viernes, 8 de enero de 2010

LA MONARQUÍA TRADICIONAL de Francisco Elías de Tejada. Un clásico imprescindible.


LA MONARQUÍA TRADICIONAL, de Sr. Francisco Elías de Tejada.calidad 2, 1 t., 14,5x20, 174 pág. : 16 € Pedidos y Pagos

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Un estudio reposado de lo que fueron las vie­jas ordenaciones libres de nuestros pueblos y de lo que probablemente habrían sido a no mediar las desviaciones europeizadoras, he aquí el cuadro, a grandes brochazos, de la monarquía tradicional española, régimen que mi­ró a la defensa de los postulados fundamenta­les de la unidad de fe y de la lealtad a la Corona, sin mengua del fomento de las fecundas libertades concretas.

Así constituida, la acción de España pudo ahondar en las entrañas de la verdad católica para repre­sentar nada menos que la concepción católica de la vida en la más fecunda de sus maneras. Pero si la España tradicional fue una doctrina, la moderna se ha despedazado en dudas, y la contemporánea en negaciones, acabando su carrera alocada en la más absoluta indiferencia. Ante semejante abandono y delirio exclama el autor:

“Cuando se vive entre muertos, estas ideas alcanzan a los ojos dimensión de exac­titud. Bien puedo desde mi retiro, arropado por el dulce silencio del ol­vido rumoroso, repetir las palabras de Quevedo:

»Retirado en la Paz de estos desiertos con pocos, pero doctos, libros juntos, vivo en conversación con los difuntos y escucho con mis voces a los muertos»
.”

Indice

I. EL MENÉNDEZPELAYISMO POLÍTICO
Actualidad del menéndezpelayismo 13
La estela política de Menéndez y Pelayo 15
Las limitaciones de una obra gigantesca 19
El auténtico menéndezpelayismo 24

II. LA TRADICIÓN DE LAS ESPAÑAS
Europa y las Españas 31
Europa 36
Las Españas 43
La europeización absolutista 52
La europeización liberal 60
El dilema presente 68

III. UNA TRADICIÓN VIVA: NAVARRA
Una tradición salvada del naufragio europeizante 71
La primera interpretación: Zuaznavar, el erudito 74
La interpretación sentimental: Olave 81
Marichalar o la interpretación técnica 89
Lo que observó Cánovas del Castillo 95
La lección política de Navarra 96

IV. LA TRADICIÓN
La revolución europea 109
La revolución disculpada 111
La revolución delante del pensamiento tradicional 115
La Tradición 118
Tradición y progreso 121
La Tradición de las Españas 122

V. LOS FUEROS, COMO SISTEMA DE LIBERTADES CONCRETAS
Los Fueros 127
Hombre abstracto y hombre concreto 128
Liberalismo y hombre abstracto 133
Totalitarismo y hombre abstracto 135
Tradición y hombre concreto 136
Entre libertades. Libertad e Igualdad 138
Los Fueros, barrera y cauce 147

VI. LA MONARQUÍA FEDERATIVA
La Sociedad, "corpus mysticum" 153
La realeza 159

VII. LA SECUELA INSTITUCIONAL
Cambio de frente 163
La Corona 165
El Consejo Real 168
El Consejo de Ministros 169
Las Cortes generales 171
El Consejo de Justicia 174
El Consejo de Guerra 175
El Consejo Social 176
El Consejo de Cultura y la Junta de Cultura 177
Colofón 179

LA FAMILIA Y EL MUNICIPIO COMO BASES DE LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA.

martes, 5 de enero de 2010

ESCANDALOSO, BOCHORNOSO, INDIGNANTE: El modernismo religioso en la vanguardia contra la Civilización cristiana.


Un belén con seis minaretes se expone en la iglesia del Sagrado Corazón de Bellinzona, Suiza. La intención del pesebre es provocar reflexiones sobre la fraternidad y los derechos humanos, después de que más del 57 por ciento de los votantes suizos eligieran en el referendo popular del pasado 29 de noviembre apoyar una moción de la extrema derecha a favor de la prohibición de construir minaretes en las mezquitas.
A los pies del pesebre se ha colocado un libro que contiene versos de la Biblia y del Corán sobre el agua. El monje franciscano Callisto Caldelari ha sido el encargado de bendecir el belén. EFE/Karl Mathis.

