La POLÍTICA que merezca verdaderamente el nombre, ha de fundarse en una doctrina. La auténtica llamada política no tiene que ver con la ironizada por Gustave Thibon al presentar a unos hombres que se destrozan mutuamente para decidir si la casa ha de pintarse de azul, de verde o de rojo, sin advertir que está a punto de desplomarse. No se trata de un brillante barniz o un alicatado de color. Al contrario, es un cimiento, una roca.jueves, 29 de abril de 2010
La política, oficio del alma: Una llamada al sacrificio, una llamada a la acción.
La POLÍTICA que merezca verdaderamente el nombre, ha de fundarse en una doctrina. La auténtica llamada política no tiene que ver con la ironizada por Gustave Thibon al presentar a unos hombres que se destrozan mutuamente para decidir si la casa ha de pintarse de azul, de verde o de rojo, sin advertir que está a punto de desplomarse. No se trata de un brillante barniz o un alicatado de color. Al contrario, es un cimiento, una roca.jueves, 22 de abril de 2010
De la máxima actualidad: O Juan Carlos el usurpador liberal, o Don Sixto Enrique de Borbón. ¡CATÓLICO DESPIERTA!

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Fracaso rotundo por engaño astuto, fue la política del ralliement arrancada del corazón de León XIII. Así lo reconoció aún un Vegas Latapié, alfonsino viceral cuyo análisis al respecto se encuentra en nuestro catálogo.
Pero mejor que libro alguno en esta materia, es éste, del célebre P. Corbató y Chillida, con seudónimo de Máximo Filibero, el que responde sin falla a la interpretación laxa de las palabras de León XIII, con una antología de condenaciones pontificias de las libertades de perdición del liberalismo. Es un proceso y una demostración: es el proceso del régimen liberal, responsable de todos los infortunios que pesan sobre nuestra desgraciada España, y la demostración más concluyente de que la sustancia del pleito que se ventilaba entre los defensores del lema de Dios, Patria y Rey y los partidos liberales que prestan apoyo á la actual monarquía, era y es asunto de principios y no cuestión de intereses dinásticos.
Más actual que nunca es el grito lanzado hace más de un siglo por un ilustre prelado español:
«Nuestro siglo ha quitado á los buenos hasta la ocasión del mérito. No los persigue á nombre de la impiedad, los censura á nombre de la Religión».
Si los demo(no)liberales que se dicen católicos amasen de veras la religión y la patria, deberían estar convencidos, por dos siglos de experiencia, de lo vano é ineficaz de sus propósitos de reivindicar la neutralidad del régimen, o aún convertir en amparo de la Iglesia uno que es esencialmente anticristiano. No está en la mano de los hombres cambiar la naturaleza de las cosas, ni romper el encadenamiento lógico de las ideas y de los acontecimientos; y un trono levantado para que en él tomaran asiento los principios liberales, viene á ser á manera de hipóstasis del liberalismo en la nación española, sin que nada pueda destruir ese vínculo que es ley fatal de su existencia.
Conocido es aquel cantar que se oía por las calles de Madrid en vísperas de las horribles escenas del 17 de Julio del año 1834, como anticipo del odio consumado un siglo después:
Que muera Cristo, Viva Luzbel, Muera D. Carlos, Viva Isabel.
¿En qué han variado las circunstancias para que se pretenda romper esa asociación de ideas?
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domingo, 18 de abril de 2010
30 GIORNI y la democracia cristiana en su intento de apuntalar el "mundo moderno", contra la Tradición Católica.
Gulio Andreotti, otrora lider de
"Contradecir apriorísticamente los contextos políticos y culturales dados no pertenece a
La tesis del Cardenal viene a ser que los Papas del XIX se precipitaron al condenar el liberalismo, que lo hicieron "apriori" y influidos por la situación histórica, por lo que toda su doctrina no pertenece a
El Card Cottier olvida que ese Orden Cristiano fue destruido violentamente y contruido el nuevo "orden burgués" sobre el dinero, la herejía y la sangre de muchos mártires y con la oposición directa de los Vicarios de Cristo. El único argumento del señor Cardenal, "es que los tiempos han cambiado" que "hay un nuevo contexto",el señor Cardenal sacraliza el "mito del progreso". Pretende que sea el contexto el que configure la doctrina católica y no lo contrario (postura correcta católica) donde son la doctrina, la verdad y el bien los que configuran los tiempos y las realidades. Cristo debe reinar en todo tiempo y lugar.
