sábado, 12 de mayo de 2018
El Tradicionalismo español del siglo XIX (I)
lunes, 26 de agosto de 2013
La Monarquía Social en el tradicionalismo político
jueves, 4 de octubre de 2012
El legitimismo en la esencia del carlismo: Aviso a navegantes
"El carlismo tuvo arraigo popular gracias a su legitimismo dinástico, de tal modo que sin este hecho difícilmente hubiera aparecido en la historia española un movimiento político semejante, aunque su principal y más profunda motivación fuera religiosa. Podríamos encontrar semejanzas con otros movimientos antirrevolucionarios como la Vendée, los tiroleses de Austria o los cristeros de México. Pero estos casos, después de haber fracasado su levantamiento militar desaparecen como movimientos políticos. El carlismo, por el contrario, reaparece en la vida política española tras varias derrotas militares y largos períodos de paz en que se afirma que ha perdido toda su virtualidad. Se explica esta diferencia por el hecho de que la defensa de los principios político y religioso está íntimamente unida con la causa dinástica. Por ello Cuadrado puede afirmar que si ésta desapareciera su presencia se refugiaría “en las regiones inofensivas del pensamiento”.
Si se tratara de encontrar el medio para que desapareciera definitivamente el carlismo de la escena política española, habría que seguir aquella política que se propone desde El Conciliador. Hacer que desaparezcan las motivaciones dinásticas y de este modo se habrá conseguido que el carlismo no represente un permanente peligro de desestabilización política”.
(José Mª Alsina Roca. El Tradicionalismo Filosófico en España)
jueves, 30 de agosto de 2012
La Monarquía social; única solución frente a la crisis "sistémica" actual
viernes, 20 de abril de 2012
La Monarquía contra la Revolución: Las formas nunca son accidentales en política

De aquí la ingenuidad de los teóricos accidentalistas de la forma de gobierno. Las formas no son nunca accidentales ni en filosofía, ni en arte y mucho menos en política, que es el arte de realizar en formas históricas, en cada pueblo, y en cada momento (hic et nunc) una doctrina y un contenido teóricos.
En España hay que raer de las mentes estos tópicos comodones. Ni la Monarquía es, teóricamente, la sola presencia del Rey en el trono, si no va acompañada de un sistema político y de un contenido moral del Estado, ni la República es la simple ausencia del monarca. La Revolución requiere la previa ausencia del Rey porque, fundadamente, le impone un obstáculo para la realización de su programa. Cuando en España nos declaramos monárquicos, no decimos únicamente que queremos un Rey a la cabeza del Estado, sino que esto es una consecuencia lógica y fatal de un sistema político, que implica también un determinado contenido moral y una estructura jerárquica social cuyo remate es la Corona con Cruz.
La Democracia, y su expresión política la República, es la forma normal en España de toda la doctrina contraria. Se engañan, y la experiencia nos está dando la razón, los que creen que la República es a modo de un vaso vacio que la voluntad de la mayoría—la democracia—va llenando en cada momento de un contenido diferente. Y no es así. La Monarquía afirma un contenido dogmático permanente que está por encima de las votaciones. El reflejo de esto es lo que llaman los demócratas obstáculos tradicionales. Pero la República también tiene sus dogmas y sus obstáculos tradicionales. Cuando la voluntad de la mayoría es contraria a los dogmas permanentes de la República, entonces los republicanos dicen que se les desvirtúa la República, que desaparece la esencia republicana del Estado. En la realidad histórica son dos cosas distintas democracia y República.
La República española ha nacido con la impronta de unos dogmas que por mucho que logremos triunfar, con los mecanismos democráticos. Jamás le lograremos arrebatar.
¿Cuál es, históricamente, el régimen conveniente para cada pueblo en cada momento de su vida? Muy largamente se podría disertar sobre este punto, pero una norma sencilla puede darnos la respuesta. Los regímenes son para los pueblos y no los pueblos para los regímenes. Cuando en una nación se han de poner a contribución todos los elementos vitales del país para sostener el régimen, cuando en cada crisis grave del país no se piensa más que en la necesidad de salvar el régimen, cuando la mayor parte de los conflictos públicos son provocados para sostener dogmas del régimen, entonces se puede afirmar que ese sistema es artificioso en aquel país y, desde luego, evidentemente nocivo.