Recomendamos la lectura del artículo del Padre Angel David Minaretes blasfemos en Suiza

Igualmente reproducimos al respecto el magnífico artículo publicado en el blog Lealtad


Cuando la oligarquía dominante recurre a instrumentos de verdadera democracia suele llevarse grandes disgustos. Suiza es una nación que mantiene muchos de estos mecanismos, no como innovación revolucionaria, sino como manifestación de sus tradiciones políticas seculares. El parlamentarismo suizo es débil y el sufragio universal no se estableció hasta 1971, de nuevo mediante grandes presiones externas.

Pese a la paulatina degradación de estos instrumentos tradicionales de verdadera democracia (en el sentido de forma de gobierno, no de ideología) en esta ocasión el pueblo suizo demostró su voluntad de no claudicar ante la imposición del dogma islamista. Los suizos han aprobado el domingo 28 de noviembre la iniciativa lanzada por el partido Union Démocratique Fédérale a fin de prohibir la construcción de minaretes en las mezquitas. El “sí” ha ganado con extraordinaria mayoría. El 57,5% de los votos, venciendo además en la mayoría de los 26 cantones de Suiza. Sólo se han manifestado en contra Ginebra, Vaud, Neuchâtel y Basilea-Ciudad. Es decir, en los territorios más calvinistas y protestantes. Es significativo que si se exceptúa el cantón montañés protestante de Glaris, sólo los cantones católicos han venido practicando con continuidad la democracia directa, la Landsgemeinde. Este resultado representa una sonora bofetada para el conjunto de la clase política suiza, la cual se había enfrentado de forma unánime al proyecto, respaldado por una iniciativa popular que había recogido 113.000 firmas.

Además hay que tener en cuenta las presiones de la casta política (tanto de derechas como de izquierdas, partido ecologista incluido), la enorme ofensiva emprendida por la práctica totalidad de los medios de comunicación, las imprecaciones lanzadas por la Conferencia Episcopal Suiza, las tergiversaciones lanzadas adrede por los institutos de sondeos, los cuales habían pronosticado una contundente derrota de una iniciativa popular, que sólo iba a obtener, según ellos un 37% de los votos. El poder ha entorpecido todo lo posible la propaganda favorable a la prohibición de los minaretes, mandando a la policía a requisar multitud de propagandas que se limitaban a reproducir textos del Corán bajo la excusa de que "resultaban discriminatorios". (Obviamente resultaban discriminatorios, pero para los no mahometanos). La actitud promahometana de la Conferencia Episcopal Suiza (¡cuanto defendió Mons. Lefebvre al Papado denunciando los males del colegialismo!) es coherente con sus múltiples heterodoxías. El futuro presidente de la misma, Norbert Brunner, ha señalado que el celibato de los curas católicos debería ser voluntario y que estaría dispuesto a ordenar a sacerdotes casados y a mujeres de presbíteros. Evidentemente los seguidores de un catolicismo consecuente, tradicional por tanto, no paran de crecer en Suiza. Que es uno de los puntales de la resistencia católica antimodernista. También los judíos apoyaron el "sí" a la construcción de minaretes a traves de un comunicado de la económicamente influyente "Federación Suiza de Comunidades Israelitas".

