jueves, 8 de abril de 2010

"El Estado Servil" de Hilaire Belloc; la cultura que hace frente al "mundo moderno".


Título: El Estado Servil Autor: Hilaire Belloc Editorial: El buey mudo Precio: 16,00 € Páginas: 176

Este libro ha sido escrito para sostener y probar la verdad siguiente:

Que nuestra sociedad moderna, en la cual sólo unos pocos poseen los medios de producción, hallándose necesariamente en equilibrio inestable, tiende a alcanzar una condición de equilibrio estable mediante la implantación del trabajo obligatorio, legalmente exigible a los que no poseen los medios de producción, para beneficio de los que los poseen. Con este principio de compulsión aplicado contra los desposeídos, tiene que producirse también una diferencia en su estatus; y a los ojos de la sociedad y de la ley positiva, los hombres serán divididos en dos clases: la primera, económica y políticamente libre, en posesión, ratificada y garantizada, de los medios de producción; la segunda, sin libertad económica ni política, pero a la cual, por su misma falta de libertad, se le asegurará al principio la satisfacción de ciertas necesidades vitales y un nivel mínimo de bienestar, debajo del cual no caerán sus miembros.

Hilaire Belloc (de la introducción a la obra)

6 comentarios:

  1. Eso "pan y circo" o más actualizado futbol y "gran hermano" para la masa de castrados mentales que crea el sistema con sus aparatos educativos y de adoctrinamiento social, una masa amorfa sin identidad y al servicio de estas plutocracias financieras que nos aborregan para que vivamos para consumir y morir en sus ciudades hormigueros.

    La verdad que es un placer leer a Belloc, Chesterton, Castellani y otras plumas brillantes que tan acertadamente preveyeron esta posmodernidad perversa en la que nos estamos adentrando. En un mundo sin alma.

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  2. “Digo pues, que hicieron su aparición contra la Iglesia los integrantes de un grupo de ricos inmorales que esperaban sacar ventaja de una ruptura general en la organización popular de la sociedad…Una clase poco numerosa, extremadamente rica, contaminada del ateísmo que se oculta siempre en la segura riqueza disfrutada durante largo tiempo, comenzaba a apropiarse en demasía de la tierra inglesa…es verdad que el monopolio absoluto del suelo y la opresión del pueblo por parte de los terratenientes es un procedimiento puramente protestante. Nada análogo sucedió ni podía haberse concebido en la Inglaterra de la pre-reforma…(esta oligarquía) comenzaba a inmiscuirse en la administración judicial, a reemplazar al pueblo en la legislación local y a suplantar apreciablemente al rey en la legislación central….rebelarse contra la Fe, que siempre ha mirado con reservas y ha restringido y reformado la tiranía de la riqueza”.

    (Hilaire Belloc. “Europa y la Fe” Ed Ciudadela).

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  3. "La aristocracia antigua se engrandeció derramando su sangre; la moderna chupando la de los demás. Brotó aqué­lla en Lepanto y en Pavía; ésta salió tiznada de la Bolsa"

    Antonio Aparisi y Guijarro

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  4. Hilaire Belloc observó en “La Restauración de la Propiedad” (*The Restoration of Property, 1936), las diferencias entre ambas ideologías no eran tan importantes como algunos de sus partidarios pudieron afirmar en algún momento.

    “La única diferencia entre una turba de ingleses libres –capitalistas- que dependen de no faltar a sus puestos de trabajo para subsistir y un rebaño de rusos serviles –comunistas-, es que los primeros están explotados en beneficio privado y los segundos por el Estado de manera comunal. El objeto de las clases dirigentes rusas es el establecer una burocracia cómoda para sí mismos y sus intereses fundamentada sobre la labor y el esfuerzo del proletariado. El objeto de la clase dirigente inglesa es incrementar sus fortunas privadas sobre las espaldas de la clase obrera explotada. Nosotros necesitamos algo distinto a cualquiera de los dos”

    Así, el Comunismo no es considerado como el antídoto del Capitalismo, sino como un síntoma y un producto de él. La búsqueda de Belloc de una alternativa al Comunismo y al Capitalismo se manifestaría en la “Distribucionist Leage”, fundada junto a G.K. Chesterton. Ambos fueron famosos conversos al Catolicismo y se inspiraron en el “Rerum Novarum”, una encíclica de aquel tiempo con la que el Papa Leo XIII contestó al desafío comunista ateo con la propuesta de que las riquezas debían ser distribuidas más equitativamente y los trabajadores tratados con mayor dignidad.

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  5. Al acabar el libro, surge la pregunta: “¿seré yo hoy un siervo?”

    piensa antes de contestar...

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  6. Chesterton y Belloc llamaban a una distribución equitativa de la propiedad y una restauración del control del trabajador sobre su comercio, su agricultura y su industria. Los distributistas denunciaban los horrores de la sociedad industrial masificante, a la vez que prevenían sobre un creciente poderío de control por parte del estado sobre la sociedad civil.

    El desarrollo del Distributismo incorporó los aportes de la encíclica “Rerum Novarum”, el movimiento del crédito social, los neo-corporativistas y los agraristas. La restauración de una sociedad orgánica a escala humana podía lograrse, decían, en pequeñas unidades de producción y consumo según estamentos socioeconómicos naturales al modo de las guildas medievales. El ideal era una economía bien balanceada de granjeros independientes y pequeñas industrias autogestionadas, y una sociedad dividida en pueblos descentralizados y solidarios y familias autosuficientes.

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