Pedro Sainz Rodríguez, “La tradición nacional y el Estado futuro”. Acción Española, I, pág. 182, t. X.
lunes, 16 de abril de 2012
África marca la diferencia
(Pulsa en la imagen y medita la profunda diferencia entre la usurpación liberal y la auténtica monarquía tradicional)lunes, 26 de marzo de 2012
El primer objetivo: Restaurar la Monarquía, para restaurar la sociedad

viernes, 2 de marzo de 2012
Monarquía popular y social contra plutocracia

viernes, 10 de febrero de 2012
Charles Maurras y la monarquía

sábado, 10 de septiembre de 2011
La Monarquía tradicional de Las Españas
miércoles, 13 de julio de 2011
Usurpación monárquica: "decoraciones heráldicas de la revolución que usurpan su nombre"
"El monarca conserva los honores, las apariencias y oficialmente el rango social de la antigua realeza; pero, en realidad, no es más que el remate heráldico de la nueva oligarquía. De modo que, sintetizando, podría decirse que el poder constituido en España es, no una monarquía, sino una poliarquía oligárquica y alternativa, exornada con las apariencias heráldicas de la realeza antigua"
lunes, 13 de junio de 2011
El objetivo del carlismo: la Monarquía social y representativa
Buenos Aires, 12 junio 2011, Domingo de Pentecostés. Ediciones Nueva Hispanidad nos ha facilitado una lista de sus novedades, de entre las cuales destacamos: martes, 7 de junio de 2011
La vocación universal (católica) de la monarquía carlista (hispánica).
En la actualidad, S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, legítimo heredero de origen y ejercicio de la monarquía carlista, ha mantenido esta vocación universal, actuando como un auténtico Príncipe de la Cristiandad, vinculándose a la defensa de las causas políticas y sociales más justas, así como por mor de la devastación modernista que asola a la Iglesia Católica significándose como un reconocido e inflexible defensor de la Tradición Católica. Vocación universal heredada y inculcada desde su mocedad por su Augusto padre el Rey Javier I, quién lo envió a completar sus estudios y formación a Portugal, el último de los pueblos hispánicos con una significativa presencia civilizadora en África, llegando a participar en la guerra de Angola. Después esta implicación siempre ha sido audaz y esforzada. Desde su alistamiento como voluntario para la guerra de Las Malvinas a su denuncia del sionismo y del islamismo en El Libano, lo que le costó sufrir en persona el zarpazo de los terroristas con un atentado casi mortal, así como perder a su sobrino Don Eduardo Javier en otro atentado terrorista, pasando por la vicepresidencia de la asociación humanitaria S.O.S. Enfants d´Irak, que llevó una misión humanitaria presidida por S.A.R. hasta el mismo Bagdag pocos días antes del inicio de la agresión gringa contra Iraq, hasta el más reciente Alto Patronazgo de la ONG española Ntra. Sra. de África con la que recientemente ha visitado Libia. Todo ello junto a la constante presencia en los círculos políticos, militares e intelectuales más importantes de Rusia y de su constante dedicación al ámbito americano de la Hispanidad.
Esta vocación ha otorgado al Carlismo una posición privilegiada para la observación y el análisis de la conflictos y las relaciones internacionales. La última misión en la que ha participado Don Sixto en Libia sirve para poner de manifiesto la permanente dedicación de la monarquía carlista en la defensa del legado universalista de la monarquía hispánica. No cuenta hoy la monarquía con los medios necesarios para el establecimiento de la Verdad, la justicia y la civilización, pero su implicación en los grandes problemas políticos de índole mundial sobre las bases del derecho natural y de gentes sigue intacta.