Pese a acoger muchas instituciones internacionales Suiza es una nación muy celosa de su independencia y soberanía. Suiza tiene uno de los sistemas de gobierno más antiguos, democráticos --no en el sentido ideológico, sino como forma de gobierno-- y equitativos del planeta. Además de una concepción confederal en las antípodas del centralismo, sin que haya habido nunca tentativas secesionistas pese a la heterogeneidad cultural de la misma. Su identidad política está muy definida y existe un enorme patriotismo, pese al carácter de confederación cantonal. Su ejército es una milicia de voluntarios, los profesionales no llegan al 7%. Han sido muchos los carlistas, los regionalistas partidarios de la reintegración foral o los simples estudiosos del derecho histórico español los que han trazado un paralelismo entre el sistema suizo y el tradicional hispánico. Las innovaciones liberal constitucionalistas siempre se han impuesto por la fuerza de las armas, primero con la invasión napoleónica y después con el desenlace de la Sonderbundskrieg. El gobierno de muchas aldeas y pueblos es lo más similar al concejo abierto hispánico (hoy día restringido y tutelado por poderes foráneos tras la constitución del 78) y el equilibrio entre los poderes cantonales y el confederal es admirable, y ello pese a la ausencia de una Monarquía que represente los principios de autoridad y totalidad, pudiendo ejercer de moderador.

Si Suiza ha votado no a los minaretes de acuerdo con su idiosincrasia lo más probable es que lo lleven adelante, dando al mundo una lección de no dejarse avasallar ni por la invasión islámica ni por las presiones mundialistas. No pesa ningún racismo ni xenofobia en esta votación. Desde siempre Suiza ha acogido a millones de inmigrantes (muchos españoles y portugueses, por cierto) desde hace cientos de años. Solo la llegada de indeseables hijos de la secta de Mahoma ha dado problemas. Los mismos ante los que el gobierno masónico de ocupación y su nefasto sistema constitucional-liberal nos pretende arrodillar.

lunes, 4 de enero de 2010

6 de Enero: FESTIVIDAD DE LA MONARQUÍA TRADICIONAL.


Si fuese verdad que se debe obediencia a todo gobierno establecido, aun cuando sea ilegítimo; si fuese verdad que no es lícito resistirle, sería también verdad que el gobierno ilegítimo tendría derecho a mandar; y, por tanto, el gobierno ilegítimo quedaría legitimado por el solo hecho de su existencia. Quedarían entonces legitimadas todas las usurpaciones, condenadas todas las resistencias más heroicas de los pueblos y abandonado el mundo al mero imperio de la fuerza. No, no es verdadera esa doctrina degradante, esa doctrina que decide la legitimidad por el resultado de la usurpación...Es menester repetirlo; el mero hecho no crea derecho, ni en el orden privado, ni en el público; el día, en que se reconociese este principio, aquel día desaparecerían del mundo las ideas de razón y de justicia...
La religión católica no prescribe la obediencia a los gobiernos de mero hecho, porque en el orden moral de mero hecho no es nada.

(Jaime Balmes. “ El protestantismo comparado con el catolicismo”)

Ni Isabel, ni los alfonsos fueron "Reyes" de España; Juan Carlos y Sofía tampoco. Y Felipito y Letizia no lo serán ni "de hecho".

El Racionalismo o la destrucción de la realidad: Las ideologías su brazo ejecutor.

La clave del racionalismo es la actitud ante la realidad implicita dentro del nuevo criterio de certeza. Conforme a él, la busqueda de un conocimiento cierto se convierte en búsqueda de verdades al alcance de la razón humana, que ella misma esté en condiciones de comprobar. Lo cual no conduce a una visión de la realidad tal como es y se presenta a la razón humana, sino a una visión de la realidad tal como la razón humana la concibe y se la representa por los medios de demostración a su alcance. Tal es la visión racionalista de la realidad, que no puede evitar alejarse cada vez más de la visión simplemente racional -o realista- de la realidad, hasta entonces dominante en el pensamiento europeo.

