Hacia un Orden Social Cristiano: el marqués de La Tour du Pin
Las tres escuelas de economía, según el clásico de la contra-revolución, marqués de La Tour du Pin: 1) el que considera al hombre como una cosa - el liberalismo 2) el que considera al hombre como una bestia - el socialismo 3) el que considera al hombre como a un hermano - el corporativismo La Tour du Pin, René. "Hacia un Orden Social Cristiano" Después de haber reconocido en el régimen corporativo el único sistema capaz de vencer la decadencia económica y moral, es preciso considerarlo también como eficaz remedio al objeto de sobrepujar la decadencia política entre la que se debate el mundo, pues ofrece una base novísima de reorganización social cuyo vértice es la posesión de estado obligatoria para todos los elementos de la producción, fundamento básico de una cabal representación de los intereses.
Es postulado elemental que para hacer conservador al pueblo precisa darle algo a conservar. Ahora bien, es exactamente lo contrario de lo que hizo el liberalismo al suprimir las organizaciones sociales donde cada uno tenía algún derecho propio y un porvenir asegurado. Desde ese tiempo, el descontento es permanente y las revoluciones crónicas, pues no cabe sustentar un Estado político durable sobre un Estado social inestable, tanto más cuanto el primero no es sino la cúpula del edificio formado por la sociedad dentro de los límites de la nación. En otro lugar de estas notas hemos insistido sobre la diferencia fundamental entre Estado y sociedad; ahora es preciso considerar la conexión existente entre dichos dos organismos. El Estado existe únicamente para garantizar la conservación de la sociedad, pero si esta sociedad se halla perturbada, si sus miembros, lejos de tender a perpetuarla, trafican para destruirla, la misión del Estado se hace de imposible cumplimiento, y el pueblo que tiene su vista puesta en él, por ser como la forma externa de la sociedad, le toma odio, y confundiéndole con este no tiene otro afán sino su destrucción total.
Este es el resultado obtenido por la práctica del liberalismo desde que hace un siglo empezó a gobernar los antiguos Estados de la cristiandad. El descontento popular crece en sentido inverso a las promesas y en directa relación de los progresos anunciados. Todas las bellas frases y ditirámbicos conceptos no pueden impedir la constatación de este hecho histórico, ni retardar la evolución social, que pasar del mundo de la anarquía liberal al despotismo socialista, porque estos son dos períodos de una misma enfermedad que avanza entre crisis alternativas y oleadas intermitentes. El liberalismo ha engendrado al socialismo como consecuencia ineludible de sus doctrinas y reacción obligada de sus prácticas. La evolución se halla en período mucho allá adelantado de lo que se cree y no se trata ya de detenerla en su primera fase, sino en un período álgido de la segunda.
El régimen corporativo tornado como base de la reorganización social, no ocupa, ni mucho menos, una posición intermedia entre ambas doctrinas, como se ha dicho con notoria ligereza, porque nada tiene del uno o del otro, ni en los principios ni en sus formas. Tampoco representa un socialismo cristiano, porque el ensamblaje de estas dos palabras es un contrasentido manifiesto, sino un cristianismo social y, dicho sin pleonasmo, el verdadero cristianismo. Por encarnar, en lugar de los principios de la revolución, los del cristianismo, contiene en germen la salvación social, pudiendo decir que, únicamente, por deducción de las doctrinas de la Iglesia, hemos llegado a reconocer las excelencias del sistema. Mas para que este germen adquiera su pleno desenvolvimiento, es preciso que su aplicación sea lo más completa posible, haciéndole fructificar, no sólo en los variados campos del trabajo manual sino en todos los ámbitos de la actividad económica, porque contiene el único elemento verdaderamente conservador de un orden popular en su base, y aristocrático en la cumbre: es decir, el orden natural.
René La Tour du Pin no se contentó con el postulado de reformas morales ( sino que proyectó una transformación económica y política, para superar los principios del liberalismo mercantilista, con su ídolo del «libre juego de las fuerzas» (laissez passer, laissez faire), que atomiza la sociedad y da la ventaja al más fuerte, no al necesitado. Creía que el Estado centralista e individualista, nacido de la Revolución francesa de 1789, debería ser sustituido por un Estado equilibrado por las corporaciones cristianas y sociales, reconocidas y privilegiadas en la Comunidad y, por tanto, en cierto sentido, «un Estado en el Estado, vinculado a él con obligaciones recíprocas». El sistema social de René La Tour du Pin es, por consiguiente, anticapitalista según sus principios, no sólo por consideraciones ético-sociales.
