
“(…) salí de la entrevista [con Juan de Borbón, de la rama usurpadora] con la impresión de que el “rey” estaba totalmente ganado para la causa liberal- masónica. (…) todos los enemigos de nuestro Movimiento Nacional, empezando por Gil-Robles, se han apre-surado a montar su cerco en torno al “rey”. Es la gran baza que les va a permitir invertir el resultado de la guerra. Sería un colosal error dejarles maniobrar impunemente pensando sencillamente que si el “rey” quiere estrellarse, que se estrelle. Porque se va a estrellar toda España.
(…) todos mis artículos y conferencias giraron en torno a lo mismo: la identidad entre Movimiento Nacional y Monarquía. La Monarquía, para mí, no podía ser otra cosa que la culminación del Movimiento Nacional y, naturalmente, cuando hablaba de Monar- quía, no concebía otra que la de Acción Española. Los Gilrrobles, Satrústeguis y toda la caterva de progres, antiguos republicanos, e incluso marxistas, que iban a presta acata- miento a Juan eran para mí unos locos carentes de interés. Me negaba a aceptar el hecho de que el loco era yo, y ellos los que tenían sus pies firmemente asentados en el suelo. Y estaban jugando, perfectamente jugada, la carta ganadora.
(…) cuando al fin se formalizó la candidatura de Juan Carlos me pasé a ella con armas y bagajes. Y la verdad es que ni por un momento se me ocurrió pensar en que la política de Juan Carlos pudiera ser la misma que la de su padre, corregida y aumentada. (…) Ni por un momento se me pasó por la cabeza la idea de que la única diferencia entre Juan Carlos y su padre pudiera ser la de que el hijo fuera mucho más cínico y estuviera dis- puesto a jurar todo lo jurable con la idea preconcebida de faltar a su juramento en cuan- to fuera posible. (…)
Lo que me pregunto yo ahora es como ha sido posible que otras personas [que han tenido más trato con Juan Carlos que el autor] no hubieran captado nada sobre su verdadero modo de pensar. (…) Porque el hecho es que se jugó a fondo la carta de Juan Carlos sin la menor garantía de cual pudiera ser su modo de pensar y desafiando las probabilidades de que fuera el mismo que su padre.
Y a esta tremenda ligereza se sumó otro error psicológico no menos grave; no haberse parado a meditar ni por un momento en el resentimiento que podría estar incubándose en Juan Carlos precisamente por el hecho de debérselo todo a Franco (…)
(…) el Movimiento Nacional necesitaba a la Monarquía [legítima] en su cúspide para ser capaz de hacer frente a las grandes presiones del exterior liberal-masónico y mar xista que cada vez serían más fuertes como consecuencia de su victoria en la guerra mundial (…) Franco pudo haber elegido libremente (…) pero limitó su campo de elección a los herederos de “Alfonso XIII” [es decir, a la rama usurpadora] (…)
Cierto que la inversión total del resultado de la guerra con la entrega total de la victoria a los vencidos del año 39, todo ello por obra y gracia de la voluntad de Juan Carlos, era algo absolutamente imprevisible (…) y menos que nada pudo prever que, después de haber jurado el futuro “rey” lealtad a Franco y a los Principios Fundamentales del Movi –miento tomase él mismo la iniciativa de violar esos Principios y dinamitar el régimen que lo había hecho “rey".
Extraído del testamento político del Marqués de Valdeiglesias
D. José Ignacio Escobar Kirkpatrick
Todos sabemos a quienes han servido, sirven y servirán los representantes de la dinastía liberal: a los oligarquías económicas burgesas. Y eso desde Isabel llamada la II, pasando por los alfonsos, que según sus propias palabras eran "católicos como sus abuelos y liberales como su siglo", es decir "mestizos", con ese intento absurdo de conciliar (de mezclar )catolicismo y liberalismo. Para no hablar de sus útlimos representantes...en resumen siempre al servicio de los caciques y oligarcas, y de los poderes apatridas y siempre sostenidos por el ejercito totalmente infiltrado de masonería. Ningún prinicpio les ha movido nunca y siempre contra el pueblo y contra la dinastía legítima.
ResponderEliminarLos de Acción Española eran unos lerdos; mucho estudiar oposiciones pero eran incapaces de ver los males de toda la maldita antimonarquía liberal. Los muy cachondos encima rodeaban a los antirreyes de un ideario que ellos rechazaban con todas sus fuerzas. Las responsabilidades de AE son tremendas pues sirvieron a los enemigos de la Monarquía Española con la coartada de los propios principios de dicha Monarquía.
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