¿Cabe mayor conformismo, sumisión a los poderes dominantes? ¿cabe mayor intento por mundanizar el cristianismo y a la Iglesia sometiéndola a la mentalidad dominante en cada coyuntura? ¿cabe mayor intento por reducir el cristianismo a la privacidad y a la conciencia individual como prentende el individualismo moderno? ¿cabe mayor intento para que la Iglesia renuncie a su papel histórico?...¿cabe mayor intento de GNOSTICISMO?
Si, porque lo que es verdaderamente gnosticismo es este dualismo que pretende colarnos el Card. Cottiner como fruto del Concilio Vaticano II. Porque lo realmente gnóstico es pretender negar a la Iglesia y a la religión ese derecho de juzgar, criticar y contradecir los contextos políticos y culturales. El gnosticismo con su desprecio y negación del orden de la creación, desconoce la existencia de un orden político natural que se deriva de la correlación: derecho positivo humano, derecho natural, ley natural y ley eterna. El cristianismo no contradice todos los contextos políticos y culturales, sino los revolucionarios, los que destruyen ese Orden natural que la Iglesia esta llamada a fundamentar ¿habrá leído el Cardenal la encíclica "Quas Primas" de Pío XI?. La Iglesia debe ser "antagónica" y "contradecir" a la REVOLUCIÓN que es la destrucción del Orden natural-católico. Orden que es una exigencia de la propia dinámica de la Encarnación, que es una exigencia doctrinal y que ha sido una realidad histórica, destruida por las turbias luces de la Ilustración y las filosofías modernas que surgieron al amparo de la ruptura religiosa del luteranismo.
Lo que pretende hacer el señor Cardenal tiene un nombre: HERMENÉUTICA DE LA RUPTURA, la reiteradamente denunciada por el Santo Padre Benedicto XVI, enmendando la plana a toda la Tradición de la Iglesia por los prejuicios (estos si reales) liberales del Card. Cottier y su sometimiento intelectural al pensamiento débil reinante. Idolatrando el momento presente del proceso histórico.
La opinión al respecto del Cardenal Newman (aquí) que será beatificado el próximo día 19 de septiembre en ceremonia presidida personalmente por el Santo Padre Benedicto XVI, es radicalmente opuesta a la expuesta por el Card Cottier en su desdichado artículo.
Otras entradas relacionadas en El Matiner:
El mito del progreso, rendición ante el mundo moderno: un hombre nefasto Jacques Maritain.
La aceptación del mundo moderno: la utopía de la "laicidad" y la "secularidad"
Los límites de la barbarie y la ficción del catolicismo
martes, 13 de abril de 2010
Acerca de las posibilidades de una política católica.
Ahora bien, ¿es ello posible?, es decir, en este mundo (pos)moderno cotidiano, actual, ¿vemos la posibilidad de revitalizar el derecho natural católico como principio y criterio de la convivencia política? ¿Se puede restaurar la idea de una justicia universal, servidora del bien público (...) Permítaseme decirlo con las palabras de Miguel Ayuso, cuyo castizo e inquisitivo estilo evoca la voz y el preguntar agudo de su maestro Elías de Tejada. "¿Se logrará en la actual coyuntura reatar el hilo de la Tradición o se continuará en el designio eterno del moderantismo, elevando tronos a las premisas y cadalsos a las consecuencias?".jueves, 8 de abril de 2010
"El Estado Servil" de Hilaire Belloc; la cultura que hace frente al "mundo moderno".