El marqués René La Tour du Pin [1834-1942] encabezó el modelo de Monarquía social católica desde la Francia finisecular. Frente al capitalismo burgués y el socialismo bolchevique, La Tour defendía la necesidad de un “Orden social católico” basado en la corporación profesional (de raigambre medieval): un orden que regulase corporativamente el mundo del trabajo (“organización corporativa de los talleres”), la economía y la política.
La doctrina sobre un “orden social cristiano” de La Tour se fundaba en el magisterio pontificio (religión católica), la tradiciones medievales (monarquía tradicional) y la fenomenología social (corporativismo de Durkheim).
Un orden que se encontraba en condiciones, para La Tour, de adaptarse a las mutaciones contemporáneas mediante un “régimen corporativo” que “no debe implicar el retorno a las corporaciones medievales, sino la formación de otras más adecuadas al tiempo presente, a base de patrimonio corporativo, de la intervención en su constitución y gobierno de todos los elementos productores y el ascenso dentro de los oficios por obra de la capacidad profesional"
El Estado moderno es un síntesis de tiranía y de anarquía. Tiranía porqué desconoce el derecho natural y anarquía porque disuelve el "ethos" social, destruyendo todas las Autoridades naturales (padre de familia, maestro, sacerdote) y a todas las sociedades intermedias infrasoberanas ( Familia, municipio, comarca, Universidad etc). El sufragio universal que representa a la masa (que no al pueblo o comunidad) es el reino del fraude y de la demagogia.El resultado no puede ser otro que el gobierno de una camarilla oculta que mediante la adulación y el engaño a la masa controle los todos los resortes del poder. Es la Plutocracia. Este sistema inorgánico secuestra la verdadera representatividad, al servicio de la finanza apátrida. Este proceso, sólo ha sido posible al destruir todo el fundamento cultural y ético-moral de Occidente, mediante la gran fractura del protestantismo que en su dinámica secularizadora ha derivado a través de la "modernidad" y el liberalismo, en la devastación nihilista actual
La Tour du Pin define la plutocracia como "poder de las riquezas, la forma de jerarquía social que sustituye a la de las aristocracias históricas...al ideal del honor sucede entonces el del interés"
"El conservadurismo demuestra ser el peor enemigo de la Tradición" (Don Sixto Enrique)
S.A.R Don Sixto Enrique de Borbón
Comunión Tradicionalista
Candidatura Tradicionalista- CTRAD
No a la Constitución: atea, burguesa, partitocrática, capitalista y anti-nacional
Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II
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Una resistencia olvidada,Tradicionalistas mártires del terrorismo
Ediciones AUZOLAN
El Carlismo en marcha
Justicia Social
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La Tradición frente al nacionalismo
Catalanitat es hispanitat
Contra el Europeísmo
HISPANIDAD POLÍTICA
Por la Confederación de pueblos hispánicos. Por la Monarquía hispánica
FUEGO Y RAYA
Revista semestral hispanoamericana de historia y política
El Requeté
"Ante Dios nunca serás heroe anónimo"
Montejurra 1976
Combate cultural
Poesía para el combate
Los fundamentos del tradicionalismo hispánico
Enrique Gil Robles
“La burguesía oligárquica que usufructúa el país por medio del parlamento necesita tener montada corriente y expedita la máquina electoral que lo produce; y al efecto, los partidos en que la plutocracia burguesa se divide, para turnar en el poder explotador” (Enrique Gil Robles)
Juan Vázquez de Mella
"En el fondo de toda civilización moderna late la barbarie, porque es barbarie todo lo que sea sublevación contra los principios morales y religiosos" (Vázquez de Mella)
Rafael Gambra Ciudad
“Consecuencia para los hombres es que la Ciudad humana, falta de su asiento religioso permanente, no otorga ya sentido a sus vidas, expuestas desde ahora a la incoherencia del relativismo y a la corrupción que de él emana. En el término de este proceso se encuentra el hombre que se sirve sólo a sí mismo, que a nada sirve, porque carece de sobre-ti y de "principios". Es el momento del culto al Hombre, esa "idolatría de los últimos tiempos" en la que el hombre se adora a sí mismo en la vacuidad de un humanismo sin sentido ni contenido” (Rafael Gambra)
Francisco Elías de Tejada
“Venimos a tus plantas a pedirte la gracia de seguir siendo católicos a la española usanza, intransigentes hasta el fanatismo, violentos hasta la heroicidad, caritativos hasta la comprensión, fieles a tu Nombre divino en la alegría como en la tristeza” (Elías de Tejada)
Francisco Canals Vidal