Regresa de Libia Don Sixto Enrique de Borbón
Asociación Santa María de África Bajo el alto patronato de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón
Alliance France-Europe Russie Bajo el alto patronazgo de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón
MAIC Medical Aid for Iraqui Children. S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón es miembro honorario
jueves, 7 de abril de 2011
Charles Maurras: camino intelectual hacia la monarquía
En Francia la república fue un poder disolvente. No solamente no conservaba nada sino que malgastaba, dilapidaba sin ningún cuidado ni respeto la larga herencia física y espiritual del país. Maurras, por un momento entusiasmado con el boulangisme no pudo soportar mucho tiempo el ente demagógico que salía de esa confusa amalgama de jacobinismo, bonapartismo y chauvinismo de escarapela tricolor.miércoles, 9 de marzo de 2011
Rafael Gambra: La Monarquia Social y Representativa en el pensamiento tradicional
UN LIBRO IMPORTANTE"En este escrito, que recorre las principales definiciones políticas de Vázquez de Mella, el autor, en síntesis original y superadora, realiza un memorable aporte al pensamiento tradicional"
Índice:
Prólogo para el lector de 1973
Introducción.
I. «Lo social» y sus dos sentidos
II. La idea de soberanía social
III. La soberanía tradicional y el concepto de tradición
IV. Un régimen natural e histórico
V. El espíritu vivificador
VI. La Monarquía y sus determinaciones
Tradicional
Hereditaria
Federal
Representativa
VII. El proceso federativo
VIII. Necesidad y viabilidad del sistema
IX. Continuidad y ortodoxia
Información en la editorial Nueva Hispanidad
viernes, 3 de diciembre de 2010
Leonardo Castellani: El Rey, remedio a la Plutocracia.
El poder del Dinero (ése sí que es hereje) le tiene un miedo grandísimo a la Monarquía, como que es la única fuerza capaz de meterlo en petrina; por lo cual se aplica hoy con perseverancia a pintarla como un cuco , y a echarle agua bendita , conjuros y maldiciones . Pero la Monarquía , en su sentido amplio, es una cosa que está en la naturaleza y por lo tanto echada por la puerta vuelve por la ventana, disfrazada si es preciso : "una fuerza patente para meter en petrina a las fuerzas secretas"(...)Para poder defenderse de la opresión de los poderosos inmediatos (de los cuales ninguno más peligroso y universal que el Hombre de Dinero) las mayorías tienen la tendencia de elevar a un hombre tan alto (y de esto es símbolo el Trono) que frente a él desaparezcan las otras desigualdades y en cierto modo "todos sean iguales"-frente a la Justicia del Rey. ¡Paso a la Justicia del Rey! decían en España. Mas los ricos necesitan un Rey que no los "pueda" a los ricos; o sea, que no lo sea: el Rey Constitucional , y el Presidente Coty.
Y esté es el fundamento filosófico de la Monarquía, fenómeno indestructible. Para obtener la Justicia, que es uno de los nombres de Dios, parece no haber más remedio que fabricar un hombre casi-como-Dios y hacerlo gobernar en nombre de Dios. Si sale malo, eso es lo malo; pero si sale malo los antiguos siglos cristianos lo derrocaban o lo mataban...
Leonardo Castellani. Pluma en ristre. pp 52-53. Ed LibrosLibres.
Novedad: El APOKALIPSIS DE SAN JUAN de Leonardo Castellani
lunes, 11 de octubre de 2010
Isabel la Católica. Sierva de Dios, Reina de la Hispanidad


Cetro y Corona de Isabel la CatólicaORACIÓN (uso privado)
Por intercesión de la sierva de Dios Isabel la Católica.
DIOS, Señor y Padre nuestro, que nos has manifestado tu providencia en la elección de tu sierva Isabel como instrumento de tu gloria en la dignificación cristiana del hombre, en la exaltación de la fe y su extensión al Nuevo Mundo. Te damos las gracias por este don sobrenatural de sus virtudes y de su ejemplo permanente desde las cimas del gobierno de los pueblos para la redención y la salvación de todos. Te rogamos te dignes perpetuar su intercesión en el Cielo para continuar su obra comenzada en la Tierra; y para obtener ahora las gracias especiales y favores que por su medio te pedimos, en unión con Cristo nuestro Señor y Mediador, que contigo y el espíritu Santo vive y reina y es Dios por todos los siglos. Amén.