En efecto, para el racionalismo sólo es real lo concebible por la razón humana. Únicamente de esto cabe tener certeza. De lo demás no; y, por tanto, ni siquiera cabe afirmar que exista. Así, pues, dentro del horizonte mental del racionalismo no hay cabida para realidades que superen a la razón humana: ni para un Dios cuya grandeza sobrepase los límites del entendimiento humano, ni para un mundo cuya conplejidad sólo pueda ser plenamente conocida por un entendimiento divino. Por eso, los iniciadores del racionalismo en el siglo XVII, aunque sinceramente creyentes como lo fueron Grocio y Descartes, prescindieron, al menos hipotéticamente, de la Revelación y sus seguidores no pudieron menos que rechazarla en nombre de la razón, como lo hicieron los enciclopedistas del siglo XVIII, hasta terminar por proponer un sustituto racionalista de ella, como, de hecho, lo hicieron finalmente los creadores de los grandes sistemas de pensamiento racionalista del siglo XIX: Hegel, Comte y Marx.

El universo mental del racionalismo es pues, más estrecho que el universo mental simplemente racional. En lugar de contener todo lo inteligible en sí mismo, contiene tan sólo lo inteligible para la razón humana. En esta identificación de la realidad con lo inteligible para la razón humana se fundamenta la nueva actitud del racionalismo frente a la realidad: la afirmación del poder de la razón humana para trasmutar la realidad tal cual es, en otra distinta, tal cual ella misma dictamina que debe ser.

La raíz de esta actitud mental es clara. Desde que se hace coincidir la realidad con lo que la razón humana alcanza a comporbar por sí misma, los límites de la razón humana son también los límites de la realidad. De esta manera la razón humana deja de reconocerse limitada exteriormente por la realidad y pasa a eregirse a sí misma en medida de la realidad. En efecto, si la realidad no se extiende más allá de lo que cabe dentro de la razón humana, tampoco está la razón humana circunscrita por la realidad, inmersa dentro de un universo real, anterior y superior a ella, al cual le es imposible substraerse. Antes bien, nada le impide sobreponerse al mundo real y forjar otro distinto, conformado según sus propios dictados.

Esta actitud frente a la realidad diferencia netamente al racionalismo moderno de otras formas de pensamiento racional anteriores, como son la visión realista del mundo de raíz griega y la visión teologal del mundo de raíz cristiana. Una y otra coinciden en reconocer a la realidad como algo dado, que en todo caso supera a la razón humana, cuyas limitaciones le impiden abarcarla totalmente. Es decir, parten por reconocer una insalvable desproporción, que el racionalismo ignora, entre la realidad inteligible en sí misma y la realidad inteligible para la razón humana: lo concebible para el entendimiento humano es sólo una parte de lo inteligible en sí mismo. Según esto, los limites de la realidad distan mucho de coincidir con los de la razón humana, pues derivan de una razón superior, el entendimiento divino, único capaz de abarcar cuento es inteligible en sí mismo. En consecuencia, la realidad se impone a la razón humana como algo anterior y superior a ella, a lo cual ella misma no está en condiciones de substraerse. Tal es el punto de partida del realismo...

En cuanto el racionalismo se alza contra el mundo real, tal como es, en última instancia, según los dictados de la razón divina, para sustituirlo por un mundo irreal, tal como deber ser, según los dictados de la razón humana, no puede menos que alejarse cada vez más de esta cosmovisión realista y teologal que le precedió.

Este desenlace tiene mucho de inevitable. Desde que la búsqueda de la certeza en los conocimientos humanos, no responde al amor al saber, que dio su nombre a la filosofía, sino al afán de poder, que anima el intento de conformar la realidad a los dictados de la razón humana, se genera una situación violenta , que sólo puede sostenerse mediante la fuerza.

En una palabra, para el racionalismo es indigno del hombre, como sujeto racional, conformarse con aplicar la razón a entender la realidad -intus legere- y a jugar un papel dentro del universo, tal cual es, sin que él mismo haya intervenido en su diseño, limitándose a buscar la perfección y la justicia mediante una mera transformación de esa misma realidad , dentro de las limitaciones propias de su propia naturaleza y de la naturaleza de las cosas. En lugar de eso, sostiene que lo propio del hombre, como sujeto racional, es aplicar su razón ha hacer realidad un mundo ideal, más perfecto y más justo, diseñado por su razón, donde él mismo no estará sometido a otro poder que el de su propia razón. En el fondo el racionalismo rechaza la realidad, como algo anterior a la razón, imperfecto e injusto, que la razón está precisamente llamada a abolir y reemplazar.