“En España un tradicionalista que se definiese temática e intencionadamente como no carlista sería comparable a un irlandés que a finales del siglo XVII se hubiese definido como amante de su patria y católico romano pero "orangista". Esta actitud evidentemente le hubiese permitido la conservación de sus propiedades y cargos; pero es obvio que no hubiese sido conducente para la perseverancia de su nación en la fe católica y en su autenticidad irlandesa” (Francisco Canals)
Federico D. Wilhelmsen
"Tenemos que recordar que el liberalismo ya había borrado lo religioso de la vida pública. Por lo tanto, la fe se retiró de los rincones del alma no tocados por la vida pública. La religión se redujo a la beatería, un fenómeno típicamente liberal. Muchas familias, cuyo bienestar dependía del robo de los bienes de la Iglesia, no faltaban nunca a sus devociones en la iglesia, domingo tras domingo. Como la conciencia liberal quería engañarse a sí misma, no es de extrañar que el comunismo, por haberse dado cuenta de esta mala fe, fuera capaz de engañar a las masas. ¡Si esto es el cristianismo, entonces, abajo el cristianismo! Es una lástima tener que decir que aquí el comunismo tenía razón"(Federico D. Wilhelmsen)"
MIguel Ayuso Torres
“La POLÍTICA que merezca verdaderamente el nombre, ha de fundarse en una doctrina. La auténtica llamada política no tiene que ver con la ironizada por Gustave Thibon al presentar a unos hombres que se destrozan mutuamente para decidir si la casa ha de pintarse de azul, de verde o de rojo, sin advertir que está a punto de desplomarse. No se trata de un brillante barniz o un alicatado de color. Al contrario, es un cimiento, una roca” (Miguel Ayuso)
Javier Barraycoa
“Hoy la política de reflexión y de participación ha sido sustituida por la política espectacular, donde el ciudadano no aspira a participar en el gobierno de la vida pública sino a refrendar a los profesionales de la política en función de los sentimientos e impresiones causados por las campañas electorales... Con los media-política, los ciudadanos se han infantilizado, y ya no se comprometen en la vida pública y son alienados y manipulados a través de artilugios e imágenes; la democracia se ha desnaturalizado y pervertido. La dominación mediática al servicio de la estructura de poder lleva no sólo a la apolitización, sino la aniquilación de todo símbolo de identificación colectiva e histórica” (Javier Barraycoa)
José Miguel Gambra
“El último error, que deseo resaltar, nace de lo que podría describirse como la disolución del deber patriótico entre los católicos. Según mi interpretación ese deber se extiende a todas las sociedades a que pertenecemos, y culmina en la más elevada de esas sociedades, cuyo gobierno tenga poder real, legítimo o no, sobre nosotros. Tenemos respecto de esas sociedades la obligación ordinaria de contribuir al verdadero bien común y el deber accidental de atender a sus necesidades extraordinarias. En nuestro caso, eso se concreta, a mi parecer, en el deber extraordinario de enfrentarnos, por los medios que tengamos a nuestro alcance y con la debida prudencia, a esos gobiernos, regionales, nacionales o supranacionales ilegítimos que están sobre nosotros. Tenemos que oponernos a ellos, con no menos entusiasmo que a un enemigo exterior, que hostigara o conquistara nuestra patria desde fuera” (J.M Gambra)
Al servicio de la formación cívica y de la acción cultural según el derecho natural y cristiano
La cultura contra el mundo moderno
"Auden ha afirmado que para mí "el Norte es una dirección sagrada". Eso no es cierto. El Noroeste de Europa, donde yo (y la mayoría de mis antepasados) he vivido, tiene mi afecto como es propio que lo tenga el hogar de un hombre. Amo su atmósfera y sé más de sus historias y sus lenguas que de otras partes, pero no es "sagrado" ni agota mis afectos. Por ejemplo, siento un particular amor por la lengua latina, y entre sus descendientes, por la española. Que no es verdad en relación con mi historia, debería demostrarlo la mera lectura de las sinopsis. El Norte era el asiento de la fortaleza del Diablo. El avance de la historia culmina con lo que se parece mucho más al restablecimiento de un Sacro Imperio Romano eficaz con su asiento en Roma que a nada que hubiera sido concebido por un "nórdico"". (J.R.R. Tolkien)
Marcelino Menéndez Pelayo
“España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectores o de los reyes de taifas.” (Menéndez Pelayo)
P. Leonardo Castellani
“No nos pedirá cuentas de las batallas ganadas, sino de las cicatrices de la lucha” (Leonardo Castellani)
G.K Chesterton
"Decir que debemos tener socialismo o capitalismo es como decir que debemos optar porque todos los hombres entren en los conventos y unos pocos tengan harenes… porque el gran ‘trust’ no tiene más derecho de absorber en un monopolio todas las fortunas privadas y afirmar que así defiende la institución de la propiedad, que el que tiene el Gran Turco de raptar a todas las mujeres y encerrarlas en un serrallo, afirmando que así defiende la santidad del matrimonio”. (G.K Chesterton)