Excelentísimos señores, queridos amigos:
Es para mí una gran satisfacción poder acompañarles en este simposio que, con motivo del Quinto Centenario de la muerte de la Reina Isabel de Castilla, la Católica, organiza la Universidad Autónoma de Guadalajara.
Debo comenzar por expresar mi agradecimiento a la Universidad, que ha querido asociarme a la celebración. Conozco la Universidad desde hace decenios, pues goza de merecida fama, y me honro con la amistad de algunos de sus fundadores, singularmente la ejemplar familia Leaño, que hoy tengo ocasión también de renovar.
Como Infante de España y descendiente de la Reina Católica, son muchos los sentimientos que se me agolpan:
En primer lugar, una gran emoción de que este acto se celebre no en la vieja Península Ibérica, sino en la pujante Nueva España. Y en una Nueva España nacida al calor del amor a la Virgen María, en Guadalupe y aquí, más cerca, en Zapopan.
En segundo lugar que, dentro de la Nueva España, nos encontremos en Jalisco. ¡Cómo dejar de evocar la epopeya cristera, que en estas tierras se desarrolló con especial intensidad! Depositario de la legitimidad carlista española, no puedo dejar de recordar que aquellas guerras dinásticas del XIX se hicieron al grito de “por Dios, por la Patria y el Rey”, afirmación de la Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo que los mártires cristeros rubricaron con su grito “¡Viva Cristo Rey!”, y que los voluntarios carlistas todavía volvieron a hacer sonar en la cruzada de 1936-1939.
Finalmente no podría dejar de decir algunas palabras sobre la Reina Isabel, que quisiéramos ver pronto en los altares, una vez que los dictados de la “corrección política” (y eclesiástica) sean de una vez, y esperemos que definitivamente, dejados a un lado.
La meditación de su testamento debiera estar siempre presente en la mente de los gobernantes. Por las virtudes humanas y cristianas que exhibe. Por el temple de Reina que lo llena. Por el amor a la Hispanidad, aunque la palabra aún no se usara, que lo preside.
Pero son toda su vida y su obra las que deben ser objeto de meditación. Al reformar la Iglesia alejó el peligro de la “reforma” luterana, que habría de llegar más tarde a Europa, pero de la que el mundo hispánico se vio libre. Al llevar adelante la Reconquista, hasta el reino de Granada, último reducto moro, completó la recuperación de España, y hasta el final con la expulsión de los judíos no convertidos. Al afirmar la presencia castellana en el Norte de África, en la llamada Hispania Tingitana, demostró otra vez su celo apostólico y su aguda visión geopolítica. Y, sobre todo, al impulsar la gesta americana, sentó las bases de la Hispanidad, de las Españas grandes. Que sus sucesores consolidaron en la senda de su espíritu: Carlos I en la “Controversia de Valladolid” y en la legislación de Indias, completada luego por los Felipes.
La gesta americana no se puede comprender sin la acción de los Reyes y todo un pueblo en misión. Solórsano Pereyra, en su Política indiana resume que “la conservación y el aumento de la fe es el fundamento de la Monarquía”. Así fue la obra de la Reina Católica, que tantos frutos esperamos siga dando. Quiera Dios que este simposio sirva para que la Reina Isabel esté pronto en los altares.
Muchas gracias.
S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón. Guadalajara, Jalisco (Nueva España) 22 de mayo de 2004. Mensaje inaugural del "Seminario Internacional sobre la Sierva de Dios Isabel la Católica".