(Bernardino Bravo Lira. Construcción y Desconstrucción. El sino del racionalismo moderno de la Ilustración a la postmodernidad).

sábado, 2 de enero de 2010

LA CRISIS ¿Sólo económica? La Europa que ha perdido el rumbo (III)

"Los pueblos, como los peces, empiezan a pudrirse por la cabeza" (Proverbio chino)

Un somero examen de la situación revela que estamos ante una pérdida del centro. Junto a un incremento sin precedentes de la prosperidad material, se produce una descristianización masiva, también sin precedentes. Se rompe así el equilibrio interior y exterior de la persona. Manifestaciones de ello son la vulgarización del lenguaje y las costumbres, del pensamiento y de la religiosidad. En una palabra, un rebajamiento de la persona. Correlato de él son, como señaló Sombart, la falta de aprecio por la vida y la baja de la natalidad, preludio de la extinción del mundo civilizado.

De hecho Europa pierde su preponderancia mundial. Superioridad espiritual, degenera en cultural y termina en meramente técnica. Entonces su relación con el resto del mundo se invierte. Si antes la emigración europea llevaba su espíritu a otros continentes, ahora no europeos afluyen por millones a Europa, turcos, árabes, chinos, marroquíes, tailandeses. Al mismo tiempo, Europa y los Estados Unidos imponen en el resto del mundo métodos destinados a frenar el crecimiento demográfico. Sin razones para vivir, tampoco las hay para perpetuarse en los hijos.

Lo singular de este hundimiento es que, al igual que el engrandecimiento viene de dentro y de arriba. Lo que evoca la deserción de los letrados denunciada por Julien Benda. Tiene su foco en los pueblos más avanzados y dentro de ellos, en los núcleos dirigentes. Los pueblos mas prósperos y poderosos, que se hallan a la cabeza de los adelantos científicos y técnicos se empobrecen moralmente y ejercen una influencia corrosiva sobre el resto del mundo. Esta decadencia no viene de abajo, de las grandes mayorías, menos cultas, marginales y menos acomodadas, sino de la propia minoría dirigente, del sector más cultivado de las urbes mundiales que, de este modo, arruina su prestigio y su papel rector.

El abandono de la fe, fenómeno aislado en el siglo XVIII, se tornó masivo en la Europa del siglo XX, comenzando en las capas cultas, descreídas, indiferentes moralmente, sin interés por la creación intelectual y artística, desarraigadas, sin más patria que sus inversiones ni más intereses que los económicos. El fenómeno no es desconocido. Al fin del mundo antiguo sucedió algo semejante, según pudo comprobar el ruso Rostovtzeff.

Esta deserción de los sectores dirigentes es perceptible al menos en tres círculos concéntricos: uno el más visible, la relación entre la técnica y el hombre, otro más profundo y ramificado, la relación entre medios de vida y razones para vivir y, en fin, uno de fondo, la relación entre Dios y el mundo.

(Bernardino Bravo Lira. Construcción y Desconstrucción. El sino del racionalismo moderno de la Ilustración a la postmodernidad)

lunes, 28 de diciembre de 2009

Que el 2010 sea el año del "Retorno del Rey": ¡ESPAÑA POR DON SIXTO ENRIQUE!

"El Carlismo, anclado en la mejor tradición católica, tiene mucho que decir en la situación presente de España y de los pueblos hispánicos. Son muchos los que, angustiados, no saben sin embargo qué camino tomar, y lo hacen a través de respuestas infundadas, puramente reactivas o simplemente inconducentes al fin de orientar de nuevo el rumbo de nuestros destinos colectivos. A ellos también llamo a venir a nuestras filas. Donde no se encuentran puros proyectos de coyuntura, tantas veces prolongados en el tiempo sólo por romanticismo, pero que no guardan ni verdadera sustancia teórica ni adaptación a la entraña de nuestra constitución natural. Donde, sin embargo, se halla el servicio perenne a Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo y Señor de las Españas. En torno a esa realeza social se concreta el gran debate de todos los tiempos, que se presenta insuperable en nuestros días. Que el Niño de Belén, manifestado a los gentiles en los Reyes Magos, nos acompañe este nuevo año en medio de nuestros quehaceres y tareas para la venida de Su Reino".

