ventaja a la cruz para presidir las jornadas de la revolución nacional." Ledesma

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  6. La falange es suma de Mounier más el repugnante Ortega, con unos tintes sorelianos que aporta Ramiro y asume José Antonio. El franquismo es liberal-conservador alfonsino, una especie de democracia-cristiana pre-conciliar autoritaria. Los N-R brumas germánicas, nacionalistas y racistas, y allí seguido todas esas derechas: "Alternativas", "Nuevas", "Nacionales"...o "sociales" apéndices de la democracia-cristiana.

    Todo se resume en: Tradición o Revolución

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  7. Carlista montaraz11 de abril de 2018, 3:23

    La "derecha" es una pata del sistema liberal, necesaria para su estabilidad, como en una mesa.

    Sea esa derecha de "valores", "nacional" o cualquier otra denominación, están en un juego político amañado, que no es neutro ideológicamente, sino que ya responde a un diseño ideológico, dentro del cual derecha e izquierda juegan roles particulares de equilibrios y sobre todo de absorción de la disidencia y control social. Todas las tácticas de "entrismo" "participación" "electoralismo" "posibilismo" "tocar poder" etc acaban en la asimilación y el fracaso histórico. No hay atajos, la contestación al mundo moderno y al paradigma liberal se debe construir en un amplio movimiento cultural y político que enfrente los mitos y falsedades del sistema demo-liberal, y no sólo una crítica a algunas de sus imperfecciones.

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  8. "No se puede defender la vida humana sin la Gracia Divina y es inútil volver por los fueros de la cordura social, cuando se ha perdido de vista el carácter sagrado de la autoridad.
    Si la revolución es religiosa en su profundidad, la contrarrevolución también tiene que serlo y es perfectamente inútil luchar contra una falsa religión si no se esgrime la fuerza de la Religión Verdadera".

    RUBEN CALDERON BOUCHET.- Nacionalismo y Revolución. Huemul 1983 pag 181.-

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