Título: El Estado Servil Autor: Hilaire Belloc Editorial: El buey mudo Precio: 16,00 € Páginas: 176
Que nuestra sociedad moderna, en la cual sólo unos pocos poseen los medios de producción, hallándose necesariamente en equilibrio inestable, tiende a alcanzar una condición de equilibrio estable mediante la implantación del trabajo obligatorio, legalmente exigible a los que no poseen los medios de producción, para beneficio de los que los poseen. Con este principio de compulsión aplicado contra los desposeídos, tiene que producirse también una diferencia en su estatus; y a los ojos de la sociedad y de la ley positiva, los hombres serán divididos en dos clases: la primera, económica y políticamente libre, en posesión, ratificada y garantizada, de los medios de producción; la segunda, sin libertad económica ni política, pero a la cual, por su misma falta de libertad, se le asegurará al principio la satisfacción de ciertas necesidades vitales y un nivel mínimo de bienestar, debajo del cual no caerán sus miembros.
Hilaire Belloc (de la introducción a la obra)
El origen de las plutocráticas repúblicas democrático-capitalistas hispanoamericanas (I)
Claro que sí, pues, como bien hace resaltar José Manuel González, hasta ahora ha sido impuesta coercitivamente una visión hagiográfica de los movimientos independentistas que contrasta con sus resultados prácticos. Hasta el punto de que el francés Raymond Aron pudo hablar al respecto de involución hacia el subdesarrollo.
De ahí que para comprender semejante contradicción los profesores R. A. Humpreys y John Lynch. Durante el XII Congreso de Ciencias Históricas reunido en Viena en 1965 planteasen su “revisión” junto a la de su inspiradora Revolución Francesa de 1789 (…)
A la par, en el seno de la que fuera Hispanoamérica, se abría paso el reconsiderar la concepción de su Independencia como presunta guerra de “liberación”; para ser abocado dicho proceso a manera del más desastroso “conflicto intestino” sufrido por sus gentes, a instancias de personajes como Simón Bolívar, quien llegaría hasta reconocer semejante configuración.
A la cadena de análisis desde este punto de vista panorámico se incorpora en el momento presente el de José Manuel González con su importante “Cueca Larga de los Pincheira”, epopeya de “montoneras” chileno-argentinas que murieron “Por mi Rei y por mi Lei” antes que someterse a minorías extranjerizantes manipuladas desde Londres a través de la francmasoneria; genial “Caballo de Troya” de aquellas turbias luces de la falsa ilustración anglo-francesa que ahora culmina en la “postmodernidad perversa”, capaz de celebrar con júbilo en 1992 un premio Nobel a Gary Becker por haber expuesto “la moral en términos de rentabilidad económica”; lo cual ha significado, ni más ni menos, retorno al culto al Becerro de Oro, ahora con cerebro electrónica, subraya pertinentemente Arthur Koestier.
Ésta es la clave secreta de un conflicto independentista presentado sin escrúpulos a la manera de “guerra de liberación”; lo cual no es de extrañar, pues desde el siglo XVI con Lutero y Calvino el criterio de “Verdad” ha sido crecientemente reemplazado por el de “Utilidad”(…).
En consecuencia, desde entonces a través de estas premisas ha sido escrita nuestra historia; ante todo con omisiones monumentales, acompañadas por destrucción y aún falsificación de documentos. Por ejemplo la desaparición de las Actas del Cabildo de Buenos Aires en mayo de 1810; más tarde las de Santafé de Bogotá ; o la destrucción pura y simple de los procesos al mercenario Francisco Miranda, quien luego de pilotear el Caballo de Troya masónico, al verse abandonado por sus amos británicos, terminaría por retractarse patéticamente en una cárcel de Caracas el 25 de septiembre de 1814.
Sin embargo, es de subrayar (con todo el énfasis posible) que el conflicto no era tan solo de orden filosófico; por el contrario desde un principio los independentistas lo proyectaron sobre las estructuras de organización social; para aniquilar aquel Orden Social Comunitario que la Corte Suprema de Justicia en Colombia tuvo el acierto de calificar en septiembre de 1942 como de “orientación socialista”. Claro que de un “socialismo corporativo”, antagónico con el marxista. Al constituir las “Leyes de Indias” su expresión práctica el desmonte suyo constituyó blanco principal de los próceres republicanos, tal como ha sido contundentemente demostrado por el ex presidente colombiano Alfonso López Michelsen, figura de proa revisionista durante el siglo XX.