Isabel la Católica forma parte esencial de la Tradición Hispánica, pues toda su acción social y política viene guiada por el tetralema de Dios, Patria, Fueros, Rey legítimo. Así pone en el centro de su empeño político la consecución de la unidad católica de España con la derrota militar de los últimos reductos mahometanos (derrota para la cual empeña las arcas de la Corona y sus propias posesiones personales) y la expulsión de los judíos; emprende labores de reforma de órdenes religiosas en una época de relajación de costumbres en los monasterios; conduce toda la empresa del descubrimiento americano al bautismo de los indios. Ama a España profundamente, a la que quiere ver reunificada y libre del yugo invasor, dando un impulso a una Reconquista adormecida por la anteposición de intereses materiales por parte de algunos reyes cristianos anteriores. Entiende que el poder Real ha de ejercitarse con respeto de las leyes y las Cortes territoriales y concede nuevos Fueros a los territorios reconquistados, recorriendo y gobernando las Españas según sus tradiciones políticas y respetando el derecho consuetudinario; viviendo la variedad de las Españas también en lo cultural, vistiendo el traje tradicional de los territorios que visitaba e incluso expresándose e imprimiendo documentos oficiales en las lenguas particulares de cada uno de ellos (sin detrimento de la consolidación desde siglos atrás del castellano como lengua común, o española por antonomasia). Impuso un sistema de justicia social y redistributiva, sobre todo en las Leyes de Indias, tomadas como modelo de muchas reivindicaciones laborales posteriores. Y su sentido legitimista la llevó a reclamar sus derechos al trono de Castilla contra las intrigas palaciegas, fortaleciendo la monarquía y ejerciendo con rectitud cristiana el poder y el mando. Su vida y su actuación religiosa y política son la antítesis del liberalismo, por lo que es una infamia que su nombre y su Trono se vea usurpado por las antirreinas de la revolución.
Presentación del acto "Isabel la Católica y la Tradición Hispánica". Organizado por las Juventudes Tradicionalistas de España en Albacete el 15 de mayo de 2002.
[Agencia FARO] Madrid, 10 octubre 2010, mes del Santo Rosario. El próximo martes 12 de octubre se celebra, como es sabido, la fiesta de Nuestra Señora del Pilar, patrona de Aragón, día de la Hispanidad y de la Raza (por más que en Argentina, donde apareció por primera vez esta denominación, pretenda suprimirla el tándem Kichner-Fernández, como FARO informaba recientemente). No se trata, sin embargo, de una supuesta "fiesta nacional", invento del Gobierno socialista de Felipe González en 1986. Por eso resultan lamentables los llamamientos de muchos supuestos patriotas para celebrarla como tal.
Los días oficiales de "fiesta nacional" son propios de los nuevos estados-nación surgidos de la Revolución. Una patria tan antigua como España no celebra semejantes cursilerías. A menos que se sostenga --como lo hacen Esperanza Aguirre, Mariano Rajoy y el PP, o el arrupita Fernando García de Cortázar-- que España nació de las falsas Cortes de Cádiz y la nefasta Constitución de 1812. En cuyo caso deberían poner la "fiesta nacional" el 19 de marzo. Porque lo que celebramos el 12 de octubre en la Península es la ocasión memorable en que nuestra tierra fue hollada por los pies venerables de la Santísima Madre de Dios; catolicidad a la que debemos, ciertamente, nuestra identidad nacional, y por consiguiente la empresa descubridora que extendió la Hispanidad por todos los continentes. Pero la Patrona Mayor de las Españas es la Inmaculada Concepción, cuya fiesta se celebra el 8 de diciembre.
LA DEVOCIÓN A LA VIRGEN
Haz cuanto puedas por rezar el Rosario cada día, y si es junto con otros multiplicas el valor de tu oración y de tu filial amor a la Madre de Dios. Lleva su escapulario y una medalla. Sea cual fuere su advocación, la Virgen te acompaña. Pero en especial invócala en la del Pilar de Zaragoza.
Devocionario del Requeté
miércoles, 8 de septiembre de 2010
La futura "reina" de España...un futurible políticamente correcto.