Hilaire Belloc
"El lugar donde uno nace es la envoltura del alma. La iglesia donde uno reza es parte del alma misma" (Hilaire Belloc)
Listado de programas de Lágrimas en la Lluvia
Clásicos contra-revolucionarios
René La Tour du Pin
“La plutocracia como poder de las riquezas, la forma de jerarquía social que sustituye a la de las aristocracias históricas...al ideal del honor sucede entonces el del interés" (La Tour du Pin)
Jaime Balmes
"El trabajo es un título natural para la propiedad del fruto del mismo, y la legislación que no respete este principio es intrínsecamente injusta" (Jaime Balmes)
P. Julio Meinvielle
"Más aún. Creemos, y lo decimos muy en serio, que la ciudad Maritainiana de la Persona Humana coincide, en la realidad concreta y existencial, con la ciudad secular de la impiedad. Medimos todo el alcance de nuestra afirmación y desafiamos muy formalmente a cuantos la consideren falsa o exagerada a que así lo demuestren" (Julio Meinvielle)
P. Osvaldo Lira
“Todo en el régimen totalitario viene impuesto de arriba; todo en un régimen humano brota espontáneo de adentro. Y este contraste entre lo impuesto y lo espontáneo, entre lo natural y lo postizo, es la síntesis de la oposición entre la doctrina totalitaria y la ley natural. Querer comparar los regímenes totalitarios con un régimen de ley natural, con un estado medieval verbigracia, sería lo mismo que equiparar un autómata a un ser viviente” (Osvaldo Lira)
René La Tour du Pin no se contentó con el postulado de reformas morales ( sino que proyectó una transformación económica y política, para superar los principios del liberalismo mercantilista, con su ídolo del «libre juego de las fuerzas» (laissez passer, laissez faire), que atomiza la sociedad y da la ventaja al más fuerte, no al necesitado. Creía que el Estado centralista e individualista, nacido de la Revolución francesa de 1789, debería ser sustituido por un Estado equilibrado por las corporaciones cristianas y sociales, reconocidas y privilegiadas en la Comunidad y, por tanto, en cierto sentido, «un Estado en el Estado, vinculado a él con obligaciones recíprocas». El sistema social de René La Tour du Pin es, por consiguiente, anticapitalista según sus principios, no sólo por consideraciones ético-sociales.
ResponderEliminarEl marqués René La Tour du Pin [1834-1942] encabezó el modelo de Monarquía social católica desde la Francia finisecular. Frente al capitalismo burgués y el socialismo bolchevique, La Tour defendía la necesidad de un “Orden social católico” basado en la corporación profesional (de raigambre medieval): un orden que regulase corporativamente el mundo del trabajo (“organización corporativa de los talleres”), la economía y la política.
ResponderEliminarLa doctrina sobre un “orden social cristiano” de La Tour se fundaba en el magisterio pontificio (religión católica), la tradiciones medievales (monarquía tradicional) y la fenomenología social (corporativismo de Durkheim).
Un orden que se encontraba en condiciones, para La Tour, de adaptarse a las mutaciones contemporáneas mediante un “régimen corporativo” que “no debe implicar el retorno a las corporaciones medievales, sino la formación de otras más adecuadas al tiempo presente, a base de patrimonio corporativo, de la intervención en su constitución y gobierno de todos los elementos productores y el ascenso dentro de los oficios por obra de la capacidad profesional"
"El socialismo se vale de la codicia y de la miseria; el capitalismo se vale de la codicia y de los vicios".
ResponderEliminar(Nicolás Gómez Dávila)
El Estado moderno es un síntesis de tiranía y de anarquía. Tiranía porqué desconoce el derecho natural y anarquía porque disuelve el "ethos" social, destruyendo todas las Autoridades naturales (padre de familia, maestro, sacerdote) y a todas las sociedades intermedias infrasoberanas ( Familia, municipio, comarca, Universidad etc). El sufragio universal que representa a la masa (que no al pueblo o comunidad) es el reino del fraude y de la demagogia.El resultado no puede ser otro que el gobierno de una camarilla oculta que mediante la adulación y el engaño a la masa controle los todos los resortes del poder. Es la Plutocracia. Este sistema inorgánico secuestra la verdadera representatividad, al servicio de la finanza apátrida.
ResponderEliminarEste proceso, sólo ha sido posible al destruir todo el fundamento cultural y ético-moral de Occidente, mediante la gran fractura del protestantismo que en su dinámica secularizadora ha derivado a través de la "modernidad" y el liberalismo, en la devastación nihilista actual
La Tour du Pin define la plutocracia como "poder de las riquezas, la forma de jerarquía social que sustituye a la de las aristocracias históricas...al ideal del honor sucede entonces el del interés"
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