De ahí que las masas de esa “Raza Cósmica” (tan exaltada en sus verdaderas dimensiones por nuestro mexicano José Vasconcelos) acudieran muy mayoritariamente a las filas Realistas. Era que en su propia carne habían sufrido particularmente el látigo de esta particular “Liberta-dura”, desde entonces férreamente enmarcada por “Legiones Británicas” de soldados y banqueros.
En rescatar del olvido y servirnos de estimulo, la gesta de los Pincheira ha constituido emotiva tarea de José Manuel González; semejante a otras en la desesperada agonía de los antiguos Reinos y Provincias del Ultramar Hispánico. ¿Tendrán razón en considerarse “últimos”? ¿o sería que su testimonio aspiraba a transmitir una antorcha de lealtad, cuya extinción o fortalecimiento queda ahora en nuestras manos?
Luis Corsi Otálara, extracto del prólogo a “La Cueca Larga de los Pincheira. Una montonera realista en la Independencia sudamericana”. Ediciones Nueva Hispanidad, Buenos Aires 2009.
Cueca Larga: expresión musical y poética chilena que, por su fibra y marcialidad, nos ha parecido oportuno utilizar en lugar de saga o epopeya. Algo así como si dijéramos de las carlistadas del siglo XIX “las jotas duras de la lealtad española”, o de la lucha cristera mexicana “los corridos grandes de Cristo Rey”. Explicación del título por el autor del libro.
miércoles, 7 de abril de 2010
Nuevos títulos en la COLECCIÓN DE REGNO.
El exilio y el reino .Rafael GambraA los cinco años del fallecimiento del insigne filósofo Rafael Gambra, en este volumen se reúnen cinco ensayos, publicados todos en las páginas de la revista Verbo entre los años setenta y ochenta, que giran en torno de la sociedad humana radical vista como comunidad, de matriz necesariamente religiosa, que en España se concreta en la admirable unidad católica que presidió su andadura histórica, y a la que se opone la pura coexistencia que postula y actúa la democracia moderna.
Orden natural de la política y orden artificial del Estado. Juan Fernando Segovia.La cuestión que se plantea en este texto es la del derecho natural, tomado en sentido amplio, abarcador de la ley natural, y su vinculación con la política, desde la perspectiva de la clásica doctrina católica del orden político natural. Se analizan los aspectos más sobresalientes de la doctrina católica y se oponen a las enseñanzas de la filosofía política moderna, para que del contraste luzca aquélla con más claridad.
LA CONSTITUCIÓN CRISTIANA DE LOS ESTADOS
jueves, 1 de abril de 2010
¿Una excomunión selectiva?
Todavía en marzo de 2006, la Conferencia Episcopal se congratulaba de que la Iglesia española, “iluminada por el reciente Concilio Vaticano II y en estrecha comunión con la Santa Sede, (…) colaboró decididamente para hacer posible la democracia” e hizo posible la Constitución de 1978. Y es que la CEE, siguiendo las directrices del liberalismo católico, ha mantenido la independencia del poder político respecto de la Iglesia y ha desautorizado sistemáticamente cualquier grupo o partido que se haya denominado católico. Su idea es que la Iglesia debe ser tratada como una sociedad particular, dentro del régimen democrático, y que su actuación ha de limitarse a vivificar la sociedad desde abajo, sin influir directamente en la política.El primero y más evidente se refiere a quiénes se ven afectados por ella y, en especial, a si el residente de la Zarzuela, D. Juan Carlos, cae o no bajo esa sentencia al sancionar esa ley. Cualquiera sospecharía que la respuesta a tal pregunta debe ser afirmativa, sospecha que ha sido corroborada por eminentes eclesiásticos, como Mons. Roig Plá y, más claramente, por Mons. Barreiro, Director de la Oficina en Roma de Human Life International: “Estamos convencido –dice– que Juan Carlos de Borbón ha incurrido en una excomunión latae sententiae, debido a que su decisión traerá como consecuencia directa un grave e inmoral aumento del aborto”.