"El monarca conserva los honores, las apariencias y oficialmente el rango social de la antigua realeza; pero, en realidad, no es más que el remate heráldico de la nueva oligarquía. De modo que, sintetizando, podría decirse que el poder constituído en España es, no una monarquía, sino una poliarquía oligárquica y alternativa, exornada con las apariencias heráldicas de la realeza antigua".“los hombres han de ser leales al Príncipe si el Príncipe es leal a los principios que encarna y si no, no"; “una Monarquía que sólo quiere tener derechos y ninguna responsabilidad, es una Monarquía parásita"
Acaba de publicarse un libro titulado "Letizia Ortíz: una republicana en la corte de Juan Carlos I", escrito por Isidre Cunill, un periodista catalán especializado en periodismo de investigación. Se relata en el libro un presunto pasado republicano y agnóstico de Letizia Ortíz, escándalos donde se incluyen presuntas detenciones por cuestiones de drogas, polémicas de tono sexual y un presunto aborto cometido en 1996.LA FUTURA "REINA" DE ESPAÑA...
Aquí tratamos el tema de la futura Reina de España sólo en hipótesis o posibilidad –futuribles que dicen los filósofos–, pero siempre dentro del marco constitucional vigente.
¿Por qué no? Se pensaría espontáneamente que debe ser una mujer. Pero esto sería con mentalidad preconstitucional y antidemocrática. La Constitución se basa en la igualdad y la no discriminación. Si las mujeres pueden ser militares o guardias civiles, ¿por qué un hombre no podrá ser reina o consorte o pareja del rey? Esta discriminación sexual está políticamente abolida.
¿Y por qué ha de ser heterosexual? Eso dependerá de la libre orientación sexual del monarca. Otra discriminación del pasado.
¿Y por qué de raza blanca? Discriminar razas es la más odiosa discriminación para una mente democrática. Racismo puro.
¿Y por qué católica? Esta discriminación sería hoy odiosa hasta para el Vaticano progresista.
Así pues, una Reina varón, negro, homosexual y musulmán sería una opción políticamente correcta. Y objetar algo, fascismo puro.
lunes, 23 de agosto de 2010
La Monarquía representativa tradicional frente a la falsaria "república coronada" actual.
(S.A.R Don Sixto Enrique de Borbón en Madrid , el 27 de Septiembre del 2.008)Porque defender el parlamentarismo monárquico contra el parlamentarismo republicano sin apelar para nada a la Momarquía representativa tradicional es tarea imposible, como lo demuestran evidentemente los doctores constitucionales cuando, por medio de un vulgar sofisma, procuaran hacer de la Monarquía histórica y la revolucionaria una misma institución, con el propósito de atribuir a la segunda las glorias y prestigios de la primera.
Pueden conseguir así efectos de momento entre la indocta masa liberal; pero la verdad no tarda en abrirse paso a través de las argucias y sutilezas, y concluye por ser objeto de mofa o desprecio el sofisma si lleva su temeridad hasta el punto de confundir en uno, según lo exigen y lo piden las necesidades de la polémica, el principio y el ser de la Monarquía cristiana y de la parlamentaria liberal. Un abismo las separa. Porque, mientras una reconoce y expresa de la manera más adecuada todos los atributos de la soberanía, la otra los mutila y divide, dándoles sujetos diferentes y sustituyendo la unidad, que los reduce al orden, con equilibrios y combinaciones que la convierten en máquina artificiosa y complicada, incapaz de excitar afectos ni de engendrar convicciones.
En el suelo feraz del derecho cristiano brotó el árbol de la Monarquía representativa e histórica; y cuando se desarrollo fecundando por la savía popular, bajo sus ramas frondosas comenzó a levantarse la nación, que de él recibió el ser; y de tal manera se confundieron en una de sus vidas, que la robustez y lozanía de la institución monárquica coincidió siempre con la grandeza nacional, y la ventura y prosperidad de la Patria fueron siempre en España florecimiento de la Monarquía y acrecentamiento del amor a la realeza.
Por eso la Monarquía española es sinónimo de Nación española. Y por modo tan maravilloso se identifican en un mismo ser social, que no se puede suprimir la Monarquía sin suprimir la historia nacional, y, por lo tanto, a la nación misma. Elemento esencial de la Patria son las tradiciones fundamentales; y siendo la Monarquía la primera tradición política, claramente se deduce que es parte esencial de la Patria, y que, por la fuerza de la lógica, los que se levantan contra la primera tienen que aborrecer la segunda.
(Juan Vázquez de Mella)
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