Mensaje de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón en la festividad de la Monarquía Tradicional, 6 de enero de 2008

¡ESPAÑA POR DON SIXTO!
¡VIVA EL REY Y MUERA EL MAL GOBIERNO!

sábado, 19 de diciembre de 2009

Deber de resistencia

“Pero si el poder supremo abusa escandalosamente de sus facultades, si las extiende más allá de los límites debidos, si conculca las leyes fundamentales, persigue la religión, corrompe la moral, ultraja del decoro público, menoscaba el honor de los ciudadanos, exige contribuciones ilegales y desmesuradas, viola el derecho a la propiedad, enajena el patrimonio de la nación, desmembra a las provincias, llevando a los pueblos a la ignominia y a la muerte, ¿también en este caso prescribe el catolicismo la obediencia? ¿También veda el resistir? ¿También obliga a los súbditos a mantenerse quietos, tranquilos, como corderos entregados a las garras de la bestia feroz?. Ni en los particulares, ni en las corporaciones principales, ni en las clases más distinguidas , ni en el cuerpo total de la república, ¿en ninguna parte podrá encontrarse el derecho de oponerse, de resistir, después de haber agotado todos los medios suaves, de representación, de consejo, de aviso, de súplica? ¿También en casos tan desastrosos la Iglesia católica deja a los pueblos sin esperanza, a los tiranos sin freno?. En tales extremos gravísimos los teólogos opinan que es lícita la resistencia…en tan apuradas circunstancias la no resistencia no es un dogma. Jamás la Iglesia ha enseñado tal doctrina; quien sostenga lo contrario que nos muestre una decisión conciliar o pontificia que lo acredite. Santo Tomás de Aquino, el cardenal Belarmino, Suárez y otros singulares teólogos conocían a fondo los dogmas de la Iglesia; y sin embargo, consultad sus obras, y lejos de hallar en ellas esa enseñanza encontraréis la opuesta….

Si los gobernantes por ser malos no pierden la potestad, ¿Cómo se concibe que sea lícito resistirles?. No lo será ciertamente en lo que mandan dentro del círculo de sus facultades; pero, cuando se extralimitan, sus mandatos, como dice Santo Tomás, más bien son violencias que leyes.

Al poder supremo nadie puede juzgarlo; esto es verdad, pero sobre él están los principios de razón, de moral, de justicia, de religión;…

Hasta los teólogos adictos al Sumo Pontífice enseñan una doctrina que conviene recordar, por la analogía que tiene con el punto que estamos examinando. Sabido es que el Papa, reconocido como infalible cuando habla excathedra , no lo es, sin embargo, como persona particular, y en este concepto podría caer en herejía. En tal caso, dicen los teólogos que el Papa perdería su dignidad, sosteniendo unos que se le debería destituir , y afirmando otros que la destitución quedaría realizada por el mero hecho de haberse apartado de la fe. Escójase una cualquiera de estas opiniones, siempre vendría un caso en que sería lícita la resistencia; y esto ¿por qué?. Porque el Papa se habría desviado escandalosamente del objeto de su institución, conculcaría la base de las leyes de la Iglesia, que es el dogma y, por consiguiente, caducarían las promesas y juramentos de obediencia que se le habían prestado. Spedalieri al proponer este argumento observa que no son ciertamente de mejor condición los reyes que los papas, que a unos y a otros les ha sido concedida la potestad in aedificationem non in destructionem ; añadiendo que si los sumos pontífices permiten esta doctrina con respecto a ellos, no deben ofenderse de la misma los soberanos temporales."

(Jaime Balmes. “ El protestantismo comparado con el catolicismo” Capítulo LVI-Cuestiones sobre la resistencia al poder legítimo)